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Parte 1 / 3
Introducción
La historia recoge desde sus albores que ciertas
actividades laborales son lesivas para la salud. La intoxicación por
metales pesados y otros compuestos químicos no están exentos de ellos.
Hipócrates y Galenos enseñaban a sus alumnos que para hacer un mejor
diagnóstico de las entidades clínicas debían preguntar siempre la
profesión del paciente pues relacionaba ciertas enfermedades con
determinados oficios.
En un principio el médico se dedica a investigar la
actividad laboral con el fin de curar la enfermedad; es decir, recuperar
al hombre. Posteriormente el médico empezó a penetrar en la fábrica para
estudiar las condiciones que debía poseer un obrero, para que, colocado en
determinado puesto de trabajo, aportara un mayor rendimiento. A menudo
estos estudios no se realizaban en el lugar de trabajo, sino, lejos de él,
del obrero y del taller (Desoille et all., 1987:1-3).
Las enfermedades causadas por la exposición a polvos
minerales persisten en países tanto desarrollados como en desarrollo, a
pesar de los considerables conocimientos de que se dispone acerca de los
medios para prevenirlas. La prevención de estas enfermedades puede
conseguirse mediante la aplicación de técnicas de ingeniería que limitan
la exposición de los trabajadores a estas sustancias tóxicas. Esas
tecnologías pueden complementarse con estrategias administrativas así como
con el uso de equipos de protección personal. En una distribución óptima
de los recursos de salud se insistirá en la prevención primaria mediante
el control de la exposición. La detección y la vigilancia médicas son
estrategias secundarias que, no obstante, forman parte integral de los
programas de prevención de enfermedades.
La exposición a polvos minerales puede darse en diversas
circunstancias. Están expuestos los trabajadores que intervienen en la
extracción de minerales, su purificación o su uso, así como en canteras,
en la construcción de túneles y albañilería. El contexto social en el que
se produce la exposición a polvos minerales también es variado. Todo
programa de detección y vigilancia para los trabajadores expuestos a
polvos minerales debe tener presente el entorno físico además del contexto
jurídico y económico general en el que se ejecuta.
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Entre las
afecciones que se presentan en los trabajadores expuestos a estas
sustancias tóxicas, las más frecuentes suelen ser las del aparato
respiratorio, que incluye neumoconiosis, enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, bronquitis industrial y cáncer del pulmón
desencadenante de incapacidad laboral temporal o permanente |
Entre las afecciones que se presentan en los trabajadores
expuestos a estas sustancias tóxicas, las más frecuentes suelen ser las
del aparato respiratorio, que incluye neumoconiosis, enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, bronquitis industrial y cáncer del pulmón
desencadenante de incapacidad laboral temporal o permanente, sobre todo en
aquellos que se encuentran expuestos a diferentes polvos minerales. Junto
a estos agentes donde se desarrolla el proceso de producción de bienes
materiales, se hayan los factores de riesgos individuales relacionados con
la vida laboral o la conducta de los trabajadores llamados por algunos
autores: factores conductuales negativos.
La sílice (dióxido de silicio, formas cristalinas), debido
a su poder patógeno y a su abundancia en la corteza terrestre, es el
principal protagonista en la mayoría de las neumoconiosis, cuando no el
único. De ahí que con frecuencia el término de silicosis se use para
denominar cualquier neumoconiosis. No obstante, hay otros tipos de polvos
capaces de producir neumoconiosis independientemente de la sílice, como es
el caso de los polvos minerales.
Estas enfermedades respiratorias producidas por polvos
minerales, constituyen una importante causa de morbilidad y mortalidad, en
la mayoría de las ocasiones evolucionan hacia la cronicidad, son
incapacitantes y cuando no se hace un diagnóstico oportuno, se convierten
en una fuente de años de vida potencialmente perdidos por mortalidad
prematura.
La minería es una actividad particularmente agresiva para
el medio ambiente, sus impactos sobre la naturaleza y el hombre son
visibles en todas las etapas de su desarrollo.
La minería como actividad económica
La actividad minera, como la mayor parte de las
actividades que el hombre realiza para su subsistencia, crea alteraciones
en el medio natural, desde las más imperceptibles hasta las que
representan claros impactos sobre el medio en que se desarrollan.
Esto nos lleva a definir el concepto de impacto ambiental
de una actividad: la diferencia existente en el medio natural entre el
momento en que la actividad comienza, el momento en que la actividad se
desarrolla, y, sobre todo, el momento en que cesa.
Estas cuestiones, que hace algunos años no se percibían
como un factor de riesgo para el futuro de la humanidad, hoy se contemplan
con gran preocupación, que no siempre está justificada, pues el hombre
viene alterando el medio desde que ha sido capaz de ello, pero ciertamente
los abusos cometidos en este campo han hecho que crezca la conciencia de
la necesidad de regular estos impactos. De cualquier manera, también debe
quedar claro que el hombre necesita los recursos mineros hoy, y los
necesitará en el futuro. Otro punto a destacar es que la actividad minera
es infinitamente menos impactante que otras actividades industriales, como
el desarrollo de obras civiles (impacto visual, modificación del medio
original) y la agricultura (uso masivo de productos químicos: pesticidas,
fertilizantes).
Así, en el momento actual existen normativas muy estrictas
sobre el impacto que puede producir una explotación minera, que incluyen
una reglamentación de la composición de los vertidos líquidos, de las
emisiones de polvo, de ruidos, de restitución del paisaje, etc., que
ciertamente a menudo resultan muy problemáticos de cumplir por el alto
costo económico que representan, pero que indudablemente han de ser
asumidos para llevar a cabo la explotación.
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La minería en su
conjunto produce toda una serie de contaminantes gaseosos, líquidos
y sólidos, que de una forma u otra van a parar al suelo |
La minería en su conjunto produce toda una serie de
contaminantes gaseosos, líquidos y sólidos, que de una forma u otra van a
parar al suelo. Esto sucede ya sea por depósito a partir de la atmósfera
como partículas sedimentadas o traídas por las aguas de lluvia, por el
vertido directo de los productos líquidos de la actividad minera y
metalúrgica, o por la infiltración de productos de lixiviación del entorno
minero: aguas provenientes de minas a cielo abierto, escombreras (mineral
dumps), etc., o por la disposición de elementos mineros sobre el suelo:
escombreras, talleres de la mina u otras edificaciones más o menos
contaminantes en cada caso.
Uno de los principales problemas que puede producir la
minería es la adición al suelo de una fase líquida. Esta habitualmente
presenta una composición muy diferente a la que habitualmente se infiltra
en el mismo en ausencia de actividades mineras (agua de lluvia). Las
interacciones resultantes pueden ser muy variadas en función de la
composición química del fluido, la mineralogía del suelo, y el factor
climático (temperaturas medias, abundancia y frecuencia de lluvias).
Los efectos en el suelo en relación con la presencia de
contaminantes pueden ser variados, e incluso variar con el tiempo o con
las condiciones climáticas. En unos casos los contaminantes se acumulan en
formas lábiles, de alta solubilidad, de forma que están disponibles para
que los animales y vegetales que viven sobre el mismo puedan captarlos, y
sufrir sus efectos tóxicos. También pueden facilitar la contaminación de
los acuíferos, ya que las aguas de infiltración pueden incorporar a éstos
los contaminantes.
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La actividad minera no
solo produce un impacto ambiental, es decir, sobre el medio
ambiente. También produce lo que se denomina impacto
socioeconómico, es decir, una alteración sobre los modos de vida y
la economía de la región en la que se implanta, que pueden ser en
unos casos positivos y en otros, negativos |
Por otra parte, hay que tener en cuenta que la actividad
minera no solo produce un impacto ambiental, es decir, sobre el medio
ambiente. También produce lo que se denomina impacto
socioeconómico, es decir, una alteración sobre los modos de vida y la
economía de la región en la que se implanta, que pueden ser en unos casos
positivos y en otros, negativos.
Para este trabajo asumiremos como válido el análisis
expuesto en un artículo de Roberto P. Guimaraes, especialista de la CEPAL,
aparecido en la revista EURE de Santiago de Chile, "El desarrollo
sustentable:) propuesta alternativa o retórica neoliberal?, en 1994. Aquí
se distingue una búsqueda de sustentabilidad desde el subdesarrollo, la
cual, solo será posible si se logra lo que el llama "componentes" o
"contenidos sectoriales". Para R. Guimaraes la sustentabilidad posee los
siguientes contenidos sectoriales: "sustentabilidad ecológica",
"sustentabilidad ambiental", "sustentabilidad social" y "sustentabilidad
política".
Aquí se define la sustentabilidad ecológica como la
referida [...] a la base física del proceso de crecimiento [...] Para el
caso de los recursos naturales renovables, la tasa de utilización debiera
ser equivalente a la tasa de recomposición del recurso. Para los recursos
naturales no renovables, la tasa de utilización debe equivaler a la tasa
de sustitución del recurso en el proceso productivo [...]" (Guimaraes,
1994:51). Estas categorías deben ser tenidas muy en cuenta en el análisis
de qué entender por sustentabilidad en la actividad minera.
La sustentabilidad ambiental, por su parte, continúa el
autor brasileño se refiere a "[...] la capacidad de sustento de los
ecosistemas, es decir, la capacidad de la naturaleza para absorber y
recomponerse de las agresiones antrópicas [...] En primer lugar, las tasas
de emisión de desechos como resultado de la actividad económica deben
equivaler a las tasas de regeneración, las cuales son determinadas por la
capacidad de recuperación del ecosistema [...]"(Guimaraes, 1994:51). Esta
categoría constituye un referente obligado para analizar la
sustentabilidad de cualquier actividad y una variable obligada el los
llamados indicadores de sustentabilidad.
Un tercer momento considerado como básico para el logro de
la sustentabilidad, es la sustentabilidad social, la cual, "tiene como
objeto el mejoramiento de la calidad de vida de la población [...] los
criterios básicos debieran ser los de justicia distributiva, para el caso
de la distribución de bienes y de servicios y de la universalización de la
cobertura, para las políticas globales de educación, salud, vivienda y
seguridad social" (Guimaraes, 1994:52). Estas reflexiones conducen a la
obligatoriedad de medir, sí de sustentabilidad se trata, en los
indicadores la calidad de vida de las personas, principales portadores de
uno u otro modelo socioeconómico, algo que no queda muy claro en la
mayoría de los sistemas de mediciones existentes en el mundo de hoy.
Para concluir con el análisis de los contenidos
sectoriales que propone R. Guimaraes nos referiremos a la denominada
sustentabilidad política la cual "[...] se encuentra estrechamente
vinculada al proceso de construcción de la ciudadanía, y busca garantizar
la incorporación plena de las personas al proceso de desarrollo. Ésta se
resume a nivel micro, a la democratización de la sociedad, y a nivel
macro, a la democratización del estado" (Guimaraes, 1994:53). Esta es una
idea esencial que debemos retomar una y otra vez, en la medida en que
estamos tratando de la participación de las personas en los procesos de
toma de decisiones como decisores reales de sus vidas.
La sustentabilidad de cualquier actividad solamente es
posible sí las dimensiones que se analizan en este articulo se cumplen de
forma sistémica. Por tanto se pueden considerar como referentes
metodológicos en el análisis del problema de la sustentabilidad en la
minería y muy especialmente en los marcos de la propuesta teórica que se
realiza en este trabajo.
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