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Parte 2 / 2
Rompiendo el silencio:
Trabajo psicosocial, resarcimiento y reconciliación
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Para que todos
lo sepan. Foto de Daniel Hernández |
Si entendemos la reconciliación como un proceso de largo
plazo, como tarea de varias generaciones que involucra a toda la sociedad,
en Guatemala, apenas se están dando los primeros pasos. Estabilidad,
justicia, verdad y sanación son todavía tareas pendientes, aunque ya
ha habido algunos logros por parte de sociedad civil. Por ello quiero
concentrarme aquí en otra de las preguntas claves cuando hablamos de bases
para la reconciliación: ¿Qué rol ha tenido el trabajo psicosocial en
procesos de resarcimiento y reconciliación?
Ya en la década de los 90, previo a la firma de la paz,
varias organizaciones no gubernamentales, especialmente la Iglesia
Católica, se dieron a la tarea de iniciar procesos que permitieran
contener el dolor de miles de personas que habían perdido todo: padres,
hermanos, hijos, familiares, amigos y hasta la comunidad en que vivían.
Recién en los años 90 empiezan a hacerse público el drama en que vivían
miles de guatemaltecos. Algunos buscaron refugio en el vecino país México,
otros se desplazaron a los centros urbanos y muchos se refugiaron en las
montañas. La Iglesia Católica fue una de las primeras instituciones que
empezó a dar refugio y atención a las víctimas a través de las diócesis.
Posteriormente, durante un largo trabajo de tres años, la iglesia se
involucró en el Proyecto Interdiocesano "Recuperación de la Memoria
Histórica (REMHI)" que inició con la recolección de miles de testimonios
que daban cuenta de todo el horror de la guerra. La presentación del
informe "Guatemala Nunca Más" en abril de 1998, concluyó con el posterior
asesinato de Monseñor Juan Gerardi, coordinador de la Oficina de Derechos
Humanos del Arzobispado (ODHAG) y del proyecto REMHI. Este hecho de una
crueldad infame puso al descubierto el peligro que significaba trabajar la
memoria y con ello la posibilidad de dar voz a las víctimas, de romper
el silencio impuesto desde el poder.
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La reconstrucción de la
historia desde la perspectiva de las víctimas es la base fundamental
de todo trabajo psicosocial destinado a la reparación del daño
causado a las víctimas de violaciones de los Derechos Humanos |
A partir de esta experiencia empiezan a surgir otras
organizaciones que se han ido especializando en el campo de la salud
mental17. Los enfoques de trabajo son
diversos, sin embargo todas tienen en común que cualquier trabajo de
reparación o acompañamiento psicosocial en Guatemala, tiene que partir de
las recomendaciones de los informes de la verdad y estar enmarcados en los
Acuerdos de Paz. Por otro lado, algunas organizaciones como el Equipo de
Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial- ECAP hacen énfasis en que "la
reconstrucción de la historia desde la perspectiva de las víctimas es la
base fundamental de todo trabajo psicosocial destinado a la reparación del
daño causado a las víctimas de violaciones de los Derechos Humanos"18.
De esta manera, el trabajo psicosocial se ha enfocado más en el
resarcimiento y en procesos de sanación de las víctimas, bases necesarias
para poder hablar de reconciliación.
La
práctica psicosocial en Guatemala
Inspirados en la Psicología Social Comunitaria
Latinoamericana o en la Psicología de la Liberación, cuyo máximo exponente
en la región es el jesuita salvadoreño Ignacio Martín-Baró19,
la mayoría de organizaciones que trabajan los efectos psicosociales de la
guerra en Guatemala, trabajan con un fuerte enfoque comunitario como
fuente de apoyo y estabilidad emocional. La psicología social comunitaria
en Latinoamérica, nace de una práctica transformadora que apela a una
pluralidad de fuentes teóricas. Busca generar una metodología basada en la
acción, la participación y transformación. Toma elementos de la educación
popular y la pedagogía de la liberación de Paulo Freire e incorpora
elementos de otras corrientes críticas. En este contexto el psicólogo o
trabajador de la salud mental se convierte en un agente de cambio social
reconociendo como fundamental el carácter histórico y cultural de los
fenómenos psicológicos y sociales. Lo comunitario implica aquí la
promoción del rol activo de los miembros de una comunidad con miras a su
empoderamiento.
La Psicología Social Comunitaria20
como se practica en Guatemala, hace énfasis en el desarrollo de las
fortalezas y capacidades, más que en las debilidades y carencias de las
personas afectadas. Pone en el centro la importancia de conocer las
relaciones de poder y sus implicaciones sociales. En el contexto de la
postguerra hace explícito el por qué y para qué de un conflicto que
sacrificó tantas vidas. En este marco las organizaciones que hacen trabajo
psicosocial o salud mental comunitaria en Guatemala, acompañan
exhumaciones y procesos de duelo, conforman grupos de reflexión y
autoayuda, promueven el rescate de la memoria a través del testimonio y
otros recursos, acompañan a familias en búsqueda de niños y familiares
desaparecidos, apoyan en la organización de las víctimas en sus demandas
por resarcimiento, verdad y justicia pero también en el proceso de hacerse
ciudadanos, sujetos de derecho.
El trabajo psicosocial en Guatemala es diverso y sería
imposible describirlo aquí en toda su complejidad. Por ello en esta parte
quiero centrarme en dos aspectos que han sido claves para las víctimas,
pero también para la sociedad en su conjunto: a) La recuperación de la
memoria reciente, a través del testimonio y b) el acompañamiento
psicosocial a exhumaciones. Ambas acciones tienen implicaciones para
lograr procesos de sanación pero también para iniciar procesos de búsqueda
de verdad y justicia, prerequisitos para la reconciliación.
a) Recuperación de la Memoria Histórica: El Testimonio
Durante todos los años que duró la guerra en Guatemala, el
imperativo era "callar". Desde el poder se argumentaba que si alguien era
asesinado por motivos políticos o si una comunidad era masacrada había
sido porque "en algo andaban metidos". La participación fue criminalizada
de tal forma que hasta el día de hoy muy pocos se atreven a hablar de sus
sueños y luchas durante el tiempo del conflicto armado. No obstante, el
testimonio ha sido el recurso privilegiado para dejar constancia de las
historias de lucha y de todas las atrocidades cometidas. Es prácticamente
lo único que les queda a los sobrevivientes. Contar lo que les sucedió les
ha permitido la denuncia pero también iniciar con un proceso catártico,
terapéutico: el testimonio se convierte en un proceso de enfrentar la
pérdida y el dolor, pero también experimentar la solidaridad de otro ser
humano, el que escucha. En este proceso ha sido fundamental, desde el
trabajo psicosocial, la formación de personas en técnicas de escucha
responsable y manejo de la entrevista.
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Los testimonios han
servido para concientizar a aquellos que creían que la guerra era un
invento, parte de una conspiración internacional |
Pero más allá del trabajo terapéutico, los testimonios han
servido para concientizar a aquellos que creían que la guerra era un
invento, parte de una conspiración internacional. En Guatemala, más allá
de los miles de testimonios rescatados por REHMI y la CEH, han habido
otros que como el de Rigoberta Menchú Tum, contribuyó a que la comunidad
internacional pusiera los ojos en Guatemala y presionara para poner fin a
una guerra tan prolongada. Otros testimonios como el de Jesús Tecú y
Dominga Sic, ambos sobrevivientes de la masacre De Río Negro en Rabinal,
han ayudado a que parte de la sociedad guatemalteca conozca los nombres y
rostros de la guerra. El testimonio se convierte así en un recurso que
entrelaza lo psíquico, es decir la vivencia del trauma desde lo individual
y colectivo, con lo social y político. En el sentido psicológico permite
dar cuenta de todo lo vivido durante la guerra pero también permite al
verbalizar tomar distancia de los hechos y buscar estrategias de salida.
En el sentido más político el testimonio tiene una función educativa al
transmitir experiencias de lucha política, dejar constancia de los
horrores y marcar con fuerza el "nunca más"21.
Por otro lado, el testimonio no se puede quedar en el plan
de denuncia, son urgentes además las medidas políticas y judiciales que
permitan enfrentar la conflictividad del pasado y su esclarecimiento.
Mucho se ha escrito sobre el impacto que tiene la denegación de justicia,
la impunidad en la salud mental de los sobrevivientes. "Al transgredir los
valores eternos del bien y el mal, la verdad y la justicia, provoca un
quiebre no sólo en las personas sino también y muy especialmente en la
sociedad"22. Por otro lado la impunidad
agrava en las personas los sentimientos de dolor, desconfianza,
desesperanza, engaño, desprotección y vulnerabilidad. A nivel de la
sociedad legitima el crimen y la violencia como formas de control social,
corrompe la vida política, debilita la participación democrática e
invalida procesos de reconciliación23.
b) Desenterrando el Pasado: Acompañamiento psicosocial a exhumaciones
Hasta diciembre del 2004, la Fundación de Antropología
Forense de Guatemala-FAFG, una de las tres organizaciones no
gubernamentales dedicadas a las exhumaciones, había realizado cerca de 370
exhumaciones24. Por parte del Estado, con
excepción de algunas acciones puntuales llevadas a cabo por la Secretaría
de la Paz-SEPAZ, no ha sido implementada una política activa de
exhumaciones. Y eso a pesar que ya las recomendaciones del informe de la
CEH declaraba que las exhumaciones constituía un acto de justicia y
reparación en sí mismo y un paso fundamental en el camino hacia la
reconciliación25. Con la creación del
Programa Nacional de Resarcimiento PNR, se espera que el Estado asuma su
responsabilidad en un tema que como las exhumaciones es fundamental para
la superación del pasado.
El proceso de exhumaciones como acto reparador, implica un
largo y penoso proceso para los sobrevivientes. Ello requiere superar el
miedo y romper el silencio que ha mantenido a miles de víctimas en el
anonimato. Supone superar el temor para denunciar la existencia de
cementerios clandestinos y exigir las exhumaciones. En este sentido el
acompañamiento psicosocial a exhumaciones va orientado a que las personas
que sobrevivieron a las masacres logren, en espacios de confianza entre
iguales, verbalizar cómo y de que forma, la guerra les afectó a todos. A
entender que los duelos inconclusos, siguen siendo un obstáculo para
encontrar la paz y para dignificar a los muertos.
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En el contexto
guatemalteco, en donde la mayoría de víctimas pertenecen a la
cultura maya, el tema del duelo y la muerte cobran un significado
especial |
En el contexto guatemalteco, en donde la mayoría de
víctimas pertenecen a la cultura maya, el tema del duelo y la muerte
cobran un significado especial. Para los mayas, la vida no termina con la
muerte. Los muertos, como los antepasados, siguen su camino hacia otra
vida superior sin perder los lazos que tuvieron antes. "Mediante el ritual
de despedida los familiares y la comunidad agasajan al difunto, le dan su
póstumo reconocimiento como si estuviera vivo, antes de invitarle a que
abandone esta vida". Esta despedida es muy importante, porque sino el
espíritu queda penando y reclamando a los vivos26
quienes tampoco pueden vivir en paz. La elaboración del duelo, es decir la
aceptación de la pérdida de un ser querido, requiere que las personas
puedan lograr un entierro digno de sus familiares. Experiencias de
acompañamiento psicosocial en Guatemala han demostrado que la recuperación
de los restos y el poder enterrarlos en el lugar que se merecen, tiene
efectos positivos en la recuperación del bienestar y la paz interna de las
personas. Como bien lo expresa uno de los sobrevivientes: "Ahora ya
encontramos sus cuerpos y cuando les demos una sepultura digna nuestros
corazones y las almas de ellos, estarán en paz"27.
Todo el proceso, desde contar y socializar lo que pasó,
poner la denuncia, la participación en la exhumación misma y la inhumación
es acompañado por profesionales y técnicos de la salud mental a la par de
otros profesionales que intervienen. En todas las reuniones previas a la
denuncia, las personas comparten sus experiencias traumáticas. Al
socializar sus experiencias superan el aislamiento y le dan significado a
lo sucedido. "La búsqueda de significado de las experiencias de represión
y hechos traumáticos, es señalado como uno de los mecanismos más
importante para afrontar la represión y disminuir su impacto"28.
Esto les permite tomar mayor control sobre sus vidas y superar su rol de
víctimas indefensas.
Por otro lado el poder hablar en un ambiente de confianza
y ser escuchados por personas que vivieron lo mismo, les permite manejar
mejor el dolor y los sentimientos de pérdida y abandono. Pero las
reuniones no sólo se centran en los hechos traumáticos, también rescatan
las formas y recursos de afrontamiento comunitario. Estos espacios de
encuentro y reflexión permiten además ir superando el estigma de ser
víctimas porque "algo hicieron", recuperar la confianza y restablecer la
organización perdida. Y lo que también es muy importante permite articular
las demandas de justicia y resarcimiento.
Junto a los rituales del duelo y ceremonias que reviven la
memoria de los muertos se celebran actos de conmemoración y dignificación
de las víctimas. Estas actividades permiten por un lado mantener viva la
memoria y darle un reconocimiento público pero también apoyar la
recuperación emocional, fortalecer la cohesión del grupo e iniciar
procesos de reparación colectiva. Todo esto sin embargo sucede en un clima
social adverso, caracterizado por la división y polarización incluso a
nivel comunitario. Recientemente la prensa guatemalteca, refiriéndose a la
construcción de un monumento en Rabinal para conmemorar a las víctimas del
genocidio, escribía sobre la polémica que esto ha generado a nivel del
centro urbano. Los opositores al proyecto argumentaron diciéndoles a las
víctimas: "Les pido que no lo construyan, porque se están metiendo otra
vez en problemas"29. Esta reacción es típica
también para el caso de las exhumaciones las cuáles se dan en un clima de
constante amenaza, calumnias y rumores. A las víctimas se les acusa de ser
guerrilleros, de hacer negocio con los muertos, de cobrar por los huesos.
Pero no sólo las víctimas son blanco de amenazas, también son amenazados
los pocos fiscales y operadores de justicia que se interesan por estos
casos.30
Ante este clima de tanta amenaza e inseguridad el trabajo
psicosocial recobra todavía mayor importancia, al favorecer espacios y
actividades que permitan a la comunidad en su conjunto conocer la verdad
de lo que pasó, disuadirlos de dar crédito a los rumores y chismes e
iniciar diálogos francos y abiertos con toda la población. Uno de los
desafíos más grandes para el trabajo psicosocial a futuro será: ¿Cómo
hacer para que el trabajo de la memoria, especialmente la reciente, se
convierta en tarea de todos? Sino se enfrenta el pasado, con sus
heridas pero también con sus historias de lucha por un cambio,
difícilmente podremos hablar de futuro y menos de reconciliación.
Lecciones aprendidas y
retos a futuro
El trabajo de la memoria desde la perspectiva pedagógica y
psicológica, clave para la reconciliación de una sociedad, debería ir más
allá de los testimonios y los informes de la verdad. Es necesario
aprovechar toda la riqueza de ese material y a través de investigaciones
convertirlo en materiales educativos, históricamente contextualizados.
Todavía es una tarea pendiente, como lo recomendó la CEH, incluir en los
curriculums de educación primaria, secundaria y universitaria las causas,
desarrollo y consecuencias del enfrentamiento armado y los Acuerdos de
Paz. Aquí se deberían explorar formas creativas para trabajar el pasado,
el arte y medios visuales serían una alternativa.
Por otro lado, como diría el Prof. Assefa, si pensamos en
la perspectiva de reconciliación, "no se puede aplaudir con una mano",
también hay que trabajar con los víctimarios. Desde aquellos que fueron
instrumentalizados, los ejecutores y los autores intelectuales. Pero sobre
todo relacionar los hechos del pasado con las instituciones del Estado,
responsables de las atrocidades. La negativa y el cuestionamiento moral de
trabajar con los victimarios y explícitamente tomar partido por las
víctimas ha contribuido a mantenerlos en la memoria pero también a
radicalizar posiciones. Ejemplos claros de ello lo constituye el fenómeno
de las Ex PAC y las posiciones dogmáticas de algunos miembros del
Ejército, quienes también se ven a si mismos como víctimas de la
historia.
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¿Quién es "víctima"
y quién es "victimario" en un país en donde muchos indígenas fueron
obligados a cometer atrocidades bajo la amenaza de hacer lo mismo
con ellos, si no cumplían? |
¿Quién es "víctima"
y quién es "victimario" en un país en donde muchos indígenas fueron
obligados a cometer atrocidades bajo la amenaza de hacer lo mismo con
ellos, si no cumplían?31.
Distinguir entre aquellos que cometieron violaciones a los Derechos
Humanos y los que marcharon con la corriente, sería un primer paso. Ya en
algunas comunidades, miembros de las Ex PAC, solicitan ser parte de
procesos de salud mental. Las mismas víctimas reconocen que son ellos
quienes más lo necesitan. Desentrañar la complejidad de estos fenómenos
será uno de los grandes retos a futuro.
El estado de polarización e ideologización en el que
todavía se discute la reconciliación en Guatemala bloquea su avance. De
allí que los procesos de diálogo multisectoriales incluyendo a sectores
como el ejército y la iniciativa privada, son y serán estrategias que
permitirá ir acercando posiciones. Los procesos de diálogo, prevención y
transformación de conflictos acompañados desde la cooperación
internacional, serán claves para cambiar una cultura de violencia, por una
cultura de diálogo. Este trabajo sin embargo supone que la cooperación
está consciente de las dinámicas internas y sabe cómo y hasta donde
avanzar. Iniciativas como GADRES pueden contribuir a que a lo interno de
la misma cooperación, se den procesos de reflexión sobre el accionar de
ésta. De lo contrario se corre el peligro de que las agendas internas y
las demandas de la propia cooperación pongan en peligro procesos tan
sensibles y delicados.
Notas
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