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Parte 2 / 2
Visión desde las
ciencias económicas
Los
recursos naturales y el medio ambiente representan la fuente de vida para
el ser humano, los cuales se deterioran con facilidad si no sabemos
conservarlos. De ello no se percata la actividad humana en sus múltiples
facetas ya que este constituye el factor más importante en la modificación
y evolución natural del entorno. El desarrollo industrial, las nuevas
tecnologías y la infraestructura de apoyo, conllevan a ocupar espacios que
son alterados, lo cual influye tanto en el hombre la flora y la fauna como
en la propia actividad humana. Estas pudieran ser razones para el
despertar de la conciencia social hacia la preservación del entorno y la
minimización del daño ambiental al que está siendo sometido nuestro
planeta.
La cuestión clave es cómo diseñar una nueva << economía de
la sostenibilidad>> que no destruya los recursos naturales y sistemas
ecológicos que la sustentan. Se precisa la fusión del llamado <<sistema
económico>> a los sistemas naturales; reorientar este proceso exige pautas
que solo una nueva ciencia de la gestión de los recursos naturales puede
suministrar. Aunque esta ciencia es hoy inexistente, la misma puede
prosperar con la reapropiación de algunos antecedentes explícitamente
comprendidos: la ecología que apunta <<buenos modos>>, pero aún poco
calificada para cuestiones prácticas, una nueva economía que rompa el
modelo actual y donde las aportaciones sectoriales de las ciencias
empíricas a la gestión de cada recurso puede ser un buen camino, en el
avance, hacia el todavía distante desarrollo sostenible.
Es posible que el considerar a la economía como un sistema
cerrado resulte conveniente desde el punto de vista metodológico y le
permita a la teoría económica formular sus conceptos y teorías de acuerdo
con los cánones de la lógica matemática formal, pero ello tiende a
perpetuar una equivocada percepción de la realidad, que reduce nuestro
horizonte teórico.
Se precisa por tales razones pasar de la economía como
sistema cerrado unidimensional, a un análisis de sistema abierto y
multidimensional en que exista conexión entre ciencias de la naturaleza y
del hombre; la búsqueda de soluciones a las que se aspira deben conciliar
criterios éticos, estéticos y utilitarios para resolver los problemas que
se enfrentan y que precisan decisiones que enfrenten los problemas con una
visión integral.
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La Economía
Ambiental se define como aquella rama de la economía que incorpora
el medio ambiente en sus análisis habituales y considera a la
variable medioambiental como un aspecto más que influye en los
hechos económicos |
La puesta en práctica del citado modelo de desarrollo
sostenible implica igualmente redefiniciones de elementos tratados por la
economía clásica o convencional que conllevarán a un redireccionamiento de
la economía hacia la ruta de la sostenibilidad.
A juicio personal, a lo largo del tiempo, los economistas
han abordado la problemática ambiental, desde diferentes puntos de vistas.
Conceptos como externalidades, derechos de propiedad, eficiencia
económica, entre otros, han sido analizados desde el criterio de la
pérdida del bienestar.
La Economía Ambiental se define como aquella rama de la
economía que incorpora el medio ambiente en sus análisis habituales y
considera a la variable medioambiental como un aspecto más que influye en
los hechos económicos.
Explicitando lo anterior, la Economía Ambiental tiene como
una de sus características el hecho de que concentra su atención en el
análisis del medio ambiente en términos económicos y cuantitativos, es
decir, en función de precios, costes y beneficios monetarios, fundamentada
de esta forma en la economía neoclásica a través de una visión holística.
Este cambio de visión modificó la idea central de la
economía en cuanto a la escasez de recursos naturales con respecto a sus
usos posibles. Hasta entonces, los economistas planteaban que el
crecimiento de la economía podría sostenerse indefinidamente. La economía
ambiental planteó el problema de los recursos finitos entre usos
alternativos.
En la historia de las revoluciones científicas, queda
claro que estas se han dado a partir del surgimiento de problemas que las
estructuras científicas existentes no pueden abordar con sus
instrumentales analíticos. Este es el caso de la Economía Ecológica.
El conjunto de problemas que la ha estimulado, está ligado
a dos cuestiones críticas a las que la visión de la ecología y la economía
como ciencias separadas, no pueden dar respuestas satisfactorias. La
primera es el hecho de que la dinámica de los ecosistemas no está separada
de la evolución de los sistemas económicos. A pesar de los diferentes
ámbitos de ambas ciencias, existen indudables interdependencias que no es
posible explicar con las herramientas analíticas de una sola de ellas. La
segunda cuestión es que las actividades económicas han jugado, sobre todo
en los últimos siglos de civilización industrial, un papel cada vez más
relevante en el comportanmiento de los sistemas ecológicos, que ha
terminado por influir en la dinámica de estos sistemas, y finalmente,
sobre el comportamiento y la dinámica misma del sistema
ecológico-económico global
La necesidad de conocer el comportamiento del dinámico y
complejo sistema ecológico-económico, ha propiciado el surgimiento de la
economía ecológica como una nueva ciencia transdisciplinaria, directamente
involucrada con una percepción holística acerca de cómo trabajan las
estructuras conjuntas de la ecología y la economía, cuales son los cambios
biofísicos y económicos que describen la conducta del sistema total; como
evolucionan las interacciones entre economía y ecología y cual es el
significado de las escalas relativas de la economía en la evolución del
sistema completo. Se trata de una visión que involucra interacciones
bióticas y humanas con dinámicas planetarias donde las incertidumbres y
las sorpresas se transforman en una parte integral de un conjunto
anticipado de respuestas adaptativas.
La importancia de considerar en un solo sistema global a
las estructuras económicas y ecológicas radica, en primer lugar en un
cambio de visión que permite comprender un hecho crucial: ambas
coevolucionan, esto es, se comportan como un solo sistema
ecológico-económico. Y, el segundo, pone de manifiesto el hecho de que el
análisis del comportamiento del sistema global, permite comprender la
evolución de las interacciones entre los sistemas ecológicos y económicos,
como procesos dinámicos que interactúan entre si determinan, a partir de
estas interrelaciones, el comportamiento del sistema global.
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La economía ecológica se
adentra en la discusión acerca de la equidad, la distribución, la
ética y los procesos culturales, como elementos centrales para la
comprensión del problema de la sustentabilidad. Es por tanto una
visión sistémica y transdisciplinaria que trasciende el actual
paradigma económico |
La Economía Ecológica
se define como la ciencia de la gestión de la sustentabilidad. El primer
desafío a la aplicación práctica de los conceptos que dan origen a
Economía Ecológica se presenta en la necesidad de medir la capacidad de
sostenibilidad de la biosfera para atender las necesidades actuales y
futuras, establecer indicadores del mantenimiento del capital natural en
cualquiera de sus formas y analizar el mecanismo de los precios en este
contexto.
La Economía Ecológica constituye la
aplicación de las ciencias ecológicas y económicas a la resolución de los
problemas concretos derivados de las interrelaciones de los procesos
económicos y ecológicos, tanto en sus aspectos teóricos como descriptivos.
Es realmente la combinación entre Economía Aplicada y Ecología Aplicada.
La Economía Ecológica se plantea como un sistema de
conocimiento diferente que acepta como punto de partida que la economía es
un sistema abierto para estudiar cómo se interrelaciona la actividad
económica con los ecosistemas y con los sistemas sociales y cómo se
influyen de manera mutua.
Al tener en cuenta el aspecto social, la economía
ecológica se adentra en la discusión acerca de la equidad, la
distribución, la ética y los procesos culturales, como elementos centrales
para la comprensión del problema de la sustentabilidad. Es por tanto una
visión sistémica y transdisciplinaria que trasciende el actual paradigma
económico.
Interpretando lo anterior, el mercado deja de ser la
panacea que debería garantizar por si sólo el óptimo económico, para
convertirse en un instrumento más a utilizar sobre bases controladas para
conseguir soluciones que se adapten a determinados objetivos o estándares
socialmente acordados.
Por supuesto, que estas percepciones ya se reflejan entre
los economistas, quienes han buscado alternativas desde su propio ámbito
de discusión. De hecho, estas distintas ofertas, podrán ser herramientas
útiles para el cambio, al ser utilizadas en su contexto de desarrollo más
amplio, el de la sustentabilidad. En caso contrario, serán sólo
paliativos, que enmascararán en parte el creciente y muchas veces
imperceptible desarrollo de la degradación ambiental, hasta su
consecuencia más nefasta para los economistas, la desaparición de la
producción.
Los pagos por servicios
ambientales como instrumento financiero innovador para la
conservación y manejo sustentable de
ecosistemas
En los pasados veinte años los sistemas de gestión
ambiental han evolucionado hacia el uso de instrumentos económicos que
buscan la internalización de las externalidades ambientales por medio de
las señales adecuadas de precios y sistemas de incentivos, que pueden
incluir subsidios, política fiscal, creación de mercados para las
emisiones contaminantes y otras muchas herramientas. En el otro extremo,
quienes contribuyen a proporcionar externalidades ambientales positivas
por medio de servicios ambientales casi nunca reciben compensación por los
beneficios que proveen. El principio básico que respalda el PSA es que los
usuarios de recursos y las comunidades que están en posición de
proporcionar servicios ambientales deben recibir compensación por los
costos de dicha oferta, y quienes se benefician de dichos servicios deben
pagar por ellos, con lo cual se internalizan dichos beneficios. En ello,
el enfoque de PSA es idéntico al principio de que "el que contamina, paga"
al crear incentivos positivos para la protección ambiental y la
conservación.
El concepto de Pagos por Servicios Ambientales (PSA) es
una forma relativamente nueva de buscar el apoyo para externalidades
positivas por medio de la transferencia de recursos financieros de los
beneficiarios de ciertos servicios financieros hacia quienes proveen
dichos servicios o son fiduciarios de los recursos ambientales. El
presente informe analiza los esquemas de PSA en el hemisferio occidental y
las principales diferencias y similitudes entre ellos, al igual que sus
fortalezas y limitaciones. El informe identifica además las condiciones
necesarias para el éxito de los esquemas de PSA y destaca las experiencias
que pueden convertirse en prácticas idóneas que permitan a estos esquemas
maximizar sus efectos positivos en términos de resultados ambientales y
socioeconómicos.
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El Pago por
Servicios Ambientales (PSA) es una solución novedosa que puede
permitir invertir una situación de desabastecimiento y degradación
ambiental mediante la lógica de mercado y transformar zonas de alto
valor y riesgo ambiental a causa de altas presiones demográficas en
áreas en las que se logre un desarrollo sostenible |
El Pago por Servicios Ambientales (PSA) es una solución
novedosa que puede permitir invertir una situación de desabastecimiento y
degradación ambiental mediante la lógica de mercado y transformar zonas de
alto valor y riesgo ambiental a causa de altas presiones demográficas en
áreas en las que se logre un desarrollo sostenible. Puede permitir el
financiamiento de para la protección, conservación y mantenimiento de
ecosistemas, el comienzo de la gestión forestal, la educación ambiental,
las prácticas mejoradas del turismo basado en la naturaleza, de manejo
agrícola y ganadero, la potenciación del capital social y el cambio de
mentalidad de las personas que comienzan a cuidar los bienes y servicios
ambientales en busca de un beneficio real monetario y de una gestión
sostenible de los recursos naturales.
El eje fundamental de un esquema de pago por servicios
ambientales es el desarrollar un mercado en el cual el proveedor del
servicio reciba una compensación de parte del usuario del servicio. El
pago recibido debe servir al proveedor para adoptar prácticas de manejo
dirigidas a elevar o al menos mantener la calidad del servicio ambiental.
En algunos casos, el pago sirve para compensar el costo de oportunidad de
una actividad productiva o extractiva que pondría en riesgo el servicio
ambiental.
Es importante señalar que el pago en ocasiones no se
expresa como una operación monetaria, pues también puede traducirse en una
mejora de infraestructura (caminos, reservorios de agua, etc.), servicios
(postas médicas, escuelas, etc.) o extensión rural (talleres,
equipamiento, semillas, etc.).
El financiamiento se logra con una lógica de mercado, a
través de cobros a los demandantes de servicios ambientales y pagos de
actividades verificables a los productores. Si existe la demanda de un
recurso y la oferta capaz de satisfacer de forma adecuada dicha demanda,
el mecanismo de PSA consistirá en coordinar los flujos financieros que
deban producirse a través de tarifas e impuestos fundamentalmente, de tal
forma que los demandantes cubran de manera satisfactoria su necesidad a
cambio de un precio acorde a la misma y que a su vez este precio sea el
suficiente para que el oferente cubra como mínimo sus gastos de producción
y por otro lado se tomen las medidas para que el recurso se gestione y
conserve de manera sostenible.
En América Latina la mayoría de las aún contadas
iniciativas de pagos por servicios ambientales se han concentrado en
esquemas relacionados a calidad y aprovisionamiento de agua dulce en
cuencas hidrográficas. Estas experiencias varían mucho entre sí tanto en
escala geográfica como en la naturaleza de las entidades involucradas y el
marco legal o regulatorio que las acoge.
La principal lección aprendida de estos procesos es que la
diversidad cultural, legal, geográfica, climática, ecológica y
sociopolítica de cada país y región del continente no permite elaborar una
receta para implementar sistemas de pagos por servicios ambientales. Sin
embargo, es posible enumerar algunas condiciones básicas:
- identificación clara del servicio ambiental y del rol del proveedor.
- involucramiento temprano de los potenciales proveedores del
servicio.
- planificación a largo plazo y en etapas diseñadas bajo diversos
escenarios
- disponibilidad de información técnica de base y mecanismos para su
diseminación
- objetivos de conservación y sociales claramente definidos
- capacidad institucional mínima para el manejo de la información, la
administración financiera y asegurar la participación de todos los
actores sociales involucrados.
- disposición de los usuarios para compensar económicamente a los
proveedores.
- medios físicos que mantengan un flujo actualizado de información
entre los usuarios y los proveedores.
- sistema de monitoreo del mecanismo y de la retribución efectiva del
pago mediante la cantidad o calidad del servicio.
En comparación con las estrategias de comando y control,
los esquemas de PSA pueden resultar más efectivos y con menores costos. De
hecho, la aplicación de los sistemas de comando y control ambiental
dependen de la disponibilidad de los recursos adecuados, tanto en lo
institucional como en lo financiero, mismos que con frecuencia son escasos
en los países en desarrollo.
En ese contexto, los enfoques regulatorios a la
conservación con frecuencia incumplen sus objetivos ambientales debido a
la falta de vigor en los sistemas de aplicación de la legislación
ambiental e incumplimiento generalizado. Los esquemas de PSA pueden
funcionar en donde los enfoques regulatorios han fallado al crear un
sistema de incentivos para la conservación, en lugar de un conjunto de
obligaciones legales enfrentado al incumplimiento generalizado debido a
los contra incentivos económicos y la falta de recursos para la aplicación
legal.
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En comparación con
los subsidios estatales, los esquemas de PSA pueden conducir a
resultados más sustentables al generar un flujo continuo de pagos |
En comparación con los subsidios estatales, los esquemas
de PSA pueden conducir a resultados más sustentables al generar un flujo
continuo de pagos. Es más factible, por otra parte, que los esquemas de
PSA resulten más eficientes en costos que la combinación de los enfoques
regulatorios y los subsidios, cuya gestión implica importantes recursos
estatales. En contraste, los esquemas de PSA por lo general se apoyan en
una estructura flexible y más ligera que puede autosostenerse a largo
plazo.
Los esquemas de PSA son también potencialmente más
efectivos, flexibles y eficientes en costos que la creación de las
tradicionales áreas protegidas; los esquemas de PSA pueden instrumentarse
en lugares en que la creación de áreas protegidas no sería posible debido
a consideraciones socioeconómicas o políticas; pueden ser además más
fáciles de administrar y permitir un rango más flexible de usos del suelo
y actividades de extracción que se beneficiarían tanto del desarrollo
socioeconómico como de la protección ambiental.
En resumen, los esquemas de pagos por servicios
ambientales han pasado de ser una promesa y un concepto teórico a una
realidad concreta en diversos lugares del continente. En este proceso,
hemos aprendido que no hay recetas y que es preciso desarrollar cada
esquema ad-hoc a las particularidades de cada situación manteniendo
ciertas características ya mencionadas previamente.
El futuro de los esquemas de pagos por servicios
ambientales va a depender en gran medida de que las lecciones aprendidas
se continúen compartiendo entre las diversas iniciativas y que los
procesos emergentes las incorporen en su diseño.
Conclusiones
A manera de resumir los aspectos más significativos a los
cuales se arriban se considera que resulta concluyente exponer lo
siguiente:
- Se ha despertado gran preocupación en el mundo luego del deterioro
de la naturaleza por la actividad del hombre. Se considera la protección
del medio ambiente como un problema urgente e inmediato, estimándose que
debía asegurarse paralelamente el crecimiento económico y la protección
del medio ambiente.
- Los economistas como respuesta a la situación económica global han
adoptado dos enfoques en torno a la sostenibilidad, la economía
ecológica y la economía ambiental.
- Los esquemas de PSA permiten que quienes contribuyen a proporcionar
externalidades ambientales positivas por medio de servicios ambientales
reciban compensación por los beneficios que proveen
- El establecimiento de mecanismos de PSA contribuye a definir y
cambiar los niveles de participación y de decisión entre actores, y de
cambiar la percepción que tienen los pobladores de sus recursos.
- Los pagos por servicios ambientales constituyen un instrumento
financiero innovador para la conservación y manejo sustentable de
ecosistemas.
- Adoptar propuestas de PSA permitirá que en zonas con altos
densidades de crecimiento y población aumente el valor de los recursos
biológicos y naturales escasos permitiendo mejorar su protección.
Bibliografía
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