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Parte 1 / 3
No heredamos la Tierra de nuestros padres,
la hemos recibido en préstamo de nuestros hijos
Proverbio de los pueblos originarios de Norteamérica
Introducción
El problema del deterioro y degradación del medio ambiente
como consecuencia de los procesos de explotación de los recursos naturales
y de la producción y el consumo asociados a los actuales modelos de
desarrollo socio-económico ha llegado a un punto crucial en el que se
evidencia que estos modelos, basados en la noción de que la Naturaleza y
la Sociedad son entidades separadas e incluso antagónicas y de que la
primera está subordinada a la segunda, es decir, a las necesidades y
deseos de la especie humana, como sostenedora material y proveedora
inagotable de recursos, no pueden continuar ni mantenerse por más tiempo
de la forma actual y deben ser modificados, pues conducirían a una
catástrofe medioambiental planetaria con gravísimas consecuencias para la
biosfera en todos sus elementos, incluida, por supuesto, la propia
humanidad. Por otro lado, tampoco se puede detener el desarrollo, no sólo
porque crece la humanidad y crecen sus necesidades, sino porque, como
muestra cualquier somero análisis del devenir histórico, es consustancial
con la dinámica del desarrollo que se genere cada vez más desarrollo y
ésta dinámica es indetenible.
Pero también, como necesidad insoslayable, aparece la
urgencia de preservar el futuro para las siguientes generaciones. El
desarrollo debe continuar, pero debe ser racional y factible; la dinámica
del mismo, que actualmente tiene como uno de sus objetivos consustanciales
principales la maximización de las ganancias y el beneficio (no únicamente
económico) a corto plazo, no debe conducir a una catástrofe global, como
parece ser su destino final ahora, sino que lo que se haga hoy debe
garantizar la perdurabilidad de los recursos para que también exista un
futuro de desarrollo para las futuras generaciones, es decir, para
nuestros hijos, nietos y más allá, mucho más allá.
El desarrollo debe, entonces, ser diseñado de tal modo que
sea perdurable o sostenible, entendiendo por tal: "Aquel desarrollo que
satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer
las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias
necesidades", según se expuso en el conocido Informe Brundtland de 1987
1. El término
"desarrollo sostenible" ha quedado desde entonces como
etiqueta para los modelos deseables de desarrollo socio-económico.
Sin embargo, una cosa es saber qué es lo deseable y, según
la realidad ha demostrado, otra es cómo lograrlo.
¿Qué se ha hecho?
Aunque hubo precursores desde inicios del
siglo XX, tales
como Aldo Leopold y Lewis Mumford
2, entre otros, la toma de conciencia global y
los debates institucionales de la comunidad internacional comienzan en los
años 60. Una cronología parcial y breve de
algunos de los principales hitos en este sentido así nos lo muestra:
En
esos años surgen los primeros movimientos ambientalistas y en 1962 sale a
la luz el famoso libro La Primavera Silenciosa de Rachel Carson
3.
En 1968 se publica también el libro La bomba de la superpoblación
por Paul R. Ehrlich, 4 acerca del problema del crecimiento demográfico y
su impacto en la sociedad y en el medio ambiente y donde predice hambrunas
en algunos lugares del planeta para fines del siglo. En el mismo 1968 se
reunió en Roma un grupo de 35 científicos, políticos e investigadores que
provenían de 30 países distintos, incluyendo varios laureados con el
Premio Nobel, para hablar de los cambios que se estaban produciendo en el
planeta como consecuencia de acciones humanas. Dos años más tarde, en
1970, crearían y legalizarían, bajo legislación suiza, el Club de Roma y
en 1972, emiten el Informe sobre los límites del crecimiento o
desarrollo, también conocido como Informe Meadows, por Dennis
Meadows, 5 el principal de sus coautores. También en ese año, se celebró
en Estocolmo la Conferencia sobre Medio Ambiente Humano a partir de la
cual se funda el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
cuyo centro operativo se establece en Nairobi, Kenya.
En 1983 se crea,
como ya vimos, la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones
Unidas, dentro de la cual se produce, en 1987, el Informe Brundtland. En
1988, dos organizaciones de Naciones Unidas, la Organización Meteorológica
Mundial y el ya mencionado Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente crean el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático para
evaluar el riesgo de cambio climático planetario inducido por la actividad
humana. En 1992 se celebra la llamada Cumbre sobre la Tierra en Río de
Janeiro, Brasil, que tiene como resultados la Declaración de Río,
la importante Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático y la Convención sobre diversidad Biológica. Se
redacta, además, una Constitución de la Tierra y se elabora un
programa de acción denominado Agenda 21. En 1997 se elabora el
Protocolo de Kyoto sobre los gases de efecto invernadero.
En el 2002
se celebra en Johannesburgo, África del Sur, la Cumbre Mundial de
Desarrollo Sustentable que produjo una Declaración política y un
Plan de acción que contenía los siguientes puntos estratégicos
esenciales:
-
erradicación de la pobreza,
-
modificación de las modalidades insostenibles de
producción y consumo,
-
protección y gestión de la base de recursos naturales del
desarrollo económico y social,
-
el desarrollo sostenible en un mundo en vías de
globalización y
-
la salud y el desarrollo sostenible.
Como se puede apreciar, no ha faltado atención al problema
y en muchas ocasiones se han realizado denodados esfuerzos por resolver
situaciones críticas lográndose soluciones que han sido a veces parciales,
a veces locales y a veces temporales, pero nunca totales y permanentes.
Desafortunadamente, en estos momentos, el problema del deterioro del medio
ambiente y la elaboración de estrategias globales eficaces para el
desarrollo sostenible están muy lejos de solucionarse y, por el contrario,
como nos lo dice el fenómeno de la aceleración del calentamiento global y
el crecimiento del agujero en la capa de ozono, muchos problemas y
situaciones críticas se agravan.
¿Por qué no se resuelven los problemas del deterioro del
medio ambiente y del
desarrollo sostenible?
¿Por qué no se resuelven los problemas? Hasta ahora la
situación se ha enfrentado fundamentalmente, bajo la dirección de
gobiernos e instituciones de países desarrollados, como un problema
científico-técnico partiendo, al menos parcialmente, de la noción de que
los problemas del medio ambiente surgen y crecen a partir de la aplicación
de tecnologías que, gracias a los aportes del progreso de la ciencia
moderna, son cada vez más productivas y que, por tanto, devoran cada vez
más materia prima en menos tiempo, incrementando a niveles insólitos la
explotación de los recursos naturales, y que, de paso, también producen
cada vez más subproductos y materiales contaminantes residuales o de
desecho los cuales, con mucha frecuencia, son muy difíciles de eliminar.
Así pues, según este punto de vista, para resolver los problemas creados
por la ciencia y la técnica, se debe emplear la ciencia y la técnica, pero
puestas ahora en función de obtener una "producción limpia", de crear
sistemas eficaces de descontaminación y de tratamiento de desechos y de
reproducción de los recursos naturales empleados como materia prima
siempre que se trate de recursos de los llamados "renovables"; de
sustituir o disminuir el uso de los combustibles no renovables, como el
petróleo, el gas natural y el carbón mineral mediante la aplicación de
combustibles de otro origen, como los biocombustibles o, en un plazo más
largo, al desarrollar nuevos modos de obtener energía, como podría ser,
por ejemplo, la construcción de reactores de fusión nuclear, que en estos
momentos son todavía tecnológicamente inviables.
En resumen, la estrategia de este enfoque es la de
revertir mediante la ciencia y la técnica los efectos dañinos de la
aplicación de la ciencia y la técnica. Para apoyar estos esfuerzos, como
hemos visto, se han elaborados reglamentos, se han firmado convenios y
acuerdos y se han tomado otras medidas normativas e incluso coercitivas de
carácter jurídico y político, dictando leyes al respecto, además se le ha
dado divulgación al problema en todos los medios; la ONU, a través de la
UNESCO, ha decretado una Década de la Educación para un Futuro Sostenible
6 que abarca desde el 2005 hasta el 2014, se
ha incorporado el tema a la educación escolar en diversos niveles; se han
trazado políticas al respecto en varios países y se han creado comisiones
multidisciplinarias de expertos para trazar las estrategias de ataque al
problema. Tampoco ha faltado apoyo financiero, sobre todo en los países
desarrollados y, en fin, se han emprendido una gran cantidad de
iniciativas y acciones.
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Las estrategias aplicadas hasta ahora han fallado: el
calentamiento global aumenta; el agujero de la capa de ozono no
cede; los ritmos de deforestación y de desertificación aumentan |
A pesar de todo, las estrategias aplicadas hasta ahora han
fallado: el calentamiento global aumenta; el agujero de la capa de ozono
no cede; los ritmos de deforestación y de desertificación aumentan;
incluso donde se siguen políticas de reforestación, se prefiere plantar,
en lugar de las especies originales, árboles de crecimiento rápido con
grandes extensiones ocupadas por una sola especie lo cual afecta a la
biota local y se deteriora, por esta y otras razones, la diversidad
biológica. Se prevé una crisis mundial de escasez del agua potable en
breve plazo; aumenta la contaminación de los suelos, que hasta ahora es un
fenómeno local, pero que pronto podría convertirse en una suma tan grande
de problemas locales que devendría en un grave problema global. También se
contaminan la atmósfera y los océanos, que son uno solo para todo el
planeta y por tanto, su contaminación es desde el principio un grave
problema global. Especies de interés económico son diezmadas por la
sobreexplotación, como ocurre de forma dramática con ciertas especies
marinas de gran importancia comercial, como el atún, el bacalao, las
ballenas y otras, especies estás que se capturan en zonas específicas
tradicionales de pesca pero que se consumen en el mundo entero. Además,
los problemas no se limitan a los relacionados directamente con el medio
ambiente: Hay una elevada emergencia y re-emergencia de enfermedades
infecciosas, algunas de ellas producidas por cepas de gérmenes que se han
hecho resistentes a los "poderosos" medicamentos antimicrobianos modernos
de última generación, por ejemplo la tuberculosis, el cólera, la
poliomielitis, la gripe aviar, etc. Y otras, como el SIDA, por la
emergencia de nuevos virus no conocidos antes. Estas plagas, que surgen
por mecanismos desconocidos que probablemente tengan que ver con algún
tipo de contaminación del medio ambiente
7, se propagan rápidamente con la
ayuda involuntaria de los modernos y veloces medios actuales de transporte
y amenazan, en muy poco tiempo, al mundo entero.
¿Qué características tienen los problemas antes
mencionados que se dificulta tanto su solución? Examinemos este asunto con
un poco de detenimiento:
- El ámbito problémico es sumamente amplio y los problemas tienen
carácter global y distribuido.
- Son altamente dependientes del contexto y de la historia previa.
- Su comprensión requiere orientarse hacia las totalidades, hacia el
sistema completo, más que hacia las partes (carácter holístico).
- Es necesario descifrar una amplia e intrincada red de
interrelaciones internas y externas.
- Las interrelaciones son de carácter no-lineal y ...
- siguen una dinámica no Lineal y, por tanto,
evolucionan de forma impredecible y responden de forma inesperada y
desproporcionada ante las intervenciones, modificando las
características del sistema o del fenómeno según se interactúa con él.
En efecto, no son problemas locales sino que algunos, como
el calentamiento global, afectan a todo el planeta y otros, aunque puedan
tener sus especificidades en cada sitio, están presentes con la misma
esencialidad por todo el planeta, por ejemplo, la desertificación y la
pérdida de diversidad biológica. Los problemas son también consecuencia de
la historia y el contexto socio-económico-cultural ya que no surgieron de
pronto, sino que se han ido gestando en el acontecer de la Humanidad y son
consecuencia del desarrollo progresivo de las fuerzas productivas, de las
relaciones de producción y las formas predominantes de organización de la
Sociedad, las cuales determinan el cómo ésta se relaciona con la
naturaleza: si se distancia de ella, asumiéndola como simple proveedora,
aceptando una dicotomía y una separación Sociedad-Naturaleza que son
artificiales y (lo estamos experimentando) destructivas, o si se la
considera como complementos inseparables e imprescindibles, porque lo que
le da soporte a la vida, también es vital para la sociedad. No se puede,
tampoco, aspirar a resolver un problema de este tipo en una parte del
planeta o resolverlo parcialmente sin atacarlo en las demás o en su
totalidad pues no son independientes, sino que están interrelacionados, es
decir, interconectados a través de una intrincada trama que con frecuencia
es muy difícil de descifrar, tal como sucede, por ejemplo, con los
procesos de descontaminación ya que el espacio del que se extraen los
recursos, donde se transforman y consumen y donde se vierten los desechos,
tanto de la producción como del consumo, es el mismo; así con frecuencia
al descontaminar los suelos se contamina a las aguas subterráneas o a la
atmósfera o el descontaminar las aguas implica contaminar los suelos, etc.
Esto no significa que cada cultura no pueda atacar los problemas en su
espacio según tácticas acorde con sus tradiciones y posibilidades, pero la
coordinación y el consenso global son imprescindibles.
Todos estos elementos y muchos otros hacen que los
problemas antes mencionados, entre los cuales quizás el más importante y
urgente es el de continuar con el desarrollo económico sin degradar o
liquidar al medio ambiente, es decir, implementar el Desarrollo
Sostenible, tengan rasgos inéditos en la Historia. Son problemas de nuevo
tipo y, por tanto, se requieren nuevas herramientas para enfrentarlos con
posibilidades de éxito y entre ellas, la más importante, con toda
probabilidad, es la forma de interpretar y pensar en el problema, puesto
que de ella depende lo que se haga a continuación. Por esa razón muchos
autores y pensadores afirman que hace falta una nueva forma de pensar, una
nueva racionalidad y, los más radicales, que se necesita una Revolución de
la Cultura y el Pensamiento.
Notas
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