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Parte 1 / 3
Resumen
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Composición de Marcelo Ferreiro |
Los ecosistemas naturales proveen una serie de valiosos
servicios ambientales que, debido a una deficiente administración o a la
carencia de incentivos económicos para preservarlos, con frecuencia acaban
perdiéndose. Adoptar soluciones innovadoras al problema de la pérdida de
servicios ambientales, y sus consecuencias en términos de pérdida de
medios de vida, amenazas a la salud, e incremento de la vulnerabilidad
constituye una tarea de primer orden a nivel mundial.
Recientemente, se ha llegado a un consenso generalizado
sobre la necesidad de una amplia participación ciudadana para resolver los
problemas ambientales. Sin una participación decidida de las comunidades
rurales y las poblaciones urbanas en acciones comunes será difícil iniciar
procesos de desarrollo sostenible.
Los Sistemas de Pagos por Servicios Ambientales (PSA)
representan un ejemplo de este nuevo enfoque, teniendo como principio
central que los proveedores de servicios ambientales se verán compensados
por los mismos, mientras que los beneficiarios de los servicios han de
pagar por ellos. Este enfoque tiene la ventaja de generar fuentes de
ingresos adicionales para la conservación de la naturaleza.
En este apartado se muestran las razones por las cuales es
oportuno desarrollar propuestas para la puesta en marcha de mecanismos de
Pago por Servicios Ambientales -PSA-, buscando una amplia participación de
los diferentes actores que pueden contribuir a la producción de bienes y
servicios ambientales, y a la gestión sostenible de los recursos naturales
Introducción
El desarrollo humano demanda recursos naturales y un
desarrollo económico exitoso depende del uso racional de los recursos
naturales así como de la reducción, tanto como sea posible, de los
impactos negativos de las actividades de producción y de crecimiento sobre
el medio ambiente. Economía y Ecología tienen un origen etimológico común
en "ECO", que es la casa o nuestro mundo, la diferencia va en el sentido
de cómo estudiamos, valoramos o aprendemos a administrar este planeta, en
otras palabras como hacemos la mayordomía de la naturaleza heredada.
La capacidad del ambiente de recuperarse y absorber los
desechos producidos por su uso puede favorecer o restringir el desarrollo
de un país. Los recursos naturales son un insumo de gran valor y esta
condición la mantendrán en la medida que sean bien utilizados.
Si la actividad humana no considera las posibles
consecuencias negativas que sus acciones pueden tener sobre los recursos
naturales exponen su sostenibilidad en general y en particular al quedar
expuestos a fenómenos naturales desatados.
El examen de los recursos de que se dispone y su
utilización permite ponderar el potencial que albergan y su importancia
económica y social, así como también permite revisar los patrones actuales
de su uso y ver su sostenibilidad a largo plazo. Además, esta evaluación
constituye el punto departida para cualquier enfoque de desarrollo
sostenible.
La conciencia que ha tomado la población a nivel mundial
sobre el deterioro de los recursos naturales -los bosques, la
biodiversidad, las comunidades nativas, suelos, agua, entre otros- ha ido
en aumento durante la última década. Muy probablemente, esta mayor
conciencia se deba a que dicho deterioro afecta cada vez más el bienestar
de las personas. La tala y quema de árboles, por ejemplo, están
contribuyendo al efecto invernadero que a su vez se considera la causa de
los cambios climáticos. La deforestación y las prácticas agrícolas
inadecuadas están causando la erosión de suelos y una disminución de la
oferta hídrica en las cuencas. Es cada vez más frecuente encontrar centros
urbanos con limitaciones para el abastecimiento de agua potable y donde
los episodios de desastres naturales asociados con la degradación
ambiental son también frecuentes. La biodiversidad también está amenazada
por el avance de la frontera agrícola. Finalmente, los países en
desarrollo están tomando iniciativas para desarrollar el turismo pero los
centros de belleza escénicas también están amenazados por el creciente
deterioro ambiental.
A consecuencia, el crecimiento de la población, el
crecimiento económico y la necesidad de mejorar la calidad de vida, están
poniendo una presión adicional sobre los debilitados inventarios de
recursos naturales y amenidades ambientales. La presión existente sobre
estos recursos acelerará los procesos degradantes a menos que se les
asigne un precio real a esos recursos. El establecimiento de un nexo entre
la escasez y el precio de un recurso es sumamente crítico para buscar
nuevas opciones que mejoren el manejo de los recursos naturales y
encaminarnos al desarrollo sostenible.
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La planificación
del desarrollo sostenible a través de una ordenación en el ámbito
rural requiere financiar las medidas que de él se derivan.
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Los instrumentos económicos y de mercado han sido
utilizados por varias décadas en la prevención de la contaminación y la
conservación de los ecosistemas. En el decenio pasado los nuevos enfoques
se han centrado en la generación de externalidades ambientales positivas
por medio de los incentivos económicos pertinentes, la mayor parte de las
veces por medio de subsidios u otro tipo de programas ambientales, por
ejemplo programas agroambientales. La planificación del desarrollo
sostenible a través de una ordenación en el ámbito rural requiere
financiar las medidas que de él se derivan. Los planes, programas y
proyectos de un plan de ordenación sostenible pueden ser caros y difíciles
de implementar.
Si bien es cierto que lograr un desarrollo sostenible es
una cuestión que transciende a la economía como tal, la ciencia económica
es fundamental, pues propone mecanismos y sistemas de incentivos cuyo
objeto es poner en valor los recursos territoriales. Algunos de estos
mecanismos son los sistemas de Pago por Servicios Ambientales (PSA), que
en determinadas ocasiones pueden contribuir a reducir los gastos que
implica la ejecución del Plan, así como a generar ingresos que permitan la
devolución de un posible préstamo a una entidad bancaria.
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