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ISSN 1913-6196

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  Reflexiones en torno a los pagos por servicios ambientales como vía para el mantenimiento, conservación y protección de los recursos naturales

Desarrollo Humano Sustentable

María Mercedes Machín Hernández

Parte 2 / 3

  Situación ambiental global

Desde el surgimiento de la comunidad primitiva, el hombre se apoyó en la naturaleza para satisfacer sus necesidades fundamentales, desarrollándose entre ambos factores una relación en la que el primero ha utilizado y tomado los recursos del segundo de forma incontrolada.

El deterioro acelerado y creciente del medio, es hoy día, posiblemente el peligro a largo plazo más grave que enfrenta toda la especie humana en su conjunto, y muy en particular el aún llamado Tercer Mundo. En la sociedad y en la economía de los pueblos se refleja de distintas formas y a distintos plazos el impacto del deterioro ambiental. Es necesario preocuparse por el mejoramiento ambiental y su mantenimiento para poder lograr condiciones adecuadas de salud.

La acelerada degradación que acusan el medio ambiente y los recursos naturales de La Tierra no reconoce parangón alguno en la historia de la Humanidad y se presenta como el mayor reto que jamás haya enfrentado el ser humano y del cual no se ha previsto una salida sensata, que no exija una revolución en la ética y conducta de los propios habitantes racionales que han gestado tan compleja problemática.

Son diversos los problemas ocasionados por el ser humano al medio ambiente, pues de hecho se asiste a una profunda crisis ambiental, originada por la especie biológica más poderosa, que ha crecido en población de forma desmedida en los últimos; ha realizado un uso irracional de los recursos y condiciones naturales, al sobrepasar las capacidades de renovación de los mismos; ha ejecutado una despiadada deforestación; ha erosionado y desertificado los suelos; ha lacerado los sistemas costeros por las incongruentes construcciones, la contaminación de las aguas y los derrames de hidrocarburos; ha generado una dañina contaminación ambiental a consecuencias de la proliferación y disposición inadecuada de productos químicos, tóxicos, radioactivos y peligrosos en sentido general; así como ha deteriorado la calidad de vida urbana, producto del creciente desabastecimiento y la contaminación de aguas, las dificultades con la disposición final de los residuos sólidos, la polución de la atmósfera, los riesgos de accidentes industriales y las lluvias ácidas entre otros males.

Si a todo ello se suma la degradación del ambiente social y económico en que se desenvuelve la vida humana (miseria, hambre, desempleo, insalubridad, analfabetismo, violencia, drogadicción, prostitución, deuda externa y otros flagelos), no cabe dudas de que la Humanidad se encuentra ante los malintencionados tributos que el actual orden económico, social y ecológico, que el ser humano ha impuesto al Planeta en su conjunto.

Los dramáticos cambios climáticos, sociales y culturales observados particularmente en la segunda mitad del Siglo XX, empiezan a ser explicados por la correlación existente entre el modelo de desarrollo eminentemente acumulativo y el ecosistema global

Entre los innumerables efectos desfavorables que la actuación irracional del hombre ha causado en el entorno, se encuentra el impacto geoecológico, cuyo precio a decir por UICN, PNUMA "...se pone de manifiesto en una larga lista de peligros y desastres, como la erosión de los suelos, la desertificación, la pérdida de las tierras de cultivo, la contaminación, la deforestación, la degradación y destrucción de ecosistemas y la extinción de especies y variedades de plantas y animales, entre otras secuelas".

Se hace necesario reflexionar en tal sentido, pues las variaciones registradas en el estado, cantidad y calidad de los recursos cobran, al iniciar el Siglo XXI, inusitada importancia y reclaman afanosamente explicaciones a la ciencia.

Los dramáticos cambios climáticos, sociales y culturales observados particularmente en la segunda mitad del Siglo XX, empiezan a ser explicados por la correlación existente entre el modelo de desarrollo eminentemente acumulativo y el ecosistema global. Tanto el agotamiento como la contaminación de los mismos afectan el equilibrio de la naturaleza, lo que a su vez, puede interferir la salud y el bienestar del hombre, los animales y las plantas, o impedir el pleno disfrute de la vida.

Los problemas de contaminación, acumulación de desechos, sobreexplotación de recursos naturales, extinción de especies, entre otras situaciones ambientales comenzaron a hacerse cada vez más evidentes hacia la década de los sesenta. A criterio de la autora se puede constatar con preocupación que a la altura del siglo XXI no se ha podido poner un límite al crecimiento económico desenfrenado de las sociedades de consumo, con todas las consecuencias que este hecho implica para la humanidad presente y futura.

Tradicionalmente los agricultores se han preocupado por que se mantenga en el tiempo la vitalidad de los componentes ecológicos y los procesos específicamente de organización y funcionamiento de los ecosistemas, sometidos a explotación económica...Pero en la medida en que la agricultura se ha vuelto más intensiva, especializada y centrada en la elevación de productividad, los agricultores han ido perdiendo la lógica ecológica ancestral que estaba incorporada en prácticas tradicionales de manejo de su base de recursos naturales.

Las consecuencias de ello se han reflejado en los conocidos procesos de deterioro de los recursos naturales. La deforestación, erosión, desertificación, salinización y la pérdida de diversidad biológica y genética, son resultados evidentes del uso indebido de tierras y bosques.

Es oportuno hacer referencia que el impacto en el medio natural y sobre el hombre mismo, que ejercen las cada vez más intensas actividades humanas, y el aumento de la población y el consumo, va reduciendo progresivamente la capacidad que tiene la tierra de mantener la vida sobre ella. Se impone la necesidad de mejorar la calidad de vida de los hombres, la equidad en las relaciones y la justa distribución de las riquezas.

"La estabilidad ambiental responde a la capacidad de mantener el equilibrio mediante los mecanismos de autorregulación ante cualquier impacto". Posterior a los años 60 comenzó un periodo donde se acentuaron las preocupaciones por el acelerado deterioro del medio ambiente, y en todos los sectores de la sociedad se manifestó un incremento de la sensibilidad ante esta situación. Considerando oportuno plantear la relación de los principales sucesos que acontecieron en la arena internacional, los cuales cambiaron el rumbo en la forma de tratar la situación ambiental, según López 2002):

1971- Informe del Club de Roma: "Los límites al crecimiento,

1972- Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano,

1973- Creación del Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA, 1973- 1984- Conferencias y eventos internacionales,

1987- Presentación en la Asamblea General de Naciones Unidas del informe "Nuestro futuro común",

1992- Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo y,

Después de la Cumbre de Río- Comienza a realizarse la valoración de los problemas ambientales, no de forma aislada, sino de forma integrada con las esferas económica y social.

  Visión desde las ciencias económicas

Los recursos naturales y el medio ambiente representan la fuente de vida para el ser humano, los cuales se deterioran con facilidad si no sabemos conservarlos. De ello no se percata la actividad humana en sus múltiples facetas ya que este constituye el factor más importante en la modificación y evolución natural del entorno. El desarrollo industrial, las nuevas tecnologías y la infraestructura de apoyo, conllevan a ocupar espacios que son alterados, lo cual influye tanto en el hombre la flora y la fauna como en la propia actividad humana. Estas pudieran ser razones para el despertar de la conciencia social hacia la preservación del entorno y la minimización del daño ambiental al que está siendo sometido nuestro planeta.

La cuestión clave es cómo diseñar una nueva <<economía de la sostenibilidad>> que no destruya los recursos naturales y sistemas ecológicos que la sustentan. Se precisa la fusión del llamado <<sistema económico>> a los sistemas naturales

La cuestión clave es cómo diseñar una nueva << economía de la sostenibilidad>> que no destruya los recursos naturales y sistemas ecológicos que la sustentan. Se precisa la fusión del llamado <<sistema económico>> a los sistemas naturales; reorientar este proceso exige pautas que solo una nueva ciencia de la gestión de los recursos naturales puede suministrar. Aunque esta ciencia es hoy inexistente, la misma puede prosperar con la reapropiación de algunos antecedentes explícitamente comprendidos: la ecología que apunta <<buenos modos>>, pero aún poco calificada para cuestiones prácticas, una nueva economía que rompa el modelo actual y donde las aportaciones sectoriales de las ciencias empíricas a la gestión de cada recurso puede ser un buen camino, en el avance, hacia el todavía distante desarrollo sostenible.

Es posible que el considerar a la economía como un sistema cerrado resulte conveniente desde el punto de vista metodológico y le permita a la teoría económica formular sus conceptos y teorías de acuerdo con los cánones de la lógica matemática formal, pero ello tiende a perpetuar una equivocada percepción de la realidad, que reduce nuestro horizonte teórico"

Se precisa por tales razones pasar de la economía como sistema cerrado unidimensional, a un análisis de sistema abierto y multidimensional en que exista conexión entre ciencias de la naturaleza y del hombre; la búsqueda de soluciones a las que se aspira deben conciliar criterios éticos, estéticos y utilitarios para resolver los problemas que se enfrentan y que precisan decisiones que enfrenten los problemas con una visión integral.

La puesta en práctica del citado modelo de desarrollo sostenible implica igualmente redefiniciones de elementos tratados por la economía clásica o convencional que conllevarán a un redireccionamiento de la economía hacia la ruta de la sostenibilidad.

A juicio personal, a lo largo del tiempo, los economistas han abordado la problemática ambiental, desde diferentes puntos de vistas. Conceptos como externalidades, derechos de propiedad, eficiencia económica, entre otros, han sido analizados desde el criterio de la pérdida del bienestar.

La Economía Ambiental se define como aquella rama de la economía que incorpora el medio ambiente en sus análisis habituales y considera a la variable medioambiental como un aspecto más que influye en los hechos económicos

La Economía Ambiental se define como aquella rama de la economía que incorpora el medio ambiente en sus análisis habituales y considera a la variable medioambiental como un aspecto más que influye en los hechos económicos.

Explicitando lo anterior, la Economía Ambiental tiene como una de sus características el hecho de que concentra su atención en el análisis del medio ambiente en términos económicos y cuantitativos, es decir, en función de precios, costes y beneficios monetarios, fundamentada de esta forma en la economía neoclásica a través de una visión holística.

Este cambio de visión modificó la idea central de la economía en cuanto a la escasez de recursos naturales con respecto a sus usos posibles. Hasta entonces, los economistas planteaban que el crecimiento de la economía podría sostenerse indefinidamente. La economía ambiental planteó el problema de los recursos finitos entre usos alternativos.

En la historia de las revoluciones científicas, queda claro que estas se han dado a partir del surgimiento de problemas que las estructuras científicas existentes no pueden abordar con sus instrumentales analíticos. Este es el caso de la Economía Ecológica.

El conjunto de problemas que la ha estimulado, está ligado a dos cuestiones críticas a las que la visión de la ecología y la economía como ciencias separadas, no pueden dar respuestas satisfactorias. La primera es el hecho de que la dinámica de los ecosistemas no está separada de la evolución de los sistemas económicos. A pesar de los diferentes ámbitos de ambas ciencias, existen indudables interdependencias que no es posible explicar con las herramientas analíticas de una sola de ellas. La segunda cuestión es que las actividades económicas han jugado, sobre todo en los últimos siglos de civilización industrial, un papel cada vez más relevante en el comportanmiento de los sistemas ecológicos, que ha terminado por influir en la dinámica de estos sistemas, y finalmente, sobre el comportamiento y la dinámica misma del sistema ecológico-económico global

La necesidad de conocer el comportamiento del dinámico y complejo sistema ecológico-económico, ha propiciado el surgimiento de la economía ecológica como una nueva ciencia transdisciplinaria, directamente involucrada con una percepción holística acerca de cómo trabajan las estructuras conjuntas de la ecología y la economía, cuales son los cambios biofísicos y económicos que describen la conducta del sistema total; como evolucionan las interacciones entre economía y ecología y cual es el significado de las escalas relativas de la economía en la evolución del sistema completo. Se trata de una visión que involucra interacciones bióticas y humanas con dinámicas planetarias donde las incertidumbres y las sorpresas se transforman en una parte integral de un conjunto anticipado de respuestas adaptativas.

La importancia de considerar en un solo sistema global a las estructuras económicas y ecológicas radica, en primer lugar en un cambio de visión que permite comprender un hecho crucial: ambas coevolucionan, esto es, se comportan como un solo sistema ecológico-económico. Y, el segundo, pone de manifiesto el hecho de que el análisis del comportamiento del sistema global, permite comprender la evolución de las interacciones entre los sistemas ecológicos y económicos, como procesos dinámicos que interactúan entre si determinan, a partir de estas interrelaciones, el comportamiento del sistema global.

Economía ecológica

La economía ecológica :

  • se define como la ciencia de la gestión de la sustentabilidad. El primer desafío a la aplicación práctica de los conceptos que dan origen a Economía Ecológica se presenta en la necesidad de medir la capacidad de sostenibilidad de la biosfera para atender las necesidades actuales y futuras, establecer indicadores del mantenimiento del capital natural en cualquiera de sus formas y analizar el mecanismo de los precios en este contexto.

  • constituye a aplicación de las ciencias ecológicas y económicas a la resolución de los problemas concretos derivados de las interrelaciones de los procesos económicos y ecológicos, tanto en sus aspectos teóricos como descriptivos. Es realmente la combinación entre Economía Aplicada y Ecología Aplicada.

  • se plantea como un sistema de conocimiento diferente que acepta como punto de partida que la economía es un sistema abierto para estudiar cómo se interrelaciona la actividad económica con los ecosistemas y con los sistemas sociales y cómo se influyen de manera mutua.

Al tener en cuenta el aspecto social, la economía ecológica se adentra en la discusión acerca de la equidad, la distribución, la ética y los procesos culturales, como elementos centrales para la comprensión del problema de la sustentabilidad. Es por tanto una visión sistémica y transdisciplinaria que trasciende el actual paradigma económico.

Interpretando lo anterior, el mercado deja de ser la panacea que debería garantizar por si sólo el óptimo económico, para convertirse en un instrumento más a utilizar sobre bases controladas para conseguir soluciones que se adapten a determinados objetivos o estándares socialmente acordados.

Por supuesto, que estas percepciones ya se reflejan entre los economistas, quienes han buscado alternativas desde su propio ámbito de discusión. De hecho, estas distintas ofertas, podrán ser herramientas útiles para el cambio, al ser utilizadas en su contexto de desarrollo más amplio, el de la sustentabilidad. En caso contrario, serán sólo paliativos, que enmascararán en parte el creciente y muchas veces imperceptible desarrollo de la degradación ambiental, hasta su consecuencia más nefasta para los economistas, la desaparición de la producción.

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