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Parte 3 /3
La mediación
En
gran parte de los procesos negociadores resulta imprescindible la figura de
un intermediario, normalmente una persona o una organización, que es
aceptada por todas las partes y que actúa de forma imparcial y neutra, y que
les que ayuda a superar sus diferencias y a encontrar los suficientes puntos
en común o nuevas perspectivas que permitan avanzar hacia la consecución de
compromisos y acuerdos satisfactorios. La mediación, por tanto, es una
extensión del proceso negociador que busca una cooperación entre las partes
para obtener, en la medida de lo posible, un resultado donde todos ganan y
nadie pierde, y lo hace mediante unas técnicas que permiten abrir el proceso
a nuevos planteamientos, a nuevas formas de encarar los temas, con la activa
participación de las partes13 La
mediación es normalmente un proceso a corto plazo que, en cierta forma, y
con la ayuda de los participantes, trata de aislar temporalmente los
problemas en disputa con objeto de encontrar opciones, considerar
alternativas y llegar a un acuerdo mutuo que se ajuste a sus necesidades.14
Está más relacionada con el presente y el futuro que con el pasado, y está
más orientada hacia la forma en que las partes pueden resolver el conflicto
y crear un plan, que a las historias personales. La mediación interviene más
sobre las conductas de los actores que sobre la estructura del conflicto, ya
que los cambios en la estructura dependen más de actuaciones políticas,
económicas y sociales que se escapan del proceso negociador. No obstante,
los cambios psicológicos y conductuales que logra la mediación puede
capacitar a los actores a abordar mejor el tratamiento estructural del
conflicto.
Como señalamos al referirnos a la negociación en general, la
mediación no es una solución automática a ningún problema, una panacea
universal o el camino que asegura la finalización de un conflicto. La
mediación tiene muchas virtudes, e incluso tiene interés aunque fracase,
pero tiene también límites, y algunos de ellos son iniciales. El más
evidente, y primero, es que necesita del concurso y la participación de las
partes enfrentadas; sin esa implicación de las partes, la mediación no puede
existir. Otra cosa es, ciertamente, que a las partes se las puede inducir a
participar en un proceso negociador, mediante una hábil utilización del
"palo y la zanahoria". La mediación es una aproximación interactiva al
conflicto, de principio a fin, puesto que en la fase de prenegociación tiene
que ayudar a crear una atmósfera psicológica y/o política conducente a que
sean posibles ciertos movimientos; en la fase de negociación activa debe
ayudar a vencer obstáculos para una negociación productiva y a sacar nuevos
planteamientos; en la fase de post-negociación, finalmente, debe contribuir
a implementar acuerdos negociados y a la construcción de una paz duradera.15
Tampoco es fácil cambiar actitudes muy arraigadas, odios ancestrales o
agravios históricos que impiden que el contexto del conflicto lleve a la
negociación. En estos casos es preciso, como paso previo, alterar las
percepciones y voluntades de las sociedades enfrentadas, para que un día se
den las condiciones suficientes para empezar una mediación. La mediación,
finalmente, es sumamente útil para resolver conflictos interpersonales o de
pequeña escala, pero mucho más limitada para tratar conflictos
internacionales. La función de la persona mediadora16
es la de reconciliar los intereses de las partes en litigio, buscar un
equilibrio de poder que conduzca a ajustes, ayudar a las partes a examinar
su futuro y sus intereses o necesidades, y a negociar el intercambio de
promesas y relaciones que les serán mutuamente satisfactorias. Para
lograrlo, el mediador ha de reunir unas características determinadas y ha de
tener ciertas habilidades para poder modificar las relaciones conflictivas
de quienes se someten a la mediación, y a través de decisiones que tomarán
ellos mismos.
La práctica de la mediación, a cualquier nivel de las
relaciones humanas, supone un aprendizaje y un adiestramiento en la
resolución positiva de los conflictos. Tiene mucho que ver, por ello, con la
educación para una cultura de paz, puesto que cuando solucionamos un
conflicto adquirimos la capacidad de solucionar otros futuros conflictos,
sea de la misma temática o de otra diferente (transferencia de aprendizaje)17.
La mediación es además un proceso que activa la participación de las
personas para solucionar sus propios conflictos; nos interpela y nos invita
a buscar soluciones. Aunque sea una técnica, es también una forma de ampliar
el sistema de relaciones sociales, una cultura del compromiso y del diálogo,
una conducta ética,18 en la medida
que es un ejercicio de respeto, de empatía, de confianza, y hasta de
solidaridad. La mediación, por tanto, tiene un alto potencial educativo,
puesto que "tiende a favorecer conductas autónomas, a actuar según reglas
que consensuamos y construimos, a hacernos responsables de nuestras propias
disputas, tanto en lo que las motivó como en la manera de resolverlas".19
Las etapas del proceso de mediación
Independientemente del tipo de conflicto de que se trate, el
proceso de mediación consta siempre de una serie de etapas, aunque su
intensidad o duración sí dependen de la naturaleza del conflicto y de las
características de los actores. Estas etapas son las siguientes:
Contactos iniciales entre el mediador y las partes (pre-negociación).
Normalmente a través de reuniones privadas con cada una de las partes. El
mediador ha de saber lo que cada parte está inicialmente dispuesta a
transmitir y compartir con la otra, y ha de ganarse la confianza y la
credibilidad de todas las partes.
Recopilación de la información sobre el conflicto y las
personas, e identificación de los puntos más importantes a resolver. A
partir de ahí, el mediador establecerá una primera estrategia sobre el
proceso.
Establecimiento de las líneas generales del proceso
(reglas del juego). Incluye el acuerdo de confidencialidad, las normas
de comportamiento que hay que observar durante el proceso y las normas de
funcionamiento. Empiezan las reuniones conjuntas, aunque pueden mantenerse
otras por separado. Las reuniones conjuntas persiguen la escucha mutua, el
intercambio de información, externalizar sentimientos, identificar
acuerdos y desacuerdos y mejorar la comunicación entre las partes. Diseño
detallado del proceso mediador e inicio de las sesiones. Identificación de
las estrategias que permitan avanzar en el proceso, creación de confianza
y cooperación, control de las emociones excesivamente intensas, ayuda para
exteriorizar las emociones, minimización de los estereotipos,
reconocimiento de la legitimidad de las partes Identificación de los
puntos de acuerdo y las incompatibilidades básicas. El mediador señala los
puntos de interés común. El mediador ha de identificar también los motivos
por los que las partes no pueden llegar a un acuerdo por sí solas, y las
ayuda a superar los obstáculos mediante una redefinición de los problemas.
Algunas incompatibilidades pueden postergarse a una segunda etapa, para
lograr un avance en cuestiones más sencillas. Visibilizar los intereses
ocultos y creación de empatía. Educar a las partes para que entiendan las
razones y los intereses de las otras.
Redefinición de las incompatibilidades (reformulación).
Mediante una serie de técnicas, se replantean los marcos de comprensión
del problema para lograr nuevas aproximaciones, obtener nuevos consensos y
atenuar las posiciones de incompatibilidad. El mediador ayuda a las partes
a desear y desarrollar soluciones creativas, y aporta ideas propias que
puedan ser valorizadas por todas las partes.
Elaboración de un primer bloque de propuestas y acuerdos
(generación de opciones). Se crean y evalúan áreas de acuerdo, se
reducen los desacuerdos y se avanza en el consenso. El mediador ha de
procurar que las partes superen las inquietudes que aparecen al hacer
concesiones, y que a veces pueden parecer capitulaciones. Se evalúan los
beneficios de seguir y los costes de no hacerlo. Acuerdos y compromisos.
Se llega al consenso sobre propuestas y se identifican los pasos a seguir
para que los acuerdos se hagan operativos. Con frecuencia, una vez se
logran determinados acuerdos, las partes deciden conceder mayor poder al
mediador, con el propósito de asegurar que no habrá vuelta atrás en el
proceso. Puede ser el momento de abordar cuestiones pendientes.
Verificación de los acuerdos. Creación de mecanismos de seguimiento,
vigilancia y sanción en caso de incumplimiento.
La diplomacia civil paralela
Como hemos señalado repetidamente, la mayor parte de los
conflictos armados de la actualidad son guerras civiles y conflictos
internos. La naturaleza de estos conflictos, en los que muchas veces no
actúan ejércitos regulares, las víctimas son civiles y la población civil es
justamente la más afectada, presenta nuevas oportunidades para que la
sociedad civil adquiera un mayor protagonismo en la búsqueda de salidas al
conflicto.
La acción mediadora basada en los ciudadanos u
organizaciones no gubernamentales, sean del propio país en conflicto o de
otro, está adquiriendo un notable relieve en los últimos años, abriendo una
segunda vía negociadora, paralela a la diplomática que llevan a cabo los
Estados, que ha recibido la denominación de "multi-track diplomacy".20
John McDonald, uno de los promotores de esta acción civil y fundador del
Institute for Multi-Track Diplomacy, distingue nueve actores con aptitudes
de llevar a cabo este trabajo:21
gobiernos, organizaciones profesionales, comunidad de negocios, iglesias,
medios de comunicación, ciudadanos privados, institutos de formación y
educación, activistas y fundaciones. Algunos ejemplos conocidos de
diplomacia paralela serían los realizados por la organización británica
International Alert, el Grupo de Oslo respecto al conflicto entre palestinos
e israelitas, el ex-presidente estadounidense Jimmy Carter a través de su
Carter Center, la Comunidad de San Egidio en Mozambique, el trabajo de la
iglesia moravia, líderes protestantes y menonitas en Nicaragua, la labor de
organizaciones de mujeres o artistas en varios países de conflicto, el
compromiso de algunos hombres de negocios en Namibia o el trabajo de algunas
ONG en Sudáfrica, El Salvador o Irlanda del Norte, para poner unos ejemplos
de iniciativas que han facilitado el diálogo entre las partes enfrentadas.
En este apartado podríamos situar también los centros
comunitarios de mediación, que como explica Orús22
"su objetivo no es sólo resolver problemas entre vecinos o familias, sino
también contribuir al proceso de reconciliación y de curación social en
zonas de conflicto. La mediación se orienta según las necesidades de las
partes y se promueve activamente a través de cursos, por los que cada
persona se convierte en mediador en sus zonas de influencia. Asimismo, la
mediación se está aplicando al ámbito escolar, donde los niños actúan como
mediadores en los problemas surgidos entre los compañeros de clase y de
juego".
Una variante de la diplomacia civil paralela es la llamada
diplomacia de terreno (field diplomacy) es una tercera generación de
reflexión diplomática llevada a cabo por algunos "pacificadores" (peace-makers)
con experiencia en el terreno. Como apunta Reychler23
en un excelente trabajo sobre estos temas, "no se trata de una diplomacia
alternativa, sino de un valor añadido a la diplomacia tradicional y a la
diplomacia paralela. Busca una sinergia de diferentes aproximaciones
diplomáticas y el desarrollo de una diplomacia que demuestra su eficacia a
varios niveles (multi-levale diplomacy)." Para Reychler, la diplomacia de
terreno se distingue de otras formas de diplomacia por estas características
diferenciales:
Una presencia creíble en el terreno. Es necesaria para
construir un clima de confianza o una red de personas que pueden contar
las unas con las otras, con objeto de tener una mejor percepción de la
dinámica del conflicto y para tomar las medidas que impidan que el
conflicto se vuelva destructivo La naturaleza del compromiso. Hay que
meterse de lleno en el conflicto. No vale adoptar una niño durante un fin
de semana. Para ser creíble, el compromiso ha de ser a largo plazo. Hay
que saber penetrar en otros mundos, para entender el comportamiento del
conflicto y para conocer mejor los límites de una aproximación jurídica
moralizante.
El nivel sobre el que se hacen los esfuerzos. Podemos
clasificar los actores de un conflicto en tres niveles. Encima de todo
encontramos la dirección suprema (dirigentes militares y políticos). A
nivel intermedio se encuentran los dirigentes étnicos y religiosos, los
académicos, los portavoces de ONG y otras personas reconocidas. A nivel de
base existen las autoridades locales, las ONG locales, los trabajadores
sociales. Una paz duradera es una paz que cuenta con el apoyo de la
población. Hacer la paz, construir la paz y mantener la paz debe hacerse a
diferentes niveles.
La aproximación de desbloqueo del conflicto. La
diplomacia de terreno se caracteriza por el hecho de ser el catalizador de
un proceso de paz autóctono, un tema de la comunidad en conflicto. La paz
y los procesos de paz no pueden dictarse desde el exterior. Busca la
participación de la gente y aprovecha las iniciativas de paz ya
existentes. Todo proceso de paz es considerado como un aprendizaje para
todos los ciudadanos.
La perspectiva en el tiempo. Es necesario desarrollar
una nueva cultura de conflicto. Una verdadera reconciliación exige que las
partes encuentren no sólo una solución al conflicto, sino que se
reconcilien sobre el pasado y sobre el presente. El interés por las raíces
del conflicto, tanto psicológicas, como emocionales y espirituales. Esto
exige cambiar su representación del mundo, así como su comportamiento en
relación a sí mismo y a los otros. La paz exige también una reconciliación
a nivel emocional. Se trata de transformar la desesperación en esperanza,
el odio en amor, la incomprensión en comprensión, el deseo de venganza en
perdón, la ausencia de sentido en sentido de la vida...
El reconocimiento de la interacción compleja entre los
conflictos, reconocer la corresponsabilidad compartida a gran escala en la
degradación de nuestro entorno natural. Muchos problemas del Sur son
debidos en parte al comportamiento del Norte, ayer y hoy. La mayor parte
de los conflictos en el TM no pueden ser reducidos a conflictos internos,
pues generalmente están influenciados por conflictos regionales o
mundiales.
La preferencia por una aproximación integrada del diálogo.
La aproximación actual está debilitada por una deficiente colaboración
entre los diferentes niveles, entre los esfuerzos gubernamentales y no
gubernamentales, y entre medidas de naturaleza política, militar,
económica, informativa y educativa.
Notas
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