|
Parte 2 /4
II. Seguridad Hemisférica
En el
ámbito de la seguridad hemisférica, se ha trabajado a través de diferentes
líneas de acción.
Primero, a partir de la creación de la Comisión de
Seguridad Hemisférica, que desde 1991 ha tenido un rol vital en la promoción
y el acompañamiento de distintas iniciativas.
Segundo, a través del desarrollo de medidas de
confianza mutua y verificación. En la última década se han desarrollado dos
Conferencias Hemisféricas sobre esta materia, más una reunión de expertos y
en la última Conferencia Especial de Seguridad los países miembros
entregaron un listado de medidas aplicadas entre ellos.
Tercero, a través de promover la suscripción de
tratados y convenciones internacionales.
Cuarto, apoyando institucionalmente las Reuniones
Ministeriales de Defensa que se iniciaron en 1995. Estas reuniones cubren
una amplia agenda que abarca todos los temas de seguridad de interés para
los gobiernos y sus Fuerzas Armadas, y permiten su tratamiento al más alto
nivel político. Los trabajos que se desarrollan en el marco de la Comisión
de Seguridad Hemisférica de la OEA y el proceso de las reuniones de
Ministros de Defensa se complementan mutuamente. Sus agendas tienen puntos
en común, por lo cual en el futuro deberían irse creando nuevos vasos
comunicantes que enriquezcan la labor de ambas.10
Quinto, además la Comisión de Seguridad Hemisférica
ha diseñado y puesto en marcha un programa de educación para la paz y
promovido el diálogo sobre el concepto de seguridad entre los países del
hemisferio. El programa de educación para la paz está destinado a la
población en general, pero con especial énfasis en jóvenes, mujeres y grupos
desfavorecidos y se desarrolla sobre la base de tres áreas de trabajo: 1) la
educación para la promoción de la paz entre los Estados; 2) la educación
para la solución pacífica de los conflictos y 3) la educación para la
promoción de los valores y prácticas democráticas.11
Desde el ámbito de la seguridad hemisférica, la visión se
centra básicamente en los conflictos interestatales y específicamente a
nivel de conflicto entre estados, la OEA ha aplicado tres tipos de
mecanismos: los instrumentos jurídicos hemisféricos, los instrumentos
regionales y los mecanismos ad hoc.12
Para la resolución de las discrepancias interestatales, los
instrumentos jurídicos hemisféricos con los que cuenta la OEA, son dos:
El primero, es el Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca ( TIAR), que fue firmado el 2 de septiembre de 1947, como un
mecanismo de defensa o asistencia entre los miembros del Sistema
Interamericano frente a agresiones de terceros.
No obstante, este tratado ha sido criticado por los países
del hemisferio, que consideran que no ha sido aplicado en las circunstancias
requeridas. De hecho, la principal crítica es que no fue utilizado en la
Guerra de las Malvinas, cuando Estados Unidos y otros países de la región
apoyaron a Gran Bretaña.
Sólo días antes de los atentados del 11 de septiembre,
México anunció su decisión de retirarse de este tratado, por considerar que
reflejaba una lógica de guerra fría y que no era apropiado para las
condiciones de la post guerra. No obstante, después de estos atentados, el
21 de septiembre, este tratado fue nuevamente invocado y aún sigue vigente.
El segundo instrumento hemisférico es el Pacto de Bogotá,
suscrito el 30 de abril de 1948.
En esencia, en este los países firmantes se comprometen con
la solución pacífica de sus controversias. Con este fin se establecen como
los procedimientos a aplicar los buenos oficios, la mediación, investigación
y conciliación, el arbitraje y el procedimiento judicial.
La principal deficiencia de este acuerdo es que fue
ratificado sólo por 14 países, con una serie de reservas que en la práctica
atentan contra su aplicabilidad.
Acuerdos regionales o subregionales
Existen una serie de acuerdos establecidos entres los países
que conforman determinadas regiones, con el objetivo de prevenir o resolver
los posibles conflictos que surjan entre ellos y que actúan en concordancia
con los principios establecidos por la Carta de la Organización de Estados
Americanos. Cuatro de los principales bloques del hemisferio: Mercosur,
Centroamérica, Caribe y Región Andina.
El Mercosur más sus países asociados, Bolivia y Chile,
suscribieron en julio de 1999 la " Declaración política del Mercosur,
Bolivia y Chile como Zona de Paz", que además de declarar a la subregión
libre de armas nucleares, estipula, entre otros puntos, el fortalecimiento y
la progresiva articulación de los mecanismos de consulta y cooperación en
materia de seguridad y defensa entre los Estados miembros; la implementación
de medidas que contribuyan a reforzar la confianza y la seguridad;
providencias encaminadas a hacer del Mercosur, Bolivia y Chile una zona
libre de minas terrestres antipersonal; la coordinación de acciones en los
foros internacionales a los efectos del desarme nuclear y la no
proliferación; el establecimiento de una metodología uniforme referente a
los gastos militares, así como el apoyo a la Comisión de Seguridad
Hemisférica de la OEA.13
Centroamérica
Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica.
Suscrito en 1995. Plantea una visión multidimensional de la seguridad,
incorporando conceptos como seguridad democrática, seguridad ciudadana y
seguridad regional. Los lineamientos centrales de este tratado, según
Aguilera14 fueron: la separación de
los asuntos militares de los policiales; el control civil de los asuntos
militares y policiales; las elecciones; las nuevas amenazas a la seguridad
de las personas, y la aceptación del hecho de que el desarrollo social es un
requisito necesario para la seguridad.
Caribe
En 1996 se estableció el Sistema de Seguridad Regional del
Caribe, que establece las prioridades para la región: la prevención del
tráfico ilícito de estupefacientes, el rescate en casos de emergencia
nacional, el control de inmigraciones, la protección de recursos pesqueros,
el control aduanero y tarifario, la policía marítima, los desastres
naturales, la contaminación y el contrabando.
Región Andina
En junio del 2002 se aprobó la Carta Andina para la Paz y la
Seguridad en la cual se establecen los principios de una política
comunitaria de seguridad, con elementos fundamentales como la cooperación,
la reducción de los gastos de defensa, la solución pacífica de
controversias, la declaratoria de zona de paz, entre otros.
El desarrollo de Medidas de Confianza Mutua
En el análisis de la actuación de la OEA en la última
década, un elemento destacado es el apoyo brindado por la organización para
el incremento de las medidas de confianza mutua (MCM) entre los países. La
Organización de Estados Americanos organizó durante este período dos
conferencias hemisféricas (Santiago, 1995 y San Salvador, 1998) y una
reunión de expertos sobre esta materia y en la Conferencia Especial de
Seguridad Hemisférica realizada en octubre del año 2003, en México, se
entregó un listado de las principales medidas aplicadas por los países de la
región.15
El significado de las MCM puede ser analizado desde dos
perspectivas. Una de carácter más restringido, que considera que son
acuerdos de cooperación mediante los cuales los estados se transmiten sus
intenciones militares no hostiles16
y una concepción más amplia e inclusiva, que considera que no solamente se
restringen al ámbito militar, sino que pueden desarrollarse también en
marcos políticos, económicos y sociales.
La definición más aceptada es la que plantea entre otros
Francisco Rojas Aravena17, que
señala que las MCM son un instrumento, una técnica para el mantenimiento de
la paz; no resuelven el conflicto o la diferencia de intereses; posibilitan
la comunicación y con ello hacen más transparentes y predictibles los cursos
de acción de los diversos actores involucrados.
Estas medidas son vitales en la democracia preventiva, en la
generación de iniciativas que permitan la resolución de conflictos e inhiban
el desarrollo de una escalada en el nivel de conflictividad.
Las medidas que se han aplicado a nivel hemisferio son de
primera, segunda y tercera generación. Las primeras se basan
fundamentalmente en la transmisión voluntaria de información; las de segunda
generación son vinculantes y de obligatorio cumplimiento y pueden incluir
mecanismos de verificación y medición (como por ejemplo, la Convención
Interamericana sobre Transparencia en las Adquisiciones de Armas
Convencionales) y por último, las de tercera generación incluyen la
prohibición de cierto tipo de armamento o de cierto tipo de ejercicios
militares.18
Más allá de los alcances de estas medidas, en esencia ellas
plantean una noción común: que a través de la generación de una mayor
confianza se puede alcanzar la seguridad compartida.
Desde esta perspectiva, durante la última década se han
conseguido logros sin precedentes. Por ejemplo, en el nivel de acercamiento
de países que tuvieron un conflicto armado, como Ecuador y Perú, como de
países que estuvieron al borde de las acciones armadas, como Argentina y
Chile. En el cuadro que se presenta en el Anexo se puede observar los altos
niveles de confianza alcanzados por estos países, a través de acciones que
no se limitan sólo al ámbito militar.
Las Conferencias de Ministros de Defensa de las Américas
Estas constituyen una instancia que surgen en el marco
del proceso de Cumbres de las Américas, como un espacio que facilita el
diálogo y la coordinación entre los ministros de defensa del continente. Ya
se han efectuado cinco y en noviembre de este año se realizará la sexta en
Ecuador.
Desde su creación han evidenciado los principales procesos
de la región en materia de seguridad: los cambios en las nociones de
amenaza, el debate respecto al concepto de seguridad y la necesidad de
reforzar la paz, a través de las medidas de confianza mutua. En este
sentido, ha existido una coordinación entre la labor de la desarrollada en
el seno de la OEA y lo debatido y resuelto posteriormente en estas
conferencias.
Notas
|