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Parte 1/2
La dualidad
existente entre el hombre y la naturaleza, ha creado un conflicto sin
ganadores. El modelo de civilización dictado por la economía ha tratado de
acoplar la naturaleza a las necesidades humanas comerciales, dejando rastros
de desolación en los ambientes y los hombres mismos. Hoy en día se nos
presenta un claro ejemplo de esta dualidad en las obras proyectadas para el
mantenimiento del canal navegable en el área estuarina de Bocas de Ceniza,
lugar donde se mezclan las aguas del río magdalena con el mar caribe en
Colombia. La sedimentación en la desembocadura ha afectado la profundidad
del canal navegable de entrada al puerto de Barranquilla, El gobierno
nacional, la comunidad portuaria y todos aquellos afectados por este hecho
buscan soluciones urgentes. Pero, ¿Existe una solución ambiental perdurable
donde todos ganen?
Los estuarios y deltas de grandes ríos han sido siempre
escenarios propicios para la actividad comercial y productiva, "Los
estuarios constituyen los "criaderos" […] de la mayor parte de moluscos,
crustáceos, peces costeros que se cosechan no sólo en el estuario sino
también mar adentro"1. Los deltas son considerados como
regiones propicias para el desarrollo de centros urbanos, combinan las
ventajas locativas del mar como medio de producción y acceso a otras
comunidades y los ríos que además de esta ventaja también ofrecen garantías
de productividad agrícola, acuícola, energética y de agua potable para las
actividades y el consumo humano.
Los estuarios representan sistemas ecológicos complejos,
caracterizados por factores geológicos que determinan la forma y el tamaño
de la cuenca, y factores contemporáneos de la naturaleza de los procesos
como la deriva costera o la descarga fluvial, este grupo de factores le dan
la dinámica al estuario, estableciendo su régimen de salinidad, sistema de
circulación y biota2. Aunque las disposiciones de un estuario y
su nivel de relleno son variables; todos los estuarios tienden a llenarse de
sedimentos, el volumen de agua y la profundidad disminuyen con el tiempo,
haciendo que el delicado equilibrio entre las comunidades biológicas y las
características hidrológicas estén en constante cambio.
Los deltas por su parte presentan características de
formación basadas en el aporte de sedimentos en primera instancia por los
ríos y combinados en segunda instancia por el aporte o sustracción
sedimentaria de las corrientes mareales y aumento del nivel medio del mar3.
El continuo relleno de los estuarios ocasiona un decrecimiento en la
profundidad reduciendo el caudal de las masas de agua, causando llanuras de
inundación deltáicas, que progresivamente se transformarán en un delta bien
constituido. Por esta razón muchos deltas presentan suelos recientes y ricos
en nutrientes.
En
Colombia, país privilegiado por sus recursos hídricos, se localizan ricos
deltas, sistemas estuarinos y costeros, algunos de ellos brindan acogida a
puertos y ciudades que basan su desarrollo en las ventajas comparativas de
este medio. El puerto más importante en el país durante el siglo pasado fue
el localizado en la Ciudad de Barranquilla. Esta cuidad fue establecida como
aldea durante la primera mitad del siglo XVII por ganaderos y pescadores,
pero fue tan solo a principios del siglo pasado cuando se desarrolló en
forma rápida debido a su ubicación geográfica localizada en la desembocadura
del río Magdalena, siendo considerado como la arteria mas importante del
país para el tránsito de mercancías desde el interior hacia la costa caribe
colombiana y viceversa, por esta razón la cuidad de Barranquilla se
convirtió a un ritmo vertiginoso, en uno de los centros comerciales y
culturales más importantes del país.
Con la expansión de nuevas formas de comercio y la
competitividad de los puertos exigida a nivel internacional, Colombia, en
los años posteriores a la primera guerra mundial, se transforma en
exportador de materia prima a su vez que importa gran cantidad de productos
industriales, vehículos y maquinaria. El gobierno de entonces prevé la
necesidad de adaptar un canal adecuado en el puerto de Barranquilla para el
tránsito de buques de gran calado.
La ampliación del puerto y el diseño de un canal navegable
comenzó en 1925 bajo la administración del Gobierno de Pedro Nel Ospina, con
la contratación de la firma Ulen and Company, que en 1928 finaliza la
primera parte de la construcción de los tajamares4 oriental y
occidental ubicados en las orillas respectivas de la desembocadura del río
Magdalena, posteriormente se realizan obras complementarias hasta 1935 año
en que se terminan los trabajos5. Más tarde se realizan algunos
cambios para mejorar la navegabilidad del canal, el cual varió poco en su
profundidad en los últimos 35 años llegando a una media de 30 pies, con
mantenimiento constante de la draga Colombia.
Inicialmente dan fruto los esfuerzos por mantener un canal
navegable para buques de gran calado, luego surgen problemas relacionados
con la resistencia de las obras, pero el mayor impacto se da en la parte
ambiental debido a que los tajamares crean una barrera casi perpendicular a
la costa que produce una desviación considerable en la deriva litoral, que
en esta parte del caribe tiene una dirección NE-SW, por tanto la carga
sedimentaria necesaria para el mantenimiento de playas y ecosistemas
aledaños transportada por la corriente y por el río es desviada en parte a
los fondos oceánicos. El delta del magdalena es considerado "en fase
constructiva cerca a la boca actual, de propagación lenta debido a las
características geológicas regionales que condicionan la entrada del río al
mar sobre fuertes pendientes, haciendo que las corrientes de turbidez
erosionen cañones submarinos"6, los cuales atrapan gran parte
de la sedimentación transportada por la deriva litoral. En las formaciones
que requieren alimentación de sedimentos se producen cambios erosivos y
ecológicos, como es el caso de las islas barrera, ecosistemas y playas
ubicadas al SE de los tajamares mencionados "la presencia del espigón
(tajamar en este caso) modifica la dirección de las corrientes y no permite
el paso de arena hacia el otro lado de la estructura, con la consiguiente
reducción de disponibilidad de arena al otro lado del espigón, causando en
ocasiones problemas delicados de erosión"7 y por tanto
sustracción de nutrientes y desbalance ecológico.
Un ejemplo de la inadecuada intervención humana en el área
es el caso presentado en la Isla de Salamanca limitada por el delta y los
pantanos que se producen en las tierras bajas cercanas a la desembocadura
del Magdalena, la cual presenta un rápido retroceso frente al mar ocasionado
aparentemente por factores naturales pero con un componente humano
importante que causa la hipersalinización de la Ciénaga Grande de Santa
Marta, debido a la interrupción de los canales naturales con fines
agrícolas, que comunican el río con la ciénaga. Estos han sido utilizados
para abastecer sistemas de riego en las fincas aledañas, los canales
permiten el aporte de aguas dulces y nutrientes al sistema lagunar marginal8, por esta razón se presenta en la ciénaga una taza alta de
mortalidad de manglares y especies animales, ocasionando el rompimiento del
equilibrio natural9.
"Los canales llevan aguas desde el Magdalena hacia el
sistema lagunar marginal pero con la construcción de la carretera paralela
al río, el represamiento de aguas para fincas, taponamiento de canales por
vegetación y hasta la presencia de compuertas para controlar la entrada de
aguas, muchos canales han quedado inactivos o han limitado
considerablemente su flujo…debido a procesos de hipersalinización los
bosques de manglar han ido desapareciendo dando lugar a pantanos y
playones salinos (salares), por lo tanto se diferencian tres tipos:
manglar vivo, manglar con bajo grado de defoliación (áreas donde el
manglar ha comenzado a afectarse) y manglar en estado avanzado de
defoliación (áreas donde la muerte del manglar está dando paso al
establecimiento de salares). Esta muerte masiva ha ocasionado un aumento
de las áreas de salares en el sistema lagunar marginal"[…]
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Notas
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