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Parte 2/2
El río Magdalena
Ahora
bien, si miramos las acciones adelantadas por las entidades públicas y
privadas, junto con las políticas gubernamentales, encontramos que en el
punto cinco del capítulo tercero de los lineamientos de la "Política
Nacional de Ordenamiento Portuario" se argumenta "la definición de criterios
para la solución de interacciones conflictivas por el uso del espacio en la
zona costera"11 en donde se incluye
el impacto ambiental de usos múltiples, la modificación de los procesos
costeros y la interferencia entre distintas actividades de desarrollo.12
Teniendo en cuenta que estos lineamientos son relativamente nuevos se
deberían aplicar a todas las acciones que ocasionen la interrupción de los
procesos naturales para procurar el desarrollo económico de una región.
Actualmente tenemos el caso de las estrategias para la "salvación" del canal
de acceso al complejo portuario de Barranquilla, implementadas por la
Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (CORMAGDALENA),
ente gubernamental que dentro de sus proyectos estratégicos plantea una
serie de convenios y contratos13,
con miras a mejorar la navegabilidad del río y calidad de vida de los
habitantes de las riveras. Varios de estos proyectos están programados para
adelantar actividades de dragado a lo largo del río con elevados costos; en
algunos casos se requiere esta intervención pero hay que tener en cuenta que
la sedimentación es ambientalmente importante por los temas anteriormente
expuestos, además con los sedimentos se extraen gran cantidad de nutrientes
necesarios para mantener el equilibrio ecológico en toda la extensión del
delta.
Acorde con lo que venimos desarrollando se hace necesario
señalar que en ocasiones el río transporta una cantidad inusitada de
sedimentos, esto depende del aporte de los afluentes y las precipitaciones
en las zonas montañosas, pero también puede estar hasta cierto punto
determinado por la mano del hombre. En el caso del río Magdalena, su cauce
atraviesa la región andina, en él desembocan la mayoría de ríos que bañan
esta región netamente agrícola, estos a su vez recogen gran parte de los
sedimentos ocasionados por la erosión consecuencia de la devastación de
suelos que primariamente sustentaban bosques de niebla y sectores
forestales, y fueron intervenidos por el hombre reemplazándolos por áreas de
cultivo sin ningún tipo de reposición o control. "Toda la región andina,
donde nacen las aguas, está en un proceso de erosión. Estamos perdiendo los
suelos. Estamos perdiendo productividad. Esto en un contexto de aumento de
población que tiene mayores demandas de recursos y tierra"14.
Esto nos indica que el río Magdalena y todas las actividades comerciales que
se derivan de él, son solo un caso de los afectados por la mala planeación
ambiental y la tendencia predominante del sector económico productivo, sin
tener en cuenta las causas y los posibles planes y controles que se deben
establecer para minimizar el impacto al medio ambiente en la proyección de
un desarrollo integrado.
Retomando el tema de los procesos naturales de los
estuarios, para el caso del canal de Barranquilla en los últimos años se
viene presentando un aumento importante en la sedimentación del canal en el
área de Bocas de Ceniza, y por tanto una disminución de su profundidad, un
ejemplo es el reciente caso del encallamiento del buque "Calla Panamá"
varado el pasado 21 de diciembre en horas de la noche. "En esa ocasión el
calado autorizado era de 28 pies y el buque salía con 26,6 pies de calado,
luego de cargar contenedores en la Sociedad Portuaria"
15. Este caso llama la atención de la
situación del canal y ha obligado a la capitanía de puerto a disminuir el
calado autorizado a 22 pies. Los esfuerzos por desencallar el buque han sido
infructuosos y se conoce de algunas averías leves en el casco del buque, si
en una situación como esta llegara a presentarse un vertimiento de
sustancias contaminantes por ruptura del casco o averías causadas por el
encallamiento, las consecuencias ambientales serían enormes. Este solo es
uno de los varios casos presentados recientemente en el canal, que es
afectado por la carga sedimentaria transportada por el río, reafirmando lo
anteriormente dicho, la cual puede ser producida por la combinación de
fenómenos geológicos y climáticos con factores antrópicos.
El hecho de la sedimentación del canal de bocas de ceniza en
Barranquilla es de conocimiento público, lo cual afecta la imagen del
puerto, esto trae consigo graves consecuencias económicas. Las instituciones
involucradas, inquietadas por el asunto, han contratado la realización de
varios estudios técnicos y económicos para determinar la factibilidad de
profundización del canal, entre estos podemos citar el realizado por la
Universidad del Norte y Haskoning V.B 1997, que plantea la posibilidad de
construcción de costosas obras hidráulicas consistentes en cuatro espolones
en la zona de Las Flores, específicamente en la Isla 197216.
Actualmente el sector marítimo es el que más sufre las pérdidas ocasionadas
por este hecho, aunque indirectamente existen miles de personas que derivan
su sustento de actividades relacionas con el área portuaria, pero ¿hasta
donde es razonable salvar la actividad económica de una región y por cuanto
tiempo? El río continuará trayendo millones de toneladas de sedimentos y los
costos de mantenimiento de un delta y un canal profundo, a largo plazo son
incalculables. Aunque se adelantan políticas y esfuerzos comunes del sector
privado y público para reactivar el canal, se debe pensar en una solución a
largo plazo. En algunos años, la población dependiente del sector marítimo y
fluvial crecerá y los daños al medio ambiente, de llevarse a cabo grandes
obras hidráulicas pueden llegar a ser cuantiosos. Tal vez debería plantearse
una solución mas sensata teniendo en cuenta los aspectos naturales del cauce
del río, ¿Implementar un modelo de desarrollo que involucre un cambio en las
actividades portuarias, con buques de menor calado en el puerto?, ¿Construir
un puerto cercano alternativo de menor impacto ambiental? o ¿Mejorar la
logística y comunicación vial entre los puertos vecinos (Con menos problemas
de sedimentación, suponiendo una solución a la presentada en Canal del
Dique) de Cartagena y Santa Marta?.
A manera de conclusión, solo una pequeña parte de la carga
de exportación llega a Barranquilla por el río, los corredores viales han
ganado en rapidez y productividad. El cuantioso capital destinado al dragado
o a las obras hidráulicas no garantiza la estabilidad a largo plazo, puede
ser invertido en apoyar a las empresas y personas afectadas por este "embate
de la naturaleza" para adaptarse a nuevos sistemas productivos. No podemos
tratar de detener los procesos naturales pensando en el beneficio económico
sacrificando las oportunidades de desarrollo alternativo y sostenible que la
misma naturaleza nos ofrece. Tal vez resulte adecuado citar el fragmento de
un cuento infantil escrito por un habitante del área de Bocas de Ceniza:
"el gato es el río Magdalena, escarba por donde pasa, deja
el sucio y tapa…. El se lleva todo lo que encuentra. Llega aquí muy cerca
a las Bocas de Ceniza y deja todo sucio… la fuerte corriente romperá la
barra, se llevará la Isla Verde y enterrará con su sedimentación el
muelle, sus playas aumentarán, alejando al mar". […]17
Esto no es un asunto nuevo, la sedimentación del estuario
del río Magdalena esta siguiendo un proceso natural que puede estar siendo
acelerado por el hombre y sus actividades. No corresponde a la sociedad
humana en busca de intereses económicos, tratar de cambiar (a la larga
inútilmente) la naturaleza, sino adaptar gradualmente el sistema productivo
examinando alternativas de desarrollo sostenible. Se está presentando una
alerta para no cometer los errores del pasado, los mismos que hoy nos
afectan, es absurdo tratar de solucionar el "problema" por corto tiempo,
acrecentándolo para las generaciones venideras. Las grandes obras del hombre
resultan pequeñas e insignificantes ante la fuerza constante y
transformadora de la naturaleza.
Notas
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