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Parte 1 /5
Resumen:
En septiembre del 2005 se debatirá el más ambicioso proyecto de reforma a
las Naciones Unidas, el cual ha sido presentado por su Secretario General
Kofi Annan bajo el nombre "Un concepto más amplio de la libertad:
Desarrollo, Seguridad y Derechos Humanos para todos". En el presente
artículo me propongo comentar este
trascendental documento dado la significación que tiene para la sociedad
toda. De modo que valoro lo referente a los subtemas: visión común del
desarrollo, estrategias nacionales, consecución del objetivo 8, garantía de
sostenibilidad ambiental, otras actividades prioritarias a nivel mundial, el
desafío de la ejecución; un nuevo enfoque de la seguridad colectiva,
prevención del terrorismos catastrófico, armas nucleares, biológicas y
químicas, reducción del riesgo y prevalencia de la guerra, uso de la fuerza;
estado de derecho, derechos humanos, democracia; asamblea general, consejos,
secretaria, coherencia del sistema, organizaciones regionales y
actualización de la carta. |
Libertad para
vivir sin miserias
Libertad para
vivir sin temor
Libertad para
vivir en dignidad
Fortalecimiento
de las Naciones Unidas
Conclusiones
Bibliografía
"La humanidad no podrá tener seguridad sin desarrollo, no
podrá tener desarrollo sin seguridad y no podrá tener ninguna de las cosas
si no se respetan los derechos humanos."
En una ocasión escuché que Libertad era un término que
debíamos desterrar del diccionario -decía el audaz colocutor- que se trataba
de una utopía que ya nos había causado mucho daño; y aunque en su momento lo
juzgué como el criterio de un temible pesimista, lo cierto es que mientras
leía el informe la cuestión no dejaba de urdirme. Es curioso que Annan haya
desempolvado el viejo preámbulo de la Carta de Naciones Unidas para
apropiarse de la frase "un concepto más amplio de la libertad", siento que
actualmente no son pocos los que se sienten defraudados y que por ello, el
diplomático ghanés lleva su propia lucha contra la desesperanza. Se nos
convoca a redefinir el vocablo, por supuesto no se trata de una disquisición
etimológica sino de acciones puramente reales a escala universal, se trata
de reformar las NNUU.
El proyecto fue presentado en Nueva York justo el primer día
de la primavera del presente año, pero será debatido en la cumbre de
evaluación de la Declaración del Milenio que se efectuará en el próximo
otoño, es por ello que el análisis es oportuno, es ahora el momento de
reflexionar si es o no viable las reformas que se nos proponen y en
consecuencia expedir nuestro criterio, ya que este es un tema que nos
concierne a la ciudadanía mundial. La Declaración del Milenio tiene el fin
altruista de legar a las nuevas generaciones una herencia más esperanzadora
que la que nosotros mismos recibimos 1, a cinco años de acordada y aun
cuando las cifras rojas dicen lo contrario, el Secretario General afirma que
es posible; pero demanda como costo la adopción del paquete de reformas
expuestas en su informe. Con un oportunismo inteligente y justificado, Kofi
Annan planea sacar partido de la cobertura que se le presenta en la venidera
reunión, ya que se reunirán varios jefes de estado -hasta
el momento ya han confirmado su presencia 52 presidentes- con la
voluntad política de hacer un mundo mejor, ocasión ideal para dar curso a un
proyecto de reforma que ya tiene a su haber más de siete años de
investigaciones. De modo que del 14 al 16 de septiembre próximo
presenciaremos un arduo debate en el cual el Secretario General será
representado por el ex presidente mexicano Ernesto Zedillo y el mozambiqueño
Joaquim Chisano, el ministro del exterior de Irlanda Dermot Ahern, y el ex
ministro del exterior de Indonesia Alí Alatas; un férreo cuarteto que
prestará sus buenos oficios a esta justa causa, la de impulsar la mayor
reforma que haya sufrido las Naciones Unidas en sus 60 años de existencia.
En realidad la ONU ha estado constantemente sometida al
escudriño, baste decir que en ocho oportunidades se ha evaluado la
financiación y administración, la maquinaria de cooperación técnica ha sido
reorganizada en gran escala cinco veces y el mismo número de veces se han
consumado reformas a la Secretaría General; por lo cual efectivamente se han
logrado valiosos avances2. Sin embargo esta es la más osada, se ponen sobre
la mesa temas tales como los acuerdos alcanzados en la Cumbre de Monterrey;
la conclusión de la Ronda de Doha; la no proliferación de armas de
destrucción masiva y el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras; la
consolidación de la paz duradera en países afectados por la guerra; el
establecimiento de un fondo de contribuciones voluntarias destinadas a la
asistencia en casos de desastre; la prevención y el combate del terrorismo;
el fortalecimiento de los derechos humanos, el estado de derecho y la
democracia... se ha abierto una auténtica Caja de Pandora. Un analista
recordaba la máxima jesuita "en tiempos de desolación no se hacen mudanzas"
aludiendo a los escándalos que últimamente circundan a la organización y que
la han puesto su credibilidad en crisis –la guerra de Irak3, el presunto
fraude en la gestión del programa humanitario para Irak "Petróleo por
Alimentos" y los casos de explotación sexual en sus misiones de paz- sin
embargo comparto la opinión del Secretario cuando reclama que "es necesario
reformar las Naciones Unidas en formas que hasta ahora eran inimaginables, y
con una audacia y una rapidez que no se han puesto de manifiesto hasta
ahora" por lo que pienso que escudarnos en que no es el momento ideal no
sería más que una burda excusa, sería más productivo revertir este contexto
de modo que le sume claridad y sinceridad al debate. Aun cuando es
imprescindible preservan la inspiración y principios básicos que los
fundadores dieron a la organización no podemos seguir pretendiendo que una
institución que fue creada para 51 miembros, preocupada por territorios en
fidecomiso y por perpetuar el estatus de las potencias vencedoras en medio
de su guerra fría; responda con efectividad ante los 191 miembros que hoy la
conforman, en un mundo enervado por el daño ambiental, el terrorismo, los 40
millones de personas infestadas por VIH/SIDA, el narcotráfico, las
violaciones de los Derechos humanos, los 1000 millones de personas que
padecen pobreza extrema y los 20000 que mueren cada día de hambre, las
operaciones de mantenimiento de paz, los desastres naturales …, con la grave
influencia de nuevos actores como los grupos económicos y las
trasnacionales, pudiendo valerse de prodigiosos avances tecnológicos, entre
otros muchos factores que constantemente imponen nuevos desafíos a la ONU.
Es hora de asumir que el orbe ha evolucionado y que son otros los retos que
nos impone, retos que no podemos ignorar porque requieren de nuestra urgente
atención. Este informe cargado de optimismo nos dice "no podemos desesperar,
nuestros problemas no sobrepasan nuestra capacidad para resolverlos"
defendiendo el criterio de que la oportuna reforma podrá hacer realidad las
aspiraciones del Milenio.
Se convoca a una acción colectiva con la participación de
los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado bajo la guía de una
institución intergubernamental fortalecida. Es ineludible sobreponerse a
posturas unilateralistas tan habituales últimamente y para ello se nos
recuerda el compromiso suscrito en la Declaración del Milenio; apunta el
informe: "debemos asegurar que todos los interesados asuman su respectiva
responsabilidad de traducir las buenas palabras en hechos positivos". Sin
embargo la ausencia de consensos es el principal dilema que enfrentará este
proyecto, las diferencias políticas, económicas o estratégicas llevan a
posturas en extremo antagónicas, entre las cuales el único elemento común es
su reticencia al cambio o reforma. Aunque en principio encontramos frases de
apoyo tales como:
"El secretario general Annan y EEUU comparten un
compromiso común para colaborar en la reforma de la ONU, y le apoyaremos
en sus esfuerzos por lograrlo", (portavoz adjunto
del Departamento de Estado Adam Ereli),
"el Consejo Europeo ha valorado muy positivamente
la presentación por parte del Secretario General de las Naciones Unidas
de su Informe" (José Luis Zapatero informando sobre las Conclusiones del
Consejo Europeo),
"El Gobierno de Japón da la
bienvenida a la resolución mostrada por el secretario general para
promover el debate entre los estados miembros con la publicación de este
informe en torno a cuatro puntos principales: el desarrollo, la paz y
seguridad, el gobierno de la ley y la protección de los más vulnerables,
y la reforma institucional de la ONU" (ministro
de Exteriores nipón Nobutaka Machimura),
"El informe parte de la convicción de que el
desarrollo, la seguridad y los derechos humanos son interdependientes y
se refuerzan mutuamente, esta visión es coincidente con la que promueve
México en los foros internacionales, donde ha subrayado la necesidad de
que exista un equilibrio entre las agendas de desarrollo y seguridad y
donde de manera constante fomenta el pleno respeto de los derechos
humanos" (comunicado de prensa oficial del gobierno mexicano)
"[el informe] merece un apoyo total ya que las medidas
propuestas buscan incrementar el prestigio de la ONU y hacer que este
organismo internacional reaccione con mayor eficacia ante los nuevos
retos y amenazas a la estabilidad en el mundo" (viceministro de Asuntos
Exteriores de Rusia Yuri Fedotov).
Entre otras frases halagadoras, que no nos pueden ilusionar
pues este aparente consenso se desmorona en el debate sobre de los elementos
individuales. Por ello el Secretario ha advertido que no se trata de un menú
a la carta, sería contraproducente no aceptarlo como una estrategia global
debido a la interconexión de los tres grandes objetivos que proclama, de no
ser así se harían únicamente pequeñas reformas a pedacitos y subsistirían
los grandes problemas de fondo sobre los cuales sería imposible obtener
consenso. "Sabemos que no contentará a todos y que habrá duras
negociaciones, pero deseamos que salga adelante como un paquete global",
declaró Malloch Brown jefe de gabinete de Annan; mientras que la casi
paranoica posición de los gobiernos andinos nos adelanta que no será tarea
fácil "Una primera reflexión se desprende de la sugerencia de que las
propuestas recibidas constituyen un "paquete", lo cual supone la noción del
"single undertaking; sin embargo no podemos dejar de advertir que la
heterogeneidad de las cuestiones que se abordan en los distintos capítulos
del informe hace que cada uno de ellos tenga un valor específico que exige
consideraciones por separado" (Embajador Oswaldo de Rivero, Representante
Permanente del Perú ante las Naciones Unidas en nombre de la Comunidad
Andina).
El proyecto define como los tres grandes objetivos de NNUU:
el Desarrollo, la Seguridad y lo Derechos Humanos. Se trata de elementos
estrechamente interdependientes que son presupuestos imprescindibles de la
verdadera libertad, creo que de eso nos habla el preámbulo de la Carta
cuando nos convoca a "promover el progreso social y elevar el nivel de vida
dentro de un concepto más amplio de la libertad"4, aun cuando no precise
expresamente los mismos vocablos puesto que no estaban de boga en la época.
"El desarrollo, la seguridad y los derechos humanos no sólo son
indispensables sino que también se fortalecen recíprocamente, esta relación
no ha hecho más que reforzarse en nuestra era de rápidos progresos
tecnológicos, de aumento de la interdependencia económica, de globalización
y de espectaculares transformaciones geopolíticas", de modo que el
Secretario General pone el dedo sobre la llaga, marcha sobre los temas que
verdaderamente urgen a la humanidad, tomándolos como
"las guías necesarias para conseguir la solución de los problemas que
afronta la comunidad internacional" (según el
ya citado ministro del exterior
japonés). El análisis sigue estos tres principios para
desglosar el razonamiento, a lo que se le suma un cuarto asunto referido a
transformaciones concretas dentro de las estructuras de la organización.
Notas
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