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Parte 3 /5
Libertad para vivir sin temor
"Debemos alcanzar un nuevo consenso en materia de seguridad,
cuyo primer artículo ha de ser que todos tenemos derecho a vivir libres de
temor y que lo que amenaza a uno amenaza a todos".
Paradójicamente hace solo unos años se estimaba que la Paz
era más fácil de lograr que el Desarrollo, pero los notorios sucesos del
World Trade Center han trastocado totalmente este contexto y hoy no se logra
el más elemental consenso en materia de Seguridad. Sin embargo, con un
optimismo que conmueve, el Secretario General cree posible revertir esta
situación valiéndonos de que la existencia de amenazas comunes provoca
decisiones colectivas, así que valora ideal la ocasión para lograr acuerdos
sustanciales en materia de terrorismo, armas de destrucción en masa y
delincuencia organizada. De modo que se centra en concienciar a los estados
que asistirán a la reunión de septiembre en el hecho que cualquier amenaza
contra uno de ellos ha de ser entendida como una amenaza contra todos y en
función de eso debemos colaborar para prevenir el terrorismo catastrófico,
detener la proliferación de armas letales, poner fin a las guerras civiles y
consolidar una paz duradera en los países asolados por la guerra.
Una manera de enfocar la seguridad colectiva
Siguiendo el razonamiento de unidad e interconexión entre el
desarrollo, la seguridad y los derechos humanos, se nos propone una nueva
visión del asunto; un enfoque que vele por tales temas en toda su amalgama:
"Debemos responder al VIH/SIDA con la misma decisión que al terrorismo, y a
la pobreza con la misma eficacia que a la proliferación de armamentos". Ya
esto se había definido en el informe "Un mundo más seguro: la
responsabilidad que compartimos" (diciembre 2004) y ha sido de los pocos
aspectos que encuentran extendida aprobación, tal vez por su carácter
teórico.
Se destaca además la necesidad de que se cumplan los
tratados ya suscritos en materia de seguridad "Una vigilancia más
sistemática, una ejecución más efectiva y, en caso necesario, una aplicación
más enérgica son fundamentales para que los Estados confíen en los
mecanismos multilaterales y los utilicen para evitar los conflictos",
realmente el mayor peligro esta en la perdida de la confianza en los
mecanismos plurilaterales y por consiguiente la multiplicación de acciones
unilaterales como las que vivimos hoy en varias zonas del mundo.
La cruzada contra el terrorismo ha puesto sobre el tapete
muchos asuntos que cuestionan el papel de la ONU ante acciones unilaterales
y el criterio más generalizado es que su actuar ha sido decepcionante; con
este proyecto de reforma se nos pide una nueva oportunidad. Creo que es el
momento oportuno para recordar las palabras del
portavoz adjunto del Departamento de Estado norteamericano Adam Ereli cuando
indicó que "hemos dejado claro que apoyamos a las Naciones Unidas, y
apoyamos al secretario general y su trabajo" y la del presidente español en
representación de la Comunidad Europea al decir " La Unión Europea ha
reiterado en el Consejo su voluntad de contribuir a fórmulas con respuestas
comunes a los grandes problemas del desarrollo, la seguridad y los derechos
humanos. Se trata, en voluntad de la Unión Europea, de confirmar el papel
central de Naciones Unidas en todos estos procesos";
ojalá no sean palabras que se lleva el viento.
Valoro que es un tema que no se puede retrasar, el
secretario nos recuerda que en los 90 de haber aplicado con éxito los
acuerdos de paz de Bicesse en Angola y el de Arusha en Rwanda hubiésemos
salvado la vida de 3 millones de personas. Monseñor Migliore representante
del Vaticano considera que "Las propuestas del secretario general quieren
reflejar esta convicción emergente de la responsabilidad internacional,
colectiva, la responsabilidad de proteger a las poblaciones".
Prevención del terrorismo catastrófico
Lo que se nos presenta es una estrategia global de lucha
contra el terrorismo basada en cinco puntos básicos: persuadir al mundo para
que no recurra al terrorismo ni lo apoye; entorpecer a los terroristas el
acceso a fondos y materiales; instigar a los Estados para que no patrocinen
el terrorismo; desarrollar la capacidad de los Estados para derrotar al
terrorismo; y defender los derechos humanos en cualquier circunstancia.
Según Annan la ausencia de una definición clara y conciliada
de terrorismo ha sido la causa del descrédito de la organización, por ello
insta a los estados que suscriban un acuerdo al respecto. Particularmente
propone que se establezca que además de las acciones ya sancionadas por el
Derecho Internacional se entenderá por terrorismo "toda acción encaminada a
causar la muerte o un grave daño corporal a civiles o no combatientes con el
fin de intimidar a la población u obligar a un Gobierno o una organización
internacional a hacer o dejar de hacer alguna cosa", el debate se ha
complicado en lo referente a cómo considerar a los combatientes de la
resistencia. Con el creciente auge del terrorismo es particularmente
peligroso el asunto armas nucleares y biológicas, las cuales durante años
han sido acariciadas por lo grupos terroristas, hay que vigorizar el control
sobre el armamento nuclear y fortalecer la salud pública como único recurso
contra las agresiones biológicas. Se aprovecha el espacio para alertar sobre
el creciente incremento de la delincuencia organizada, que en muchos casos
proporcionan mecanismos de financiación al terrorismo, por lo cual es un
fenómeno que tampoco puede dejarse de embestir.
El proyecto consta de un singular llamado a que los Estados
Miembros nombren un relator especial que informe a la Comisión de Derechos
Humanos sobre la compatibilidad de las medidas contra el terrorismo con las
normas internacionales de derechos humanos. Tal vez estas sean las palabras
que deseaban oír los que nos identificamos con los sucesos de las cárceles
de Abu Grahib: "En nuestra lucha contra el terrorismo, no hemos de poner
nunca en peligro los derechos humanos. Si lo hacemos, facilitamos el logro
de uno de los objetivos de los terroristas".
Armas Nucleares, Biológicas y Químicas
El mundo político ha entendido la intervención
norteamericana en Irak y la no intervención en Corea del Norte como un aval
a favor de las armas nucleares, aun cuando se trata de una lectura repulsiva
y pueril, no podemos perder de vista que es este el contexto que vive hoy el
debate sobre tal asunto, contexto en el que se entiende el uso de las armas
nucleares como armas tácticas. De modo que es oportuno y urgente rebatir
estas posiciones y en consecuencia tomar medidas.
El Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP) ya
ha cumplido 35 años y pese a ser la base del régimen de no proliferación el
informe propone que se le cree un espacio a otros ambiciosas iniciativas,
tales como la Resolución 1540 (2004) del Consejo de Seguridad, la Iniciativa
de lucha contra la proliferación de carácter voluntario (dirigido a impedir
el tráfico ilícito de armas nucleares, biológicas y químicas) y aprovechar
también el momento de reforzar la facultad de verificación del Organismo
Internacional de Energía Atómica (OIEA) mediante la adopción universal del
Modelo de Protocolo Adicional. Se alienta a mantener la moratoria a de los
ensayos nucleares y aspirar a que entre en vigor el Tratado de prohibición
completa de los ensayos nucleares, ya que la moratoria no tiene fuerza
legal. Urge culminar negociaciones sobre un tratado en contra de la
producción de materiales fisionables. Del mismo modo se presta especial
atención a otros tópicos como la difusión de la tecnología nuclear y el
descomedido enriquecimiento del uranio.
De modo general esta parte del informe trasmite un reclamo a
crear y adherirse a instrumentos legales multilaterales que le den al mundo
la tranquilidad que necesita. En esta materia hay que avanzar tanto en la no
proliferación como en el desarme, tenemos que se radicales y extirpar de una
este mal; considero que es bastante completa la propuesta de Secretario y
creo que a 50 años del lanzamiento de la bomba atómica contra Hiroshima es
hora de avanzar con pasos cruciales.
Reducción del riesgo y prevalencia de la guerra
"No hay tarea más importante para las Naciones Unidas que la
prevención y resolución de los conflictos armados", de medidas encaminadas a
la prevención esta saturado el informe así que centrémonos en la resolución
de tales conflictos. En principio hay que apoyar los medios pacíficos,
particularmente la mediación, pero no se puede perder de vista el papel
que juegan las sanciones del Consejo de Seguridad (Art. 39-51), las
cuales deberán ser efectivamente aplicadas y ejecutadas; tal vez haya que
reconfigurarlas previendo que no afecten a terceros inocentes como la
población civil de los estados objeto de las sanciones. También se nos
demanda eliminar el flagelo de las minas terrestres y el tráfico de armas
pequeñas y ligeras.
La mayor innovación es en lo que respecta al mantenimiento
de la paz, bien es sabido que la mitad de los países que salen de un
conflicto armado vuelven a caer en la violencia en un plazo de menos de
cinco años, para contrarrestar este fenómeno se propone la creación de una
Comisión de Consolidación de la Paz (de carácter intergubernamental) y una
Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz (dentro de la Secretaría de
las Naciones Unidas). La Comisión sería dotada de múltiples funciones5 y
deberá contar con la participación de un subconjunto de miembros del Consejo
de Seguridad y del ECOSOC, las autoridades nacionales o de transición, los
agentes y organizaciones regionales pertinentes, los países que aportasen
contingentes, los principales donantes al país en cuestión y las
instituciones financieras. Por su parte la Oficina de Apoyo contará con una
Dependencia de asistencia sobre el Estado de Derecho destinada a prestar
asistencia a las iniciativas nacionales para restablecer el Estado de
derecho en sociedades que atraviesen conflictos.
Annan reprime fuertemente toda conducta delictiva por parte
del personal de la organización, aludiendo evidentemente a las acusaciones
que se levanta por abuso sexual a menores contra miembros del grupo de
mantenimiento de paz. Finalmente –y no podía faltar- se reclama un mayor
apoyo financiero para conducir con fuerte raigambre las operaciones de
mantenimiento de paz; históricamente los miembros han objetado la obligación
de pagar una cuota para operaciones de mantenimiento de paz, no hay que
olvidar que esto provocó el Dictamen Consultivo de la Corte Internacional de
Justicia donde se dictaminó que estos eran legítimos "gastos de la
Organización" de conformidad con el Artículo 17.2; por ello se propone crear
un fondo permanente de contribuciones voluntarias para la consolidación de
la paz. Estas operaciones han rodeado de gloria a las NNUU, desde crisis de
Suez de 1956 se hace un balance de más de 50 operaciones de paz puestas en
marcha -en las que han intervenido miles de soldados, observadores,
expertos, policías y demás personal civil- en la actualidad la Organización
está llevando a cabo 16 operaciones de paz con una dotación total de 37,733
efectivos procedentes de unos 82 países. Valoro que se ha de continuar
apoyando esta tarea y de ser necesario se han de crear mecanismos más
efectivos para lograr el financiamiento, lo cual concuerda plenamente con el
espíritu de los fundadores al reclamarnos "...unir
nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales..." (Preámbulo de la Carta de Naciones Unidas).
Uso de la Fuerza
De nuevo se retoma el debate sobre el alcance o límite de la
polémica frase "uso de la fuerza" y en este caso se le pide al Consejo de
Seguridad que emita una resolución zanjando el tema. La disputa gira entorno
al alcance de Art. 51 respecto a las intervenciones de carácter preventivo y
la legítima defensa; aunque creo que solo se trata de plasmar en un
documento los eruditos estudios doctrinales al respecto, pues los juristas
ya lo han descifrado plenamente. Recomienda el Secretario General que "Ha de
llegarse a un acuerdo sobre estas cuestiones si las Naciones Unidas deben
ser, como estaba previsto, un foro para resolver diferencias y no un mero
escenario para representarlas (...) creo que la Carta de nuestra
Organización, en su forma actual, ofrece una buena base para llegar al
acuerdo que necesitamos".
El portavoz de la Federación Rusa expresó sobre tema del uso
de la fuerza que efectivamente la Carta contiene los principios legales
confiables y sólidos sobre esta cuestión, y no requiere de una nueva
revisión o interpretación, por lo que será factible alcanzar el consenso
respecto a que el Consejo de Seguridad debe adoptar una resolución sobre los
principios del uso de la fuerza; pero dicha formulación no debe debilitar la
capacidad del Consejo de tomar decisiones importantes, la nueva norma sobre
la responsabilidad de protección aún no está respaldada por la mayoría
internacional, pero está claro que las masivas violaciones de los derechos
humanos y los actos de genocidio deben ser una causa para la intervención
internacional y el Consejo debe autorizar tal acción una vez considerado que
la paz y seguridad internacional está amenazada por una crisis interna,
local o regional. Por su parte el representante de Pakistán fustigó
duramente lo planteado en este sección del informe, al expresar que no
solamente había avalado sino profundizado el concepto de seguridad colectiva
concebido como un instrumento de coerción e intervención, antes que de
cooperación; a pesar de que el objetivo central de las Naciones Unidas, bajo
la Carta, era evitar el uso de la fuerza y la intervención militar, en vez
de facilitarlos, el informe presentó los ya conocidos criterios que
autorizan el uso de la fuerza, los cuales son subjetivos y susceptibles de
ser mal empleados, generalmente por el Estado poderoso en contra de los más
débiles
Notas
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