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Parte 4 /5
Libertad para vivir en dignidad
"No
habrá plan de seguridad ni campaña en pro del desarrollo que consiga sus
objetivos si no reposa en el sólido fundamento del respeto por la dignidad
humana"
Comienza exaltando el fastuoso marco normativo con que
cuenta la protección de los Derechos Humanos, entre los que destaca las
buenas intenciones de la Declaración del Milenio o el
juramento de Nunca Jamás posterior a los sucesos de Rwanda; pero en
antagonismo se señala como miles de personas aun sufren la latente violación
de sus derechos. Con brío elogiable el Secretario ha declarado "Las personas
que padecen a causa de crímenes de guerra no hallan consuelo en las palabras
incumplidas de los Convenios de Ginebra. Los tratados por los que se prohíbe
la tortura no sirven para consolar a los prisioneros que sufren abusos de
sus captores, especialmente si los mecanismos internacionales de derechos
humanos permiten que los responsables se escondan detrás de sus amigos de
las altas esferas. Las poblaciones cansadas de guerra caen en la
desesperación cuando, aunque se haya firmado un tratado de paz, apenas se
progresa hacia el logro de un gobierno respetuoso del Estado de derecho. Las
solemnes promesas de fortalecer la democracia siguen siendo palabras vacías
para quienes nunca han votado a sus dirigentes ni ven señal alguna de que
estén cambiando las cosas (...) Más importante aún es que se adopten medidas
concretas para reducir la tendencia a la aplicación selectiva, el control
arbitrario del cumplimiento y el quebrantamiento sin consecuencias de ese
marco. El mundo debe pasar de una era de legislación a una era de
cumplimiento."
A lo largo de todo el informe se defiende la idea que no
existe motivo que legitime la violación de los derechos humanos y que es
momento de revidindicarlos en la posición que merecen dentro de las obras de
las NNUU.
Estado de Derecho
Durante la conmemoración del décimo aniversario del
genocidio de Rwanda el Secretario General había presentado un plan de acción
de cinco puntos para prevenir el Genocidio y pese a que el informe los
retoma, también aclara que son insuficientes, se deberá poner en práctica
nuevas leyes o afianzar el funcionamiento de los instrumentos ya existente.
Se consagra el principio de la responsabilidad de
proteger, como base para la acción colectiva contra todo crimen de lesa
humanidad, responsabilidad que recae en principio en los Estados, pero en su
defecto se faculta a la Comunidad Internacional y a su portavoz en las
Naciones Unidas. Por ello todos estamos obligados a respetar y velar por el
Estado de Derecho en nuestro territorio y más allá de nuestras fronteras. Se
recomienda a los Jefes de Estado y de Gobierno "Apoyar las jornadas de firma
y depósito de los instrumentos de ratificación o adhesión de 31 tratados
multilaterales que tendrán lugar en 2005 y alentar a los gobiernos que aún
no lo hayan hecho a ratificar y aplicar todos los tratados relativos a la
protección de civiles", esto se apunta probablemente pensando en cómo la
falta de número requerido de ratificaciones esta impidiendo que importante
instrumentos legales entren en vigor. Comparto la intención de reforzar la
cooperación con la Corte Penal Internacional, pues es esta una institución
que requiere ser fortalecida ya que en la práctica resulta extremadamente
difícil juzgar a quienes cometen tales violaciones del Derecho Internacional
Humanitario, en vista de que casi siempre conservan los suficientes resortes
políticos como para eludir la acción de la justicia; se propone reconocer
jurisdicción obligatoria siempre o situaciones concretas y reducir la
duración de los procesos.
Derechos Humanos
Los Derechos Humanos -pese a su condición de universalidad y
su carácter de inalienables e imprescriptibles- no cuentan con un eficaz
sistema de protección por parte de las NNUU debido al fracaso de la
parcializada Comisión de Derechos Humanos y a otras similares
incongruencias. De modo que el Secretario pone sus esperanzas en la Oficina
del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, reclama
que se le confíe a esta entidad más recursos y personal y solicita que
desempeñe un papel más activo en las deliberaciones del Consejo de Seguridad
y de la propuesta Comisión de Consolidación de la Paz. El presupuesto anual
de la Oficina es limitado (alrededor de 20 millones de dólares) mientras que
la cada vez mayor cantidad de actividades de derechos humanos sobre el
terreno hace que las necesidades globales de financiación dupliquen esta
cifra; de modo que la Oficina aumenta su dependencia de contribuciones
voluntarias para financiar sus actividades (Ej. la Operación de Derechos
Humanos en Rwanda se financió enteramente mediante contribuciones
voluntarias), por ello el informe subraya "El compromiso proclamado por los
Estados Miembros respecto de los derechos humanos debe verse reflejado en la
dotación de los correspondientes recursos que permitan fortalecer la
capacidad de la Oficina para ejercer su fundamental mandato". Para la cumbre
de septiembre la ex Presidenta de Irlanda, la Sra. Mary Robinson -que fungió
como Alta Comisionada desde 1997 hasta el 2004- presentará un plan de acción
que esperemos nos dé soluciones precisas.
Las doctrinas de seguridad nacional y soberanía se invocaban
a menudo para ocultar, excusar o justificar abusos de los derechos humanos,
esto reabre el antiguo debate sobre el rol intervensionista de la ONU. El
proyecto original de Dumbarton Oaks no reconocía expresamente el respeto a
los derechos humanos y mucho se pugnó por dar a la ONU el papel de
salvaguarda de tales derechos (Art. 1.3, 13.1b, 27, 55c), pero ante la
aprobación del veto muchos países temieron por el enorme poder que había
puesto en manos de las todopoderosas potencias y entonces dirigieron su
lucha a frenar el rol intervensionista de la organización, lo que logran con
el Art. 2.7 de la Carta. Sin embargo, pese a la polémica, a lo largo de todo
el informe se recalca que no existe excusa ni circunstancial que permita que
se violen los DDHH y se potencia el papel de la ONU como protector de estos.
Democracia
En declaración ante la prensa Kofi Annan zanjó su posición
respecto al papel de la ONU en lo referente a los Derecho Humanos y la
Democracia "Hace 20 años era casi impensable que las Naciones Unidas tomaran
partido entre democracia y dictadura, o trataran de injerirse en los asuntos
internos de los Estados Miembros. Hoy en día, por el contrario, casi todos
los Estados Miembros de las Naciones Unidas aceptan la democratización como
algo deseable, al menos en teoría, y las Naciones Unidas mismas hacen más
que cualquier otra organización por fomentar y fortalecer las instituciones
y prácticas democráticas en todo el mundo. Sólo en el último año han
organizado o se ha ayudado a organizar elecciones en más de 20 países, con
frecuencia en momentos decisivos de su historia, como en el Afganistán,
Palestina, Irak y Burundi. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas
pueden acordar ahora, si así lo deciden, aumentar esa asistencia, y hacer
que el mecanismo internacional de defensa de los derechos humanos sea más
eficaz y creíble. En mi informe les propuse una forma de poner los derechos
humanos a la par de la seguridad y el desarrollo en las Naciones Unidas
renovadas".
Concretamente se propone crear un Fondo para la Democracia
en las Naciones Unidas con objeto de prestar asistencia a los países que
intenten establecer o fortalecer su democracia. Es cierto que las llamadas
democracias incipientes encuentran disímiles obstáculos para superar este
proceso pero no creo que esos sean esencialmente de naturaleza financiera,
se deberá pensar además en vías para fortalecer el asesoramiento
técnico-jurídico, que es en sí lo realmente imperioso. A fin de evitar la
superposición de funciones se fomenta el trabajo coordinado de la labor
relativa a la gobernanza democrática que realiza el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo y la que realiza la División de Asistencia
Electoral del Departamento de Asuntos Políticos.
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