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 "Tsunamis-costa", manejo integrado de la zona costera

Desarrollo humano sustentable

Por Marcos Sommer 

Parte 3/3

Prevención de desastres

Resulta imprescindible ante las graves evidencias de los impactos socioeconómicos y ambientales del desastre natural (Tsunami), que todos los países implicados por medio de sus poderes del Estado asuman un papel preponderante y eficaz en el manejo de los desastres, fomentando su mitigación, prevención y reducción en forma analítica, técnica y preactiva, siguiendo como estrategia condicionante la planificación para el desarrollo y un ordenamiento territorial más adecuado, riguroso y aplicable. Esto debe respaldarse por una legislación y presupuestos adecuados.

En este sentido se deberían considerar las siguientes acciones:

    1. Evaluación de la vulnerabilidad ambiental a nivel regional y local. Para ello será necesario por una parte desarrollar metodologías apropiadas para cada caso (según tipo de evento y características geográficas del territorio afectado por ejemplo) y por otra, utilizar sistemas de información geográfica (SIG) para la elaboración de cartografía integrada sobre la vulnerabilidad y riegos ambientales. Sería recomendable la elaboración de una serie de mapas que muestren la vulnerabilidad ambiental actual de los países del Océano Índico.
    2. El ordenamiento ecológico de los países es otra herramienta de planeación con grandes ventajas metodológicas. Es integral, puede ser aplicado a diversas escalas, permite ajustes metodológicos, de acuerdo al sitio y al sector económico predominante o potencialmente más conveniente.
    3. Fortalecimiento de estrategias para el desarrollo de planes de ordenamiento territorial y su implementación. Estos planes deberían considerar, los mapas de vulnerabilidad y riesgo, de manera que constituyen el principal insumo de los planes de prevención, reconstrucción y emergencias ambientales. La planeación regional aporta una visión integradora, que cubre tanto los aspectos sectoriales, como los especiales. Las tendencias actuales de la planeación regional permiten su orientación hacia nuevos conceptos de desarrollo, como puede ser la visión de la sustentabilidad. De hecho, los preceptos de desarrollo sustentable pueden ser entendidos de una mejor manera cuando se observan bajo el concepto de región. Este enfoque puede significar el enfoque óptimo para conciliar de una mejor manera los temas turísticos y los desastres naturales, dentro de un universo más complejo y global. Sin embargo, el mayor problema radica en insuficiente información necesaria para el análisis, en problemas geopolíticos y de jurisdicción, en el surgimiento de conflictos al tratar de anteponer los temas regionales a los intereses micro y locales entre otros.

Las regiones costeras se encuentran en un estado ecológico alarmante en Asía y África. El crecimiento explosivo de las ciudades, el turismo masivo en auge, la industrialización no regulada, la agricultura intensa y la acuicultura en expansión, así como el exceso de pesca en los mares, dañan el sensible ecosistema de los litorales. La buena salud y el equilibrio de los sistemas naturales son fundamentales para sostener la vida y el funcionamiento de la sociedad. Es preciso reparar las presiones que ejercen la contaminación, la explotación insostenible del suelo y el mar y los riesgos para la biodiversidad. La reducción del impacto del cambio climático requiere una adecuada planificación del uso de los recursos naturales y la inversión en tecnologías para adaptarse. Nada de eso es sencillo para los países asiáticos con escasos recursos.

En los últimos años se ha introducido una nueva herramienta para la planeación y administración de las costas. El Manejo Integrado de la Zona Costera (MIZC) (Capítulo 17 del Programa 21 y Conferencia Costera Mundial de 1993), un instrumento orientado al ambiente costero multipropósitos, amplia e integrada, que pretende mejorar la calidad de vida de las comunidades dependientes de recursos costeros y ayudar a los estados costeros a alcanzar el desarrollo sustentable en los temas como agotamiento de pesquerías, deterioro de la calidad del agua, conflictos entre usos costeros, etc. A la vez, combina procesos participativos y técnicas como zonificación, restricciones de acceso, manejo de hábitat, monitoreo, y coacción para alcanzar un balance entre usos costeros basados en objetivos conjuntos y respaldados, para mejorar las condiciones de vida, salvaguarda de la propiedad y protección de ecosistemas costeros marinos.

Los objetivos del Manejo Integrado de la Zona Costera se pueden definir así:

    1. El Manejo Integrado de la Zona Costera debe estar sujeto a un proceso político donde el reto se basa en el desarrollo, instrumentación y adaptación de soluciones sustentables para resolver los problemas y conflictos de uso.
    2. Utilizar la mejor información disponible para la planeación y la toma de decisiones-manejo del conocimiento científico.
    3. Involucrar a todos los actores en el desarrollo de un proceso abierto, participativo y además democrático.
    4. Desarrollar programas que hayan sido identificados en los procesos de participación.
    5. Trabajar en los ámbitos internacional, nacional y local, con fuertes enlaces entre si.
    6. Incrementar la capacidad regional y local a través de programas de capacitación en el corto y largo plazo.
    7. Favorecer la retroalimentación de las actividades, por lo que requiere que la planeación e implementación sean coordinadas y efectivas, tan rápida y frecuentemente como sea posible.
    8. Lograr que los programas estén sometidas a ciclos de desarrollo, implementación y refinamiento, construyendo sobre éxitos anteriores y adaptándose y expandiéndose para atender nuevos o más complejos asuntos.
    9. Desarrollo y profundización de metodologías de evaluación de los impactos ambientales (EIA) de los eventos físicos extremos, a fin de poder estimar la magnitud del daño y pérdidas del acervo natural (cualitativa y cuantitativamente) y proponer medidas de mitigación, frente a desastres futuros (Tsunami). Esto permite además sensibilizar a los tomadores de decisiones respecto a la importancia de la protección ambiental y del manejo adecuado de los recursos naturales como medida preventiva para la mitigación de los impactos. Las Evaluaciones de los Impactos Ambientales (EIA) constituyen un elemento de apoyo, para que en la priorización de proyectos para la reconstrucción sean considerados los de recuperación y rehabilitación de ecosistemas degradados o dañados.
    10. Desarrollo, fortalecimiento, difusión y armonización de los modelos de monitoreo y alerta temprana de Tsunami en la región.

La hipótesis de que el desarrollo ordenado (pesca, playa, turismo etc.) resulta naturalmente de la acción adecuada en cada sector, esta largamente negada en todos los países donde ha sido aplicada, incluso si las leyes y normas se cumplen adecuadamente. La dinámica del conjunto es algo más, que la suma de las partes, y el manejo integrado requiere de visión de conjunto y de largo plazo, alentar la preparación de planes municipales para zonificar y ordenar el territorio y aceptar recursos y reglas del juego consistentes para construir la nueva realidad sitio por sitio y con la participación local, parecen ser los mecanismos claves del Manejo Integrado Costero.

En la actualidad tenemos pruebas más que suficientes que demuestran que nuestra incapacidad para proteger el medio ambiente marino tendrá consecuencias para el futuro del planeta y para nuestra calidad de vida. El cambio climático, ocasionado en gran medida por las emisiones de gases de efecto invernadero, ha comenzado a aumentar la temperatura media, lo que conlleva frecuentes olas de calor y un mayor riesgo de inundaciones en las comunidades costeras. Las sustancias químicas cancerigenas se encuentran en nuestra sangre a pesar de que se trata de sustancias que se prohibieron hace muchos años.

Los esfuerzos a favor del desarrollo sostenible se presentan con frecuencia como un lujo que tan sólo preocupa a las poblaciones relativamente ricas del hemisferio norte. Sin embargo, el precio medioambiental y sanitario de no garantizar la sostenibilidad es tan alto que no hacer nada es precisamente el lujo que no nos podemos permitir. Por consiguiente, no cabe la menor duda de que conocemos los problemas. Entonces, por qué no hacemos nada para aplicar las soluciones? Existen varias razones. Un argumento de peso contra las iniciativas a favor del desarrollo sostenibles consiste en que frena a las industrias, obligadas a competir en un mercado mundial. Otro serio obstáculo que impide lograr el objetivo del desarrollo sostenible: una exigencia real por parte de la propia sociedad. Los ciudadanos, las empresas y los gobiernos han de tener la voluntad de cambiar su comportamiento y lograr que el desarrollo sostenible sea una realidad. La exigencia de un desarrollo sostenible empieza por nosotros mismos. Debemos aprender a consumir de un modo diferente, más eficaz y con el objetivo de mejorar no solamente nuestra calidad de vista sino también la de aquellas personas que producen lo que consumimos, en todas partes del planeta. Nuestras vidas están cada vez más interrelacionadas. La mundialización implica que todos compartimos un futuro común. Tenemos la responsabilidad con las futuras generaciones de actuar ahora y sin reparos. Si no hacemos nada, cometeremos un error que jamás nos perdonarán, y con razón, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.


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