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Parte 1 /2
A manera de presentación
Implícitamente en el titulo de este trabajo estamos preguntando y a su vez
respondiendo una pregunta que nos hemos hecho una y otra vez, y que hoy a
diez años de transitar por el difícil camino de la democracia, debemos
hacernos con mayor fuerza y decisión. La pregunta es ¿educar en derechos
humanos: cómo, quiénes y cuándo? Cómo educar en derechos humanos ha
recibido una variedad de respuestas que comentaremos más adelante. Respecto
a quiénes educan en derechos humanos y cuándo, nuestra respuesta es enfática
en señalar que son los profesores y las profesoras los que deben asumir gran
parte de esta responsabilidad y que esta tarea no es posible postergarla
mas, debe hacerse ahora en una acción masiva, multitudinaria. y pública.
Nuestra postura es que no podemos continuar con un discurso evasivo y una
práctica educativa lenta y carente de decisión política como lo hemos hecho
hasta ahora.
La Educación en Derechos Humanos: Los inicios del camino
Hace 15 años, en plena dictadura pensamos que recuperar la democracia
significaba capacitarnos para conocer, defender y exigir el respeto a los
derechos humanos. Sabíamos que en la violación de los derechos no se puede
construir una sociedad moderna y democrática.
Sostuvimos que los derechos
humanos debieran ser el fundamento ético de un nuevo paradigma educacional
de una educación liberadora; transformadora, de una educación para la
ciudadanía.
Hablar entonces, de este tema no sólo era muy peligroso, sino que además los
espacios de interlocución eran muy escasos. Había temores reales. Sin
embargo, debemos reconocer que algunas instituciones, algunos profesores y
profesoras y activistas en derechos humanos, desafiando el contexto represor
y apoyados por la solidaridad internacional se organizaron en talleres de
educación en derechos humanos, en especial en el ámbito de la educación
popular. Fueron las ONG`s y los movimientos populares los que jugaron un rol
central. debemos reconocer, sin embargo que preferentemente hablaban los que
habían sido golpeados física, moral y psicológicamente.
Debemos reconocer que pese a las muchas dificultades y obstáculos que se han
presentado y los contextos muchas veces adversos la educación en derechos
humanos ha ido ganando terreno. Desde ya debemos reconocer los derechos
humanos han sido incluidos legalmente al curriculum de casi todos los
países. Además, con carácter transversal, los derechos humanos se han
incorporados a la educación formal junto con otros temas como el medio
ambiente, multiculturalidad, orientación sexual, salud, educación para el
consumo etc. en la perspectiva de la formación ciudadana, la formación para
la vida y la formación para la vida democrática. De esta manera se ha
vinculado a la educación en derechos humanos con una serie de valores como
el respeto a la vida, la libertad; la justicia; la solidaridad; la
honestidad; la convivencia pacífica; la responsabilidad ciudadana, etc.
Existe además un avance importante en la cantidad y calidad de los
materiales educativos que se han producidos con el fin de trabajar con los y
las estudiantes en este tema.
En la Educación no formal, existen diversas instituciones que atienden un
abanico de temas y que incluyen una concepción amplia de los derechos
humanos Además de las ONGs especializadas, se identifican otras
instituciones como las Iglesias, las Vicarias, los gremios, asociaciones
vecinales clubes, etc. que realizan tareas educativas en materia de
educación en derechos humanos. Algunas Instituciones y ONGs abarcan y se
preocupan por una variedad de grupos de personas que históricamente han
sufrido violaciones reiteradas y permanentes a sus derechos, como son los
niños y las niñas, las mujeres, los jóvenes los indígenas, los homosexuales
y lesbianas los minusválidos, las personas de tercera edad etc. , otras se
han especializado para atender solo a algunos grupos. Hay algunas
instituciones que se especializan en la defensa y promoción de los derechos
de la mujer, del SIDA, del tema del medio ambiente; de la defensa de los
derechos del al consumidor etc. Es importante hacer ver que la educación no
formal ha estado históricamente ligada a la defensa de los derechos humanos,
de suerte que se ha entendido que educación sin defensa no tiene sentido,
así como la defensa es un proceso educativo.
Durante la década se realizaron también una serie de actividades en el campo
de la difusión e investigación de la educación en derechos humanos como por
ejemplo la realización de reuniones y congresos nacionales y regionales; de
cursos y seminarios. Se crearon boletines y revistas especializadas y se
organizaron, tal como ya se indicó, Redes nacionales y regionales. Cabe
destacar además, que durante este periodo se realizó la Cumbre Mundial de
Derechos Humanos en Viena (1993); se formuló la Declaración del Plan de
Acción Integrado sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la
Democracia de la UNESCO (1994) y se promulgó por parte del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas el Decenio para la Educación en Derechos Humanos
(1995-2005).
Cabe señalar que junto a los logros se han tenido que sortear múltiples
tensiones y problemas
Un primer problema que la educación en derechos humanos ha enfrentado es la
marcada tendencia a aceptar el discurso oficial y las políticas públicas en
educación de manera acrítica. Existe un silencio, un conformismo, una
complacencia, una condescendencia consciente o inconsciente.
La educación en
derechos humanos entra necesariamente en conflicto, en tensión con este
discurso oficial porque es en esencia crítica, cuestionadora,
problematizadora.
En esta misma línea se presenta una segunda tensión que deriva de las
políticas económicas y sociales en las que se desarrolla la educación en
derechos humanos. Se constata que la segmentación espacial y social que han
creado las políticas económicas, la postura o concepción hegemónica
neoliberal imperante y el desarrollo de un modelo educacional instrumental
ponen la educación preferentemente al servicio de la competitividad
internacional y no al de la formación ciudadana, constituyendo un escollo
serio para la educación en derechos humanos. No es fácil pedirle a ésta
levantar una propuesta contra hegemónica. Existe, por así decir un "adelgazamiento temático" de las escuelas para hacerlas eficientes versus la
emergencia de temáticas globales y éticas que presionan y cuestionan la
cultura escolar.
Hay además una tensión de otra naturaleza y que es recurrente y que tiene
relación con los niveles de difusión y masificación de la educación en
derechos humanos. Existe la sensación que la convocatoria es restringida a
actores conocidos, los por así decir los "conocidos de siempre". Debemos
reconocer que hemos llegado a pocos. El dilema es también entre la
profundización o la masificación.
Existen adicionalmente tensiones que se originan en las dificultades
prácticas que hay en las escuelas para trabajar la temática de los derechos
humanos. Además de ciertas carencias teóricas y prácticas de los docentes en
el tema de los derechos humanos, de estar sobrecargados de tareas e
innovaciones trabajando en escuelas que están más bien preocupadas de los
rendimientos académicos que de la formación del sujeto de derechos, se suma
la carencia de organizaciones dedicada a trabajar con los maestros el tema
de los derechos humanos
Finalmente es interesante hacer notar que la educación en derechos humanos
se ha desarrollado a la par de otros lenguajes vinculantes pero no iguales.
A medida que la educación en derechos humanos ha ido buscando caminos, ha
emergido la educación para la ciudadanía, la educación ambiental: la
educación moral y cívica, la educación para la paz, la educación para la
igualdad de oportunidades, la educación para la tolerancia y la
no-discriminación la educación multicultural, la educación para la
diversidad etc. Para algunos esta polisemia de lenguajes, esta carencia de
definición clara y límites bien definidos del campo constituye un problema
de identidad que corre el peligro de diluirse. A mi parecer no debiera
existir una competencia entre estas formas diversas de aproximarse a temas
tan importantes como los mencionados. Por el contrario debieran reforzarse y
complementarse. Sin embargo, debemos reiterar que la educación en derechos
humanos, es por excelencia una que apunta a la transformación social, a la
liberación de hombres y mujeres, al empoderamiento. Aquí radica la
diferencia con otros lenguajes.
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