El sentido de la educación en derechos humanos
Antes
de que nada parece importante precisar que si los docentes se suman a la
educación en derechos humanos es porque están aceptando incorporarse a un
movimiento de construcción de un paradigma de educación crítica. Este
paradigma está por construirse. En la educación popular se ha incursionado
desde Freire en este paradigma, como él decía se trata de transitar del
paradigma bancario hacia uno libertario, emancipador. En la educación formal
este camino está por hacerse. Estamos diciendo, entonces, que la educación
en derechos humanos es una invitación a repensar la escuela y la profesión
docente desde una mirada crítica.
Desde esta perspectiva la educación en derechos humanos es educación ético-
política. Se propone ligar a la educación con los grandes problemas que
enfrenta la sociedad como son nuestras democracias frágiles e inestables, la
pobreza, la injusticia social, el fenómeno de la violencia, la cultura de la
impunidad y la corrupción, la discriminación y la intolerancia, etc. En
efecto, estos son obstáculos muy serios en la formación de los sujetos de
derecho.
En la perspectiva de que la educación en derechos
humanos debe ser parte integral de la democratización de nuestras
sociedades, entendemos que el respeto y vigencia de los derechos humanos
forma parte no sólo el área de la democracia política, sino que también
del área de la democracia cultural y educacional.
Sostenemos que si se desea "ingresar" y "transitar" hacia
una sociedad democrática hay que reconocer que la dignidad humana es central
y que hay necesidad de potenciar el tejido intercultural de nuestra
sociedad. Estos rasgos son las condiciones necesarias para la apertura al
mundo globalizado. Sobre dicha base, es posible la construcción de una
moderna ciudadanía, en la cual "el sujeto, es ser productor y no solamente
consumidor de su experiencia y de su entorno social" y en donde la
modernidad, además de progreso económico, tecnológico y social, será sobre
todo "exigencia de libertad y defensa contra todo lo que transforma al ser
humano en instrumento o en objeto"
Adicionalmente, la educación en derechos humanos adquiere su sentido más
profundo cuando contribuye con decisión a erradicar la marginación y la
exclusión de la vida ciudadana en la que se encuentra la mayoría de la
población. Marginación que no se circunscribe sólo a un problema económico
que se resuelve con la satisfacción de las necesidades básicas, sino que
exige la transferencia de poder ciudadano a las personas para que sean
capaces de significar su situación de exclusión y puedan participar en la
adopción de decisiones en la vida política, civil, social y cultural. En
esta perspectiva, se está ubicando, por un lado, al ser humano como el
objeto del desarrollo y por el otro se está haciendo una exigencia de
participación ciudadana.
Sujeto de derecho
Creemos no equivocarnos al afirmar que el cometido último de
la educación en derechos humanos es la formación de un sujeto de derecho La
pregunta que surge es qué es ser sujeto de derecho, ésta nos remite de
inmediato- desde la perspectiva educacional- a identificar los
conocimientos, habilidades, actitudes y valores que hacen de la persona un
sujeto de derecho y a definir el tipo de pedagogía que hacen posible la
formación del sujeto de derecho. Desde ya debemos sostener que la
adquisición de estas competencias expande las capacidades y posibilidades de
acción y en consecuencia incrementa el poder de actuar.
Se podría sostener que un sujeto de derecho es una persona que tiene un
conocimiento básico de los cuerpos normativos referidos a los derechos
fundamentales de las personas y los aplica para promover y defender sus
derechos y el de los demás. Conoce, por ejemplo, la Declaración Universal
así como algunas de las, resoluciones, acuerdos, convenciones,
declaraciones, tanto nacionales e internacionales de derechos humanos. El
conocimiento de estas disposiciones legales se convierte en un instrumento
de exigencia y vigilancia para hacer vigente los derechos humanos. La
estrategia de vigilancia desde la norma requiere de políticas sociales muy
claras y de una cultura ciudadana. Además, un sujeto de derecho tiene un
conocimiento básico de las instituciones, en especial las de su comunidad,
que están llamadas a proteger sus derechos y a las cuales puede acudir en
caso que sus derechos han sido atropellados.
Conocer los cuerpos normativos y las instituciones ligadas a
la protección de los derechos, no es un conocimiento académico sino uno que
confiere mayor posibilidades de acción y por lo tanto mayor poder para
intervenir en la promoción y defensa de los derechos propios y de los
demás.
Adoptando la postura que existe, por un lado, una relación
estrecha entre el sujeto de derecho y el poder y por el otro entre el poder
y el lenguaje, creemos firmemente que un sujeto de derecho debe
necesariamente desarrollar una serie de competencias lingüísticas. Estamos
pensando que el dominio de los actos lingüísticos, por ejemplo
declaraciones, promesas y peticiones, son fuentes de poder y que a través
del dominio de las conversaciones podemos actuar directamente y modificar el
estado actual de las cosas y por sobre todo ampliarlas posibilidades para
actuar.
En este sentido, por ejemplo, un sujeto de derecho
tiene la capacidad de decir "NO" con autonomía, libertad y responsabilidad
frente a situaciones que comprometen su dignidad. Tiene el poder de no
aceptar demandas arbitrarias, indebidas y extralimitadas que menoscaban
sus derechos. Tiene el derecho a escoger y en esa medida a decir "esto no
es aceptable para mí ", a manifestar con argumentos" esto me denigra y por
lo tanto lo rechazo" y de esta manera reafirmar su dignidad como persona.
De igual forma un sujeto de derecho tiene la capacidad de
hacer y cumplir promesas y de requerir que otros cumplan con las promesas
que han contraído. En las promesas está en juego el valor y respeto de
nuestra palabra, la sinceridad y la confianza. Un sujeto de derecho no sólo
se ha ganado el respeto y la confianza de otros sino que tiene también el
poder de que otros asuman y cumplan con sus promesas. Puede decir " Ud. me
prometió y no me cumplió"
Adicionalmente un sujeto de derecho tiene la capacidad de defender y exigir
el cumplimiento de sus derechos y el de los demás con argumentos
fundamentados e informados, con un discurso asertivo, articulado y
racionalmente convincente. Hace uso del poder de la palabra y no de la
fuerza, porque su interés es la persuasión y no el sometimiento. A un sujeto
de derecho las personas le confieren poder y autoridad para formular
afirmaciones y juicios y por lo tanto amplían sus posibilidades de actuar
frente a las cosas.
Cuando decimos que un sujeto de derecho tiene la capacidad de fundar sus
juicios asumiendo una postura crítica y flexible, es porque ha aprendido a
ver que los éxitos de los demás y los fracasos propios no son necesariamente
productos de una injusticia sino que radican en la capacidad de actuar en el
mundo, en la capacidad de conferirle sentido y valor a su existencia y en no
vivir de juicios ajenos, es decir no delega en los demás la autoridad para
emitir los juicios que les importa. De esta forma un sujeto de derecho es
alguien que no orienta sus actuaciones con el fin de complacer a otros y de
que sean ellos en los que tenga el poder de discernir si su vida tiene o no
sentido. Es capaz de tejer su futuro, de autoafirmarse y de autoestimarse de
"pararse sobre sus propios pies", de situarse como ciudadanos en su
sociedad, comprometido con el bien común, con lo "público.
Finalmente un sujeto de derecho se constituye como tal cuando es capaz de
hacer uso de su libertad reconociendo los límites de ésta, de reivindicar el
ideal de la igualdad, reconociendo la diversidad y de valorar la solidaridad
desarrollando una actitud de respeto mutuo, es decir de aceptación del otro
como un legítimo otro, como un ser diferente de mí, legítimo en su forma de
ser y autónomo en su capacidad de actuar y exigir que otros tengan una
actitud semejante con él.
¿Cómo se forma el sujeto de derecho?
Al preguntarnos por cómo se forma el sujeto de derecho
estamos, preguntando por cual es la pedagogía que más se adecua a este
propósito y cuál es el rol que debe jugar la escuela y los profesores y las
profesoras
En el medio educacional se está hablando recientemente de la "educación para
el empoderamiento" que ha quedado definida como una "pedagogía crítica-
democrática" para el cambio personal y social. Es un programa centrado en el
y la estudiante para una democracia multicultural en la escuela y en la
sociedad. Se hace referencia al crecimiento del individuo como un ser
activo, cooperativo y social. El propósito de esta pedagogía es relacionar
el crecimiento personal con el de la sociedad y la vida pública
desarrollando habilidades, conocimientos, hábitos de cuestionamiento crítico
sobre la sociedad, el poder, las iniquidades y el cambio. Desde una postura
que se aproxima a los postulados acuñados por Paulo Freire ya en la década
de los setenta, y al referirse al "educador empoderador" hacen una
diferenciación entre una pedagogía y un educador que se enmarca en un
"paradigma Cero" que se utiliza en la educación tradicional y un "paradigma
crítico" que se emplea en los programas de empoderamiento
El "paradigma Cero" hace referencia al modelo de déficit que es el dominante
en la educación, que apunta a lo que Freire denominó la educación bancaria,
en el que el rol del profesor o la profesora es la transferencia de
conocimiento a aquellos que no lo saben (conocimiento Cero) asumiendo una
ideología de opresión. Por el contrario en el paradigma crítico tanto el
educador como el estudiante comienzan el aprendizaje desde menos de Cero y
más de Cero simultáneamente. Menos que Cero significa que algunos valores y
hábitos de ambos actores obstaculizan el aprendizaje crítico, más que Cero
significa que algunas de sus acciones y pensamientos facilitan el
empoderamiento.
Situados en el paradigma crítico, desde la educación en derechos humanos y
con el firme propósito de construir sujetos de derechos queremos hacer
algunas propuestas a los profesores y profesoras que se suman a esta tarea.
Creemos firmemente que es importante que los derechos
humanos se presenten a los estudiantes en sus tensiones y conflictos.
Que perciban las contradicciones valorativas, de intereses y
de juegos de poder que están comprometidos. Que analicen con detenimiento,
entre otras tensiones. las que se presentan respecto a la libertad y la
igualdad en una sociedad que se dice democrática y defensora de los
derechos; entre los intereses públicos y los privados, entre el bien común y
el bien individual entre la tolerancia y las discriminaciones.
Nos parece que por sobre todo es importante que la profesora o profesor haga
visible el contexto político, económico, social y cultural con sentido de
realidad y criticidad, que muestre que pese a que a que se han reconquistado
espacios importantes de libertad, de expresión y de organización social, hay
perdida de confianza en la democracia tradicional de los partidos políticos,
que se vive en un sistema formalmente democrático pero profundamente
antidemocrático en sus estructuras. Que problematice en torno a la
transición democrática y los gobiernos democráticos que aparecen como
frágiles y a veces atemorizados. Que dialogue en torno al modelo económico
social de corte neoliberal, impulsor de mercado; "privatizador";
descentralizador; globalizador económica y culturalmente. Modelo,
debilitador de la acción reguladora del Estado; favorecedor de la
concentración de riqueza; y mercantilizador de la vida social. Inserto en la
"cultura del todo vale". Modelo que ha contribuido al desempleo, a la
delincuencia y las inseguridades ciudadanas y al descenso de la capacidad
adquisitiva de la población. Modelo en que las personas han pasado a ser
clientes consumidores de baja intensidad, espectadores más que ciudadanos
participantes.
De igual forma que problematice junto con sus estudiantes los altos grados
de violencia, pobreza, impunidad, corrupción, clientelismo, y falta de ética
en la acción pública y privada al igual que la invasión de la corrupción en
ámbitos hasta ahora intocados; cómo los poderes fácticos operan; cómo hay
perdida de credibilidad de los partidos políticos y de la justicia; cómo la
impunidad ha mermado la fe de la gente en la denuncia; existiendo un cuadro
de complicidad que se sostiene en un silencio aceptado. Cómo existe una
marcada tendencia a crear situaciones de "punto final" y de negación de la
historia reciente etc.
En esta línea el profesor o la profesora debe conjuntamente con los
estudiantes detectar los problemas que ellos y ellas perciben y viven en su
actuar cotidiano, cómo, por ejemplo se exige el cumplimiento de ciertas
obligaciones (restricciones a la libertad) con el fin de mantener un orden
establecido (bien común); se inculpa a un ladrón (justicia) que robó para
darle de comer a sus hijos hambrientos (derecho a la vida); se mantiene la
vida de un enfermo terminal (derecho a la vida) pese a sus sufrimientos
(misericordia); se castiga con la pena capital (bien común) violando un
derecho más capital: el derecho a la vida; se da pleno derecho a los
empresarios para que decidan el destino de sus empresas (derecho a la
propiedad) pese a que esto significa dejar muchos cesantes (derecho al
trabajo), se permite que los trabajadores se sindicalicen pero se los aleja
de sus trabajos cuando reclaman sus derechos; sé reafirma el derecho a la
libre expresión e información y se establecen límites por asuntos de
seguridad.
La problematización constituye un imperativo a enfrentar en la educación
para los derechos humanos dado que los derechos humanos se han construido en
la historia dramática y conflictiva que los pueblos han tenido para abrirse
paso en el devenir social. Esta historia está saturada, como es sabido, de
luchas intensas e incesantes y de conflictos que los hombres a través del
tiempo han dado y confrontado para hacer vigentes sus derechos.
A nuestro parecer, el tema del conocimiento del cuerpo normativo de leyes,
resoluciones, acuerdos, convenciones, declaraciones, tanto nacionales e
internacionales, así como el conocimiento de las instituciones es una tarea
educativa de primera envergadura en una educación para el empoderamiento.
Esto con el fin de hacer visible públicamente las exigencias de los
derechos. De hecho, mientras la norma es desconocida se puede ejercer un
poder desmedido y arbitrario.
Por sobre todo es importante que los profesores y profesoras hagan notar
como las profundas discriminaciones que han vivido y todavía vive la
humanidad han originado y por qué no decirlo han exigido, la elaboración de
una serie de instrumentos internacionales tendientes a prohibir y erradicar
la discriminación sistemática que existe en ciertas áreas de la convivencia
humana y respecto de ciertos grupos de personas que han sido intensamente
amenazados o violados en sus derechos a lo largo de la historia.
En efecto, los estudiantes debieran conocer que por razones históricas de la
más diferente naturaleza ciertos grupos de personas han sido intensamente
amenazados o violados en sus derechos y objeto de discriminaciones muy
severas de manera institucionalizada y sistemática. Este es el caso de las
mujeres, de las personas de color, los judíos, ciertos grupos religiosos
minoritarios, los homosexuales y lesbianas, los discapacitados, los pobres,
los jóvenes y las personas pertenecientes a la tercera edad.
Hay que detenerse en aclarar como la Declaración Universal de los Derechos
Humanos al sostener como premisa fundante que todos los humanos, hombres y
mujeres, no importando el contexto en que viven en el mundo, nacen libres e
iguales en dignidad y derechos, está sentando las bases para rechazar y
erradicar todo tipo de discriminación y para salir a la defensa de
cualquiera manifestación discriminatoria.
De igual forma es detenerse en los derechos civiles y políticos que
sostienen por un lado que todas las personas son iguales ante la ley y que
no se las puede discriminar arbitrariamente. y refieren, entre otros a la
libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, el derecho de reunión
pacífica y el de asociarse libremente. Por el otro como los derechos
políticos aseguran la participación en la dirección de los asuntos públicos,
directamente o por medio de representantes libremente elegidos, el derecho a
votar y ser electos en elecciones periódicas realizadas por sufragio
universal, informado y secreto. (Pacto internacional de derechos civiles y
políticos).
Mostrar como los derechos económicos, sociales y culturales, incluyendo los
medio ambientales, le reconocen a todas las personas la oportunidad de
realizarse socialmente mediante un trabajo libremente escogido o aceptado,
en condiciones equitativas o satisfactorias y con un salario justo. Se
garantiza además a los trabajadores el derecho a huelga, a formar sindicatos
y a la seguridad social. De manera muy preferente se procura proteger a los
niños y adolescentes de la explotación económica, y se le concede a las
madres embarazadas una protección especial.
Ahora bien, es preciso que desde la metodología problematizadora que los
profesores y profesoras hagan ver que en nuestro país hay más
reconocimientos normativos de los derechos humanos que acciones. Hay
ordenamientos jurídicos que favorecen los derechos humanos, junto a la
perdida en las prácticas sociales. Hay todavía violaciones que se
desarrollan en la plena impunidad, pese que los cuerpos normativos, en
muchos casos están plenamente desarrollados. La ley está antes de la
vigencia de los derechos.
Desde un punto de vista curricular pensamos que los derechos humanos es un
contenido transversal que debe ser operacionalizado tanto en la educación
formal como no formal, en el currículum manifiesto de las diferentes
disciplinas de estudio como en el currículum implícito de la escuela, es
decir aquel que se liga a la cultura escolar y que tiene referentes con el
currículum oculto; en la vida cotidiana, en el aquí y en el ahora.
Las formas de incorporar los derechos humanos como contenido transversal del
currículum es diversa. En un caso, las distintas disciplinas se hacen
responsable de alguno de los contenidos, en especial de aquellos que le son
más pertinentes. Otra modalidad es la destinar tiempos curriculares
especiales: jornadas o semanas para dedicarlas a abordar con intensidad a
algún contenido de derechos humanos, haciendo participar a las disciplinas
de estudio que tienen mayor afinidad con el tema. El desarrollo de Proyectos
Multidisciplinarios es otra de las formas de tratar en el currículum el tema
de los derechos humanos.
Sin embargo pese al carácter transversal de los derechos humanos, a nuestro
parecer, hay momentos muy significativos para la educación en derechos
humanos. Hay. ocasiones que vivimos a nivel personal o colectivo momentos
cargados de valores, momentos que por lo general son únicos e irrepetibles y
que transmiten mensajes axiológicos importantes y profundos. La educación en
derechos humanos está llamada a rescatar, recuperar, clarificar estos
momentos, no debe dejar que esos momentos se escapen, que pasen
inadvertidos, que se silencien o se oculten. El peor servicio que se le
puede hacer a la educación en derechos humanos es suspender la reflexión en
torno a estos momentos, callar estos momentos detrás del silencio por temor
de enfrentar las tensiones que en ocasiones generan estos momentos.
En el plano educativo, y en especial en la educación en
derechos humanos, no es posible dejar que las cosas sucedan sin que dejen
rastros, impidiendo que se re-signifiquen y se aclaren. Son momentos de
quiebre del fluir cotidiano de la vida.
Así por ejemplo, el desafuero de Pinochet es uno de esos
momentos, la mesa de diálogo es uno de esos momentos, las elecciones
presidenciales es otro, al igual que son las situaciones de guerra que
actualmente vive la humanidad, la violación que vive la mujer, etc.
Finalmente, dado que el "empoderamiento", tal como lo señalamos con
anterioridad está vinculado directamente con el desarrollo de las
competencias lingüísticas, es fundamental que los docentes analicen su
práctica docente desde esta perspectiva. Una práctica docente conducente al
empoderamiento es aquella en que los intercambios lingüísticos entre el o la
profesora y los estudiantes y de estos entre sí, demanda y exige que de
manera transversal, recurrente y reiterativa desde todas las asignaturas del
curriculum, no sólo del Lenguaje y la Lengua Castellana – se sostengan con
fundamentos y antecedentes las explicaciones, opiniones, comentarios, puntos
de vista, referencias explícitas. Se trata de que los estudiantes aprendan a
emplear la argumentación como herramienta para convencer razonadamente o de
persuadir afectivamente a los demás acerca de la validez de sus posiciones.
En este sentido es importante que fortalezcan no sólo las habilidades
comunicativas, sino que también el desarrollo de un pensamiento autónomo,
estructurado reflexivamente y con disposición a la crítica y el diálogo; la
disposición a aceptar y respetar los puntos de vista divergentes apreciando
el aporte de estas actitudes para la formación personal y la convivencia
democrática.
Nótese que estamos invitando también, al docente, a que revise su práctica
comunicativa y argumentativa. Muchas veces, los problemas de incomunicación,
de no-entendimiento entre éste y los estudiantes se deben a que el docente
en las situaciones comunicativas intenta imponer e instalar un conocimiento
o información en la conciencia de los estudiantes sin considerar la
situación en que éstos se encuentran o sin respaldar su discurso con
argumentos válidos y confiables. En ocasiones algunos docentes frente a la
pregunta de un estudiante": ¿por qué no puedo hacer tal cosa?, la respuesta
que recibe es: "porque no, y no hay más que hablar" o "porque yo lo digo",
sin exponer las razones en que se hacen explícitos los argumentos en que se
funda esa negativa.
Importa entonces, desde una pedagogía crítica que también el docente tenga
una actitud de respeto por las opiniones de sus estudiantes, de apertura y
flexibilidad para incorporar los conocimientos, antecedentes, informaciones
y perspectivas que éstos aportan.
A manera de cierre
Hemos sostenido que la educación en derechos humanos es una
invitación a repensar la escuela y la profesión docente desde un paradigma
crítico tendiente a formar sujetos de derechos. Se ha recorrido un camino,
pero sentimos que es mucho lo que queda por hacer, que no podemos pensar que
educar en derechos humanos es sólo una tarea en y desde el dolor de los
sufrientes, sino una del conjunto de la sociedad. Los profesores y
profesoras tienen una responsabilidad ineludible. No olvidemos que estamos
ubicando a la educación en el centro del proyecto emancipador y
democratizador que definen al ser de la modernidad, que estamos empeñados en
quebrar el circulo vicioso de la reproducción de las desigualdades y de las
injusticias sociales. Entonces este es un desafío ético y político que no se
puede encarar tibiamente, con los moldes tradicionales ni tampoco es
postergable para mañana. Retomo entonces el título de este trabajo:
EDUCACIÓN EN DERECHOS HUMANOS, ¿si no los educadores quién, y si no es ahora
cuándo?