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"Humedal-RAMSAR" Crisis y catástrofe total en Chile

Desarrollo Humano Sustentable

Marcos Sommer  

Parte 2 /2

Desastre ecológico

Este desastre ecológico afecto igualmente a taguas, a los roedores vegetales, a los coipos, y diversas tipos de peces, que también se encontraron muertos.

Alga luchecillo (Egeria densa)

Hasta la fecha no se ha dado una respuesta concluyente sobre las causas de este desastre, el único hecho relevante ocurrido sobre el Río Cruces en el 2004, que pudiera explicar tan drástico cambio del ecosistema, es la entrada en funcionamiento de la Planta de Celulosa Valdivia de la empresa Arauco a 15 km. aguas arriba del humedal protegido. Se han encontrado en la aguas altas concentraciones de cobre, cadmio y hierro, estos metales encontrados también en los cisnes están en los residuos líquidos de la Planta de Celulosa.

La inversión inicial de la empresa modelo Celulosa Arauco fue de mil millones de dólares, alcanzando una producción anual de 850.000 toneladas de celulosa. Fue la primera empresa sometida a un Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia) y una de las pocas en el mundo con un sistema de tratamiento terciario para la evaluación de fluidos. Unos 75 millones de dólares correspondieron a los costos ambientales (Seia).

Planta de Celulosa"Arauco"
inversión 1.000 millones de dólares y
producción máxima de 850.000 toneladas anuales

Tras la puesta en funcionamiento hubo emergencias ambientales tras el derrame de sulfato, que afecto a habitantes ubicados a 30 km de la planta, con dolores de cabeza, náuseas e irritación en los ojos. Además se registraron olores nauseabundos (sulfatos totales reducidos), en la comunidad de Valdivia arrastrados por el viento.

Las autoridades ambientales detectaron graves irregularidades en la construcción y funcionamiento de la Planta y la emisiones de residuos líquidos y gaseosos. Entre otros casos, se ha detectado un ducto clandestino y descargas directas al Río Cruces de rebalses de la piscina de emergencia de los residuos líquidos industriales sin tratar y de 50 litros por segundo de aguas de refrigeración a elevadas temperaturas, a través del colector de agua de lluvia.

 

Desecho industrial que corren por los desagües
al humedal "Santuario de la Naturaleza"
(primera área RAMSAR en Chile).

El 50 por ciento del agua potable de la ciudad Valdivia viene de la captación de la planta de Cuesta de Soto, que pertenece al mismo sistema que el Río Cruces. Esto representa un alarmante peligro para la población. Además la gente ha reportado la muerte de sus animales domésticos; vacas, corderos y especialmente las aves de corral que acostumbran beber de las aguas del río o de pozos cercanos.

El Río Cruces y su sistema hidrográfico antes de la instalación de la Planta de Celulosa era de color verde, porque la alga luchecillo lo hacía ver de ese color, pero ahora se ve café por el lodo que arrastra el sedimento. Existe el riesgo de que la corriente no sólo arrastre barro, sino además algunas sustancias tóxicas que son las que podrían haber hecho que el luchecillo muriera. La alga luchecillo funcionaba como filtro captando el sedimento y de esa manera se evitaba su desplazamiento a otros sectores.

Al inicio de este nuevo siglo, el mundo se enfrenta a la consternación de que, debido aun crecimiento insostenible de la población, a la expansión económica y al aumento del consumo per. cápita, la humanidad está llegando ya a los límites de los recursos hídricos renovables. Ya no se puede depender de las soluciones de ingeniería y técnicas que caracterizaron el desarrollo y el crecimiento en el siglo XX para sustentar más crecimiento de la población más consumo y mejoras en la calidad de vida para los miles de millones de personas en la faz del planeta. Cada vez con mayor frecuencia el agua dulce y los ecosistemas conexos que suministran y renuevan el agua que necesita la humanidad se han deteriorado hasta el punto de que ya no pueden seguir sustentando la diversidad de la vida y las funciones vitales que siempre han proporcionado. Además cada vez más la distribución desigual y el control de los recursos hídricos conduce a una concentración de poder, lo cual conduce a que esos recursos los controlen menos y menos persona. Ha llegado el momento de que la humanidad escoja una nueva senda de desarrollo para los ecosistemas y recursos hídricos.

Los ecosistemas de humedales están reconocidos como de alta fragilidad y vulnerabilidad, sin embargo, gran parte de ellos en Chile , al igual que en otras regiones del continente han tenido la responsabilidad de sustentar directa o indirectamente a diversas comunidades de diferentes civilizaciones. Los principales beneficios de los humedales pueden ser de tipo ecológico y económico, entre ellos se encuentra la protección de los hábitats, la mitigación de la erosión costera, la captura de CO2 atmosférico, la depuración de efluentes, la amortiguación de los impactos sobre la infraestructura socioeconómica por fenómenos meteorológicos extremos, el abastecimiento de agua para el consumo y las actividades económicas, la recarga del agua subterránea y la captación de aguas de lluvia en zonas urbanas y rurales; también tienen funciones primordiales para la vida en general, al contribuir positivamente a la calidad de las aguas, controlar las inundaciones, la estabilidad de la línea costera, servir de barreras y/o filtro natural, entre los eventos marinos y terrestres fundamentalmente con la acción protectora de los bosques de manglares.

Plan de recuperación y conservación

Los humedales son un componente vital del ciclo del agua dulce, son los proveedores tanto en cantidad como en calidad de agua, de modo que mantener los humedales saludables permite garantizar el suministro de agua. Nuestro actual uso excesivo de los recursos del agua dulce y sus proyectado incremento, imponen serias amenazas- no solo el sucesivo mantenimiento y funcionamiento de los ecosistemas de zonas húmedas y su diversidad biológica, sino a la esencia misma del bienestar humano.

La mayoría de los impactos en las cuencas hidrográficas se originan en los cambios en las condiciones de los hábitats o en la disponibilidad y acceso a ellos. La verdadera integración de la función y servicios de los ecosistemas de agua dulce a los proyectos de desarrollo sustentable requiere que se conserve la biodiversidad del agua dulce, para lo cuál es esencial la preservación de sus hábitats naturales. Son tres los elementos que debe incluir un plan que apunte a cumplir con esta meta:

  • Proteger y conservar: restaurar y crear hábitats de manera que se revierta la pérdida neta que se produce con el crecimiento y desarrollo continuo o como producto de eventos naturales.

  • Entender: obtener, interpretar y compartir la información científica necesaria para manejar hábitats importantes, crear una mayor conciencia sobre sus valores y mejorar el papel que cumplen las agencias relevantes del gobierno.

  • Manejar y operar: apoyar las anteriores acciones mediante el desarrollo de políticas oficiales que busquen acuerdos colaborativos, apalancamientos de fondos, compartir personal y otras soluciones creativas que mejoren la eficacia y la eficiencia.

Uno de los principios básicos que debería adoptar Chile y sus socios del sector privado es que ni las especies ni la diversidad genética deben disminuir como consecuencia de los proyectos de desarrollo sustentable. Lo cual implica por ejemplo que la Planta de Celulosa no ponga en peligro o cause la extinción de ninguna especie, bien sea durante su operación para el largo plazo.

La meta ecológica post proyecto de la Planta de Celulosa para el Humedal (Santuario de la Naturaleza), trátese de salud ecológica o integridad ecológica, debería depender de los usos pasados y presentes del ecosistema. La salud implica bienestar, vitalidad o prosperidad. Un organismo o ecosistema se considera saludable cuando desempeña todas sus funciones vitales normalmente y en forma adecuada; un organismo saludable es por lo general resistente, capaz de recobrarse de muchas de las tensiones naturales a las que está sometido y requiere muy poco cuidado externo. La salud ecológica es por lo general la meta en aquellos lugares que se usan en forma intensiva.

En el Humedal perturbado la meta debería ser la integridad biológica, que es la suma de la integridad física, química y biológica. La integridad ecológica es una meta que va más allá de la salud ecológica puesto que incluye la capacidad para apoyar y mantener un sistema biológico equilibrado, integrado y adaptativo con el rango completo de elementos y procesos que se espera encontrar en un hábitat o región natural.

Es necesario prever con mayor precisión los posibles efectos de un proyecto sobre la biodiversidad antes de comprometer los fondos para el mismo; por lo general, su diseño y operación pueden ajustarse con el fin de minimizar los efectos negativos del proyecto en la biodiversidad. Esto es así especialmente cuando las consideraciones relativas a la biodiversidad se incorporan al proceso desde las etapas iniciales de diseño y preparación.

Hoy en día, debería abrirse en Chile y en muchos países de América Latina el camino de la idea de un enfoque de la gestión y el aprovechamiento de los humedales y sus recursos más integrado y centrado a la población. Lo esencial es crear un marco para la adopción de decisiones y los intereses de todos los usuarios del humedal estén representados de modo equitativo y transparente. Ello significa enfrentar a poderosos intereses, por lo que es necesario y fundamental una firme voluntad política a favor del cambio. EL mejoramiento de la gestión dará lugar a una mejor integración de las entidades gubernamentales fragmentadas que se encargan del agua. Supone una mayor participación de las autoridades locales, el sector privado, la sociedad civil y sobre todo de las comunidades locales, que deberían tener la autonomía necesaria para ejercer un mayor control sobre la base de su recurso local.

Es imprescindible establecer un marco de política general para las cuencas hidrográficas, que tome en cuenta todos los sectores y políticas conexas: agricultura, salud y medio ambiente y macroeconomía, privatización y descentralización que afectan al agua de dichas cuencas. Estos cimientos integrados permiten entonces configurar y orientar la reforma institucional y el fortalecimiento de capacidades, indispensables en Chile para que las intenciones políticas puedan plasmarse en medidas concretas.

A los efectos de la sustentabilidad a largo plazo, se necesita adoptar un enfoque eco sistémico de la ordenación de los recursos de agua. Un enfoque ecosistémico es una política de ordenación según la cuál los recursos hídricos forman parte de sistemas funcionales (cuencas completas) en los que se tengan debidamente en cuenta las complejas interrelaciones que existen entre los componentes abióticos y los componentes bióticos.

La ordenación de los recursos de agua dulce debe llevarse a la práctica como parte del planteamiento cabal de la planificación y supervisión a largo plazo para la utilización sustentable de los recursos naturales, con inclusión de los aspectos ecológicos, económicos y sociales (ordenación integrada). Hay que establecer un nuevo equilibrio entre la tendencia cada vez mayor a la privatización y mundialización de la economía y el papel que cabe tanto a la sociedad civil como al Estado en la tarea de prevenir la degradación de los recursos de agua.

Para el enfoque ecosistémico de la ordenación del agua es necesario conocer el ciclo del agua, un complejo proceso que incluye la precipitación, la absorción , el escurrimiento, la evapotranspiración y la infiltración en vastas regiones y durante prolongados períodos. No puede haber sustentabilidad si no se conocen y tienen en cuenta debidamente todas las fases de este ciclo. Para estos efectos es necesario no sólo velar por la utilización y la distribución eficiente del agua dulce sino también salvaguardar el estado de la cuenca de captación y las aguas subterráneas, así como el tratamiento y la eliminación adecuada de las aguas de desecho (después del consumo). Lamentablemente, sin embargo, este nuevo concepto no se ha llevado a la práctica ni se ha institucionalizado en la mayoría de los países en vías de desarrollo. Por el contrario, los planes de ordenación en la región se siguen formulando de manera de aumentar la calidad y la cantidad del abastecimiento del agua y no de proteger los ecosistemas de agua ni velar por la sustentabilidad del ciclo hidrológico.

La necesidad en Chile de un enfoque ecosistémico

Uno de los problemas básicos en Chile para la adopción de un enfoque ecosistémico de la ordenación de las cuencas hidrográficas consiste en que las autoridades y la población en general todavía no tienen una idea clara de la magnitud y la importancia de los problemas que cabe prever si se mantiene la tendencia actual al deterioro de los humedales. Tanto para los legos como para los políticos resulta difícil aceptar que existen límites en la utilización de los recursos naturales y que las decisiones que se adopten hoy pueden afectar considerablemente a las opciones de desarrollo en el futuro. Como consecuencia tanto el sector privado como el público siguen resistiéndose a la idea de una "contabilidad ecológica" de cualquier tipo movidos por temor de que pueda afectar al crecimiento económico (la falsa dicotomía entre puestos de trabajo y el medio ambiente).

Es evidente, sin embargo, que no existe posibilidad alguna de invertir la tendencia actual al deterioro de los recursos a menos que se preserven funciones ecológicas básicas. Por tanto, y a pesar de la evidente presión para atender necesidades económicas que son apremiante, es igualmente importante la necesidad de penar y planificar a mediano y largo plazo. De lo contrario, se seguirá acelerándose el círculo vicioso de la pobreza y la degradación ambiental.

Lamentablemente, Chile demostró que la inversión de US$ 1000 millones para la construcción de la Planta de Celulosa Arauco a 15 km. del Santuario de la Naturaleza (primer sitio Ramsar en Chile), que la mayor parte del desarrollo no fue debidamente planificada. La región de América Latina y el Caribe tiene muchos ejemplos de casos de explotación y degradación de recursos demandados de la falta de planificación y cumplimiento que pueden reiterarse y multiplicarse en el futuro cercano. Por hipotética que parezca en la actualidad, no cabe duda de la necesidad urgente de la planificación a nivel regional y mundial. De lo contrario, el crecimiento no planificado seguirá culminando en crisis ecológicas, sociales y económicas generalizadas.

El concepto de planificación en Chile a largo plazo, vigilancia del medio ambiente y cumplimiento en los planes regional y nacional, si bien su evidente necesidad se acepta en general, resultan sumamente difíciles de llevar a la práctica por las razones siguientes:

    • La falta de una tradición política e institucional.

    • La ordenación fragmentada de los recursos hídricos entre organismos de gobierno y la falta de coordinación en los planes regionales , nacional e internacional.

    • La mejor capacidad de los organismos de gobierno para planificar y llevar a la práctica el desarrollo sustentable, relacionada con la tendencia actual a promover la privatización y reducir el papel del Estado.

El mundo necesita una Revolución Azul en la administración de las Cuencas Hidrográficas, de la misma manera en que necesitamos otra Revolución Verde en la agricultura. Hay urgencia. Los menguantes abastecimientos de agua potable per. cápita amenazan la salud y condiciones de vida de millones de personas en una cantidad creciente de países en vías de desarrollo, al tiempo que debilitan la productividad agrícola y el desarrollo industrial. El logro de una Revolución Azul requerirá políticas y respuestas coordinadas a los problemas a nivel local, nacional e internacional. Sin embargo hay que tratar con mucho cuidado el tema de las revoluciones y aprender de las enseñanzas que nos ha dejado la revolución verde.

La idea que tenemos de lo que es el hombre y la naturaleza y de la relación entre los dos, tiene una importancia decisiva a la hora de entender el acceso y deterioro de los humedales (cuencas) y buscarle soluciones. La gran revolución ocurrida durante los últimos decenios del siglo XX fue la que impregnó de conciencia ambiental a la humanidad. Consecuencia de ello fue el impulso que recibió en el terreno educativo, generándose documentos pioneros en la educación ambiental como la carta de Belgrado (UNESCO, 1975), y sobre todo las conclusiones de la Conferencia Intergubernamental de Tbilisi (UNESCO, 1977) y el Programa Internacional de Educación Ambiental (PIEA, 1975). Pero, si echamos una mirada hacia atrás comprobaremos que en estos treinta años transcurridos, demasiado sigue estando en "lo prometido y no cumplido". Y no ha sido por falta de acciones y proyecto. Se han desarrollado por miles en todos los continentes. Si las razones fueron obvias seguramente se hubiera rectificado el rumbo con facilidad. Hemos fracasado porque la propuesta plantea cambio estructurales, siendo lo más difíciles de conseguir aquellos que deben ocurrir en nuestras mentes.

En este año 2005 comienza la Década de la Educación para el Desarrollo Sustentable (DEDS). Se trata de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reconoce el papel de primer nivel que tiene la educación, la formación y la investigación ambiental para lograr el desarrollo de una sociedad democrática participativa, ambientalmente sostenible. Refleja un cambio muy esperanzado para los pueblos pues sus metas apuntan a reducir la POBREZA, estimular el crecimiento, a través del mejoramiento de las capacidades de las personas para enfrentar los retos ambientales, sociales, culturales y políticos. Lleva implícita la valoración de la diversidad y la participación, valores hasta ahora muy poco considerados.

Una analogía que debería tener encuentra la humanidad, no muy lejos de la realidad, es que el AGUA es la sangre y el fluido linfático de la tierra. Mundialmente, el agua sirve de medio para la transferencia de energía y materia, es responsable del clima y las condiciones del tiempo, transporta los desperdicios y controla su degradación. Al igual que nuestro sistema circulatorio, el ciclo hidrológico mueve el agua a través del cuerpo-tierra.

"No la perdamos" Hay riqueza en la Diversidad de los Humedales 2005

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