Este desastre ecológico afecto igualmente a taguas, a los
roedores vegetales, a los coipos, y diversas tipos de peces, que también se
encontraron muertos.
Tras la puesta en funcionamiento hubo emergencias
ambientales tras el derrame de sulfato, que afecto a habitantes ubicados a
30 km de la planta, con dolores de cabeza, náuseas e irritación en los ojos.
Además se registraron olores nauseabundos (sulfatos totales reducidos), en
la comunidad de Valdivia arrastrados por el viento.
Las autoridades ambientales detectaron graves
irregularidades en la construcción y funcionamiento de la Planta y la
emisiones de residuos líquidos y gaseosos. Entre otros casos, se ha
detectado un ducto clandestino y descargas directas al Río Cruces de
rebalses de la piscina de emergencia de los residuos líquidos industriales
sin tratar y de 50 litros por segundo de aguas de refrigeración a elevadas
temperaturas, a través del colector de agua de lluvia.

Desecho industrial que corren por los desagües
al humedal
"Santuario de la Naturaleza"
(primera área RAMSAR en Chile).
El 50 por ciento del agua potable de la ciudad Valdivia
viene de la captación de la planta de Cuesta de Soto, que pertenece al mismo
sistema que el Río Cruces. Esto representa un alarmante peligro para la
población. Además la gente ha reportado la muerte de sus animales
domésticos; vacas, corderos y especialmente las aves de corral que
acostumbran beber de las aguas del río o de pozos cercanos.
El Río Cruces y su sistema hidrográfico antes de la
instalación de la Planta de Celulosa era de color verde, porque la alga
luchecillo lo hacía ver de ese color, pero ahora se ve café por el lodo que
arrastra el sedimento. Existe el riesgo de que la corriente no sólo arrastre
barro, sino además algunas sustancias tóxicas que son las que podrían haber
hecho que el luchecillo muriera. La alga luchecillo funcionaba como filtro
captando el sedimento y de esa manera se evitaba su desplazamiento a otros
sectores.
Al inicio de este nuevo siglo, el mundo se enfrenta a la
consternación de que, debido aun crecimiento insostenible de la población, a
la expansión económica y al aumento del consumo per. cápita, la humanidad
está llegando ya a los límites de los recursos hídricos renovables. Ya no se
puede depender de las soluciones de ingeniería y técnicas que caracterizaron
el desarrollo y el crecimiento en el siglo XX para sustentar más crecimiento
de la población más consumo y mejoras en la calidad de vida para los miles
de millones de personas en la faz del planeta. Cada vez con mayor frecuencia
el agua dulce y los ecosistemas conexos que suministran y renuevan el agua
que necesita la humanidad se han deteriorado hasta el punto de que ya no
pueden seguir sustentando la diversidad de la vida y las funciones vitales
que siempre han proporcionado. Además cada vez más la distribución desigual
y el control de los recursos hídricos conduce a una concentración de poder,
lo cual conduce a que esos recursos los controlen menos y menos persona. Ha
llegado el momento de que la humanidad escoja una nueva senda de desarrollo
para los ecosistemas y recursos hídricos.
Los ecosistemas de humedales están reconocidos como de
alta fragilidad y vulnerabilidad, sin embargo, gran parte de ellos en Chile
, al igual que en otras regiones del continente han tenido la
responsabilidad de sustentar directa o indirectamente a diversas comunidades
de diferentes civilizaciones. Los principales beneficios de los humedales
pueden ser de tipo ecológico y económico, entre ellos se encuentra la
protección de los hábitats, la mitigación de la erosión costera, la captura
de CO2 atmosférico, la depuración de efluentes, la amortiguación de los
impactos sobre la infraestructura socioeconómica por fenómenos
meteorológicos extremos, el abastecimiento de agua para el consumo y las
actividades económicas, la recarga del agua subterránea y la captación de
aguas de lluvia en zonas urbanas y rurales; también tienen funciones
primordiales para la vida en general, al contribuir positivamente a la
calidad de las aguas, controlar las inundaciones, la estabilidad de la línea
costera, servir de barreras y/o filtro natural, entre los eventos marinos y
terrestres fundamentalmente con la acción protectora de los bosques de
manglares.
Plan de recuperación y conservación
Los humedales son un componente vital del ciclo del agua
dulce, son los proveedores tanto en cantidad como en calidad de agua, de
modo que mantener los humedales saludables permite garantizar el suministro
de agua. Nuestro actual uso excesivo de los recursos del agua dulce y sus
proyectado incremento, imponen serias amenazas- no solo el sucesivo
mantenimiento y funcionamiento de los ecosistemas de zonas húmedas y su
diversidad biológica, sino a la esencia misma del bienestar humano.
La mayoría de los impactos en las cuencas hidrográficas
se originan en los cambios en las condiciones de los hábitats o en la
disponibilidad y acceso a ellos. La verdadera integración de la función y
servicios de los ecosistemas de agua dulce a los proyectos de desarrollo
sustentable requiere que se conserve la biodiversidad del agua dulce, para
lo cuál es esencial la preservación de sus hábitats naturales. Son tres los
elementos que debe incluir un plan que apunte a cumplir con esta meta:
-
Proteger y conservar: restaurar y crear hábitats de manera que se
revierta la pérdida neta que se produce con el crecimiento y desarrollo
continuo o como producto de eventos naturales.
-
Entender: obtener, interpretar y compartir la información científica
necesaria para manejar hábitats importantes, crear una mayor conciencia
sobre sus valores y mejorar el papel que cumplen las agencias relevantes
del gobierno.
-
Manejar y operar: apoyar las anteriores acciones mediante el
desarrollo de políticas oficiales que busquen acuerdos colaborativos,
apalancamientos de fondos, compartir personal y otras soluciones creativas
que mejoren la eficacia y la eficiencia.
Uno de los principios básicos que debería adoptar Chile y
sus socios del sector privado es que ni las especies ni la diversidad
genética deben disminuir como consecuencia de los proyectos de desarrollo
sustentable. Lo cual implica por ejemplo que la Planta de Celulosa no ponga
en peligro o cause la extinción de ninguna especie, bien sea durante su
operación para el largo plazo.
La meta ecológica post proyecto de la Planta de Celulosa
para el Humedal (Santuario de la Naturaleza), trátese de salud ecológica o
integridad ecológica, debería depender de los usos pasados y presentes del
ecosistema. La salud implica bienestar, vitalidad o prosperidad. Un
organismo o ecosistema se considera saludable cuando desempeña todas sus
funciones vitales normalmente y en forma adecuada; un organismo saludable es
por lo general resistente, capaz de recobrarse de muchas de las tensiones
naturales a las que está sometido y requiere muy poco cuidado externo. La
salud ecológica es por lo general la meta en aquellos lugares que se usan en
forma intensiva.
En el Humedal perturbado la meta debería ser la
integridad biológica, que es la suma de la integridad física, química y
biológica. La integridad ecológica es una meta que va más allá de la salud
ecológica puesto que incluye la capacidad para apoyar y mantener un sistema
biológico equilibrado, integrado y adaptativo con el rango completo de
elementos y procesos que se espera encontrar en un hábitat o región natural.
Es necesario prever con mayor precisión los posibles
efectos de un proyecto sobre la biodiversidad antes de comprometer los
fondos para el mismo; por lo general, su diseño y operación pueden ajustarse
con el fin de minimizar los efectos negativos del proyecto en la
biodiversidad. Esto es así especialmente cuando las consideraciones
relativas a la biodiversidad se incorporan al proceso desde las etapas
iniciales de diseño y preparación.
Hoy en día, debería abrirse en Chile y en muchos países
de América Latina el camino de la idea de un enfoque de la gestión y el
aprovechamiento de los humedales y sus recursos más integrado y centrado a
la población. Lo esencial es crear un marco para la adopción de decisiones y
los intereses de todos los usuarios del humedal estén representados de modo
equitativo y transparente. Ello significa enfrentar a poderosos intereses,
por lo que es necesario y fundamental una firme voluntad política a favor
del cambio. EL mejoramiento de la gestión dará lugar a una mejor integración
de las entidades gubernamentales fragmentadas que se encargan del agua.
Supone una mayor participación de las autoridades locales, el sector
privado, la sociedad civil y sobre todo de las comunidades locales, que
deberían tener la autonomía necesaria para ejercer un mayor control sobre la
base de su recurso local.
Es imprescindible establecer un marco de política general
para las cuencas hidrográficas, que tome en cuenta todos los sectores y
políticas conexas: agricultura, salud y medio ambiente y macroeconomía,
privatización y descentralización que afectan al agua de dichas cuencas.
Estos cimientos integrados permiten entonces configurar y orientar la
reforma institucional y el fortalecimiento de capacidades, indispensables en
Chile para que las intenciones políticas puedan plasmarse en medidas
concretas.
A los efectos de la sustentabilidad a largo plazo, se
necesita adoptar un enfoque eco sistémico de la ordenación de los recursos
de agua. Un enfoque ecosistémico es una política de ordenación según la cuál
los recursos hídricos forman parte de sistemas funcionales (cuencas
completas) en los que se tengan debidamente en cuenta las complejas
interrelaciones que existen entre los componentes abióticos y los
componentes bióticos.
La ordenación de los recursos de agua dulce debe llevarse
a la práctica como parte del planteamiento cabal de la planificación y
supervisión a largo plazo para la utilización sustentable de los recursos
naturales, con inclusión de los aspectos ecológicos, económicos y sociales
(ordenación integrada). Hay que establecer un nuevo equilibrio entre la
tendencia cada vez mayor a la privatización y mundialización de la economía
y el papel que cabe tanto a la sociedad civil como al Estado en la tarea de
prevenir la degradación de los recursos de agua.
Para el enfoque ecosistémico de la ordenación del agua es
necesario conocer el ciclo del agua, un complejo proceso que incluye la
precipitación, la absorción , el escurrimiento, la evapotranspiración y la
infiltración en vastas regiones y durante prolongados períodos. No puede
haber sustentabilidad si no se conocen y tienen en cuenta debidamente todas
las fases de este ciclo. Para estos efectos es necesario no sólo velar por
la utilización y la distribución eficiente del agua dulce sino también
salvaguardar el estado de la cuenca de captación y las aguas subterráneas,
así como el tratamiento y la eliminación adecuada de las aguas de desecho
(después del consumo). Lamentablemente, sin embargo, este nuevo concepto no
se ha llevado a la práctica ni se ha institucionalizado en la mayoría de los
países en vías de desarrollo. Por el contrario, los planes de ordenación en
la región se siguen formulando de manera de aumentar la calidad y la
cantidad del abastecimiento del agua y no de proteger los ecosistemas de
agua ni velar por la sustentabilidad del ciclo hidrológico.
La necesidad en Chile de un enfoque ecosistémico
Uno de los problemas básicos en Chile para la adopción de
un enfoque ecosistémico de la ordenación de las cuencas hidrográficas
consiste en que las autoridades y la población en general todavía no tienen
una idea clara de la magnitud y la importancia de los problemas que cabe
prever si se mantiene la tendencia actual al deterioro de los humedales.
Tanto para los legos como para los políticos resulta difícil aceptar que
existen límites en la utilización de los recursos naturales y que las
decisiones que se adopten hoy pueden afectar considerablemente a las
opciones de desarrollo en el futuro. Como consecuencia tanto el sector
privado como el público siguen resistiéndose a la idea de una "contabilidad
ecológica" de cualquier tipo movidos por temor de que pueda afectar al
crecimiento económico (la falsa dicotomía entre puestos de trabajo y el
medio ambiente).
Es evidente, sin embargo, que no existe posibilidad
alguna de invertir la tendencia actual al deterioro de los recursos a menos
que se preserven funciones ecológicas básicas. Por tanto, y a pesar de la
evidente presión para atender necesidades económicas que son apremiante, es
igualmente importante la necesidad de penar y planificar a mediano y largo
plazo. De lo contrario, se seguirá acelerándose el círculo vicioso de la
pobreza y la degradación ambiental.
Lamentablemente, Chile demostró que la inversión de US$
1000 millones para la construcción de la Planta de Celulosa Arauco a 15 km.
del Santuario de la Naturaleza (primer sitio Ramsar en Chile), que la mayor
parte del desarrollo no fue debidamente planificada. La región de América
Latina y el Caribe tiene muchos ejemplos de casos de explotación y
degradación de recursos demandados de la falta de planificación y
cumplimiento que pueden reiterarse y multiplicarse en el futuro cercano. Por
hipotética que parezca en la actualidad, no cabe duda de la necesidad
urgente de la planificación a nivel regional y mundial. De lo contrario, el
crecimiento no planificado seguirá culminando en crisis ecológicas, sociales
y económicas generalizadas.
El concepto de planificación en Chile a largo plazo,
vigilancia del medio ambiente y cumplimiento en los planes regional y
nacional, si bien su evidente necesidad se acepta en general, resultan
sumamente difíciles de llevar a la práctica por las razones siguientes:
-
La falta de una tradición política e institucional.
-
La ordenación fragmentada de los recursos hídricos entre organismos
de gobierno y la falta de coordinación en los planes regionales ,
nacional e internacional.
-
La mejor capacidad de los organismos de gobierno para planificar y
llevar a la práctica el desarrollo sustentable, relacionada con la
tendencia actual a promover la privatización y reducir el papel del
Estado.
El mundo necesita una Revolución Azul en la
administración de las Cuencas Hidrográficas, de la misma manera en que
necesitamos otra Revolución Verde en la agricultura. Hay urgencia. Los
menguantes abastecimientos de agua potable per. cápita amenazan la salud y
condiciones de vida de millones de personas en una cantidad creciente de
países en vías de desarrollo, al tiempo que debilitan la productividad
agrícola y el desarrollo industrial. El logro de una Revolución Azul
requerirá políticas y respuestas coordinadas a los problemas a nivel local,
nacional e internacional. Sin embargo hay que tratar con mucho cuidado el
tema de las revoluciones y aprender de las enseñanzas que nos ha dejado la
revolución verde.
La idea que tenemos de lo que es el hombre y la
naturaleza y de la relación entre los dos, tiene una importancia decisiva a
la hora de entender el acceso y deterioro de los humedales (cuencas) y
buscarle soluciones. La gran revolución ocurrida durante los últimos
decenios del siglo XX fue la que impregnó de conciencia ambiental a la
humanidad. Consecuencia de ello fue el impulso que recibió en el terreno
educativo, generándose documentos pioneros en la educación ambiental como la
carta de Belgrado (UNESCO, 1975), y sobre todo las conclusiones de la
Conferencia Intergubernamental de Tbilisi (UNESCO, 1977) y el Programa
Internacional de Educación Ambiental (PIEA, 1975). Pero, si echamos una
mirada hacia atrás comprobaremos que en estos treinta años transcurridos,
demasiado sigue estando en "lo prometido y no cumplido". Y no ha sido por
falta de acciones y proyecto. Se han desarrollado por miles en todos los
continentes. Si las razones fueron obvias seguramente se hubiera rectificado
el rumbo con facilidad. Hemos fracasado porque la propuesta plantea cambio
estructurales, siendo lo más difíciles de conseguir aquellos que deben
ocurrir en nuestras mentes.
En este año 2005 comienza la Década de la Educación para
el Desarrollo Sustentable (DEDS). Se trata de una resolución de la Asamblea
General de las Naciones Unidas, que reconoce el papel de primer nivel que
tiene la educación, la formación y la investigación ambiental para lograr el
desarrollo de una sociedad democrática participativa, ambientalmente
sostenible. Refleja un cambio muy esperanzado para los pueblos pues sus
metas apuntan a reducir la POBREZA, estimular el crecimiento, a través del
mejoramiento de las capacidades de las personas para enfrentar los retos
ambientales, sociales, culturales y políticos. Lleva implícita la valoración
de la diversidad y la participación, valores hasta ahora muy poco
considerados.
Una analogía que debería tener encuentra la humanidad, no
muy lejos de la realidad, es que el AGUA es la sangre y el fluido linfático
de la tierra. Mundialmente, el agua sirve de medio para la transferencia de
energía y materia, es responsable del clima y las condiciones del tiempo,
transporta los desperdicios y controla su degradación. Al igual que nuestro
sistema circulatorio, el ciclo hidrológico mueve el agua a través del
cuerpo-tierra.
"No la perdamos" Hay riqueza en la Diversidad de los
Humedales 2005