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Consecuencias económicas de la migración

Población

Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Parte 2 /2

Efecto Económico de la Migración en los Países Receptores

Empleo y Salarios

Sin duda uno de los argumentos más recurrentes en torno al efecto económico de la migración es que esta afecta negativamente las tasas de empleo y las remuneraciones en los países receptores. La lógica de este argumento es la siguiente: al inmigrar a un país los trabajadores migratorios entran en directa competencia por las plazas de trabajo con los trabajadores locales. Como los trabajadores migratorios están muchas veces dispuestos a aceptar condiciones de trabajo inferiores, vale decir, salarios más bajos, imposibilidad de afiliación a la seguridad social y sindicalización, los empleadores los prefieren porque de este modo pueden reducir sus costos de operación y así incrementar los márgenes de ganancia. En términos prácticos esto redunda en que los trabajadores migratorios desplazan a los trabajadores del país receptor y de esta manera aumentan el desempleo, inciden negativamente en el nivel de salarios del mercado, o bien provocan simultáneamente desempleo y bajan el nivel de las remuneraciones en el mercado del país receptor. Según esta visión, la migración es especialmente perniciosa durante ciclos recesivos o de desaceleramiento económico.

Investigadores en diversos países han estudiado el problema para confirmar la validez del argumento presentado anteriormente. En este sentido, la mayoría de los estudios concluyen que, en términos macroeconómicos, el impacto de la migración sobre el empleo y la remuneración en el mercado de trabajo es más bien exiguo. Tras revisar más de una docena de estudios que abordan el tema realizados en Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, la OECD concluye que, a nivel macroeconómico, la llegada de trabajadores migratorios tiene efectos leves, ya sea negativos o positivos, sobre el nivel de empleo y remuneración de los trabajadores locales. [32]   Otro estudio de la OECD que trató de medir si la influencia de la migración afectaba de manera negativa la tasa de desempleo durante ciclos recesivos llegó a conclusiones similares. Para comprobar la relación entre la llegada de trabajadores migratorios y el empleo durante ciclos recesivos, los investigadores compararon el impacto migratorio en dos períodos económicos (uno recesivo y otro de crecimiento) en varios países pertenecientes a la OECD. [33] De este modo, intentaban establecer si las tasas migratorias aumentaban el nivel de desempleo. El estudio, sin embargo, no encontró evidencia que indicara que la migración aumenta las tasas de empleo durante ciclos recesivos. [34]  

Aunque existe evidencia de que en términos macroeconómicos el impacto de la inmigración en el mercado de trabajo y en las tasas de remuneración del país receptor es leve, muchos autores reconocen que la inmigración puede repercutir negativamente en el nivel de salarios y en las tasas de empleo en ciertos sectores o industrias específicas. De hecho, varios autores puntualizan que son los propios inmigrantes las principales víctimas de la llegada de nuevas personas, ya que muchas veces entran en directa competencia entre ellos, lo que lleva a que algunos pierdan sus puestos de trabajo. [35]

Más importante que enunciar lo que establecen los estudios es vital explicar por qué la presencia de trabajadores migratorios no influye de manera determinante en el nivel de salarios y en las tasas de desempleo a nivel macroeconómico. Para ello es necesario abordar varios puntos.

Primero, las tasas de desempleo y el nivel de salarios están más bien relacionados con ciclos económicos y con la estructura de la economía, y no con el número de personas o la densidad poblacional. En otras palabras, más que el número de personas, la estructura económica y las capacidades de los trabajadores migratorios y los locales realmente determinan si el mercado podrá absorber de forma eficaz la mano de obra foránea sin deprimir las tasas de empleo y remuneración. [36]

Segundo, los argumentos que indican que la inmigración repercute de forma negativa en las tasas de empleo y salarios parten de la falacia que trabajadores nacionales y extranjeros son sustituibles (es decir, que un extranjero realiza la misma labor que un nacional) y no complementarios (es decir, que un extranjero ocupe plazas que no son llenadas por locales). Los investigadores enfatizan que esto no es siempre el caso y que en general los trabajadores migratorios complementan y no sustituyen a los trabajadores locales. En este sentido, es vital recordar que en la mayoría de los países receptores, los nacionales simplemente no están dispuestos a hacer ciertos tipos de trabajos en razón de su peligrosidad y el tipo de tarea (por ejemplo labores físicamente extenuantes como la construcción y la recolección de productos agrícolas). Por ende, es bastante común que los trabajadores migratorios ocupan plazas que no son llenadas por la fuerza laboral local.

A este respecto, Castles y Miller  indican que, en general, la inmigración tiene efectos bastante dispares sobre distintos grupos o estratos sociales insertos en el mercado laboral. Esto tiene que ver, indican, con la segmentación del mercado laboral y con la característica dual de los flujos migratorios. En general, los trabajadores migratorios llegan o bien con un alto nivel de instrucción, y por lo tanto, ocupan plazas de trabajo en el estrato más alto del mercado de trabajo (tales como médicos, abogados, altos ejecutivos, funcionarios de organismos internacionales e investigadores) o, por el contrario, arriban con un nivel de instrucción más bien limitado y por tanto aspiran a ocupar las plazas de trabajo del nivel más bajo del mercado (en ciertos servicios que no requieren mano de obra calificada o bien construcción y agricultura). Castles y Miller indican que los inmigrantes con instrucción por lo general no tienen dificultad en encontrar trabajo porque tienden a tener habilidades complementarias con la fuerza laboral nativa y por ello no compiten por las mismas plazas de trabajo. Los trabajadores migratorios sin instrucción, por el contrario, explican estos autores, tienden por lo general a competir por puestos con trabajadores locales de menor calificación que trabajan en el sector primario, servicios y en la industria de maquilas. Dado que estas personas compiten, en muchas ocasiones los trabajadores migratorios pueden quitarle puestos de trabajo a la población local. En otras palabras, los trabajadores locales con poca calificación son los sectores más afectados en términos de remuneración y trabajo por la llegada de inmigrantes. [37]

En relación con el índice de desempleo, al menos en países desarrollados, las personas sin trabajo muchas veces prefieren cobrar el seguro de desempleo o continuar buscando empleo hasta encontrar una plaza que les acomode antes que aceptar ciertos trabajos considerados poco atractivos o muy pesados. Por lo tanto, la presencia de trabajadores migratorios dispuestos a tomar plazas de trabajo que los locales no desean no repercute negativamente en la situación de empleo local. Asimismo, como se indicó arriba, trabajadores extranjeros pueden traer ciertos talentos (conocimiento de idiomas, experiencia, formación) o contar con una especialización que es escasa y muy apreciada por la economía local como hoy en día son los conocimientos en programación y en tecnología de la información. [38]  

Tercero, los inmigrantes no sólo quitan puestos de trabajo sino también los crean. Por un lado la presencia de estas personas incrementa el nivel de consumo agregado tanto de bienes como servicios y, por ende, genera fuentes de trabajo. En este sentido, alrededor de las comunidades de migrantes se crea una vasta red de servicios que emplea tanto a nacionales como a extranjeros. Por otro lado, los trabajadores migratorios tienden a caracterizarse por un espíritu emprendedor, muchas veces forman sus propios negocios y empresas que generan fuentes de empleo. [39]     

Cuarto, al asumir ciertas labores domésticas, en particular el cuidado de los niños, los trabajadores migratorios pueden indirectamente ayudar a trabajadores locales a insertarse en el mercado laboral. En otras palabras. la presencia de trabajadores migratorios que se encargan de esas labores liberan mano de obra local, sobre todo mujeres muchas veces calificadas, que de otra manera no podrían insertarse en el mercado laboral. Esto es particularmente relevante en países en los que no existen programas estatales o subsidiados para el cuidado de niños en edad pre-escolar. [40]

Quinto, la presencia de trabajadores migratorios dispuestos a aceptar una remuneración baja ayuda a mantener a flote a ciertas empresas locales que necesariamente deberían invertir en tecnología para mantener líneas de producción competitivas. Gracias a la presencia de trabajadores migratorios, estas empresas no se ven obligadas a invertir en tecnología y no quiebran.  De este modo no se pierden los puestos de trabajo en manos de trabajadores locales que se desempeñan como mandos medios y altos de estas empresas. [41]

Efecto de la Inmigración sobre los Sistemas de Seguridad Social 

Otro de los argumentos comúnmente esgrimidos en torno a las repercusiones económicas de la inmigración es el efecto negativo que la presencia de los inmigrantes tiene sobre los sistemas sociales y de bienestar de los países receptores. El argumento a este respecto es simple: la masiva llegada de inmigrantes y sus familias, muchos de los cuales piden beneficios de salud y educación (para sus hijos), sobrecarga excesivamente los costos del sistema social y genera desajustes en las cuentas fiscales. Esta situación repercute de forma negativa en la economía del país receptor.

El estudio de la OECD anteriormente citado indica que no existe evidencia concluyente en torno a la incidencia de la presencia de inmigrantes en el sistema de bienestar de los países receptores. [42] Otros estudios, sin embargo, señalan que los inmigrantes, en especial los que están integrados al mercado del trabajo, más que una carga, representan un beneficio porque aportan al sistema social del país receptor.  En Estados Unidos, por ejemplo, un reciente estudio de la Academia Nacional de Ciencias (NAS) concluyó que, si bien en los primeros años los inmigrantes contribuyen a incrementar los costos del sistema de bienestar, sobre todo en educación, en el largo plazo (20 años) estas personas se convierten en contribuyentes netos a través del pago de impuestos. En otras palabras, a través del pago de impuestos los inmigrantes contribuyen más de lo que gastan al sistema social o de bienestar del país receptor. [43] Un estudio similar llevado a cabo por la División Poblacional de Naciones Unidas llegó a la misma conclusión para el caso del Reino Unido. [44]

En cuanto a las razones que explican por qué los inmigrantes contribuyen al sistema social de los países receptores, Simon explica que los inmigrantes que se insertan al mercado laboral son en su mayoría personas jóvenes y fuertes que gozan de buena salud y están en sus años más productivos. Por ende, en promedio, no usan beneficios del sistema social, sobre todo salud y pensiones, que son los servicios más costosos. Si bien muchos de los inmigrantes tienen familia, y por ello ocupan recursos del Estado destinados a educación y salud de sus hijos, muchos otros llegan solos y por ende no necesitan de estos servicios. Esto los transforma en contribuyentes netos. Simon también argumenta que los hijos de inmigrantes nacidos en el país receptor no deben ser considerados únicamente como demandantes de servicios ya que una gran parte de ellos devolverá los beneficios recibidos en educación y salud a través del pago de impuestos durante su vida productiva. [45]

Por otro lado, es preciso subrayar que en muchos países los inmigrantes, sobre todo los indocumentados, o bien no tienen acceso o tienen un acceso restringido a los beneficios estatales (esto es el resultado de políticas sociales que discriminan en contra de los migrantes). Sin embargo, una gran parte de estas personas paga impuestos. Esto los convierte en contribuyentes netos del sistema social del país que los acoge. En relación con este punto, citando estudios realizados en Estados Unidos, Stalker subraya que en promedio, los inmigrantes tienden a hacer mayor uso de los beneficios sociales que los ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, explica, esto se debe a que los inmigrantes son en general  mucho más pobres que el promedio de la población local. Comparando la tendencia a usar los servicios de bienestar, estudios han determinado que en Estados Unidos los inmigrantes tienden a ocupar menos los beneficios otorgados por el Estado que ciudadanos estadounidenses con ingresos similares.  Esto se debe en parte a que el acceso de los trabajadores migratorios es restringido y a que estas personas muchas veces son reacias a usar esos servicios porque le temen a las autoridades o simplemente no tienen información adecuada. [46]

Muchos autores también argumentan que la presencia de trabajadores migratorios ayuda al sistema de seguridad social porque contribuye a mejorar la estructura demográfica de los países receptores. Es importante destacar que, en los últimos años, en muchos países desarrollados la población ha envejecido de manera notable. En estos países, la distribución de la población por edades se ha concentrado en el segmento mayor. Esto se debe a una combinación de bajas tasas de fecundidad, derivadas en parte de la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, y del aumento de la expectativa de vida. En muchos países los sistemas de pensiones y de salud se pagan mediante las contribuciones de las personas laboralmente activas (pay as you go system). Esto quiere decir que las personas que se jubilan dependen de quienes siguen trabajando y contribuyendo al sistema. Dado que el creciente envejecimiento de la población amenaza la capacidad del Estado para financiar las pensiones y los sistemas de salud, muchos autores argumentan que la presencia de trabajadores migratorios en los países receptores es muy positiva, ya que aumenta a través de su participación activa en el mercado de trabajo el número de personas que aportan a los sistemas previsionales. Esto permite mantener el nivel de prestaciones a sus afiliados, como jubilaciones o pensiones vitalicias. En otras palabras, la llegada de trabajadores migrantes ayuda a mejorar la proporción entre las personas activas que trabajan y contribuyen al sistema social y los benefactores del sistema como jubilados y personas discapacitadas. Por otro lado, los inmigrantes tienden a rejuvenecer la población porque la mayoría son gente joven que se caracteriza por tener tasas de fertilidad más altas. La presencia de estas personas, entonces, contribuye al sistema de bienestar porque ayuda a balancear la estructura demográfica de los países que los acogen.

Inmigración y Crecimiento Económico

La discusión sobre el impacto de la inmigración en las tasas de crecimiento de los países receptores genera bastante menos controversia que los puntos anteriormente señalados. En general, existe cierto consenso en que la migración genera un efecto positivo sobre el crecimiento de los países receptores. Estudios migratorios que usan una perspectiva histórica refuerzan esta idea. Demógrafos, historiadores y economistas coinciden en apuntar que los flujos migratorios tuvieron un impacto positivo en el crecimiento económico de países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Argentina en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. [47] Del mismo modo,  el acceso casi ilimitado a mano de obra derivada de la inmigración de cientos de miles de personas de las colonias  o bien de trabajadores migratorios (guest workers) de muchos estados Europeos (Francia Alemania, Suiza y el Reino Unido) fue un importante factor en el rápido crecimiento de estos países entre 1950-1973. [48]

 A pesar de estos ejemplos históricos, a partir de la crisis del petróleo (1973), que derivó en una fuerte contracción económica, sobre todo en Europa, ciertos grupos y partidos políticos comenzaron a cuestionar el impacto de la inmigración sobre el crecimiento económico de sus países. Esa visión persiste en algunos sectores que argumentan que la inmigración contemporánea es muy distinta y mucho menos benéfica que la de los años cincuenta y sesenta. Investigaciones recientes, sin embargo, reafirman que la inmigración ejerce un efecto positivo en el crecimiento. En su estudio de 1993, la OECD indica que la inmigración contribuye de manera positiva al crecimiento del país receptor, aunque recalca que el efecto no es demasiado grande. El trabajo basa su aseveración en estudios realizados en Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa. [49]  

 Varios motivos determinan que la inmigración contribuya positivamente al crecimiento económico. Primero, como se explicó con anterioridad, la llegada de inmigrantes genera más consumo y en muchas ocasiones contribuye a mejorar la productividad de la economía (por ejemplo, al crear economías de escala en la producción). Los inmigrantes también contribuyen al ahorro, ya que en general tienen una fuerte propensión marginal a ahorrar. Más importante aún, la inmigración ayuda a aumentar la eficiencia económica y la productividad, ya que permite transferir trabajadores de áreas improductivas a sectores productivos de la economía. Un ejemplo muy gráfico es la llegada de trabajadoras que se emplean de niñeras o empleadas domésticas que permiten a mujeres, muchas de ellas profesionales, integrarse a la fuerza laboral.  Por otro lado, el arribo de inmigrantes ayuda a evitar cuellos de botella en la producción, ya que estas personas pueden cubrir plazas de trabajo que por diversas razones el mercado laboral no está en capacidad de llenar. [50]

Sin embargo la inmigración también puede generar efectos negativos sobre el crecimiento.  Mano de obra redundante en los lugares de trabajo puede disminuir la productividad. [51]   Por otro lado, como ya se indicó, la presencia de inmigrantes puede en determinados momentos inhibir el proceso de desarrollo tecnológico (empleadores pueden utilizar mano de obra barata y así mantener la competitividad) lo que en el largo plazo afecta negativamente el crecimiento. [52]

En resumen, esta sección mostró que el impacto económico de la inmigración en los países receptores tiende a ser positivo, aunque marginal la mayoría de las veces.  La inmigración ayuda a solventar el sistema de seguridad social, tiene un efecto pequeño pero positivo en el crecimiento económico y no necesariamente deprime los sueldos o genera desempleo entre los trabajadores locales.

Efecto Económico de la Migración en los Países Emisores

El impacto económico de la migración provoca bastante menos controversia cuando se trata de los efectos sobre los países emisores. Esta tendencia es curiosa porque no está del todo claro que la emigración solamente genere efectos positivos para países emisores. Entre los aspectos positivos de la emigración sobre la economía de países emisores, se indica que la salida de personas muchas veces representa una válvula de escape para crecientes problemas sociales. Muchos países pobres caracterizados por una vasta población poco calificada y desempleo estructural promueven la emigración para aliviar presiones sobre los servicios sociales y deshacerse de mano de obra redundante. Otro de los argumentos comúnmente citados es que los países de origen también pueden estar interesados en promover la emigración para asegurar las remesas enviadas por sus ciudadanos, dinero que para muchos países constituye una importante fuente de ingresos. Asimismo, se dice que los Estados de origen también pueden promover la emigración para incentivar la formación de personal calificado en el extranjero. Entre las características negativas de la emigración en la economía de los países emisores, se menciona a menudo que el éxodo de personas, sobre todo gente con alta formación, puede llevar a la pérdida de capital humano. Por otro lado, se indica que el envío de remesas puede generar dependencia económica e incentivos perversos, por ejemplo, desincentivar al Estado a prodigar ciertos servicios básicos porque las personas pueden acceder a ellos gracias a las remesas que reciben. [53]

La siguiente sección analiza brevemente el impacto económico de la emigración en los países de origen. El análisis se centra en dos de los puntos más relevantes discutidos por la literatura: las remesas y el impacto del éxodo de trabajadores.

Remesas

Para muchos estados las remesas (envíos de dinero a su país de origen por parte de nacionales de un país que residen en el extranjero) son de vital importancia. Los envíos de dinero de nacionales radicados en el extranjero representan una de las fuentes de ingreso de divisas más importantes para muchos países. Para estados como Jordania o Yemen las remesas representan más de un 20 por ciento del valor del producto interno bruto (PIB). [54] Por otro lado, para muchos países, estos envíos se transforman en un valioso instrumento de política macro económica, ya que ocupan este dinero para cuadrar balanzas de pagos deficitarias. En el caso de las Américas, las remesas son muy importantes en varios países. De las veinte principales naciones receptores de remesas del mundo, seis se encuentran en la región: México, República Dominicana, El Salvador, Brasil, Ecuador y Perú. [55]

Quizás el tema más relevante en torno a las remesas tiene que ver con los efectos que genera en la economía del país de origen de los trabajadores migratorios. Aún cuando no se han realizado demasiados estudios al respecto, los pocos que existen han suscitado bastante controversia. Algunos investigadores creen que el efecto de las remesas es negativo, otros por el contrario lo consideran positivo. Lamentablemente, la discusión no ha sido necesariamente saldada, de modo que es difícil brindar una visión acabada y concluyente sobre el problema.

El debate sobre el efecto de las remesas enviadas a México ofrece un buen ejemplo del tenor de la discusión. Varios estudios realizados sobre el efecto de las remesas en comunidades mexicanas argumentan que la migración a Estados Unidos genera dependencia económica e inhibe el desarrollo autónomo. Un recuento de esos estudios encontró que la mayoría de los investigadores consideraba las remesas meramente como un paliativo ya que generalmente son utilizadas para adquirir bienes de consumo, salud, comida, vivienda, pero que rara vez se transforma en bienes de capital (herramientas, inversión) que podrían generar desarrollo y aumentar la producción. [56] Un reciente estudio, sin embargo, sostiene todo lo contrario e indica que las remesas son una importante fuente de crecimiento económico y que tienen un efecto positivo en la economía en términos macroeconómicos. El estudio sostiene que el arribo anual de alrededor de dos mil millones de dólares a México genera una actividad económica cercana al 3% del PIB. [57]

En resumen, dado el conocimiento actual no es posible pronunciarse definitivamente con respecto al impacto de las remesas en las economías de los países emisores. Sólo se puede señalar que los expertos están divididos al respecto y que probablemente los efectos sean más bien de orden mixto, con elementos positivos y otros negativos.

El impacto del éxodo de trabajadores

El impacto generado por el éxodo de trabajadores es quizás el único punto donde existe consenso sobre los efectos de la migración en la economía de los países. En general, los autores coinciden en señalar que la fuga de mano de obra es negativa para el país emisor, sobre todo en el caso de mano de obra calificada. La pérdida de personal altamente capacitado como ingenieros, abogados, médicos, científicos y otros profesionales repercute negativamente en la productividad de la economía del país emisor. Es preciso recordar que muchas veces el Estado invirtió mucho dinero en la formación de esta gente y que por ende su partida reviste una consecuencia negativa para el país emisor. En el caso de los científicos más calificados, su emigración significa que el país se verá privado de personas muy difíciles de sustituir y dificultará aún más el desarrollo de investigación local. El éxodo de personal médico como doctores, enfermeras, psicólogos y paramédicos o bien de profesores también genera una grave pérdida para los países y generalmente puede generar escasez de profesionales en sectores claves como la salud y la educación. Es preciso señalar, sin embargo, que en muchos países en desarrollo, el Estado tiende a formar más profesionales de los que el mercado laboral puede absorber. [58]

Parte del problema con respecto a la migración de personas calificadas de países emisores tiene que ver con las políticas de los países receptores que incentivan a los mejores elementos de países en desarrollo a migrar al ofrecerles mejores salarios y condiciones de trabajo. El otorgamiento de becas de estudios avanzados también actúa como imán para la emigración. En este sentido, muchos de los becados una vez finalizados sus estudios no retornan a sus países de origen.  En un desarrollo reciente, sin embargo, países tradicionalmente emisores han comenzado a recibir profesionales de países receptores (desarrollados) que son contratados por empresas multinacionales o bien migran porque, a pesar de su calificación, no encuentran trabajos adecuados en sus países. Aunque esta es una tendencia creciente su número es aún bastante marginal. [59]

En las Américas son evidentes los efectos negativos de la emigración para el desarrollo económico de los países. El caso de los países caribeños es muy gráfico. En Jamaica y Trinidad y Tobago, por ejemplo, el sesenta por ciento de las personas con educación universitaria viven actualmente en Estados Unidos. Guyana, por otro lado, ha perdido casi el 70 por ciento de sus egresados universitarios. [60] Claramente, un éxodo tan masivo de las personas con mayor capacitación afecta el desarrollo de estos países.

Además, más arriba se indicó que ciertos países estimulan la emigración de personas con poca calificación para reducir el volumen de mano de obra redundante que la economía no es capaz de absorber. A este respecto, el problema radica en que generalmente las personas más capacitadas y emprendedoras son las que emigran en busca de mejores oportunidades laborales o una mejor remuneración. De este modo, las propias acciones del estado lo privan de gente necesaria para estimular el desarrollo económico. Simon argumenta que esta tendencia afecta de forma significativa el desarrollo económico de un país. [61]

A modo de resumen, es posible concluir que, contrariamente a lo que se sostiene comúnmente, no existen pruebas concluyentes que los efectos de la migración sobre la economía sean negativos. Esto es especialmente cierto en el caso de los países receptores. En el caso de estos países, la poca evidencia que existe indica que el efecto es positivo aunque leve. A este respecto, la mayoría de los estudios coinciden en que el impacto de la inmigración en el mercado de trabajo y en las tasas de remuneración del país receptor es leve en términos macroeconómicos. Sin embargo, muchos autores reconocen que la inmigración puede repercutir negativamente en el nivel de salarios y en las tasas de empleo de los nacionales en ciertos sectores o industrias específicas. Respecto a los servicios sociales, la literatura indica que el efecto de la inmigración es positivo, sobre todo dado los aportes de los trabajadores migratorios a través del pago de impuestos y por su contribución a rejuvenecer la población, lo que contribuye a balancear el costo de los servicios sociales estatales. De igual modo, las investigaciones concuerdan en que la migración tiene efectos positivos, aunque leves, sobre el crecimiento económico de los países receptores. En relación con los países emisores, no existe consenso sobre los efectos económicos de las remesas, mientras que existe cierto acuerdo en que el éxodo de trabajadores migratorios, y no exclusivamente el de personas calificadas, tiene repercusiones negativas para el Estado emisor.

La Relatoría considera muy importante el desarrollo de estudios sobre las repercusiones económicas de la migración en las Américas, tanto en países emisores como receptores. Por ello, exhorta a centros de investigación a promover estudios de esta naturaleza que contribuyan al conocimiento de este importante tema, sobre todo en países donde existe muy poca información al respecto.

Notas


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