Una publicación de CDF     | Enlaces | Comentarios | Contacto | Búsqueda |

ISSN 1913-6196

Inicio Temas Autores Reseñas Libros Recursos digitales
Ediciones Documentos Multimedia Lectores opinan Entrevistas Nosotros
Año 2008 Vol. VI
Futuros 21
 Futuros 20
Año 2007 Vol. V
 Futuros 19
 Futuros 18
 Futuros 17
Año 2006 Vol . IV
 Futuros 16
 Futuros 15
 Futuros 14
 Futuros 13

Año 2005 Vol.  III

 Futuros 12
 Futuros 11
 Futuros 10
 Futuros 9
Año 2004 Vol. II
 Futuros 8
 Futuros 7
 Futuros 6
 Futuros 5
Año 2006 Vol.  I
 Futuros 4
 Futuros 3
 Futuros 2
 Futuros 1
 

Visítenos en el nuevo portal
Futuros 21

 

Territorios colectivos de indígenas y afroamericanos y el desarrollo rural

Desarrollo Humano Sustentable

Por Roque Roldán

Parte 4 /4

Orientaciones estratégicas y recomendaciones

Tanto por su dimensión demográfica, como por las razones que fueron puntualizadas a lo largo de este capítulo, la presencia indígena en los países latinoamericanos y del Caribe hace imperativo que gobiernos y entidades, que cooperan en la definición de las políticas relativas a estas comunidades, adopten medidas orientadas a reconocer y hacer efectivos sus derechos, especialmente en los programas de reforma agraria y otros servicios básicos dirigidos a la población campesina.

Los gobiernos, entidades financieras y organizaciones étnicas deberían estudiar y convenir la creación de una instancia permanente de concertación, con carácter de organismo consultivo, y un plan de trabajo preciso que pudiera contribuir a definir el modelo o modelos de desarrollo convenientes para indígenas y otras agrupaciones étnicas, según los países, regiones y culturas; a señalar opciones para ponerlos en práctica; a definir prioridades de atención, y a servir de instancia de comunicación permanente entre los agentes del desarrollo.

Dicho plan podría ayudar a examinar la realidad actual de las agrupaciones indígenas y afroamericanas y elaborar informes confiables sobre su situación en materia de reconocimiento de derechos territoriales y de condiciones y opciones de desarrollo; y, revisar las experiencias previas en planes y proyectos de desarrollo con indígenas y otras agrupaciones étnicas realizadas con apoyo del Estado y organismos privados, a fin de obtener y depurar elementos de juicio que puedan ayudar a orientar trabajos futuros.

En su definición y adopción de políticas generales sobre indígenas y otras agrupaciones étnicas, especialmente en materia de desarrollo, los gobiernos y organismos financieros de apoyo deberían asegurarse de formular medidas flexibles en términos de su aplicación práctica. Esto teniendo en cuenta la gran diversidad de formas de organización social y económica, de tenencia y uso de la tierra, y de culturas que en general presentan estas comunidades.

Para la definición de una estrategia de trabajo, los gobiernos, organismos financieros y las comunidades indígenas requieren forjar un esfuerzo colaborativo, lo cual implica un entendimiento conceptual y programático y unas instancias de comunicación y trabajo permanentes; la revisión de las experiencias de trabajo en materia de desarrollo con indígenas impulsadas en el pasado por gobiernos, organismos financieros o humanitarios privados y por las propias comunidades con el fin de aprovechar las enseñanzas resultantes. Es prudente no duplicar sin análisis las experiencias exitosas; y conviene examinar la realidad actual de tales comunidades en sus potencialidades y debilidades, para dilucidar tanto las alternativas como las dificultades.

Es esencial que los países que no han avanzado en la revisión del viejo modelo de relación con las sociedades indígenas adelanten un examen de sus ordenamientos y programas a fin de ajustarse a lo que representa no sólo una rectificación necesaria de un paradigma equivocado, sino también a los lineamientos de política internacional que en materia de derechos de minorías étnicas se han venido proponiendo y acogiendo institucionalmente por los países y agencias internacionales.

En materia de legalización de las tierras indígenas, algunos países latinoamericanos y caribeños no han realizado ningún avance y otros han progresado muy poco. En unos y otros sería recomendable que los organismos financieros propusieran y apoyaran iniciativas para responder a los reclamos y demandas crecientes de las comunidades, tal y como lo han hecho exitosamente en algunas instancias. En estas iniciativas debería procederse con especial cuidado al examen de alternativas, procurando adoptar modelos que, como en los casos de las comarcas en Panamá o los resguardos en Colombia, conlleven un régimen que favorece un grado razonable de autonomía y de iniciativa de las comunidades para el manejo de sus territorios.

En el tratamiento de la cuestión territorial de los pueblos y comunidades indígenas los gobiernos que han avanzado en la definición de un nuevo modelo y los que aún no lo han hecho, deberían resolver las ambigüedades y vacíos legales en los temas de propiedad, administración y uso de los recursos naturales renovables, y en los relacionados con aprovechamiento de los recursos mineros y no renovables. También deberían procurar definir alternativas viables para asegurar a las comunidades la plena capacidad de acreditar su carácter de personas jurídicas y actuar en ejercicio de ella para adquirir derechos y contraer obligaciones.

En general en los programas con indígenas, pero de modo especial en los orientados a fomentar su desarrollo, será necesario que los gobiernos y organismos financieros atiendan seriamente las reiteradas exigencias de estos pueblos para asegurar que su desarrollo sea "autónomo y con identidad". Esto significa que debe contar con la participación de las propias comunidades en todas sus fases, respetar sus formas de vida y organización, y garantizar que sus acciones se articulen a un plan de ordenamiento y gobierno del territorio, incorporen un componente de capacitación y sean ecológicamente viables.

Criterios equivalentes a los señalados para la adopción de programas sobre tierras y desarrollo con comunidades indígenas podrían ser recomendables cuando se proyecten trabajos para sectores rurales de comunidades afrodescendientes. No obstante, en razón de la menor información y conocimiento sobre este importante sector, así como del menor grado de organización que presenta, resulta recomendable realizar estudios que definan la presencia o no de formas comunitarias de vida, modelos de autoridad, si existen, y formas de tenencia y aprovechamiento de la tierra.

La posesión y ocupación compartidas que ejercen las comunidades indígenas y afrodescendientes sobre los mismos territorios en diversas regiones de países de América Central y del Sur (Honduras, Nicaragua, Panamá, Surinam, Guyana, Colombia, entre otros) hacen deseable que los proyectos de legalización territorial y de desarrollo se orienten a favorecer a ambos sectores, sin exclusiones. Las experiencias que han marchado en contra de este precepto básico, especialmente en Colombia, han demostrado el riesgo de que se originen conflictos sociales serios o se agudicen los latentes.

Recomendaciones sobre políticas de tierras

Los organismos financieros deberían prestar su apoyo a países como Honduras, El Salvador, Guatemala, Bélice y Surinam donde no se ha hecho una revisión profunda del viejo modelo de relación entre Estado y comunidades indígenas, para buscar fórmulas y propiciar un avance en la adopción de regímenes ajustados a los lineamientos del derecho internacional, particularmente en lo concerniente al tema de la tierra.

  • También deberían prestar su concurso en países como Nicaragua y Venezuela donde, habiéndose dado avances constitucionales y/o legales de orden general en reconocimiento de los derechos indígenas, en especial el de la tierra, aún no se han definido instrumentos operativos para avanzar en la concreción de este último derecho.
  • En todos los países de América Central y del Sur y el Caribe existe la necesidad impostergable de que gobiernos, organismos financieros, comunidades indígenas y otros grupos étnicos trabajen en los ordenamientos de la propiedad, administración y uso de los recursos naturales de sus territorios. Esto es muy importante en zonas donde hay posesión y dominio de estos grupos y al mismo tiempo han sido declaradas como parques naturales u áreas protegidas.
  • Dentro de las políticas agrarias y de desarrollo general, se hace urgente que los países con poblaciones afrodescendientes asuman la responsabilidad de estudiar su situación territorial y crear opciones legales para que éstas puedan acceder al dominio y uso de la tierra bajo las modalidades que se ajusten a sus formas de vida social y económica. Con el reconocimiento legal de la tierra también se les debe otorgar la capacidad jurídica para actuar en la administración y manejo de sus espacios de vida cuando su forma de tenencia y uso del suelo sea de carácter comunitario.

Recomendaciones sobre políticas de desarrollo

  • Como principio, debe descartarse que la propiedad y posesión de la tierra de las comunidades constituyan la base de garantía para obtener recursos financieros destinados a promover el desarrollo.
  • Convendría a gobiernos, entidades financieras y agrupaciones étnicas definir acuerdos para delegar a estas últimas, en forma progresiva, las responsabilidades de manejo de los recursos naturales renovables de sus territorios. En la definición y adopción de estos acuerdos, que deberían ir acompañados de un programa intensivo y continuado de capacitación, tendrían que contemplarse los valores monetarios y de otro orden equivalente a la compensación de la función que asumirían las comunidades. Asimismo se puede considerar la conformación de fondos especiales a cuyo fortalecimiento se aplicaría parte de aquellas compensaciones, para financiar los programas de desarrollo de las comunidades. A estos fondos podrían contribuir otras entidades, gubernamentales o privadas, interesadas en la defensa del medio ambiente y los recursos naturales. Un primer paso en tal dirección puede ser el manejo o la cooperación en la gestión de los parques naturales, tema en el cual algunos países han realizado avances importantes.
  • Entidades financieras, gobiernos y comunidades deberían trabajar en la definición política y legal de acuerdos para regular los aprovechamientos de recursos naturales en los territorios indígenas y de otras agrupaciones étnicas, especialmente de aquellos —como los mineros y del subsuelo en general, y los hídricos— para los cuales el Estado suele reservarse el dominio exclusivo. En estas regulaciones deberían reconocerse los derechos de participación de los grupos afectados en los beneficios y las compensaciones a que se hagan acreedores por los eventuales impactos negativos resultantes de tal aprovechamiento. Estos recursos podrían canalizarse hacia los fondos ya referidos para aplicarlos a programas de desarrollo de estas comunidades.
  • La reglamentación y aplicación por parte de los gobiernos de las normas que protegen los recursos genéticos de los territorios indígenas y el conocimiento tradicional de las comunidades podría favorecer el establecimiento y pago de compensaciones económicas para aquéllas, por concepto del aprovechamiento comercial que frecuentemente se hace de este patrimonio nacional de los países, cuya custodia y cuidado está a su cargo. Estos recursos también podrían contribuir al fortalecimiento de los fondos mencionados.
  • Numerosas ONG en los distintos países trabajan apoyando proyectos en comunidades indígenas y otras agrupaciones étnicas, aunque muchas de ellas lo hacen sin someterse a un principio de coordinación que permita racionalizar tanto los esfuerzos como la utilización de los recursos. En este sentido sería conveniente que organismos financieros y humanitarios, gobiernos, comunidades indígenas y otras agrupaciones étnicas pudieran trabajar en la regulación de las actividades de estas entidades, creando instancias concertadas de planificación que permitan una mayor eficacia y una cobertura más amplia.
  • Algunos países como Colombia transfieren anualmente recursos fiscales a las comunidades indígenas. Convendría que, con el apoyo técnico de entidades financieras y participación de los gobiernos y las propias comunidades, se pudiera convenir una regulación que permitiera la aplicación de una parte de estos recursos a fines del desarrollo con proyecciones de mediano y largo plazo y bajo modalidades técnicas que se ajusten a las necesidades y características de estas poblaciones.
  • El avance en la formación y consolidación de las organizaciones indígenas en sus formaciones de base y de segundo y tercer grado, lo mismo que la realidad social de una sólida reserva de fuerza de trabajo disponible en la mayoría de las comunidades, podría representar un elemento convincente de apoyo para que éstas pudieran comprometerse en proyectos de desarrollo conjunto con empresas que entraran en sociedad haciendo aporte de tecnología y capital. Con todo, convendría que gobiernos y organismos financieros, con la participación de las comunidades, hicieran sondeos para determinar la conveniencia y los riesgos que pudiera entrañar la adopción y aplicación de un procedimiento de este tipo en la búsqueda de apoyo para impulsar iniciativas de desarrollo.

Referencias

Arango, R. y E. Sánchez. 1998. Los pueblos indígenas de Colombia. Departamento Nacional de Planeación. Santafé de Bogotá: Tercer Mundo Editores.

Caro, M. 1979. Discursos en el Senado de la República, 1903-1904. Bogotá, Colombia: Instituto Caro y Cuervo.

Centro de Cooperación Indígena (CECOIN). 1994. Diagnóstico socioeconómico indígena de la costa pacífica. Plan Integral de Desarrollo de la Costa Pacífica (PLAIDECOP), CVC.

El indígena y la tierra (Conferencia de Ginebra, 12 al 18 de septiembre de 1981). 1992. 3ª edición. Quito: Abya-Yala.

Martínez, L. 2000. Caracterización de la situación de la tenencia y regularización de la tierra. Programa Sectorial Agropecuario BID- Ministerio de Agricultura de Ecuador (MAG)-IICA. Washington, D.C

Mejía Piñeros, M. y S. Sarmiento Silva. 1987. La lucha indígena: un reto a la ortodoxia. México D.F.: Siglo XXI.

Morales, M. 2000. Situación de tenencia de las tierras en patrimonio del Ministerio del Ambiente. Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO)- Banco Mundial. Washington DC.

Nota Editorial. El Espectador. 1996.Santafé de Bogotá, 27 de septiembre. Nota Editorial. El Tiempo. 1995. Santafé de Bogotá, 8 de septiembre.

Programa BID-Plan Pacífico. 1997. Bases para forjar el desarrollo humano sostenible en el Pacífico. DNP. Santafé de Bogotá.

Programa BID-Plan Pacífico/Biopacífico. 1994. Espacífico.

Samper, M. 1997. Escritos político–económicos. Santafé de Bogotá: Publicaciones del Banco de la República.

Sánchez, E. 1995. La conservación de la biodiversidad y gestión territorial de las comunidades negras. En Revista Esteros, No. 7. Agosto.

Sánchez, E. y R. Roldán. 2002. Titulación de los territorios afrocolombianos e indígenas en la Costa Pacífica de Colombia. Banco Mundial.

Tamayo, J. 1996. Territorio Negro en el Golfo de Tribugá, Chocó. En Comunidades negras, territorio y desarrollo. Medellín: Edición especial Revista Esteros. Medellín.

Tratado de Cooperación Amazónica (TCA). 1997. Tierras y áreas indígenas en la Amazonía. Lima, Perú: Secretaría Pro Tempore: Tierras y Áreas Indígenas en la Amazonía, Lima, Perú.

Ir a:

Primera Parte
Segunda Parte
Tercera Parte
Cuarta Parte

Inicio: Territorios colectivos...  

Descargar trabajo completo en pdf  Imprimir


Este website esta bajo la licencia de Creative Commons Licence
Cualquier material de esta revista puede reproducirse libremente de forma impresa o electrónica sin previa autorización, siempre que se cite como  fuente a la Revista Futuros y su uso no sea con fines comerciales. Agradeceríamos ser informados y que se nos hiciera llegar una copia o referencia del material reproducido.
Se exceptúan de la libre reproducción los materiales tomados de otras fuentes; para reproducir estos artículos debe pedirse autorización a la fuente original.

Las opiniones expresadas en los artículos son de los y las autores y no de Rostros y Voces  o de Citizen Digital Facilitation
Los invitamos a enviarnos sus colaboraciones, las cuales serán  publicadas de ser seleccionadas por la dirección de la revista.
Si tiene problemas o preguntas relacionadas con esta Web, póngase en contacto con el Equipo Futuros.
Última actualización: