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Consecuencias de los Tratados de Libre Comercio en Chile
Los TLC van a beneficiar principalmente a los grandes
empresarios, pero los medianos y los pequeños, que son los que concentran la
mayor mano de obra, se van a ver fuertemente afectados por la competencia.
La situación de precariedad que viven hoy los trabajadores, especialmente
los pobres se relaciona directamente con el cambio estructural generado por
el nuevo modelo en la producción de la riqueza.
Este cambio se expresa claramente en el proceso de
atomización, mediante la generación de empresas de servicios o empresas
"externas", que realizan la mayor parte de las funciones que,
tradicionalmente, se desarrollaban en una sola unidad productiva, a lo que
se suma el fenómeno de la tercerización de las relaciones laborales mediante
figuras como la subcontratación de servicios, el trabajo a domicilio
-realizado preferentemente por mujeres jefas de hogar- y el suministro de
trabajadores; fenómeno que se ha extendido y generalizado.
Por otra parte, la transnacionalización de los capitales
presenta como paradoja que los grupos económicos pueden controlar diversos
sectores de la economía y coordinar políticas de remuneración de factores
que inciden en el mercado del trabajo sin que las organizaciones de
trabajadores tengan las herramientas legales que permitan su organización ni
el ejercicio eficaz de los derechos laborales en estos nuevos contextos.
Los derechos Laborales son eludidos frecuentemente en
forma aparentemente legal.
En este marco, los TLC y sus efectos en la producción y en
la economía en general, generan preocupación creciente para los dedicados al
mundo de trabajo a diferencia de la euforia del gobierno y de la
satisfacción de la gran empresa. Consideración especial requiere la mujer
trabajadora y sus condiciones laborales, dado que los TLC afectan y
afectarán principalmente a determinados sectores donde el trabajo de mujeres
es mayoritario y toleradamente desprotegido, como en la agricultura, la
manufactura y la microempresa.
El empeoramiento de las condiciones laborales
incrementándose el desempleo abierto y "encubierto", dada la crisis de fines
de los noventa, se mantiene estructuralmente y la experiencia indica que el
pago de "la cuenta" de las crisis en la economía chilena y/o las necesarias
estabilizaciones del mercado recaen fundamentalmente en las y los
trabajadores y en sus condiciones laborales. Los sectores afectados
negativamente por los TLC sufrirán el empeoramiento de las condiciones
generales del empleo, pues ya se está en la total precariedad.
Las autoridades de gobierno, respecto del cumplimento de la
legislación laboral declaran satisfacción, y mantienen vigente el desafío de
perfeccionar los procedimientos, de tal forma de mejorar las condiciones de
trabajo y de realizar una inserción virtuosa en la globalización.
Los empresarios consideran que las condiciones de trabajo en
Chile, están en un nivel adecuado para la competencia internacional, pero
existe un desafío pendiente en la capacitación. Esto parece especialmente
necesario para la empresa de menor tamaño que concentra al segmento de
trabajadores menos calificados. Sin embargo, consideran vital que la
regulación del trabajo mantenga la "flexibilidad" necesaria para mantener el
nivel de competitividad de las empresas.
Pues bien, desde la mirada de los trabajadores se evidencia
que los problemas relativos a la pertinencia de la legislación laboral no se
restringen sólo a la fiscalización o la existencia de vacíos legales, sino
también a la real garantía de algunos derechos fundamentales, como: el
trabajo infantil, la sindicalización, la negociación colectiva, la huelga,
dado que en la práctica están continuamente violados. Los trabajadores
consideran que las malas condiciones de trabajo han incidido fuertemente en
el debilitamiento de su organización, tienen miedo a afiliarse: por la
inestabilidad de su relación contractual; por la flexibilidad horaria; por
el trabajo a trato y la externalización. También influye el papel activo de
los empleadores para evitar la sindicalización, que con múltiples
estrategias, como el otorgamiento condicionado de beneficios a algunos
trabajadores a cambio de no sindicalizarse o a través de presiones directas
contra los sindicalizados o sus dirigentes reducen la posibilidad de
organización. La situación de escasa afiliación de las trabajadoras
agrícolas, es un ejemplo, tienen poco tiempo para dedicar a un sindicato y
tienen temor a formar parte de las listas negras que corren por los predios
señalando que tales o cuales temporeras son conflictivas o sindicalistas por
su tendencia a reclamar y "alzar" a las demás por lo que están vetadas
incluso para ingresas a los lugares de cosecha o procesamiento.
Para los representantes de la gran empresa los TLC
beneficiarán de forma generalizada, especialmente en los rubros más
competitivos, para los representantes de las medianas tendrán oportunidades,
ya que el encadenamiento productivo llevará a una mejora de las condiciones
en las empresas pequeñas y medianas. Para los representantes del
empresariado pequeño, los grandes beneficiados serán la gran empresa, ya que
sólo el 5% de las exportaciones corresponden a PYMES, estando de acuerdo en
que podrían beneficiarse por el aumento de la demanda y el encadenamiento
productivo.
El sector microempresarial en su conjunto contribuye en
menos de un 4% al PIB, sin embargo genera más del 40% de los puestos de
trabajo. Las bajas ventas del sector microempresarial hoy resultan un
problema crítico que amenaza no sólo la existencia de un conjunto de
unidades económicas que a través de los años ha servido de sustento a muchas
familias, sino que pone en cuestión la viabilidad en el largo plazo de la
actividad independiente como una herramienta para el aumento del bienestar
de un sector muy importante de la población ocupada.
Los microempresarios se consideran a sí mismos como un
sector altamente vulnerable, destinado sino a desaparecer, a sufrir un
empeoramiento en sus condiciones de trabajo con la implementación de los
TLC.
De esta manera existe una percepción generalizada, entre los
trabajadores, que la situación actual de las condiciones de trabajo no va a
cambiar para mejor. En la microempresa, existe una sensación de ignorancia y
temor, de que estos acuerdos comerciales corresponden a una decisión
arbitraria y autoritaria del gobierno, incluso sostienen que los TLC no
corresponden únicamente a una decisión arbitraria del gobierno, sino que se
trataría de acciones consistentes con la política de Chile de acatar los
mandatos de las grandes potencias económicas -como Estados Unidos- que
buscan extraer materias primas del país.
Conclusiones
Las conclusiones que se pueden sacar al revisar la situación
actual es que:
- el modelo de desarrollo neoliberal impuesto no ha sido capaz de
generar condiciones de trabajo dignas;
- las actividades laborales se desarrollan en aguda precariedad,
particularmente entre los trabajadoras más pobres;
- el proceso de reestructuración productiva y la creciente atomización
de la empresa, no ha sido acompañado de la necesaria modernización en la
normativa que regula al movimiento sindical,
- el sindicato ha perdido su capacidad real para la protección de los
derechos humanos laborales;
- las condiciones de trabajo en las microempresas o en las actividades
de autoempleo son bajo normas mínimas de protección, particularmente
cuando sus actividades laborales de desarrollan dentro del hogar;
- existe creciente legitimación al no cumplimiento o elusión de los
derechos laborales -incluso los más básicos-, frente a lo cual los órganos
de fiscalización y jurisdicción laboral no han garantizado la protección
de los y las trabajadoras.
Las fuertes limitaciones a la capacidad de fiscalización del
cumplimiento de la ley laboral, las limitaciones importantes en la propia
normativa del trabajo favorecen la cultura del no respeto a los derechos,
careciendo además de sanciones eficaces para garantizar de mejor manera los
derechos laborales y desincentivar su vulneración.
Los órganos fiscalizadores de la legislación laboral carece
de facultades y capacidad real. Las propias autoridades reconocen que, si
bien se han logrado avances son insuficientes: falta de fiscalizadores,
escasez de recursos materiales, falta de capacitación en las cada vez más
ingeniosas formas de elusión laboral, etc.,
En cuanto a la jurisdicción laboral, ésta es lenta e
insuficiente. En este sentido, cabe hacer presente que un juicio ordinario
laboral, sin mayores complicaciones jurídicas o de prueba, puede tardar
cerca de dos años en obtener sentencia y al menos un año adicional en la
ejecución efectiva de esta sentencia.
Proyectando el efecto de los TLC en las condiciones
laborales de los trabajadores, especialmente en las trabajadoras pobres se
puede concluir que aún cuando existen oportunidades para algunos sectores de
la economía, las condiciones laborales y provisionales generales no parecen
tener expectativas de mejorar con los tratados automáticamente.
Así: las organizaciones sociolaborales y sindicatos deberán
enfrentar la profundización de la atomización productiva, la competitividad
y la disminución del mundo asalariado; se proyecta desempleo y aún cuando
puede haber aumento del empleo en algunos sectores, para los trabajadores
más pobres no calificados será de menor calidad; las trabajadoras se verán expuestas a mayor flexibilización,
y los "perdedores" se enfrentarán a menos y cada vez más precarizados
empleos; la microempresa difícilmente se beneficiará y más bien parece
amenazada, los micro productores se deberán reconvertir al comercio menor de
productos importados o caer en la indigencia; el aumento de auto empleados
seguirá obligando a las mujeres pobres a buscar oportunidades para la
sobrevivencia familiar, sin que existan redes de sustento y protección al
trabajo de la mujer con hijos; los trabajadores expulsados de los sectores
perdedores difícilmente se podrán integran al sector ganador contar con
calificación.
Para que existan posibilidades que se aminoren los impactos
negativos en las condiciones laborales de los trabajadores a lo menos
debieran implementarse las siguientes propuestas:
- establecer una Política de Seguimiento y Control de los impactos de
los TLC en las condiciones laborales, con participación activa de las
organizaciones sindicales y sociolaborales;
- reestructurar la educación y calificación para el empleo y la política
de fomento y subsidios, para capacitar para el nuevo contexto y las nuevas
oportunidades; modificar la legislación para adecuar la orgánica sindical
para la nueva estructura productiva, desvinculándola del concepto formal
de empresa; fomentar
- proteger a la micro actividad económica -microempresa urbana y pequeña
producción agrícola;
- promover la asociatividad en la producción y comercialización, de la
actividad económica a pequeña escala, fortaleciendo su inserción en
mercados con más oportunidades tanto internos como externos;
- mejorar la normativa laboral para las condiciones materiales del
trabajo;
- otorgar posibilidades a las organizaciones sindicales y sociolaborales
para participar activamente en la fiscalización y en el cumplimiento de la
normativa; dotar de nuevas herramientas y más recursos a las Inspecciones
del Trabajo
- reformar el sistema judicial laboral.
Los Tratados de Libre Comercio están aquí, como parte del
cumplimiento de la promesa de "la llegada de la Alegría", pero habría mucho
que hacer todavía para que la realidad se acerque a la promesa.