|
El tema principal en las agendas de muchos gobiernos
locales, en los llamados países del tercer mundo, es el «desarrollo local»,
el cual tiene como objetivo principal el bienestar de la comunidad en su
territorio. Lograr esto, requiere la generación de escenarios que permita a
sus miembros condiciones adecuadas para el acceso a ciertos servicios y
medios que contribuyan en brindar elementos básicos para alcanzar su
desarrollo. Para ello, se requiere el compromiso responsable, serio y
decidido de las autoridades, población y miembros de demás organizaciones
involucradas, pero con el criterio y conocimiento claro sobre lo que se
tiene y se va hacer, esto implica actuar contando con todos los elementos,
tanto técnicos como de juicio, para poder decidir que es lo más conveniente
en pro de generar las condiciones que permita el desarrollo anhelado
Esta claro que uno de los grandes problemas que tienen
algunos municipios en el Perú y en muchos países Latinoamericanos, es la
falta de soporte técnico y económico que permita la ejecución de actividades
orientadas a alcanzar su desarrollo local. De esta situación son concientes
muchas entidades de cooperación y organismos interesados en contribuir con
el desarrollo de aquellos pueblos postergados, y que entienden que la
situación de pobreza por la que atraviesan, no se podrá revertir, ni aliviar
sino se trabaja directamente con los diferentes actores e instituciones
existentes en cada localidad.
Según un informe elaborado por CEPAL, a mediados del mes de
junio del presente año, respecto a los niveles de pobreza por la que
atraviesan los países de América Latina y el Caribe, señala que la pobreza
viene afectando a un total de 222 millones de personas, de los cuales, 96
millones, es decir un 18,6% de la población, vive en una situación de
indigencia. Este informe también señala que han existido ciertos avances en
la lucha contra la pobreza, pero que aun existe mucho por hacer en temas
como la educación, salud, medio ambiente, generación de fuentes de empleo,
entre otros.
Si bien es cierto que la cooperación internacional
proveniente de Europa y del norte de América, han destinado recursos
orientados a promover el desarrollo a partir del financiamiento de
proyectos, que permitan el intercambio de experiencias y el uso de buenas
prácticas, entre municipios de países desarrollados y aquellos
pertenecientes al tercer mundo, dirigido a los encargados políticos,
dirigenciales y técnicos, en el adecuado manejo de los recursos con los que
cuentan, también es cierto que muchas veces la falta de voluntad política y
la escasa preparación y criterio del personal profesional en estos
municipios, han sido el primer obstáculo en este proceso.
Un buen ejemplo de este tipo de cooperación que ha buscado
brindar el soporte técnico adecuado y nuevos elementos que contribuyan con
el desarrollo local, es PIMEX, el cual contó con la colaboración de la IULA,
a través de la FLACMA, y tuvo como uno de sus objetivos importantes
constituirse en una herramienta de apoyo a los gobiernos locales, en la
tarea de alcanzar la cooperación técnica internacional, principalmente entre
ciudades latinoamericanas y del caribe, con el apoyo de expertos
internacionales de las Naciones Unidas, a fin de lograr el intercambio de
conocimientos y experiencias. Otro ejemplo de ello es el Programa URB-AL de
la Unión Europea, que desde su creación en 1995, se ha convertido en una
referencia obligatoria en el campo de la cooperación internacional entre
gobiernos locales y organizaciones, principalmente de Europa y América
Latina y que hasta la fecha ha venido financiando la ejecución de un
considerable número de proyectos comunes, con resultados satisfactorios.
Esto que sólo es parte de todo un abanico de oportunidades
que hoy nos brinda la cooperación y solidaridad internacional, deberían de
tenerlo en cuenta los cuadros de dirección de los diferentes municipios,
para tomar acciones que les permita acceder a este tipo de cooperación con
miras a alcanzar el anhelado desarrollo local y reducir los altos índices de
pobreza y desigualdad en nuestro pueblos. El desarrollo es una tarea que nos
involucra a todos, por ello, se requiere de un trabajo organizado y
responsable a todo nivel, en donde las llamadas organizaciones del tercer
sector (ONGD), junto a los gobiernos locales, comunidad, etc., pueden por
medio de sus cuadros profesionales, contribuir a afianzar esta tarea.
|