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Con voz propia: perspectiva comunitaria en busca de una cultura ambiental

Comunicaciones

Tamara Roselló Reina y Marielys del Toro

"Es dentro y no fuera donde hemos de buscar al Hombre:
en las entrañas de lo local y circunscrito, lo universal,
y en las entrañas de lo temporal y pasajero, lo eterno."
Miguel de Unamuno

Obra de Diego Manuel, pintor argentinoResumen

Una mirada al espacio local como escenario imprescindible para abordar la temática ambiental y generar una cultura medioambientalista que parta del reconocimiento a las tradiciones culturales y a la identidad de esos territorios y utilice a la comunicación popular para incorporar a las comunidades la dimensión ambiental, propiciando la activa participación de sus miembros en el diseño de una sociedad sustentable.

Algo de historia

En la estrategia para el futuro de la vida "Cuidar la Tierra", aprobada en Suiza en 1991 (UICN y otros, 1991: 66) se considera que una comunidad es sostenible si "cuida su medio y no daña otros, utiliza recursos de manera frugal y sostenible, recicla materiales, reduce al mínimo sus desechos y los elimina de manera segura."

Un año después, la Declaración de Río reconocía a la participación pública y el acceso a la información como elementos de legitimidad en la toma de decisiones en todos los niveles. Su principio 10 establece que "… los problemas medioambientales se manejan mejor cuando participan todos los ciudadanos interesados, en el nivel pertinente." (García Fernández, 1999: 72).

Cada vez son más las iniciativas de este tipo, que parten de las potencialidades propias de la comunidad para promover el cuidado del medio ambiente. Algunas comienzan con el financiamiento y por sugerencia de personas ajenas, que desean colaborar, con el desarrollo del lugar. Otros responden a las preocupaciones y necesidades de un grupo local que logra organizar y coordinar a toda la comunidad.

En las estrategias de educación ambiental y en las políticas de desarrollo se incorpora con mayor relevancia, los espacios locales. La invitación para pensar en problemáticas de alcance mundial busca cada vez más, aspectos del entorno local que sirvan de punto de partida para comprender la repercusión de nuestras acciones cotidianas, sus efectos sobre la salud del planeta y comprometer a los individuos para encontrar entre todos soluciones viables para un futuro mejor.

En ese empeño la cultura popular merece una mirada especial, si entendemos que el vínculo del hombre y la mujer con la naturaleza es un hecho cultural, que se aprende y se reproduce, que es condicionado por el medio en el que nos desarrollamos y por la herencia cultural que asumimos.

De igual modo cada vez más las ciencias sociales – y no ya solo las exactas o naturales-debaten desde sus perspectivas, sus aportes para la solución de una problemática que exige un enfoque holístico, sistémico. Ese también ha sido el caso de la Comunicación Social, esfera donde la dimensión ambiental ha encontrado defensores, que se empeñan en habilitar espacios de polémica o informativos, sobre todo en los medios masivos de comunicación, para promover una nueva cultura ambiental. A esta labor se le conoce como Periodismo Ambiental, considerada una rama del Periodismo Científico. Las empresas e instituciones también desarrollan acciones dentro del marketing ecológico para mantener una imagen medioambiental adecuada y otras organizaciones y grupos ecologistas redescubren las posibilidades de las comunidades locales para emprender proyectos ambientalistas. La comunicación dentro de estos espacios, ya sea en los medios masivos, en las instituciones o en las comunidades resulta un elemento de coherencia para lograr movilizar, comprometer y enriquecer las visiones sobre nuestro impacto ambiental.

Las visiones teóricas sobre la complejidad de los procesos comunicativos ayudan a comprender las significaciones que intervienen en estas propuestas, en las que quienes participan poseen diversos referentes, una historia que heredaron, valores que reproducen y que explican sus conductas, sus maneras de hacer y también de decir. El estudioso de la comunicación Manuel Martín Serrano, en su modelo dialéctico de la comunicación devela el papel de las mediaciones en los procesos comunicativos consideradas de significativa importancia para comprender mejor este intercambio, con sus influencias y dependencias. Esta revelación constituye el eje principal de la propuesta comunicativa de Jesús Martín Barbero, quien propone dos desplazamientos centrales en los análisis de la comunicación:

  • De los medios a las mediaciones (de medios, mensajes, canales, a la multiplicidad de matices culturales, que le dan sentido).
  • De la comunicación a la cultura (del enfoque estrecho - comunicativo a los procesos de producción simbólica de la realidad y de percepción de dicha realidad)

El centro de su propuesta radica en considerar la relación entre los procesos de comunicación y la cultura, que se sustentan en: la estructura comunicativa de la cultura y las lógicas culturales de la comunicación, así como su naturaleza negociada y transaccional, donde la comunicación es concebida como apropiación, experimentación, activación de la competencia cultural de la gente, socialización de la experiencia creativa, reconocimiento de los diferencias, encuentro y conflicto con el otro.

La prioridad que se le otorga al receptor es uno de sus elementos claves. Se entiende la dominación como un proceso activo de identificación y reconocimiento. Otorga al receptor de la comunicación un estatus activo y productor de sentidos. Barbero entiende los procesos de recepción como la variedad de operaciones, a través de las cuales la gente usa lo masivo, el modo en que trabaja la hegemonía y las resistencias que moviliza, los modos de apropiación y réplica de las clases subalternas, las tácticas, ausencias, estrategias del receptor para adaptar lo que proviene de los medios a la dinámica de la vida cotidiana.

Esta mirada enriquece el enfoque sistémico dialéctico que nos plantea las múltiples determinaciones y niveles de influencia que tiene el proceso comunicativo y su relación con otros aspectos de la vida social.

Por lo que la comunicación también admite un enfoque sistémico, que integre niveles, actores, medios, mensajes, de manera interrelacionada, y que permita llegar a la mayor cantidad de personas, para comprometerlas con su espacio más cercano, ya sea en su trabajo o en el lugar donde viva. En este último nivel nos centraremos para tratar de desentrañar los vínculos entre cultura, comunidad, comunicación y medio ambiente, en ese propósito de alcanzar una verdadera cultura ambiental desde la perspectiva local.

Comunicar la dimensión ambiental en la comunidad

Cómo articular la dimensión ambiental desde la perspectiva comunicativa en el ámbito local.

La participación popular es decisiva para el desarrollo sostenible

La comunicación en función del desarrollo local y la educación que genere una cultura ambiental en las comunidades, comienzan llamando la atención por su entorno natural, para modificar las actitudes que pueden dañar ese espacio común. Parte de las palabras y códigos tradicionales, para llegar a la terminología científica. Aprovecha los canales establecidos formal e informalmente para desarrollar la comunicación ambiental, vinculada a la historia local y al acontecer regional, nacional e internacional, que permita cubrir los vacíos culturales que al respecto presentan los miembros de la comunidad.

Este tema no se puede ver aislado de la vida cotidiana, por ello se sugiere que la comunidad sea capaz de proponerse metas para alcanzar la calidad de vida que desean sus integrantes. Esos planes de acción poseen niveles diferentes de participación, pero todos sus beneficiados deben recibir información sistemáticamente sobre las actividades y propiciarles espacios para una real participación.

Estos proyectos pretenden que se fortalezca sus identidades, sus raíces y el sentido de pertenencia. Para ello la comunidad debe definir su propia visión de la sustentabilidad, sus prioridades, sus redes de comunicación interna y externa. Establecer un diálogo en cuanto a estas problemáticas, buscar argumentos para movilizar e involucrar, incluso a las autoridades y potenciar la descentralización y el espíritu crítico ante su impacto ambiental (Reyes, 2001:17).

Una de las pretensiones de los programas de comunicación es estimular la participación en los espacios locales a propósito del desarrollo sostenible. Gro Brundtland, Primera Ministra de Noruega y Presidenta de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo afirmaba al respecto que:

"El desarrollo sostenible constituirá un desafío importante en el próximo siglo. La participación popular es decisiva para esta tarea. Sólo a través de la comunicación podremos trabajar realmente en favor de una causa común, de un interés común, para mejorar nuestra situación. La comunicación está relacionada básicamente con la democracia, con la participación, con la difusión de los conocimientos, con la capacidad para hacernos cargo de nuestro futuro" (citada por Fraser Colin y Jonathan Villet, 1995).

De ese modo la comunicación se ha considerado fundamental al determinar y formular programas de desarrollo, como vía de consulta con la población, para tener en cuenta sus necesidades, actitudes y conocimientos tradicionales.

Medios populares de comunicación como el teatro, la danza, los espectáculos de marionetas y la poesía popular, así como la prensa rural asociada con programas de alfabetización y los materiales audiovisuales, suelen emplearse para estimular las actividades comunitarias y divulgar información relativa a los nuevos valores de la cultura ambiental.

"Una mejor comunicación con la población a todos los niveles permite a ésta reconocer los problemas más importantes y encontrar un terreno de acción común, y crear un clima de identificación y participación para poner en práctica sus decisiones. Además, el desarrollo implica cambio, nuevas formas de actuación" (Fraser Colin, 1994).

En los últimos años han proliferado las estrategias de comunicación participativa, que aspiran a promover un diálogo entre los educadores ambientales y las personas de las comunidades a las que se dirigen, acerca de los principales desafíos ambientales. Estas estrategias parten del conocimiento de la comunidad, mediante su caracterización social, cultural, ambiental y económica. Sin embargo, se reconoce la dificultad de aplicar enfoques interdisciplinarios en la práctica y la insuficiente correspondencia entre esta última y los postulados que se enuncian en la planificación de la comunicación y la educación ambiental (Conclusiones II Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, 1997).

A cinco años de la Cumbre de la Tierra, en el II Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, (Guadalajara, México, 1997), se reconocieron algunas logros alcanzados en materia de comunicación ambiental, entre ellos: una mayor sensibilización de la sociedad civil; el aumento de la cooperación internacional para potenciar estas acciones; la existencia de marcos legales para la educación y la comunicación ambiental; la integración de la dimensión ambiental en los currículo escolares y de formación universitaria, y una mayor presencia de información ambiental en los medios masivos de comunicación. Sin embargo, los flujos informativos continuaban proviniendo -y todavía se mantiene de ese modo-, del hemisferio norte en detrimento del sur, como reflejo de las estructuras políticas y económicas dominantes en el mundo.

Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) cuenta con sus propios medios para divulgar las políticas y acuerdos que norman la política ambiental global. El uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están al servicio de esta labor, de modo que se establecen puentes comunicativos entre diferentes naciones. Uno de los sitios en Internet al que más internautas llegan en busca de información ambiental es Tierramérica, un portal del PNUMA y el PNUD, que parte de un diseño muy bien pensado desde el punto de vista estético, que facilita la navegación y que recoge documentación y materiales de actualidad relativos a la temática ambiental y las acciones de desarrollo en la región Latinoamericana.

Varios de sus programas destinan recursos financieros para sufragar los gastos de las campañas comunicativas a favor de la protección de diferentes recursos, como es el caso de la Campaña del Ozono o las que se desarrollan a propósito de alguna conmemoración ambiental. Además ya se ha hecho común en otras publicaciones digitales, destinadas a aspectos generales la presencia de secciones sobre medio ambiente o ecología, de manera que se potencia a través de la red de redes el acercamiento a las cuestiones ambientales. En el caso de publicaciones de corte académico como Sala de prensa, donde confluyen profesionales de la comunicación para dialogar y problematizar entorno al periodismo ambiental y los desafíos de este tema a la hora de llevarlo a los medios. De cualquier modo aunque Internet permite establecer puentes de comunicación entre personas de diferentes procedencias e intereses, divulgar acciones y debatir preocupaciones comunes, es cierto que todavía son muy pocos los seres humanos que utilizan los recursos de la red, por lo que este es un canal, una vía para potenciar la presencia de los materiales de corte ambientalistas, pero este esfuerzo no sería efectivo si no se complementa con otras acciones, en espacios como las propias comunidades, donde el trabajo es de persona a persona, intentando persuadir, proponiendo cambios en los modos de vida y generando niveles mayores de calidad de vida.

Entre elementos que se consideran apropiados para una educación ambiental efectiva y una forma adecuada de comunicar e informar respecto al medio ambiente (Aceves, 2003) encontramos:

  • Información actual del tema y una forma accesible de comunicación (lenguaje sencillo, divertido, etcétera) 
  • Explicación del origen del problema y sus posibles soluciones 
  • Poner al alcance de los ciudadanos soluciones prácticas que puedan llevar a cabo en su vida diaria. 
  • Ofrecer la posibilidad de acceso a mayor información y seguimiento 
  • Lograr el interés y la participación  de los medios de comunicación y del sistema educativo para crear una estrategia de educación y comunicación ambiental eficaz, integral y constante.

En materia de educación ambiental, la creatividad e ingenio son claves para lograr el interés y la participación del público. Sin embargo, muchas veces se considera como requisito esencial para encontrar soluciones comunicativas eficaces, contar con recursos financieros. Si se tiene en cuenta que el presupuesto global para la comunicación suele representar el 10 por ciento del presupuesto total de un programa de desarrollo e incluso en el caso de programas en gran escala se reduce al 1 por ciento, la cuestión económica limita la puesta en práctica de acciones comunicativas de manera sistemática.

En espera de financiamiento se obvian las capacidades, la tradición cultural y los códigos y medios más afines a las personas receptoras de los mensajes. No siempre las inversiones en comunicación se corresponden con las necesidades, los intereses y los principales problemas ambientales relacionados con el público objetivo. Los mensajes comunicativos deben corresponderse con las tradiciones y la cultura de la comunidad a la que están dirigidos, explorar su propio sistema de comunicación, identificar a los posibles líderes de opinión que por sus capacidades naturales, y su nivel de influencia en el resto de la comunidad puedan potencias esta labor.

Se hace énfasis en la importancia que tiene trabajar lo global, desde una perspectiva local, de modo que ayude a las personas a situarse en el contexto actual y comprender las implicaciones reales que conlleva la crisis ambiental para su vida presente y futura. Aunque en la actualidad se valora más la importancia de la comunicación social como parte del trabajo de educación ambiental, no existe ninguna normativa o política comunicativa que oriente en términos globales cómo debe desarrollarse el tratamiento comunicativo de lo ambiental, en consecuencia cada país elabora sus propias estrategias, según sus intereses y problemas fundamentales.

Para el desarrollo de estas estrategias comunicativas es esencial la toma de decisiones políticas, que contemplen las reales necesidades de la población e involucre a ésta en todas las etapas del proceso. Los grandes programas de desarrollo han dispuesto a veces, de servicios de comunicación propios, integrados por planificadores, investigadores, instructores y productores y dotados de capacidad para utilizar medios múltiples de comunicación. En otros, se recurre a especialistas que ofrecen ese servicio.

En muchos países los ministerios principales cuentan ya con servicios para producir programas destinados a los medios de comunicación y materiales audiovisuales de capacitación. En algunos casos, puede que estos servicios deseen seguir funcionando de modo independiente pero recibiendo apoyo, asesoramiento, capacitación y coordinación del servicio central de comunicación. En otros casos, puede que los servicios ya existentes deseen fusionarse y constituir un organismo paraestatal, pero también puede que los ministerios decidan estipular un contrato con ONG o el sector privado para cubrir sus necesidades de investigación y producción en materia de comunicación, como sucede ya en el sector de la sanidad" (Toro Padrón, 2003: 38).

En los espacios de debate institucionalizados para abordar temáticas afines a la educación ambiental, no se prioriza la comunicación como uno de esos aspectos que bien podrían generar una sesión de intercambio entre sus profesionales y los gestores de política ambiental. En consecuencia, las prácticas comunicativas no siempre se corresponden con los propósitos explícitos en las políticas. Se alude constantemente a los medios y a su rol en las labores de educación. Pero cuando se piensa en los periodistas es para invitarlo a cubrir una actividad o evento ambiental, más que para trazar y diseñar estrategias particulares para incidir en determinado grupo humano.

La comunicación ha estado acompañando las líneas de debate preestablecidas en las agendas, para los intercambios de Educación Ambiental. Pero en sus resultados finales y recomendaciones, la mención a los procesos de comunicación no aparece de manera natural (casi siempre es el último aspecto tratado), ni explora todas las posibilidades que ofrecen estos procesos, como parte de la educación ambiental.

Las asociaciones profesionales de comunicadores convocan a talleres y eventos en los que sugieren cómo debe desarrollarse la comunicación ambiental, a partir de sus propias experiencias prácticas; pero estas reflexiones tampoco han tenido la suficiente repercusión ni cobertura. En esto influye la ausencia de decidores -en cuanto a políticas de comunicación y políticas ambientales-, que son al final –casi siempre-, quienes dicen la última palabra.

A modo de cierre

La comunidad nos es conocida, pero no siempre sabemos todo lo necesario sobre ella. Indagar su historia, sus peculiaridades, el origen de sus nombres, de su gente, de su cultura, ayuda a entender mejor los procesos que en ella tienen lugar y puede ser un buen punto de partida para la educación ambiental y las estrategias locales de comunicación ambiental.

La comunidad se desarrolla, porque como nosotros, está abierta y expuesta a las transformaciones –evoluciones y retrocesos- del entramado social donde nos desenvolvemos.

Ante la crisis ambiental, que cada vez nos afecta más directamente, mediante desastres naturales que ganan año tras año, en intensidad, no nos podemos quedar de brazos cruzados. Alzar la voz para un llamado de alerta, para enseñar mejores hábitos y conductas ambientalmente adecuadas, tomar partido por la participación en el diseño de nuestra sociedad para un futuro sustentable, es más que un derecho, un deber impostergable.

No se trata solo de conservar el patrimonio natural que nos rodea. El desarrollo sostenible va mucho más allá. Aspira a un enfoque diversificado de las cuestiones del medio ambiente, el desarrollo y la cultura, al fomentar cambios en nuestras concepciones y en nuestro modo de vida.

Si consideramos el desarrollo como el tejido resultante de las actividades de millones de personas, la comunicación representa el hilo con que se elabora esa trama, por lo que es necesario tomar medidas que impulsen una planificación y aplicación eficaces de los programas de comunicación.

No hay fórmulas. Los resultados pueden estar en las capacidades y el ingenio de los comunicadores, en sus posibilidades como coordinadores de este espacio donde convergen agentes de diferentes procedencias y con intereses en ocasiones contrapuestos, lograr entre ellos el diálogo sobre las problemáticas ambientales, pensar en ejes comunicativos y descubrir desde dentro las dinámicas comunicativas de una comunidad no es una tarea fácil, pero sí muy urgente si queremos movilizar a la acción. Solo hace falta creatividad, voluntades decididas a refundar nuestros lazos con la naturaleza para alcanzar ese equilibrio necesario que permita que la vida -y con ella la historia de nuestra civilización - no termine. No decir nada o mejor no hacer algo, podría poner en peligro nuestra cultura, es decir a nosotros mismos.

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