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ISSN 1913-6196

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 Los desafíos de la educación ambiental en el siglo XXI

Entrevista

Entrevistas realizadas por Futuros

La lucha contra la exclusión
Marco Sorrentino
Director de Educación Ambiental, Ministerio Medio Ambiente de Brasil

El desafío fundamental de la educación ambiental en este siglo XXI es la inclusión de la totalidad de los seres humanos en un diálogo planetario sobre cuál futuro queremos construir y cuáles utopías queremos alcanzar. Si no conseguimos traer a la totalidad de los humanos para este diálogo pero también si no se logran realizar las utopías individuales y la de pequeños grupos no avanzaremos en la construcción de un futuro inclusivo a todos y todas. No estamos hablando de construir políticas públicas que no se implementan o no se viabilizan, es algo más, la construcción de un nuevo modelo de desarrollo.

Ciertamente hablamos en un sentido metafórico. Es difícil imaginarse siete billones de humanos levantando las manos en una asamblea mundial, pero existen mecanismos cada vez más sofisticados de inclusión que hacen posible llegar a cada persona. Está la televisión, la radio, Internet o los medios de comunicación alternativos ¿Por qué no usamos la capacidad de esos mecanismos para promover ese diálogo planetario?, ese diálogo sobre qué futuro queremos construir ¡Cuánto más conseguiremos avanzar si incluimos a todos! Cuanto menos sean los excluidos, más probabilidades de diversidad tendremos en la construcción de un mundo mejor.

El cambio climático, la contaminación y la pobreza
Marcos Sommer
Ecologista. Doctor de la Universidad Kiel, Alemania

La educación ambiental es producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, social, político, económico, cultural, científico, educativo, religioso, ético y moral, dentro de una globalización evolutiva generada por el desenvolvimiento de la especie humana, no puede dejar de estar también en crisis.

Entre los varios retos que se enfrenta la educación ambiental en este siglo XXI, tenemos: el cambio climático del planeta, la contaminación del aire, agua y suelo, la carencia de servicios básicos (agua potable, drenaje, vestido, alimentación, vivienda digna, etc.) de aproximadamente un 50 por ciento de la población mundial; el aumento considerable de residuos tóxicos que se producen cada día en el mundo, el deterioro ecológico, y los efectos de estos problemas en la salud humana, los cuales, no son sólo de carácter físico sino también psicológico. El hombre y sólo él es culpable de la lluvia ácida, del hoyo en la capa de ozono y del calentamiento global. La desertización es obra humana: millones y millones de áreas irrigadas o receptoras de lluvias están hoy al borde del yermo. La invasión del desierto provoca más pobreza y más emigración. Si se llega al suicidio ecológico, la culpa es del hombre, no de la Naturaleza.

Otro de los retos más grandes de la educación ambiental en este siglo XXI es la de contribuir significativamente a construir una sociedad basada en el conocimiento, que afronte con eficacia y equidad los grandes problemas del mundo. Por una parte, para lograr en la sociedad una adecuada compresión de los desafíos futuros en materia ambiental la educación respectiva no debe ser sólo información sobre la naturaleza. Es necesario enfatizar también los costos de medidas pro ambientales subrayando que decisión en pro del medio ambiente obliga también a sacrificar objetivos en el área de equidad; en última instancia obliga a sacrificar la presencia de otros bienes que son también fuente de bienestar humano. Esta se presenta en dos manifestaciones: la participación ambiental y las conductas ecológicas responsables.

El proceso de cambio que ocurre actualmente en el mundo ha dejado sin resolver dos problemas cruciales, la primera se refiere a las graves desigualdades en la productividad y en la distribución de bienes y servicios, que amenazan el ecosistema humano global, y la segunda, al ritmo actual del crecimiento poblacional y económico que ha puesto en peligro los logros ambientales aportados por las nuevas tecnologías limpias y la aplicación de políticas congruentes con un desarrollo sustentable. Por otra parte, el hecho más característico de la sociedad contemporánea es que cada vez más depende del conocimiento. No sólo la producción y el uso de aparatos complejos, como computadoras, instrumentos de telecomunicación, herramientas de laboratorio y maquinaria industrial implican ahora un considerable grado de conocimiento, sino también los procesos productivos de todo lo que consumimos y empleamos día a día.

Con el advenimiento de las biotecnologías y la próxima "era genética" del siglo XXI, con la química, con los nuevos materiales y con tantas otras tecnologías revolucionarias, esta tendencia se agudizará sin duda en el futuro; la capacidad de producir y usar conocimiento será considerada crecientemente como el recurso de mayor importancia de las naciones y como el aspecto determinante de su productividad. El problema del desarrollo económico será un problema de dominio del conocimiento en expansión y de crecimiento de las capacidades de la población para emplearlo eficazmente, que ya se han convertido en los países desarrollados en un factor aún más dinamizado que la misma acumulación de capital.

La verdadera pregunta que se nos plantea en el reto de la educación ambiental es la de ¿a dónde llegaremos como resultado de este proceso? Aquí y ahora debemos levantar el estandarte de la racionalidad material, en torno al cual debemos agruparnos. No solamente nos confortamos a un nuevo sistema social, sino también a nuevas estructuras de conocimiento, en las que la sociedad y la ciencia no podrán seguir divorciadas y retomaremos a la epistemología singular en pos del conocimiento utilizada con anterioridad a la creación de la economía-mundo capitalista. Si comenzamos a recorrer este camino, tanto en lo que se refiere al sistema social en que vivimos como en cuanto a las estructuras de conocimiento que usamos para interpretarlo, necesitamos ser conscientes de que estamos ante un comienzo, no, de ninguna manera, ante un final. Los comienzos son inciertos, audaces y difíciles, pero ofrecen una promesa, que es lo máximo.

Educarnos para una vida sustentable
Roberto Codas Friedmann
Economista y comunicador. Empresario de agricultura orgánica, Paraguay

La clave para que avancemos hacia un modo sustentable de vida tiene que ver con dos consideraciones fundamentales:

Primero, lograr que el pensamiento colectivo sea efectivamente transdisciplinario, integrador, orgánico. En realidad, la denominación importa menos, lo que cuenta es la característica: lo que pensemos como ser colectivo tiene que incorporar y procesar todo lo que sea relevante para tomar decisiones informadas, por la realidad y la historia propias y globales.

Segundo, con base en ese pensamiento, tenemos que lograr que se integre, efectivamente, en el proceso de pensamiento y decisión las prioridades de las siguientes generaciones. O sea, que podamos—juntos—diseñar el futuro y hacer hoy nuestras opciones basadas en una comunión de lo que nos indica el presente y lo que nos plantea el porvenir.

Este gran proceso de pensamiento, decisión y acción debe involucrar al conjunto ciudadano, y la única forma de lograrlo es que sea el eje central de toda la educación que tenga lugar en nuestras sociedades.

Dicho de otro modo, para que logremos un cambio efectivo de rumbo hacia sociedades que tengan la dignidad humana y el respeto al ambiente como ejes, lo primero debe ser cambiar la manera en que nos proveemos de instrumentos para pensar y decidir. La educación es el principal. Si segmentamos lo "ambiental" como aspecto aislado, perdemos la noción de conjunto y, seguramente, la visión que buscamos construir.

El factor social de la educación ambiental
Federico Velázquez de Castro González
Presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental de Andalucía
Presidente del Tercer Congreso Internacional de Educación Ambiental

Los retos son muchos y muy grandes. El primero de ellos sería el ir profundizando en la línea de compromiso socio ambiental. No es fácil. En estas sociedades muchas personas se adhieren al discurso ambiental, pero el tema político todavía les sigue dando miedo y sobre todo dentro del marco postmoderno en el que han ido desapareciendo las grandes ideologías. Hay problemas ambientales que hay que resolver, pero es una actuación a corto plazo; todavía hay que profundizar más en un planteamiento socio ambiental con proyectos a largo plazo, que despierten grandes esperanzas y nuevos valores. Estos son los proyectos que requerirán de mucha tenacidad.

Un segundo reto es que en donde teóricamente la educación ambiental está presente, realmente esté presente y con calidad. Porque en algunas de esas cooperativas de educación ambiental solamente plantan lechugas, ordeñan vacas y dicen que ese es el programa de educación ambiental. En muchas escuelas la educación ambiental, por diversos motivos, queda relegada como una asignatura secundaria. Es por ello que creo que el segundo reto sería que la educación ambiental estuviera, no sólo formalmente; sino realmente presente.

Hay otro reto muy importante: el dirigirnos a los colectivos sociales. Porque se habla de la educación ambiental en la escuela o la administración, pero, ¿y los vecinos de un barrio, las mujeres, los mayores, los sindicatos?, es decir, los que realmente están constribuyendo con sus hábitos a dañar el medio. Los niños son el futuro, pero un niño hoy no está haciendo ningún daño al medio, lo hacemos los adultos, es por eso que tenemos que ir a buscar, no llamarlos sino buscar, dónde están las asociaciones de mujeres, de mayores, de amas de casa, en fin organizaciones de todo tipo, para desde ahí, hacer programas de educación ambiental, desde los cimientos de la sociedad.

Dialogar, negociar y concertar para transformar la realidad
Liana Bidart Cisneros
Bióloga e Investigadora
Educadora Popular del Programa Mapa Verde del Centro Félix Varela, Cuba

Es un reto lograr que la Educación Ambiental con un enfoque transdisciplinario sea capaz de formar individuos gestores del desarrollo sostenible y que este dirigida a las comunidades incluyendo decisores y actores claves con vistas a desarrollar capacidades para la transformación de sus realidades concretas Para lograr este empeño el individuo debe estar conscientemente preparado para la participación, por lo que se necesita que en los programas de capacitación se incluyan herramientas de comunicación para dialogar, negociar y concertar.

Otro de los retos es formar individuos creativos capaces de diagnosticar sus problemas ambientales locales para actuar conscientemente y participar en la resolución de los mismos a través de la autogestión.

Crear una verdadera cultura medioambiental
José Manuel Guerrero
Secretaria Ejecutiva de Seguridad y Salud Laboral a Medio Ambiente
Unión General de Trabajadores de Andalucía

Sabemos que el medio ambiente es un patrimonio de la humanidad, un patrimonio común que estamos en la obligación de preservarlo, cuidarlo y entregárselo a las generaciones posteriores como lo hemos recibido nosotros de generaciones anteriores, aunque en el anterior siglo XX, como lo que llevamos de este siglo XXI hemos sido un poco descuidados e irresponsables.

Se hace básico y necesario que los trabajadores participen en la gestión medioambiental, primero porque tienen un derecho sagrado, por definirlo de alguna forma, que es el derecho a estar informados. Primeramente, porque así pueden prevenir situaciones de riesgo que incidan directamente sobre ellos, en su propia salud o su entorno, y segundo, porque deben estar educados ambientalmente para poder corregir las situaciones erróneas que vivimos y así poder impulsar un verdadero desarrollo sostenible.

El principal reto de la educación ambiental es crear una verdadera cultura medioambiental. No existe hoy en día: la degradación del medio ambiente, el cambio climático y todos los otros problemas son consecuencias directas de que no la hemos tenido.

Es necesario y obligatorio crearla; en ese sentido hay que apoyarse en todo tipo de instrumento y actuación para crear una verdadera conciencia ambiental. Es una cuestión global que incluye muchos aspectos. Hay que cumplir con el Protocolo de Kioto porque estamos viendo que el mundo va al caos. El cambio climático está ya haciendo estragos. Es necesario el uso de energía limpia y renovable. Es necesario una nueva cultura del agua y la protección de los espacios naturales. Es necesaria una concientización planetaria en todos los sentidos; antes de que sea demasiado tarde.

La educación ambiental como herramienta para resolver problemas de pobreza e insalubridad.
Alejandro Álvarez Iragorry
Consultor regional en capacitación en Ambiente y Sostenibilidad
Venezuela

Es una pregunta bien compleja porque tiene múltiples retos. La educación ambiental en América Latina - la verdad es que no podría hablar para el caso de Europa o Estados Unidos- tiene como primer reto el convertir a la educación ambiental en un mensaje que llegue a las personas que realmente la necesitan, tenemos un 60% de la población en niveles de pobreza. La educación ambiental tiene que convertirse en respuesta a sus necesidades, tiene que conectarse con la salud ambiental. Por decir algo elemental: tenemos problemas de personas que toman agua contaminada que producen enfermedades. Un número muy alto de niños mueren en su primera etapa de vida por enfermedades transmitidas por el agua, ¿cómo conectar la educación ambiental para resolver ese problema?, ¿sólo se resolvería con "educación" o es necesario involucrar a otros actores de la sociedad para resolver este problema elemental?

Es necesario conectar la educación ambiental con los campesinos para producir una agricultura sustentable a largo plazo, pero productiva para ellos y que permita mejorar sus condiciones de vida. Necesitamos educación ambiental que desarrolle solidaridad, cooperación y solución de los conflictos para disminuir las tensiones y las violencias que se producen en las grandes ciudades de América Latina.

Son retos que hace que la educación ambiental sea algo mas que proteger los árboles y los pajaritos, eso también es importante, pero con ese concepto la gente pobre que se está muriendo de hambre no importa para nada.

La participación social
Sara Morales Zuñiga
Profesora, Instituto Politécnico Nacional de México

Uno de los grandes retos, en concreto para mi país, es la participación social. Nos hemos avocado a la educación ambiental en el contexto del aula, y la creación de curriculum, pero creo que la participación social, -el compromiso que debe asumir la sociedad civil- es lo que realmente puede impactar para formar nuevas conciencias responsables. La ética debe ser eje conductor de las acciones.

Las grandes diferencias sociales son insostenibles
Emilio Menéndez Pérez
Profesor Honorario Dpto de Ecología Universidad Autónoma de Madrid
Experto en proyectos mineros, industriales y energéticos

Un primer aspecto a considerar desde el lado de la ciudadanía con recursos es que la situación social de la Humanidad es crítica. Hemos alcanzado un volumen de población total muy elevada, con unas diferencias en el acceso a los servicios esenciales muy grandes. Esto es causa de situaciones insostenibles, con un espectro de hambre exagerado, y con la lógica evolución hacia emigraciones desesperadas, y hacia conflictos convencionales y asimétricos. Bajo mi punto de vista es necesario el establecimiento de impuestos internacionales que redistribuyan riqueza pero sobre todo atiendan a aspectos críticos.

Es previsible que nos aparezca una crisis de suministro energético en dos o tres décadas, las soluciones tecnológicas que podría darle respuesta avanzan lentamente. La alternativa que se considera más plausible, el retorno amplio al carbón, incrementaría uno de los problemas ambientales y sociales más difíciles de resolver, los efectos negativos del cambio climático. Es un tema para el cual hay que prepararse ya, estableciendo mecanismos de ayuda para atender a los que sufran las consecuencias más dramáticas, Guatemala este año pasado por ejemplo.

Creo que otro aspecto a considerar es la degradación de la biosfera en general, la carga química sobre campos de cultivo, el deterioro de las aguas continentales y marinas, y la erosión,  todo ello reduce la capacidad de un desarrollo sostenible de la Humanidad, que es la especie animal que ha llegado a poner un mayor "peso animal" sobre la Tierra.

Llegar al corazón
Catalina Rigo Vanrell
Profesora de la Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Educación

El desafío es llegar a todas las personas a través del sentimiento. Si no somos concientes todos y cada uno de nosotros, de cada una de nuestras acciones o no acciones, es decir, tanto el hacer como el no hacer, en un determinado momento, puede repercutir para bien o para mal. Yo concibo una educación ambiental en que el eje principal es el ser humano. La educación ambiental no es sólo para la planta, el árbol o el animal, sino que debe centrarse en el ser humano. Mientras hayan esas grandes diferencias norte/sur, mientras hayan gente que viven con un dólar o menos de un dólar al día, y se sigan muriendo niños por enfermedades curables, o no tengan agua o alimentos hay que priorizar al ser humano. Eso es lo prioritario para mí.

Mi experiencia como educadora viene desde el campo del arte. En los diferentes niveles educativos se puede hacer mucho para ayudar en esa sensibilización medioambiental y así lo demuestran lo que la mayoría de las culturas han hecho en todas las épocas, desde la prehistoria a la actualidad. Desde los años 70 se está incidiendo más, a través del arte del paisaje o arte de la tierra; aparecieron muchos autores o artistas que concibieron su arte inspirados en elementos naturales, unos como denuncia de lo que se estaba haciendo con el medio ambiente, y otros como recreación de la belleza de la Tierra; creo que las dos expresiones han ayudado a la sensibilización.

Hay que educar, pero educar desde la sensibilidad, la sensibilidad no necesita de grandes discursos. En las diferentes ponencias que hemos escuchado en estos días de Congreso las que más aplausos han recibido han sido las que mostraron imágenes bellas, por asi decirlo, imágenes de la naturaleza, arte o música. Eso significa que de algún modo el arte ha estado metido allí, porque toca al corazón y llega a los sentimientos. Se puede conocer de los problemas y no actuar, para actuar hay que sentirlo; ¡hay que sentir esa necesidad de actuar! La actuación surge del sentimiento y de una necesidad desde el corazón.

   

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