|
La lucha contra la exclusión
Marco Sorrentino
Director de Educación Ambiental, Ministerio Medio
Ambiente de Brasil
El desafío fundamental de la educación ambiental en este
siglo XXI es la inclusión de la totalidad de los seres humanos en un diálogo
planetario sobre cuál futuro queremos construir y cuáles utopías queremos
alcanzar. Si no conseguimos traer a la totalidad de los humanos para este
diálogo pero también si no se logran realizar las utopías individuales y la
de pequeños grupos no avanzaremos en la construcción de un futuro inclusivo
a todos y todas. No estamos hablando de construir políticas públicas que no
se implementan o no se viabilizan, es algo más, la construcción de un nuevo
modelo de desarrollo.
Ciertamente hablamos en un sentido metafórico. Es difícil
imaginarse siete billones de humanos levantando las manos en una asamblea
mundial, pero existen mecanismos cada vez más sofisticados de inclusión que
hacen posible llegar a cada persona. Está la televisión, la radio, Internet
o los medios de comunicación alternativos ¿Por qué no usamos la capacidad de
esos mecanismos para promover ese diálogo planetario?, ese diálogo sobre qué
futuro queremos construir ¡Cuánto más conseguiremos avanzar si incluimos a
todos! Cuanto menos sean los excluidos, más probabilidades de diversidad
tendremos en la construcción de un mundo mejor.

El cambio climático, la contaminación y la pobreza
Marcos Sommer
Ecologista. Doctor de la Universidad Kiel, Alemania
La educación ambiental es producto de la actividad del
hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que
abarca todos los órdenes, social, político, económico, cultural, científico,
educativo, religioso, ético y moral, dentro de una globalización evolutiva
generada por el desenvolvimiento de la especie humana, no puede dejar de
estar también en crisis.
Entre los varios retos que se enfrenta la educación
ambiental en este siglo XXI, tenemos: el cambio climático del planeta, la
contaminación del aire, agua y suelo, la carencia de servicios básicos (agua
potable, drenaje, vestido, alimentación, vivienda digna, etc.) de
aproximadamente un 50 por ciento de la población mundial; el aumento
considerable de residuos tóxicos que se producen cada día en el mundo, el
deterioro ecológico, y los efectos de estos problemas en la salud humana,
los cuales, no son sólo de carácter físico sino también psicológico. El
hombre y sólo él es culpable de la lluvia ácida, del hoyo en la capa de
ozono y del calentamiento global. La desertización es obra humana: millones
y millones de áreas irrigadas o receptoras de lluvias están hoy al borde del
yermo. La invasión del desierto provoca más pobreza y más emigración. Si se
llega al suicidio ecológico, la culpa es del hombre, no de la Naturaleza.
Otro de los retos más grandes de la educación ambiental en
este siglo XXI es la de contribuir significativamente a construir una
sociedad basada en el conocimiento, que afronte con eficacia y equidad los
grandes problemas del mundo. Por una parte, para lograr en la sociedad una
adecuada compresión de los desafíos futuros en materia ambiental la
educación respectiva no debe ser sólo información sobre la naturaleza. Es
necesario enfatizar también los costos de medidas pro ambientales subrayando
que decisión en pro del medio ambiente obliga también a sacrificar objetivos
en el área de equidad; en última instancia obliga a sacrificar la presencia
de otros bienes que son también fuente de bienestar humano. Esta se presenta
en dos manifestaciones: la participación ambiental y las conductas
ecológicas responsables.
El proceso de cambio que ocurre actualmente en el mundo ha
dejado sin resolver dos problemas cruciales, la primera se refiere a las
graves desigualdades en la productividad y en la distribución de bienes y
servicios, que amenazan el ecosistema humano global, y la segunda, al ritmo
actual del crecimiento poblacional y económico que ha puesto en peligro los
logros ambientales aportados por las nuevas tecnologías limpias y la
aplicación de políticas congruentes con un desarrollo sustentable. Por otra
parte, el hecho más característico de la sociedad contemporánea es que cada
vez más depende del conocimiento. No sólo la producción y el uso de aparatos
complejos, como computadoras, instrumentos de telecomunicación, herramientas
de laboratorio y maquinaria industrial implican ahora un considerable grado
de conocimiento, sino también los procesos productivos de todo lo que
consumimos y empleamos día a día.
Con el advenimiento de las biotecnologías y la próxima "era
genética" del siglo XXI, con la química, con los nuevos materiales y con
tantas otras tecnologías revolucionarias, esta tendencia se agudizará sin
duda en el futuro; la capacidad de producir y usar conocimiento será
considerada crecientemente como el recurso de mayor importancia de las
naciones y como el aspecto determinante de su productividad. El problema del
desarrollo económico será un problema de dominio del conocimiento en
expansión y de crecimiento de las capacidades de la población para emplearlo
eficazmente, que ya se han convertido en los países desarrollados en un
factor aún más dinamizado que la misma acumulación de capital.
La verdadera pregunta que se nos plantea en el reto de la
educación ambiental es la de ¿a dónde llegaremos como resultado de este
proceso? Aquí y ahora debemos levantar el estandarte de la racionalidad
material, en torno al cual debemos agruparnos. No solamente nos confortamos
a un nuevo sistema social, sino también a nuevas estructuras de
conocimiento, en las que la sociedad y la ciencia no podrán seguir
divorciadas y retomaremos a la epistemología singular en pos del
conocimiento utilizada con anterioridad a la creación de la economía-mundo
capitalista. Si comenzamos a recorrer este camino, tanto en lo que se
refiere al sistema social en que vivimos como en cuanto a las estructuras de
conocimiento que usamos para interpretarlo, necesitamos ser conscientes de
que estamos ante un comienzo, no, de ninguna manera, ante un final. Los
comienzos son inciertos, audaces y difíciles, pero ofrecen una promesa, que
es lo máximo.

Educarnos para una vida sustentable
Roberto Codas Friedmann
Economista y comunicador. Empresario de agricultura
orgánica, Paraguay
La clave para que avancemos hacia un modo sustentable de
vida tiene que ver con dos consideraciones fundamentales:
Primero, lograr que el pensamiento colectivo sea efectivamente transdisciplinario, integrador, orgánico. En realidad, la denominación
importa menos, lo que cuenta es la característica: lo que pensemos como ser
colectivo tiene que incorporar y procesar todo lo que sea relevante para
tomar decisiones informadas, por la realidad y la historia propias y
globales.
Segundo, con base en ese pensamiento, tenemos que lograr que se integre,
efectivamente, en el proceso de pensamiento y decisión las prioridades de
las siguientes generaciones. O sea, que podamos—juntos—diseñar el futuro y
hacer hoy nuestras opciones basadas en una comunión de lo que nos indica
el presente y lo que nos plantea el porvenir.
Este gran proceso de pensamiento, decisión y acción debe
involucrar al conjunto ciudadano, y la única forma de lograrlo es que sea el
eje central de toda la educación que tenga lugar en nuestras
sociedades.
Dicho de otro modo, para que logremos un cambio efectivo de
rumbo hacia sociedades que tengan la dignidad humana y el respeto al
ambiente como ejes, lo primero debe ser cambiar la manera en que nos
proveemos de instrumentos para pensar y decidir. La educación es el
principal. Si segmentamos lo "ambiental" como aspecto aislado, perdemos la
noción de conjunto y, seguramente, la visión que buscamos construir.

El factor social de la educación ambiental
Federico Velázquez de Castro González
Presidente de la Asociación Española de Educación
Ambiental de Andalucía
Presidente del Tercer Congreso Internacional de Educación
Ambiental
Los retos son muchos y muy grandes. El primero de ellos
sería el ir profundizando en la línea de compromiso socio ambiental. No es
fácil. En estas sociedades muchas personas se adhieren al discurso
ambiental, pero el tema político todavía les sigue dando miedo y sobre todo
dentro del marco postmoderno en el que han ido desapareciendo las grandes
ideologías. Hay problemas ambientales que hay que resolver, pero es una
actuación a corto plazo; todavía hay que profundizar más en un planteamiento
socio ambiental con proyectos a largo plazo, que despierten grandes
esperanzas y nuevos valores. Estos son los proyectos que requerirán de mucha
tenacidad.
Un segundo reto es que en donde teóricamente la educación
ambiental está presente, realmente esté presente y con calidad.
Porque en algunas de esas cooperativas de educación ambiental solamente
plantan lechugas, ordeñan vacas y dicen que ese es el programa de educación
ambiental. En muchas escuelas la educación ambiental, por diversos motivos,
queda relegada como una asignatura secundaria. Es por ello que creo que el
segundo reto sería que la educación ambiental estuviera, no sólo
formalmente; sino realmente presente.
Hay otro reto muy importante: el dirigirnos a los colectivos
sociales. Porque se habla de la educación ambiental en la escuela o la
administración, pero, ¿y los vecinos de un barrio, las mujeres, los mayores,
los sindicatos?, es decir, los que realmente están constribuyendo con sus
hábitos a dañar el medio. Los niños son el futuro, pero un niño hoy no está
haciendo ningún daño al medio, lo hacemos los adultos, es por eso que
tenemos que ir a buscar, no llamarlos sino buscar, dónde están las
asociaciones de mujeres, de mayores, de amas de casa, en fin organizaciones
de todo tipo, para desde ahí, hacer programas de educación ambiental, desde
los cimientos de la sociedad.

Dialogar, negociar y concertar para transformar la realidad
Liana Bidart Cisneros
Bióloga e Investigadora
Educadora Popular del Programa Mapa
Verde del Centro Félix Varela, Cuba
Es un reto lograr que la Educación Ambiental con un enfoque
transdisciplinario sea capaz de formar individuos gestores del desarrollo
sostenible y que este dirigida a las comunidades incluyendo decisores y
actores claves con vistas a desarrollar capacidades para la transformación
de sus realidades concretas Para lograr este empeño el individuo debe estar
conscientemente preparado para la participación, por lo que se necesita que
en los programas de capacitación se incluyan herramientas de comunicación
para dialogar, negociar y concertar.
Otro de los retos es formar individuos creativos capaces de
diagnosticar sus problemas ambientales locales para actuar conscientemente y
participar en la resolución de los mismos a través de la autogestión.

Crear una verdadera cultura medioambiental
José Manuel Guerrero
Secretaria Ejecutiva de Seguridad y Salud Laboral a Medio
Ambiente
Unión General de Trabajadores de Andalucía
Sabemos que el medio ambiente es un patrimonio de la
humanidad, un patrimonio común que estamos en la obligación de preservarlo,
cuidarlo y entregárselo a las generaciones posteriores como lo hemos
recibido nosotros de generaciones anteriores, aunque en el anterior siglo
XX, como lo que llevamos de este siglo XXI hemos sido un poco descuidados e
irresponsables.
Se hace básico y necesario que los trabajadores participen
en la gestión medioambiental, primero porque tienen un derecho sagrado, por
definirlo de alguna forma, que es el derecho a estar informados.
Primeramente, porque así pueden prevenir situaciones de riesgo que incidan
directamente sobre ellos, en su propia salud o su entorno, y segundo, porque
deben estar educados ambientalmente para poder corregir las situaciones
erróneas que vivimos y así poder impulsar un verdadero desarrollo
sostenible.
El principal reto de la educación ambiental es crear una
verdadera cultura medioambiental. No existe hoy en día: la degradación del
medio ambiente, el cambio climático y todos los otros problemas son
consecuencias directas de que no la hemos tenido.
Es necesario y obligatorio crearla; en ese sentido hay que
apoyarse en todo tipo de instrumento y actuación para crear una verdadera
conciencia ambiental. Es una cuestión global que incluye muchos aspectos.
Hay que cumplir con el Protocolo de Kioto porque estamos viendo que el mundo
va al caos. El cambio climático está ya haciendo estragos. Es necesario el
uso de energía limpia y renovable. Es necesario una nueva cultura del agua y
la protección de los espacios naturales. Es necesaria una concientización
planetaria en todos los sentidos; antes de que sea demasiado tarde.

La educación ambiental como herramienta para resolver
problemas de pobreza e insalubridad.
Alejandro Álvarez Iragorry
Consultor regional en capacitación en Ambiente y
Sostenibilidad
Venezuela
Es una pregunta bien compleja porque tiene múltiples retos.
La educación ambiental en América Latina - la verdad es que no podría hablar
para el caso de Europa o Estados Unidos- tiene como primer reto el convertir
a la educación ambiental en un mensaje que llegue a las personas que
realmente la necesitan, tenemos un 60% de la población en niveles de
pobreza. La educación ambiental tiene que convertirse en respuesta a sus
necesidades, tiene que conectarse con la salud ambiental. Por decir algo
elemental: tenemos problemas de personas que toman agua contaminada que
producen enfermedades. Un número muy alto de niños mueren en su primera
etapa de vida por enfermedades transmitidas por el agua, ¿cómo conectar la
educación ambiental para resolver ese problema?, ¿sólo se resolvería con
"educación" o es necesario involucrar a otros actores de la sociedad para
resolver este problema elemental?
Es necesario conectar la educación ambiental con los
campesinos para producir una agricultura sustentable a largo plazo, pero
productiva para ellos y que permita mejorar sus condiciones de vida.
Necesitamos educación ambiental que desarrolle solidaridad, cooperación y
solución de los conflictos para disminuir las tensiones y las violencias que
se producen en las grandes ciudades de América Latina.
Son retos que hace que la educación ambiental sea algo mas
que proteger los árboles y los pajaritos, eso también es importante, pero
con ese concepto la gente pobre que se está muriendo de hambre no importa
para nada.

La participación social
Sara Morales Zuñiga
Profesora, Instituto Politécnico Nacional de México
Uno de los grandes retos, en concreto para mi país, es la
participación social. Nos hemos avocado a la educación ambiental en el
contexto del aula, y la creación de curriculum, pero creo que la
participación social, -el compromiso que debe asumir la sociedad civil- es
lo que realmente puede impactar para formar nuevas conciencias responsables.
La ética debe ser eje conductor de las acciones.

Las grandes diferencias sociales son insostenibles
Emilio Menéndez Pérez
Profesor Honorario Dpto de Ecología Universidad Autónoma
de Madrid
Experto en proyectos mineros, industriales y energéticos
Un primer aspecto a considerar desde el lado de la
ciudadanía con recursos es que la situación social de la Humanidad es
crítica. Hemos alcanzado un volumen de población total muy elevada, con unas
diferencias en el acceso a los servicios esenciales muy grandes. Esto es
causa de situaciones insostenibles, con un espectro de hambre exagerado, y
con la lógica evolución hacia emigraciones desesperadas, y hacia conflictos
convencionales y asimétricos. Bajo mi punto de vista es necesario el
establecimiento de impuestos internacionales que redistribuyan riqueza pero
sobre todo atiendan a aspectos críticos.
Es previsible que nos aparezca una crisis de suministro
energético en dos o tres décadas, las soluciones tecnológicas que podría
darle respuesta avanzan lentamente. La alternativa que se considera más
plausible, el retorno amplio al carbón, incrementaría uno de los problemas
ambientales y sociales más difíciles de resolver, los efectos negativos del
cambio climático. Es un tema para el cual hay que prepararse ya,
estableciendo mecanismos de ayuda para atender a los que sufran las
consecuencias más dramáticas, Guatemala este año pasado por ejemplo.
Creo que otro aspecto a considerar es la degradación de la
biosfera en general, la carga química sobre campos de cultivo, el deterioro
de las aguas continentales y marinas, y la erosión, todo ello reduce la
capacidad de un desarrollo sostenible de la Humanidad, que es la especie
animal que ha llegado a poner un mayor "peso animal" sobre la Tierra.

Llegar al corazón
Catalina Rigo Vanrell
Profesora de la Universidad Complutense de Madrid.
Facultad de Educación
El desafío es llegar a todas las personas a través del
sentimiento. Si no somos concientes todos y cada uno de nosotros, de cada
una de nuestras acciones o no acciones, es decir, tanto el hacer como el no
hacer, en un determinado momento, puede repercutir para bien o para mal. Yo
concibo una educación ambiental en que el eje principal es el ser humano. La
educación ambiental no es sólo para la planta, el árbol o el animal, sino
que debe centrarse en el ser humano. Mientras hayan esas grandes diferencias
norte/sur, mientras hayan gente que viven con un dólar o menos de un dólar
al día, y se sigan muriendo niños por enfermedades curables, o no tengan
agua o alimentos hay que priorizar al ser humano. Eso es lo prioritario para
mí.
Mi experiencia como educadora viene desde el campo del arte.
En los diferentes niveles educativos se puede hacer mucho para ayudar en esa
sensibilización medioambiental y así lo demuestran lo que la mayoría de las
culturas han hecho en todas las épocas, desde la prehistoria a la
actualidad. Desde los años 70 se está incidiendo más, a través del arte del
paisaje o arte de la tierra; aparecieron muchos autores o artistas que
concibieron su arte inspirados en elementos naturales, unos como denuncia de
lo que se estaba haciendo con el medio ambiente, y otros como recreación de
la belleza de la Tierra; creo que las dos expresiones han ayudado a la
sensibilización.
Hay que educar, pero educar desde la sensibilidad, la
sensibilidad no necesita de grandes discursos. En las diferentes ponencias
que hemos escuchado en estos días de Congreso las que más aplausos han
recibido han sido las que mostraron imágenes bellas, por asi decirlo,
imágenes de la naturaleza, arte o música. Eso significa que de algún modo el
arte ha estado metido allí, porque toca al corazón y llega a los
sentimientos. Se puede conocer de los problemas y no actuar, para actuar hay
que sentirlo; ¡hay que sentir esa necesidad de actuar! La actuación surge
del sentimiento y de una necesidad desde el corazón.

|