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Federico
Velázquez de Castro González, es doctor en ciencias químicas,
presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental de
Andalucía y también colabora con otros organismos relacionados con la
química y el medio ambiente. Fue el presidente del Tercer Congreso
Internacional de Educación Ambiental, celebrado en Granada, en
septiembre del 2005. Futuros lo entrevistó durante la celebración del
Congreso
"Hay problemas ambientales que hay que resolver,
pero es una actuación a corto plazo; todavía hay que profundizar más
en un planteamiento socio ambiental con proyectos a largo plazo, que
despierten grandes esperanzas y nuevos valores. Estos son los
proyectos que requerirán de mucha tenacidad". |
¿Cuáles han sido los principales retos que se ha propuesto
el III Congreso Internacional de Educación Ambiental?
El Segundo Congreso Internacional tuvo lugar hace diez años,
de manera que era ya hora de volver a convocar otro congreso con el objetivo
de revisar cómo habían evolucionado mucho de los tópicos de la educación
ambiental. Además queríamos hacer coincidir el Tercer Congreso con el inicio
de esta década por el desarrollo sostenible, pues se está comenzando a
plantear el cambio del término "educación ambiental" por el de "educación
para la sostenibilidad".
¿Pero todavía hay quienes se resisten a abandonar la
expresión "educación ambiental"?
Sí, es cierto y comprensible, porque costó muchos años de
esfuerzo que se reconociera la importancia de la educación ambiental. Pero
estamos en un momento en que ya lo ambiental tiene que dejar paso a una
visión más sociopolítica como puede ser la sostenibilidad.
De manera que, uno de los objetivos del Congreso era el
poder encontrarnos después de tanto tiempo para reflexionar acerca de este
tiempo transcurrido, mirar hacia adelante y apuntar a una perspectiva más
integradora hacia las ciencias sociales, culturales, económicas y
artísticas, que hacia a las ciencias naturales que, quizás, es lo que ha
caracterizado a la década anterior.
¿Es por eso el lema de este Congreso "Hacia un desarrollo
sostenible"?
Exactamente por lo que explicaba, porque la educación
ambiental en su origen estuvo enfocada hacia el cuidado de la naturaleza,
sin plantearse otros retos. Las acciones estaban relacionadas con hacer un
catálogo de aves o de plantas, pero faltaba algo.
Pero la educación ambiental tiene más que ver con lo
social que con lo ecológico, de manera que, si hoy presenciamos una
situación de crisis ambiental es porque hay un modelo económico
desarrollista y despilfarrador –al menos aquí en el norte— del que se deriva
la mayor parte de los daños ambientales.
Si la educación ambiental no ayuda a resolver en la sociedad
el tipo de problemas y consecuencias que genera para el medio ambiente ese
modelo de desarrollo, entonces, podríamos afirmar que la educación ambiental
sería muy ingenua. Es por eso que apostamos por un desarrollo sostenible, es
decir creemos que tiene que haber un desarrollo para la humanidad, para el
norte y para el sur, pero sabemos también que debe de enmarcarse en unas
coordenadas sociológicas, como por ejemplo, la reducción del despilfarro
actual de recursos que estamos haciendo desde el norte y la promoción de un
desarrollo en el sur, apoyándose en energías alternativas y otros caminos
que no imiten los errores que hemos tenido en el norte.
En sus trabajos, usted menciona frecuentemente la
importancia de los valores éticos para la enseñanza de la educación
ambiental ¿por qué?
Bueno, ya decía André Malraux que el siglo XXI sería ético o
no sería, de manera que nos adherimos totalmente a esa reflexión. En
definitiva hablar de ética, es el paso inmediato para hablar de educación.
En nuestra asociación siempre distinguimos que educación ambiental tiene dos
términos: un sustantivo y un adjetivo, pero lo que define la educación
ambiental no es tanto el adjetivo de ambiental como el factor educación.
¿Qué persigue la educación? Formar valores, y formar valores está muy
cercano a la ética. La ética está apoyada en valores; la educación también.
Toda educación en definitiva, como decían los clásicos, a
lo que debe apuntar es a la ética. Por lo tanto, en la educación ambiental
el objetivo de la "educación" es recuperar la dimensión ética de los valores
ambientales.
Si hablamos de respeto, o de responsabilidad; si
hablamos de conservación o de austeridad, estamos hablando de valores éticos
ambientales.
En la educación ambiental se ha hecho mucho acerca de cómo
transmitir los conocimientos acerca de la situación de peligro en que
estamos hoy, pero ¿cómo se trabaja para la sensibilización?
El trabajo para la sensibilización es el primer paso, no es
todavía la educación de valores ambientales, pero a diferencia de otras
"educaciones", lo primero para la educación ambiental es sensibilizar para
después tomar conciencia.
Creo que para sensibilizar el método menos adecuado es el
método del aula, el de la clase magistral. El debate es mucho más efectivo.
Cuando debatimos o reflexionamos juntos, estamos contribuyendo a
sensibilizar sobre un problema. Somos herederos de la pedagogía de Pablo
Freire y creemos en la praxis, de manera que en esa praxis/reflexión/acción
puede surgir la sensibilización y la conciencia, por lo tanto promovemos el
debate.
Promovemos también la práctica, es decir, que sean las
personas las que tengan la ocasión de ir directamente al medio y actuar en
él, y ejercitando con este aprendizaje se vuelve a originar una reflexión.
Puede que sea un proceso lento, de poco a poco, pero los resultados son más
efectivos y duraderos.
Y por último, pero no menos importante, cuando digo
educación no estoy hablando solamente de la cabeza, de raciocinio; sino de
cabeza, de corazón y de cuerpo.
Tenemos que plantear nuestras
propuestas, no sólo para que lleguen a la comprensión, sino para que
alcancen también al corazón de las personas. Creo que es lo más difícil.
He visto que aquí hay participantes de gobiernos, partidos,
asociaciones y distintas organizaciones de la sociedad civil, pero siento la
falta del sector empresarial ¿a qué se debe esto?
Es una buena pregunta que ya algunos participantes han
apuntado. Es verdaderamente difícil involucrar al sector empresarial porque
no hay que olvidar que la educación ambiental no es un tema angelical e
ingenuo, surge en un contexto de conflicto y ese factor no lo debemos
olvidar. No podemos tener la idea ingenua de que todo el mundo se va a
adherir a lo que proponemos. En el mejor de los casos se pueden adherir sólo
de palabra o de idea, pero no realmente en acción, porque vivimos en una
sociedad de intereses contrapuestos.
¿Quien está degradando el medio ambiente? Sobre todo los
empresarios, aunque esta afirmación puede que no sea de una rigurosidad
matemática demostrada, pero la experiencia compartida por todos es que si en
una empresa tú eres un gran defensor del medio ambiente, pues seguramente no
vas prosperar o a subir de categoría. Entonces, no es de extrañar el que un
empresario no asista a estos eventos, o que probablemente no tenga mucho
interés en la educación, aunque sí va a tener interés en que su empresa
figure con algún tipo de etiquetado o certificación, que tenga la norma ISO-14000,
el reglamento EMAS (Sistema Europeo de Gestión Ambiental) en Europa o un
punto verde, pero posiblemente sólo esté interesado porque sabe que con esa
imagen vende más, aunque lo cierto es que hoy en día se ve obligado a
mantener una imagen de respeto al medio ambiente para aumentar sus
ganancias. Cualesquiera que sean sus razones, si una empresa toma acciones
de beneficio del medio ambiente creo que es un paso de avance en relación a
diez años atrás.
Encontrar un empresario comprometido con la educación
ambiental realmente es muy difícil, a excepción de las propias empresas que
son de negocios ambientales. El empresario común si no es hostil, es indiferente a estos
temas. Esa actitud hay que verla con naturalidad, si bien con desagrado,
porque la sociedad está organizada de manera que el primer objetivo de un
empresario no es defender el medio ambiente.
Su reflexión me hace llevarle a una pregunta ¿Cree usted que
si los educadores ambientales se prepararan en la educación para la
resolución de conflictos serían más efectivos en su gestión?
Sin lugar a dudas, porque el marco de trabajo del educador
ambiental es el conflicto de intereses. La educación ambiental, al igual que
las propuestas ambientales tienen a su favor el sentido común, y yo creo,
que la propia dinámica histórica es lo que nos apoya en gran medida, porque
dentro de una sociedad donde encuentras hostilidad en la cultura dominante y
en los medios de comunicación, nuestra voz quedaría muy diluida, si no fuera
porque nos apoyamos en el sentido común.
Un educador ambiental
debería ser una persona capaz de poder estar sentado en una mesa con
diferentes sectores que tienen disímiles opiniones e intereses, y trabajar
en la medida de lo posible para lograr acuerdos y conciliar intereses,
aunque no siempre lo logrará, pero si tiene la habilidad de manejar
conflictos definitivamente tendría más probabilidades de obtener resultados.
Volviendo atrás, han pasado diez años desde el anterior
Congreso ¿cuáles cree que han sido los principales logros en estos años de
trabajo?
La educación ambiental hoy en día es un tema muy conocido y
popular. Hay aquí en España multitud de empresas y colectivos que
teóricamente hacen educación ambiental, podríamos decir que el término está
muy afianzado.
La educación ambiental está presente en el sistema educativo
español como materia obligatoria tanto en la enseñanza primaria como la
secundaria; el cómo va, ya es otra cuestión, pero al menos está presente. Es
un tema de negocio para muchas empresas, hay colectivos que han hecho de la
educación ambiental su forma de vida. Se introdujo en la universidad y es un
tema, sin lugar a dudas, mucho más cercano en todos los sectores.
Cuando se celebró el congreso anterior solamente había una
universidad en España donde estaba presente la educación ambiental como
materia optativa. Hoy hay un doctorado en educación ambiental, que es
interuniversitario, por el que han pasado ya más de 50 tesis sobre educación
ambiental.
Por lo tanto, sin duda alguna, la educación ambiental está
inserta dentro de la sociedad española, ese sería el logro más
significativo. Ahora sabemos más de educación ambiental porque se ha
publicado mucho, y ya no nos sorprende tanto que nos hablen del tema, ni
pensamos inmediatamente que la educación ambiental sea cosa de los niños,
sino que tenemos una visión más cabal de este término.
Hay quien opina que el movimiento ecológico como tal ha
fracasado porque ha sido muy efectivo al denunciar pero no ha hecho
propuestas efectivas. Hay quien ha hecho incluso una alegoría diciendo que
si Martin Luther King hubiera dicho "yo tengo una pesadilla" y no "yo tengo
un sueño" no hubiera tenido seguidores. ¿Piensa que el movimiento
ambientalista debe ser más propositivo en esta nueva etapa?
Sin lugar a dudas, esa es otra de las cosas que también
hemos aprendido y ahí Luther King demostraba que era un gran pedagogo.
Muchas veces se dice que los catastrofistas lo son para evitar las
catástrofes, también hay que considerar ese enfoque, ¿estaríamos peor hoy si
no se hubiera hecho todo el trabajo de sensibilización y alerta de las
catástrofes que se avecinaban? Creo que sí, pero el nuevo camino en la
educación no puede ser sólo catastrofista. Por el propio razonamiento
lógico, cuando estás educando es porque crees que existe esperanza, si no,
no tendría sentido. Este tipo de evento, otros congresos, publicaciones,
cursos, seminarios, se hacen porque creemos que hay posibilidad de llevar la
historia hacia otro destino.
La educación en ningún modo puede partir de un
planteamiento negativo, todo lo contrario, la educación hoy, y sobre todo,
vista desde una perspectiva socio ambiental, puesto que ya hemos comentado
antes que la educación ambiental tiene que cargarse de sólidos fundamentos
sociales.
La educación ambiental tiene que considerar primero ¿quién
hace la historia? estamos dentro de una sociedad que fomenta el espectador y
la pasividad. Nos despertamos cada mañana a oir en la radio, a ver en la
televisión ¿qué ha pasado?, pero la historia la hacen los pueblos. Hay que
citar aquel poema de Bertolt Bretch en el cual se preguntaba ¿quién
construyó los monumentos a lo largo de la historia?, ¿si fue Alejandro
Magno, o alguien más lo ayudó? Es decir insisto en el concepto de que la
historia la hacen los pueblos, la hacemos las personas, y otro principio: el
futuro no está escrito. Lo que ocurra de aquí a un año, a un tiempo
determinado x será lo que nosotros hayamos impulsado.
De manera que el mensaje que estamos transmitiendo es
claramente propositivo y quiere dejar claro que la responsabilidad de la
historia está en manos de las gentes, para que no la deleguen y piensen que
el destino sólo está en las decisiones de los políticos.
Los valores en una sociedad como la nuestra son muy
piramidales y el ciudadano consumidor tiene mucho poder, por lo que me
parece fundamental él que lo ejercitemos para cambiar la historia.
Quisiera que me resumiera, ¿cuáles cree que son los
principales retos de la educación ambiental en este nuevo milenio?
Los hay y muy grandes. El primer compromiso sería el ir
profundizando en la línea de compromiso socio ambiental. No es fácil. En
estas sociedades muchas personas se adhieren al discurso ambiental, pero el
tema político todavía les sigue dando miedo y sobre todo dentro del marco
postmoderno en el que han ido desapareciendo las grandes ideologías. Hay
problemas ambientales que hay que resolver, pero es una actuación a corto
plazo; todavía hay que profundizar más en un planteamiento socio ambiental
con proyectos a largo plazo, que despierten grandes esperanzas y nuevos
valores. Estos son los proyectos que requerirán de mucha tenacidad.
Un segundo reto es que en donde teóricamente la educación
ambiental está presente, realmente esté presente y con calidad.
Porque en algunas de esas cooperativas de educación ambiental solamente
plantan lechugas, ordeñan vacas y dicen que ese es el programa de educación
ambiental. En muchas escuelas la educación ambiental, por diversos motivos,
queda relegada como una asignatura secundaria. Es por ello que creo que el
segundo reto sería que la educación ambiental estuviera, no sólo
formalmente; sino realmente presente.
Hay otro reto muy importante: el dirigirnos a los colectivos
sociales. Porque se habla de la educación ambiental en la escuela o la
administración, pero, ¿y los vecinos de un barrio, las mujeres, los mayores,
los sindicatos?, es decir, los que realmente están contribuyendo con sus
hábitos a dañar el medio. Los niños son el futuro, pero un niño hoy no está
haciendo ningún daño al medio, lo hacemos los adultos, es por eso que
tenemos que ir a buscar, no llamarlos sino buscar, dónde están las
asociaciones de mujeres, de mayores, de amas de casa, en fin organizaciones
de todo tipo, para desde ahí, hacer programas de educación ambiental, desde
los cimientos de la sociedad.
¿La Asociación Española de Educación Ambiental tiene
algún
tipo de colaboración con países latinoamericanos?
Hasta este momento no, pero queremos tenerla, de manera que
creemos que este congreso también nos sirva para ir estrechando esos lazos.
Hemos tenido la ocasión de tener entre nosotros compañeros brasileños,
venezolanos, mexicanos y sé que estamos decididos a que exista una relación
fluida en lo adelante.
¿Algo más que quisiera decirle a los lectores de Futuros?
Pues comunicarles mi impresión positiva acerca de ese
futuro. Quiero subrayar que el futuro está abierto, que nadie lo ha escrito,
que la página que doblemos mañana está todavía por estrenar y por lo tanto,
ánimo, esperanza y adelante que tenemos mucho por hacer.
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