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ISSN 1913-6196

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 Reflexiones sobre la próxima crisis de los hidrocarburos

Desarrollo Humano Sustentable

Emilio Menéndez Pérez

Parte  3/5

Liberalización y capital de inversión

Automoción y transporte

La cuestión urbana

La agresión del cambio climático

Disponibilidad de hidrocarburos

Combustibles y energías alternativos para el transporte

Reflexiones sobre el gas natural

Demandas científicas y tecnológicas. Cooperación

La transición según entornos

Bibliografía

Automoción y transporte

La gran demanda de derivados del petróleo se une a la movilidad, tanto de personas como de mercancías; ha crecido sensiblemente en las últimas décadas, y parece que seguirá en esa línea, al menos las previsiones más extendidas apuntan a ello, salvo que pudiéramos darnos un cambio muy profundo en el modelo económico, o bien que nos vayamos a una crisis de disponibilidad de carburantes. Figura nº4.

Esto no sólo traerá una demanda muy fuerte de hidrocarburos, sino que a la vez será la causa creciente de problemas ambientales: contaminación urbana y cambio climático, hay que reconocer ya que el transporte es la primera causa de este fenómeno; aunque las restricciones a su evolución, si las hubiera, incidirían negativamente en el desarrollo social de amplias poblaciones del mundo. (LE MONDE DIPLOMATIQUE)

Hay dos vías significativas de crecimiento económico para muchos países, la exportación de materias primas agrícolas y minerales, esto significa transporte de mercancías, y el desarrollo del turismo, lo cual implica mayor movilidad de personas, no sólo las que llegan sino también de las que prestan el servicio.

Esta demanda de movilidad significa una previsible presión al alza sobre el mercado de crudo y derivados, pero también el riesgo de que los precios altos de estos productos reduzcan la capacidad de desarrollo económico de ciertos países, agravando los problemas sociales internos en ellos, y forzando a la emigración de personas, sean o no admitidos en los países ricos.

Figura nº4.- Una previsión de evolución del transporte de personas y mercancías

  • El número de ciudadanos de los países ricos es hoy la quinta parte del de los que viven el los países pobres. En 2050 sólo será la octava parte.
  • El transporte de mercaderías crecerá rápidamente en los países pobres.
  • La movilidad de personas aumentará lentamente en los países pobres

Fuente: Le Monde Diplomatique

La cuestión urbana

Una parte de la movilidad, del orden de la mitad del total en lo que se refiere a consumo energético, se realiza en entornos urbanos. Mayoritariamente es de personas, en ella hay dos tipos de transporte motorizado, que conviven en cualquier ciudad, y que suponen dos demandas energéticas muy distintas:

  1. Transporte privado.- En automóviles o motocicletas, a veces utilizados en exceso, incluso para distancias cortas; en general con un bajo grado de ocupación de los automóviles, por ejemplo en Madrid y Barcelona se estima en 1,1 personas por vehículo. Es una movilidad intensiva en demanda energética.

  2. Transporte colectivo.- En autobuses o en ferrocarril urbano, que son menos intensivas en consumo energético que la anterior, sobre todo la del ferrocarril, que adicionalmente permite la tracción eléctrica, reduciendo así la demanda de derivados de petróleo. Ahora bien los ferrocarriles urbanos suponen una inversión importante, que no todas las ciudades pueden acometer; aquí radica uno de los problemas críticos de desarrollo de muchos países.

Sobre los aspectos técnicos y económicos de la movilidad se sobreponen esquemas de comportamiento y las fuerzas que los dirigen. En muchos países se potencia directa o indirectamente el uso del vehículo privado, Madrid es un caso exagerado al respecto, donde se invierten grandes sumas de dinero en infraestructuras que faciliten ese uso; por el contrario hay ejemplos como el de Curitiba en Brasil que han conseguido una alta participación del transporte colectivo.

La agresión del cambio climático

Los usos energéticos, y otras actividades, están dando lugar al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la alta atmósfera de la Tierra, y a un fenómeno de calentamiento global que induce lo que conocemos como cambio climático. Este se manifestará previsiblemente en el siglo XXI con situaciones extremas: lluvias fuertes, olas de calor o de frío, o sequías, que aparecerán con mayor frecuencia que épocas anteriores. Dos ejemplos de este año pasado nos llevan a reflexión:

  • Un número elevado de huracanes en el Atlántico, que ha sobrepasado en su nominación las letras del alfabeto latino y ha habido que recurrir al griego. El último de estos huracanes afectó a las Islas Canarias, lo cual supone un fenómeno atípico, Pero el problema más grave aparece en el Caribe y América Central, el desastre de Guatemala repite los de años anteriores.
  • La sequía en ciertas zonas del mundo. El caso español es grave y aunque se han pasado otros periodos secos, este es especialmente intenso. Pero una llamada de alerta mayor es la de la Amazonía, con ríos llenos de peces muertos, con incendios de pasto, e incidencias graves sobre la población.

Nos tememos que no se va a poner freno al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero, el dato de la figura nº1 parece indicar esto, son de esperar, en determinados entornos geográficos, situaciones críticas que aparecerán periódicamente en el próximo futuro. Por ello es ya necesario tomar medidas económicas para crear un fondo global que atienda a la remediación de los daños de los países más desfavorecidos, que siempre son los más humanamente dramáticos.

Disponibilidad de hidrocarburos

En este contexto podemos volver a reflexionar sobre el tema que nos trae aquí, el futuro de los hidrocarburos. Sus reservas no son muy elevadas, suponen al ritmo actual de consumo: 40 años de extracción para el petróleo y 70 años para el gas natural. Los recursos no valorados pudieran multiplicar por tres esas reservas, pero parece que no más.

Teniendo en cuenta la evolución de la demanda, y suponiendo una extracción equilibrada y en un entorno de diálogo internacional, se podría pensar en disponer de suficientes hidrocarburos a lo largo de este siglo para atender la demanda global, o al menos hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XXI.

Pero esa confianza no es generalizada, aparte de que los recursos que pueden pasar a valorarse como reservas pudieran ser menores que lo esperado, está la cuestión de la lucha por el control de los mismos, hecho que es heredero de las guerras y disputas que desde antiguo hemos vivido por el poder y el acceso a las riquezas naturales.

Las confrontaciones se agravaron a comienzos del siglo XX, cuando los efectos de la Revolución Industrial, trasladados entre otros al armamento, dividió al mundo entre lo que cínicamente el Primer Ministro del Reino Unido llamó: "naciones vivas" y "naciones moribundas", y que dio lugar al reparto global de influencias.

Año 1898: Discurso del Marqués de Salisboury en Londres

"Las naciones vivas se irán apropiando gradualmente de los territorios de las moribundas y surgirán rápidamente las semillas y las causas de conflicto entre las naciones civilizadas…Naturalmente no debemos suponer que a una sola de las naciones vivas se le permitirá tener el beneficioso monopolio de curar o desmenuzar a esos desafortunados pacientes"

Si hoy nos fijamos donde hay hidrocarburos nos encontramos con un mapa como el de la figura nº5, con más o menos certidumbres, pero que a efectos globales nos permite hacer reflexiones sobre lo que pueden hacer los grandes demandantes: Estados Unidos, Unión Europea, Japón, China e India; y cual puede ser la posición de los oferentes. Todo ello pensando tanto en el momento actual como en el entorno del año 2030, que se intuye como un momento crítico.

  • Estados Unidos.- Va a incrementar su demanda exterior de hidrocarburos, los recursos de Alaska sólo paliarán esa dependencia. Intenta controlar Oriente Medio y sus reservas, pero no parece que eso sea fácil. Buscará incrementar los suministros en el Golfo de Guinea, de donde ya toma una parte de su consumo. No sabemos que presión ejercerá sobre América Latina, pero es un aspecto de riesgo para la paz y del desarrollo social de la región.
  • Unión Europea.- Es dependiente en un 50% del suministro exterior de energía, cifra que se incrementará progresivamente en la medida que se consuman los recursos del Mar del Norte, o se vislumbren los límites a los de Noruega. Su mirada se dirige a Rusia en buena medida, y a la esperanza de que se arregle el problema de Oriente Medio. Todo ello en un esquema de inseguridad energética muy preocupante.

En este conjunto España tiene una posición más complicada, con una dependencia del 75% del suministro exterior de energía, y una clara mirada al Norte de África como primer suministrador de gas natural.

  • Japón.- Piensa en Oriente Medio y en Indonesia, su dependencia energética del exterior es casi total, lo cual le pone en una situación difícil, de la cual es consciente.
  • China e India.- Seguirán incrementando sus demandas del exterior, ya que sus recursos de hidrocarburos son escasos. En conjunto pueden pasar a ser los grandes importadores de las próximas décadas, en buena medida serán abastecidos desde Oriente Medio y Asia Central, desde aquí con un previsible acuerdo con Rusia.
Alaska: Rechazo ecologista Rusia: Controla amplias reservas, propias y de Kazajastán y otros. Dará suministro a Europa y lo intentará con Estados Unidos a través del Océano Ártico.
Golfo de México: Explotación intensiva, agotamiento en pocas décadas
Venezuela y Bolivia: Reservas suficientes como para cubrir las necesidades de América del Sur durante el siglo XXI. También pueden atender las demandas de otros países. Golfo de Guinea: Zona sin estructura social, será explotada por Estados Unidos
Oriente Medio: Es un entorno complejo, difícil de llevar a una situación de diálogo y paz. Tiene las mayores reservas de hidrocarburos.

Figura nº5.- Reservas más significativas de hidrocarburos y reflexiones sobre ellas

En el mapa citado se hacen las primeras reflexiones sobre los países que pueden suministrar hidrocarburos, que el lector puede completar con las suyas propias, aunque más adelante en este documento se volverá sobre alguno de esos entornos.

Combustibles y energías alternativos para el transporte

Aunque para encontrarnos en una crisis fuerte de mercado de los productos petrolíferos quizás hayan de pasar unas décadas, dos o tres, es preciso reflexionar sobre que se puede hacer, sobre todo en los entornos energéticamente más dependientes de terceros, o en aquellos que pueden ser objeto de la apetencia de los más poderosos.

En algunos países ya se utiliza el gas natural, gas licuado vehicular, por ejemplo en Argentina, en Brasil o en Holanda. Es una opción para reducir la presión sobre los derivados del petróleo o para aprovechar otro recurso más cercano. Entre los productores de gas natural ya se baraja la posibilidad de obtener productos líquidos para una sustitución fácil y limpia de los derivados del petróleo, tecnologías "gas to liquid"; esto revalorizaría la capacidad exportadora de gas natural.

La opción de obtener combustibles líquidos a partir del carbón es tecnológicamente factible, es económicamente viable con precios estables del crudo por encima de 60 $/bbl. Ha habido países que por sus circunstancias especiales ya utilizaron esta alternativa, por ejemplo la República Sudafricana. Es previsible que se vaya hacia esta línea en un par de décadas, resolvería el problema del abastecimiento, pero incrementaría las emisiones de CO2; no es previsible que las tecnologías de captura de CO2 sean una solución de amplia extensión.

La producción de biocarburantes es una realidad en desarrollo, bien a partir de materias primas oleaginosas como la soja, que dan biodiesel, sustitutivo del gasóleo, o bien de otras que pueden liberar azúcares, desde la caña de azúcar a la madera, ésta con nuevas tecnologías actualmente en desarrollo, para obtener bioetanol, que sustituye a la gasolina.

Ahora bien las capacidades de producción son limitadas, de una hectárea de terreno por término medio se pueden obtener anualmente en torno a 1.000 litros de combustible; la demanda mundial está hoy por encima de un millón de millones de litros, es decir habría que dedicar mucha tierra de labor para atender una parte significativa de esta demanda.

Objetivos de utilización de biocarburantes

Argentina.- Alcanzar el 5% de biocarburantes en la mezcla de los combustibles de automoción dentro de cinco años.

Brasil.- Mantener el consumo de bioetanol como combustible y además ir a que todas las gasolinas lleven un 25% de bioetanol.

Canadá.- Llegar a mezclas en gasolina con particiones del 7,5 a 10% de bioetanol.

Colombia.- 10% de bioetanol en las estaciones de las ciudades para el año 2025.

China.- 10% de mezcla con bioetanol en varias provincias.

Estados Unidos.- 4% de bioetanol para 2010 y 20% para 2030.

Unión Europea.- 5,75% de biocarburantes en el valor energético total del consumo de carburantes para el año 2010, y 8% al 2020.

Figura nº6.- previsiones de utilización de biocarburantes en el mundo

Ya algunos países han planteado objetivos de participación de los biocarburantes en su suministro de combustibles de automoción y transporte; las razones ambientales pesan en ello, pues se considera que en los biocarburantes el ciclo de CO2 se cierra, tanto se emite en su combustión como se fija en el crecimiento de sus plantas de origen, no es exactamente así, pero sí hay un importante ahorro de emisión neta.

En la figura nº6 se recogen las propuestas que creemos se plantean en algunos países, que se pueden dividir en dos grupos:

  • Aquellos que tienen un ratio elevado de tierra disponible en relación con la demanda de combustibles. Argentina es un caso típico.
  • Aquellos otros cuya disponibilidad de tierra de labor es baja en relación a su demanda de combustibles. Es el caso de la Unión Europea.

Ya se está dibujando un mercado internacional de materias primas, por ejemplo soja, que si bien da una oportunidad de exportación a ciertos países, abre el campo a los monocultivos energéticos, con una previsible incidencia negativa sobre los pequeños propietarios, y también con una agresión a la biodiversidad desde esos monocultivos. Es un tema que cada país debe analizar y para el cual ha de establecer normas regulatorias al respecto.

Por último, entre los combustibles de transporte, hay que considerar el hidrógeno como una opción, aunque hay que advertir que la tecnología no está madura, en especial en lo que respecta a los procesos de obtención, transporte y distribución de hidrógeno; no se consigue una elevada concentración energética en los depósitos de los automóviles, y se consume una parte proporcionalmente importante de energía hasta que el gas es utilizado en el vehículo.

El hidrógeno es una solución costosa de momento, que avanza lentamente, que no parece que se pueda extender antes de un par de décadas, y en ese supuesto sólo para consumidores de alto nivel adquisitivo. Se vuelve más adelante sobre esta opción al hablar de retos tecnológicos.

Sí es factible en la actualidad la utilización de vehículos eléctricos. En Francia, aprovechando su disponibilidad de electricidad de origen nuclear, se comercializan ya automóviles de tracción eléctrica; el vehículo es barato, de reducidas prestaciones, y la electricidad consumida resulta más cara que los carburantes convencionales. La opción está ahí, pero sólo es factible en países que puedan hacer inversiones fuertes para desarrollar un sistema eléctrico de alta capacidad de generación.

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