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Parte 5/5
Demandas científicas y tecnológicas. Cooperación
En este contexto necesitamos un esfuerzo importante en
investigación y desarrollo tecnológico. La vía continuista nos puede llevar
a la utilización extensiva del carbón, obteniendo de él hidrocarburos,
también aquí es preciso ciencia y tecnología, aunque sea una solución
conocida. La captura y secuestro de CO2 es un aspecto sobre el
cual trabajar; aunque personalmente quien escribe estas líneas tiene poca
confianza en una aplicación amplia de esta alternativa.
El tema de los biocarburantes es un reto regional y local
de investigación y tecnología de aplicación específica en varios entornos
mundiales, en particular en América Latina. Por un lado nos podemos
preguntar cuales son los tipos de cultivos más adecuados, y en paralelo como
será la incidencia ambiental de un amplio desarrollo agrícola con esos
cultivos. Luego está el desarrollo de las vías de obtención de productos
finales, tanto de los derivados de semillas oleaginosas, como del bioetanol,
sobre este se abren opciones muy diversas. (CONCEPCIÓN)
- Caña de azúcar
.- Brasil ha sido el gran impulsor de esta opción,
el hecho de que la mitad de su consumo de carburantes se haya podido
atender con bioetanol es una prueba de que hay que considerar
industrialmente esta solución, con sus pros y contras, ente estos últimos
hay que resaltar la incidencia ambiental. Es extensible a países de clima
tropical en América y África.
- Cereales
.- Esta vía se está extendiendo en Estados Unidos y
Europa, la productividad por superficie cultivada y los resultados
económicos son inferiores a la anterior. Previsiblemente aparecerá un
cierto rechazo social al empleo de potenciales alimentos en obtener
biocarburantes.
- Tubérculos
.- Es otra opción que requiere una cierta maduración
tecnológica, puede tener interés si se dirige a vegetales de uso
alimentario de tipo secundario y se extiende por terrenos marginales.
- Materiales celulósicos
.- Son la paja, las astillas de madera y
otros; es una gran alternativa de disponer de materias primas en diversas
latitudes y en grandes cantidades, previsiblemente con un bajo impacto
ambiental; Chile es un país que ha estudiado el tema con cierta
profundidad, al igual Canadá y España. Hay tecnologías en desarrollo que
pueden ser utilizadas en pocos años.
Pero además previsiblemente debiéramos pensar ya en un
esquema energético de baja presencia de hidrocarburos. En ese supuesto nos
aparecen dos opciones amplias de uso final de la energía, que son complejas
y de elevada inversión:
-
Electricidad .- Aumento significativo de su participación en el
esquema global de uso final de energía, incluyendo una parte significativa
del transporte. Supone inversiones muy elevadas en el desarrollo del
sistema eléctrico, pero también en construcción de las infraestructuras de
transporte.
El sistema debiera apoyarse en gran medida en las
energías renovables: hidráulica, eólica y solar. Pero además debiera
desarrollar nuevas tecnologías de almacenamiento de electricidad; junto
con otras de información en tiempo real de la situación del sistema
eléctrico en generación y consumo, para adaptar este a las
disponibilidades en la red.
-
Hidrógeno .- Es una solución que desde el punto de vista de
producción de este combustible puede pasar por una primera fase de
obtención a partir del carbón o del gas natural, aunque debiera caminar
pronto hacia la descomposición electrolítica del agua con electricidad
preferentemente de origen renovable, aunque previsiblemente la de
procedencia nuclear tendrá su papel.
Debiéramos hacer una labor científica ya para conocer
cuales son los efectos del hidrógeno en la atmósfera, y en particular sí
éstos pueden incidir en el agujero de ozono y en la mayor vida de los
gases de efecto invernadero. No podemos ir hacia un nuevo vector
energético sin saber cuales son sus problemas potenciales.
Las tecnologías de almacenamiento y distribución tienen
un reto en que no nos supongan un consumo propio de energía elevado, y que
nos proporcionen este combustible con una concentración energética similar
a la de los derivados del petróleo, en particular para su aplicación a la
automoción.
Las alternativas de uso, bien sea combustión
convencional o bien sean las celdas de combustible, demandan desarrollos
tecnológicos, en la segunda de las alternativas el camino todavía parece
largo y debiera dirigirse hacia la reducción de costes a fin de que pueda
ser una solución de amplia extensión.
La "revolución tecnológica en energía" puede significar
una nueva ruptura entre dos tipos de países, los que accedan a las futuras
opciones y aquellos que no puedan extenderlas por el elevado coste que
signifiquen. Es preciso plantear aquí aunque sólo sea como enunciado la
necesidad de cooperación internacional al efecto, y también la conveniencia
de crear grupos de países con masa crítica suficiente para poder acceder a
la tecnología y a su implantación.
La transición según entornos
En el mundo hay diferentes áreas geográficas y sociales,
que se definen por diferentes aspectos; el de consumo energético, o de
disponibilidad de fuentes de energía, va a ir teniendo su peso y a la vez se
irá superponiendo a otros matices políticos y económicos. Aquí se reflexiona
brevemente sobre cuatro de esas áreas:
-
América del Norte.- Incluye Canadá, Estados Unidos y quizás a
México. Tiene poder político y capacidad de desarrollo tecnológico, no
olvidemos que la más importante investigación en hidrógeno y celdas de
combustible para la automoción se está realizando aquí.
Su reto es disponer de petróleo y gas natural hasta el
año 2040, sus reservas están descendiendo sensiblemente; luego pueden ir a
la vía del hidrógeno a partir de energías renovables o nuclear. Tienen
carbón, y pizarras bituminosas, para soportar esa transición. Pero
previsiblemente incidirán en el resto del mundo para controlar el petróleo
y el gas natural de otras procedencias.
América Latina.- Tiene recursos propios de diversos tipos de
petróleo, ligero y pesado, y en menor medida de gas natural, para poder
abastecerse durante el siglo XXI. Ahora bien ha de exportar para tener
ingresos con los que cumplir su desarrollo social. Esta es una cuestión de
reflexión y esperemos que de buenos acuerdos con otros grupos de países.
(OLADE)
La propuesta venezolana ALBA, frente al ALCA
norteamericano, es uno de los puntos de reflexión. De esas que nos llevan
a buscar las identidades de América Latina, desde su pasado al día de hoy,
con proyección de futuro; quizás entendiendo que San Martín era un
idealista y quería un mundo bonito, y que por el contrario Simón Bolivar
entendió más la dinámica cruel de los bloques nacionales o supranacionales
y del poder. (GALEANO)
Hay una lógica en guardar hidrocarburos para bastantes
décadas, las capacidades de inversión de América Latina en energías
renovables son limitadas, y el posterior acceso al vector hidrógeno y
nuevas tecnologías llevará un tiempo de desarrollo e implantación. En el
tránsito, ahora ya, tiene una buena oportunidad de producir biocarburantes.
Unión Europea.- Su dependencia exterior del suministro energético
puede ser un problema que se agrave en unas décadas, teniendo además en
cuenta que su disponibilidad de territorio para cultivos energético y
otras energías renovables no es muy elevada.
Por un lado está obligada a buscar acuerdos de
suministro de hidrocarburos desde: Rusia, Oriente Medio y África del
Norte; los tres entornos son orígenes que tienen potenciales problemas de
relaciones políticas, y de demandas de abastecimiento a otros países, en
particular China e India.
Parece lógico que se hicieran aproximaciones a América
Latina, pero evidentemente entendiendo como es ahora esta región, y como
puede evolucionar a corto plazo. Portugal y España debieran estar
interesadas en esta relación, y algo pueden aportar de reflexión al
respecto.
De otro lado la capacidad europea de desarrollo
tecnológico es importante, ya diseña programas de hidrógeno y celdas de
combustible, quizás poco concretos y sin objetivos claros. Pero puede
utilizar esta posición para establecer relaciones con los actuales
suministradores de hidrocarburos.
Norte de África.- En este documento la separamos de Oriente
Medio ya que hay sensibles diferencias entre ambas regiones. Es un buen
suministrador de gas al sur de Europa. Tiene una población que crece de
manera significativa, y que en parte emigra a Europa. La relación entre
ambos lados del Mediterráneo debiera mejorarse en muchos aspectos.
Es una zona que precisa de un esfuerzo inversor muy
fuerte, en servicios e infraestructuras; que en el contexto energético
han de incluir no sólo las de exportación de hidrocarburos, sino también
las de electrificación para muchos usos, entre ellos los de desalación
de agua de mar.
Estos países deben extraer los recursos energéticos
con tiento, para su uso propio y para exportación, pero a un ritmo que
permita disponer de ellos hasta que el cambio energético se consolide y
les sea asequible. El reto es para ambas riveras del Mediterráneo.
Vemos que el contexto que se dibuja para dentro de unas
décadas puede ser complejo y de él pueden emanar situaciones de crisis y de
confrontación, sobre las que ya hay que poner remedio.
Bibliografía
- CONCEPCIÓN.- Taller de energías renovables. Situación mundial y usos
potenciales en el país.- Universidad de Concepción, Chile.- Enero de 2005.
- IEA.- World Energy Outlook 2005. Panorama Oriente medio y Norte de
África.- Agencia Internacional de la Energía, Noviembre 2005.
- GALEANO, Eduardo.- Las venas abiertas de América Latina.- Editorial
Siglo XXI, 8ª Edición 1988.
- LE MONDE DIPLOMATIQUE.- ÉCOLOGIE LE GRAND DÉFI.- Manière de voir 81.-
París
- MENÉNDEZ, Emilio. Y FEIJOO, Andrés.- ENERGÍA Y CONFLICTOS
INTERNACIONALES. Política, Tecnología y Cooperación.- Editorial Netbiblo,
Coruña.- Diciembre 2005.
- OLADE.- Información amplia sobre energía y conexión con otras
fuentes.- Organización Latinoamericana de Energía.- www.olade.org.ec
- SEOANE, José.- Diversos escritos desde: OSAL, Observatorio Social de
América Latina, de CLACSO, Consejo Latino Americano de Ciencias Sociales.-
Buenos Aires
- TDBOT.- Oil-Based Technology and Economy.- En: Prospects for the
Future. The Danish Board of Technology.- Diciembre de 2003.
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