Parte
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Liberalización y capacidad de inversión
En la última década del siglo XX ha ido cuajando un
modelo económico en el cual los servicios se privatizan, los estados pierden
en cierta medida su control, y las decisiones de inversión quedan en manos
de las empresas. En el caso de la electricidad, que vamos a analizar a
continuación, quedan en las de algunas empresas multinacionales que se van
consolidando como un poder difuso en cuyas decisiones no interviene la
ciudadanía.
El sistema eléctrico mundial es intensivo en inversión,
supone aproximadamente una dedicación de fondos equivalente al 2% del
Producto Económico Global Bruto del mundo. Este ratio, al trasladarlo a los
diferentes países, tiene valores muy distintos en relación a su Producto
Interior Bruto, PIB, en función de su propia renta y del desarrollo del
servicio eléctrico. Pero en cualquier caso es un valor elevado e implica una
capacidad de inversión que no siempre está disponible.
Esa liberalización del sistema eléctrico hace que las
empresas busquen las opciones de generación de menor inversión específica,
aunque ello incremente la dependencia de los hidrocarburos. Figura nº2. Hay
dos alternativas de generación de rápido crecimiento:

Figura nº2.- Opciones de generación termoeléctrica.
Inversiones específicas
- Ciclos combinados, que utilizan gas natural, en países con acceso a
este combustible y un cierto nivel de desarrollo industrial y tecnológico.
- Motores diesel, con derivados de petróleo, en países con redes
eléctricas poco desarrolladas, en general pequeños y de bajo nivel
económico.
El carbón es la principal fuente de generación de
electricidad en muchos países, en la actualidad se cuestiona seguir
apoyándose en él por las mayores emisiones de CO2 en comparación
con el uso del gas natural, unos 800 a 1.000 gr/kWh frente a algo menos de
400 gr/kWh en las centrales de ciclo combinado. Aunque en algunos entornos,
por ejemplo los países de la costa del Pacífico en Asia, siguen construyendo
centrales de carbón.
Pero las reservas de carbón son mayores que las del
conjunto de petróleo más gas natural, y están muy distribuidas; su control
no han dado lugar a guerras como los hidrocarburos. Algunos países abren las
puertas al futuro del carbón, Alemania ha previsto derechos de emisión de
750 gr de CO2/kWh, emisión que es factible de conseguir con las
nuevas plantas de gasificación y ciclo combinado.
La energía nuclear representa una mínima parte del
suministro de energía primaria en el mundo; aunque se hagan debates en torno
a su futuro, e incluso se construyan nuevas plantas en los países que puedan
hacerlo, no va a ser una parte importante del abastecimiento energético, por
lo que su evolución incidirá poco en la previsible crisis de los
hidrocarburos que aquí se plantea.
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Aquí se reflejan algunas áreas de buenos recursos eólicos de una parte
del mundo
Hay otras varias, y además es preciso tener en cuenta los efectos
climáticos regionales o locales para valorar otros campos eólicos |
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Se estima que utilizando el potencial eólico
mundial es posible generar 100.000 TWh/a
Esto podría atender la actual demanda de electricidad, 16 000 TWh, su
incremento futuro, y producir el hidrógeno necesario para el uso actual de
automoción |
Figura nº3.- Algunas áreas de energía eólica en el mundo
La energía hidráulica en determinados entornos tiene ya
limitaciones de desarrollo. En Europa Occidental no se dispone de muchos
cauces de ríos importantes sin instalaciones de generación. En América
Latina hay posibilidades de nuevas centrales, pero el fenómeno periódico de
El Niño, y otras causas, introducen la necesidad de combinar la hidráulica
con la generación térmica.
La energía eólica es una buena alternativa si se combina
con la hidráulica. En Europa occidental está teniendo un buen desarrollo, y
en América Latina hay campos de viento muy prometedores, en especial la
Patagonia, el Noreste Brasileiro o en México el istmo de Tehuantepec y la
Baja California. Véase la figura nº3.
El gran problema de la eólica es que precisa de elevadas
inversiones para poder alcanzar altas penetraciones en la generación de
electricidad en una red cualquiera, a realizar tanto en los propios parques
eólicos, como en las infraestructuras de transporte y otras de regulación de
la red, bien sean éstas de almacenamiento por bombeo o bien de potencia
térmica rodante para suplir estiajes eólicos.
La energía solar supone costes de generación muy
elevados, durante décadas será una solución minoritaria, salvo que se
produzca una ruptura tecnológica en los diseños fotovoltaicos que puedan
incrementar la eficiencia de transformación y en paralelo reducir las
inversiones específicas.
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