Resumen
La educación ambiental, surgida en los años 70, como
respuesta a la crisis ambiental, debe entenderse como un proceso de
aprendizaje que debe facilitar la comprensión de las realidades del
medioambiente, del proceso sociohistórico que ha conducido a su actual
deterioro; que tiene como propósito que cada individuo posea una adecuada
conciencia de dependencia y pertenencia con su entorno, que se sienta
responsable de su uso y mantenimiento, y que sea capaz de tomar decisiones
en este plano. La educación ambiental, debe estar dirigida a la estimulación
de la adopción por parte de las personas de un modo de vida compatible con
la sostenibilidad, en el que se valorice la sencillez y el gastar los
recursos de la tierra a la menor velocidad posible, lo cual supone un freno
parcial en algunas direcciones que se traducirá a la larga, en una mayor
abundancia y durabilidad de la vida en sentido general; para lograr esta
aspiración, es imprescindible elevar el nivel de conocimiento e información,
de sensibilización y concienciación por parte de los ciudadanos,
científicos, investigadores, gobiernos, la sociedad civil y todas las
organizaciones nacionales e internacionales.
La problemática ambiental
A partir de la década del ´70, en el mundo en sentido
general se comienza a tratar la cuestión ambiental debido al creciente y
evidente deterioro del entorno, cuya causa fundamental ha sido la acción del
hombre.
El medio ambiente se convierte en problema de investigación
a consecuencias del deterioro de los recursos naturales, y al afectar la
vida humana a grandes y pequeñas escalas, centrándose la atención de
la comunidad científica internacional, en la búsqueda de la concienciación
de la necesidad apremiante de utilizar responsablemente el saber de todos
los campos de la ciencia para darle respuesta a la creciente degradación
ambiental, que no solo pone en crisis las condiciones de vida en el planeta,
sino hasta la permanencia de la vida en el mismo.
Fundamentalmente la atención se ha centrado en dos
cuestiones esenciales: la influencia del ambiente y las modificaciones que
ha sufrido este sobre las personas, sus conductas y actitudes; y la
influencia de estas sobre el medio, las sociedades, las grandes
potencialidades de impacto del factor humano sobre el entorno, las conductas
degradantes, las concepciones y modos de vida en general. Los dos enfoques
investigativos tienen un denominador común: la relación ser humano – medio
ambiente.
Una de las respuestas a la crisis ambiental ha sido la
educación ambiental, ya que las ciencias de la educación, se ocupan del
proceso formativo del hombre, del desarrollo del mismo, es decir, del cómo
este se prepara a lo largo de su vida para interactuar con el medio
ambiente, esta educación debe promover la formación de una conciencia
ambiental en los seres humanos que les permita convivir con el entorno,
preservarlo, y transformarlo en función de sus necesidades, sin comprometer
con ello la posibilidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas,
de preservar y desarrollar la riqueza cultural de la humanidad, de producir
bienes y riquezas materiales, incrementar el potencial productivo,
asegurando oportunidades equitativas para todos, sin que ello implique poner
en peligro nuestro ambiente, incluidos sus diferentes sistemas del mismo.
Los orígenes de la educación ambiental se sitúan en los años
70, la misma surge en el contexto de preocupación mundial ante la seria
desestabilización de los sistemas naturales, lo cual pone en evidencia la
insostenibilidad del paradigma de desarrollo industrial o "desarrollista", y
lleva a la comunidad internacional al planteamiento de la necesidad de
cambios en las ciencias, entre ellas, las ciencias de la educación, con el
objetivo de darle respuesta a los crecientes y novedosos problemas que
afronta la humanidad.
El concepto de educación ambiental no se ha mantenido
estático, el mismo se ha modificado, precisamente en correspondencia con la
evolución de la idea de medio ambiente. En un principio la atención se
centró en cuestiones tales como la conservación de los recursos naturales,
así como de los elementos físico - naturales que constituyen la base de
nuestro medio, la protección de la flora y la fauna, etc. Paulatinamente se
han incorporado a este concepto, las dimensiones tecnológicas,
socioculturales, políticas y económicas, las cuales son fundamentales para
entender las relaciones de la humanidad con su ambiente y así poder
gestionar los recursos del mismo.
Aunque el término educación ambiental ya aparece en
documentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la
Educación y la Cultura (UNESCO), datados de 1965, no es hasta el año 1972,
en Estocolmo, durante la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Medio
Humano, cuando se reconoce oficialmente la existencia de este concepto y de
su importancia para cambiar el modelo de desarrollo. Donde fue constituido
el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), entidad
coordinadora a escala internacional de las acciones a favor de la protección
del entorno, incluida la educación ambiental.
En dicha conferencia, se crea el Programa Internacional de
Educación Ambiental (PIEA), el cual, según Bedoy Víctor, 2002 "pretendía
aunar esfuerzos y optimizar informaciones, recursos, materiales e
investigaciones en materia de educación ambiental para extender el
conocimiento de las aportaciones teóricas y prácticas que se iban
produciendo en este campo de la ciencia".
A partir de ese momento, se han realizado diferentes eventos
sobre el particular, que conforman lo que llamamos el debate ambiental,
entre los que cabe destacar, El Coloquio Internacional sobre la Educación
relativa al Medio Ambiente (Belgrado, 1975); La Conferencia
Intergubernamental sobre Educación Ambiental, organizada por la UNESCO y el
PNUMA en Tbilisi, antigua URSS, 1977; El Congreso sobre Educación y
Formación Ambiental, Moscú, 1987; La Conferencia de Naciones Unidas sobre
Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro, 1992, la cual aportó
importantes acuerdos internacionales, y documentos de relevancia, tales como
la Agenda 21, en la que se dedica el capítulo 36, al fomento de la educación
y a la reorientación de la misma hacia el desarrollo sostenible, la
capacitación, y la toma de conciencia; paralelamente a la Cumbre de la
Tierra se realizó el Foro Global Ciudadano de Río 92, en el cual se
aprobaron 33 tratados uno de los cuales lleva por titulo Tratado de
Educación Ambiental hacia Sociedades Sustentables y de Responsabilidad
Global; El Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, Guadalajara
(México, 1992) y La Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible (Río + 10),
realizada en el año 2002, en Johannesburgo, Sudáfrica.
Durante siglos, la especie humana ha modificado el entorno
en que vive para adaptarlo a sus necesidades, en esta relación sociedad –
medio ambiente se han instituido valores que promueven una mentalidad de
sometimiento del mismo, desarrollándose normas de uso que unidas a los
avances científicos y tecnológicos que han dotado al hombre de un poder
enorme de impacto sobre el entorno, han condicionado la acción depredadora
de este sobre el medio, la cual ha sobrepasado los efectos locales, ya que
los problemas derivados del conflicto sociedad – naturaleza, han cambiado
las condiciones de vida del planeta, originando efectos nocivos que afectan
la calidad de la vida en su conjunto.
Estos problemas ambientales surgen de las incompatibilidades
existentes entre las cualidades biofísicas del entorno y las relaciones
socioculturales actuantes sobre él, por tanto un análisis adecuado de estas
dificultades deberá profundizar en una crítica del tipo de relación del
hombre con su medio ambiente.
La educación ambiental debe entenderse como un proceso de
aprendizaje que debe facilitar la comprensión de las realidades del
medioambiente, del proceso sociohistórico que ha conducido a su actual
deterioro; que tiene como propósito que cada individuo posea una adecuada
conciencia de dependencia y pertenencia con su entorno, que se sienta
responsable de su uso y mantenimiento, y que sea capaz de tomar decisiones
en este plano. La misma, "intenta proponer una nueva información que aumente
los conocimientos sobre el medio ambiente y que de esta ampliación surja una
reflexión que nos permita mejorar la calidad de vida, mejorando la calidad
ambiental y que nos lleve necesariamente a una acción a favor del medio"
Calvo y Corraliza (1997).
"La educación ambiental resulta clave para comprender las
relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, así como para
conseguir una percepción más clara de la importancia de los factores
socioculturales en la génesis de los problemas ambientales. En esta línea,
debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los
comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la población en
el proceso de toma de decisiones. La educación ambiental así entendida puede
y debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo
establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad".
Martínez, Jose Félix,2001.
La educación ambiental, por tanto constituye una herramienta
que persigue mejorar las relaciones del hombre con su medio, a través del
conocimiento, la sensibilización, la promoción de estilos de vida y
comportamientos favorables al entorno, es decir, "una educación en la que se
incluyen tanto la adquisición de conocimientos y destrezas como una
formación social y ética que está referida al entorno natural o construido y
que tiene como finalidad la sensibilización para lograr que los seres
humanos asumamos la responsabilidad que nos corresponde" (idem).
Desde el punto de vista conceptual, el enfoque
histórico-cultural constituye un sólido referente y un enfoque
epistemológico con amplias perspectivas de aplicación en la educación
ambiental; en el mismo, se sitúa como objetivo fundamental del proceso
educativo, el desarrollo íntegro de la personalidad del individuo, en
estrecha relación con el contexto (o medio ambiente) en el que se encuentra,
mediante una inserción social consciente y comprometida, como sujeto de la
historia, que busca la transformación de la realidad en aras de su propio
beneficio y del bienestar de la sociedad.
Teniendo en cuenta el carácter rector que desde el enfoque
histórico-cultural posee la enseñanza en relación con el desarrollo psíquico
del individuo, se plantea que la educación ambiental debe convertirse en
fuente e hilo conductor de un desarrollo que contemple de manera intrínseca
el establecimiento de una relación armónica del individuo y el medio
ambiente. Esto puede lograrse a través de la estimulación y optimización de
diversos procesos psicológicos y las relaciones entre ellos, tales como
habilidades, capacidades, valores, conocimientos, actitudes, percepciones,
vivencias y comportamientos coherentes con el ideal de protección
medioambiental que debe instituirse como componente fundamental de los
patrones educativos correspondientes con los intereses actuales de la
sociedad, y del propio individuo como personalidad.
Dos categorías fundamentales existentes en la teoría
histórico-cultural son de singular relevancia en el entendimiento del
proceso de la educación ambiental, estas son la Zona de Desarrollo Próximo y
la Situación Social del Desarrollo.
La Situación Social del Desarrollo (combinación especial de
los procesos internos y de las condiciones externas, típica de cada etapa
del desarrollo y que condiciona las nuevas formaciones psicológicas que
adquiere el individuo), implica que la educación ambiental supone
necesariamente cambios profundos con respecto a enfoques tradicionales de
educación, que contemplan el enriquecimiento constante del contexto
educativo, y por consiguiente de la SSD; tomado en cuenta, integrando y
optimizando elementos socioculturales, materiales, históricos, afectivos e
intelectuales; tanto de los individuos, como de los grupos humanos, para
orientarse de manera efectiva hacia el logro de una adecuada cultura
ambiental en los ciudadanos.
La Zona de Desarrollo Próximo (distancia existente entre lo
que un individuo es capaz de hacer por si mismo, y lo que puede realizar con
la ayuda de los demás), es el espacio donde se sitúa el aprendizaje efectivo
y la enseñanza verdaderamante desarrolladora de una adecuada educación para
la convivencia armónica con el medio ambiente, y orientada hacia el
desarrollo sostenible. Los programas de educación ambiental que persigan
estos objetivos, deberán partir de diagnósticos optimistas que reflejen las
potencialidades de sujetos, grupos, familias, y comunidades, contemplando no
sólo su estado actual y sus limitaciones, sino también sus oportunidades de
aprendizaje; deberán concebir la estimulación de un desarrollo personal,
grupal y social, como una construcción cultural, que se realiza a través de
la socialización con otros seres humanos mediante actividades sociales
compartidas, a través de un proceso de educación que no consiste solamente
en una simple transmisión de conocimientos concretos de una persona experta
a una inexperta, sino en la creación de circunstancias pedagógicas en que
los individuos apliquen conscientemente conocimientos o contenidos, e
identifiquen, valoren y creen estrategias y acciones concretas encaminadas a
la solución de problemas ambientales que existan en la práctica de la
cotidianidad.
El proceso de la educación ambiental debe orientarse
continua y permanentemente hacia la facilitación de un aprendizaje
desarrollador, en dinámica interacción entre el individuo cognoscente y su
medio ambiente (entendido en sus múltiples dimensiones), que promueva
cambios cualitativos y cuantitativos en la personalidad del mismo, tomando
como punto de partida la situación histórico cultural concreta del medio en
el que se desenvuelve.
Existen diferentes características que debe poseer un
eficiente programa de educación ambiental, según la North American
Association for Environmental Education, en su Environmental Education
Materials: Guidelines for Excellence workbook. Bridging Theory & Practice.
(2000)
Debe ser justo y preciso en la descripción de los diversos problemas,
situaciones y conflictos ambientales; presentar de manera balanceada
diferentes puntos de vista y teorías sobre los mismos, áreas de consenso,
incluyendo las organizaciones y afiliaciones, así como las políticas
oficiales. Debe estimular la reflexión y toma de conciencia acerca de las
posibles consecuencias del comportamiento individual sobre el entorno.
- Promover concienciación acerca del entorno natural, construido y
social; así como un entendimiento de los conceptos ambientales en los
contextos en los cuales estos se manifiestan, claramente relacionados en
una concepción de sistema; estimular la sensibilización, valores, y
percepciones adecuadas hacia el medio ambiente; la comprensión de la
interdependencia de todas las formas de vida, y la dependencia de la vida
humana de los recursos del planeta en un ambiente saludable.
- La educación ambiental debe producir un aprendizaje efectivo,
utilizando para ello métodos centrados en el alumno, desde una perspectiva
transdisciplinaria, que abarque aspectos globales, nacionales, y locales
del desarrollo sostenible. Debe dejarse abierta la posibilidad de diferir
y preguntar, explorar diferentes perspectivas y opiniones acerca de las
diferentes teorías y formarse opiniones y concepciones propias respecto al
tema, en una atmósfera de respeto por las opiniones diferentes y apertura
para nuevas ideas. Un programa de educación ambiental debe estimular el
pensamiento crítico y creativo a través de la definición de problemas,
formulación de hipótesis, colección, organización y análisis de
información, conclusiones, enunciado de posibles estrategias de solución,
e identificación de oportunidades, creación de planes de acción,
implementación de los mismos y evaluación de resultados. El estudiante
debe ser un participante activo, y el aprendizaje debe devenir un proceso
natural, de construcción del conocimiento; debe proveer oportunidades a
los estudiantes para afianzar las capacidades de pensamiento independiente
y efectivo, y acción responsable, tanto en situaciones de independencia
como coolaborativas, de trabajo grupal, en la solución de problemas
ambientales en el ámbito comunitario.
- Debe promoverse la reflexión acerca de la diversidad de culturas,
razas, géneros, grupos sociales, generaciones, entre las cuales deben
existir equidad y respeto.
- Se deben estimular también habilidades ciudadanas, incluyendo la
participación en las políticas de regulación, usando los medios y los
servicios comunitarios. Un programa de educación ambiental debe promover
responsabilidad cívica, y estimular a las personas a usar sus
conocimientos y habilidades personales a favor del medio ambiente.
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