|
Conferencia presentada en III Congreso
Internacional de Educación Ambiental
Granada, 27 al 30 de septiembre 2005
Gracias por la oportunidad de compartir con ustedes la
experiencia de los educadores ambientales en Brasil que cada medio año han
optado por reunirse, no en una sociedad, una asociación o una federación,
sino en otra forma de organización: la red.
La Red Brasileña de Educación Ambiental, REBEA, nació de
la voluntad de mantener viva la articulación nacional de los educadores
ambientales brasileños. Tuvo su origen en los Foros de Educación Ambiental
de los años 90 en la ciudad de Sao Paulo. La primera idea de creación de
REBEA, fue lanzada en un momento de grandes movilizaciones que antecedía a
Eco 92, la Cumbre Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo. Los
participantes adoptaron como carta de principios el "Tratado de Educación
Ambiental para Sociedades Sustentables y Responsabilidad Global". La
adopción del tratado como carta de principios revela el espíritu de ese
movimiento, porque el tratado reconoce la educación ambiental como un acto
para la transformación social, no neutra sino política. Una educación
ambiental que tenga como base el pensamiento crítico y renovador. Una
educación ambiental que estimule la formación de sociedades socialmente
justas y ecológicamente equilibradas, que conserve entre sí una relación
de interdependencia y diversidad. Depende de la comprensión colectiva que
las crisis sistémicas que marcan hoy el futuro del planeta cambien y se
llegue a afirmar la necesidad de abolir los programas de desarrollo y
reformas económicas que mantienen el actual modelo de crecimiento.
REBEA nace con el foco en la construcción de sociedades
sustentables y democráticas. Hace la opción para la organización en red y
quiere ver una identificación de los educadores ambientales de Brasil con
los fundamentales principios de las redes,: horizontalidad, democracia,
autonomía y respeto a la diversidad.
Desde su creación REBEA pasó por momentos de mayor y menor
movimiento por flujos y reflujos como es característico de las redes. Pero
en los últimos 5 años hemos vivido un proceso de expansión y
fortalecimiento de las articulaciones de REBEA en todo el país. REBEA se
formó en una gran red de educación ambiental en el país. Hoy existen
estatales, municipales, regionales, con diversas temáticas en centros de
educación ambiental, redes universitarias, de programas de educación
ambiental, y muchas otras.
Seguros estamos que la existencia de la comunicación
electrónica ha sido una herramienta importante en la manutención de los
contactos y debates. Es cierto que la comunicación electrónica, listas de
comunicación en Yahoo, u otras en Internet son una ayuda muy importante,
pero nada sustituye los encuentros y las conversaciones en directo. La red
no es sólo una forma de comunicación electrónica, es una forma de
organización social. Además de la comunicación electrónica se han
realizado varios encuentros y es seguramente posible que todas estas
articulaciones serán fortalecidas en los años venideros.
El año pasado realizamos el 5to Foro Brasileño de
Educación Ambiental reuniendo casi 4 mil personas en la ciudad de Goiânia,
en el centro de Brasil. Vivimos momentos muy emocionantes con una
diversidad de actores y actividades muy grandes; con palestras, mesas
redondas, testimonios, espacios para diálogos con las redes de educación
ambiental, una amplia programación cultural, vivencias prácticas, cursos,
talleres, exposiciones y diversas manifestaciones espontáneas.
El 5to Foro de Educación Ambiental fue un hito en la
historia de REBEA. Habían transcurrido 7 años desde el anterior Foro. Fue
realmente un momento de gran importancia en nuestra historia. La
realización del Foro, entre tantas otras consecuencias, desencadenó un
proceso de rearticulación de redes antiguas, y de creación de nuevas redes
de educación ambiental. Existen más de 50 redes entrelazadas en la malla
de REBEA, lo que representa para nosotros un gran desafío y dejó clara la
necesidad de un aprendizaje constante.
Es fundamental vivir en la red un sentimiento de
pertenencia. Las redes como forma de organización social son feas. Son
tramas, tejidos elaborados hilo a hilo a varias manos, y todos somos
artesanos de ese proceso y necesitamos reconocernos como tal.
La vida en red requiere autonomía por parte de cada
componente pero a la vez debe estar envuelta en un proyecto colectivo. No
se puede esperar órdenes, comandos o atribuciones de tareas, pues no
existe un poder centralizado; no existe jerarquía, la estructura es
horizontal. En la práctica necesitamos ejercicios de autonomía, caminar
pero sin atropellar a los colectivos.
Hago referencia a un fenómeno que llamamos liderazgo
múltiple. Los liderazgos múltiples son fundamentales para mantener la
dinámica de la red, porque no existe un centro, entonces varias personas o
varias instituciones deben mantener la red en movimiento al mismo tiempo.
No existen normas o reglamentos que definen como la red debe funcionar, la
acción acontece con base en acuerdos y pactos, unas veces explícitos, pero
en la mayoría, o al menos muchas veces, intrínsecos.
Las conexiones son las que mantienen viva las redes; en
cada momento nuevas conexiones son establecidas y antiguas conexiones
revitalizadas. Cada nueva persona que se suma a la red traza su propia red
de razones. La adición a la red es voluntaria, y se hace como unión en
torno a un proyecto colectivo o de un interés compartido.
La sustentabilidad es un problema vivido cotidianamente
por las redes; aunque la adición sea voluntaria es necesario contar con
recursos financieros para realizar determinadas acciones y eso ha sido un
problema común en la mayoría de las redes de educación ambiental,
agregaría que en la mayoría de las redes. El problema de la
sustentabilidad financiera es un tema recurrente.
Las redes no son todas homogéneas, son pactos de
diversidad y uno de los mayores desafíos es trabajar con los conflictos
que surgen de las diferencias. En nuestro aprendizaje permanente de cada
día, el vivir en red nos enseña el convivir con aquel que no es igual,
enseña el diálogo con lo distinto y enseña el respeto a la multiplicidad
de miradas y visiones diferentes.
Es un camino largo, en buena parte por nuestra cultura
verticalizada, pero deseamos siempre proseguir pero ¿cómo proseguir? Para
seguir adelante es necesario preguntarnos en cada momento ¿cuáles son
nuestros deseos? ¿Qué fue lo que nos ha unido? ¿Qué estamos haciendo para
que tenga sentido esta red unión? Es necesario releer y actualizar
nuestros pactos y estar atento a la manera como interaccionamos.
Los desafíos de vivir en red se ponen delante de nosotros
a cada momento. Cada día, y a cada instante buscamos caminos para mantener
viva la movilización y no permitir que se rompa con el paso del tiempo,
con los conflictos o las sensibilidades. La malla tejida con tanto
entusiasmo y dedicación, es un trabajo cotidiano de una entrega constante.
Es un espectro de acciones que sólo recupera su sentido cuando la mirada
se desprende de los nudos y de los hilos de la red, de su gestión, y se
vuelve a aquello que nos ha unido, al camino que hemos recorrido en las
redes de educación ambiental en Brasil, a nuestros proyectos colectivos
por una educación ambiental crítica, transformadora y emancipadora.
Hoy convivimos con las dificultades cotidianas de la
estructura en gestión de la red, con las angustias que eso crea, pero
precisamos reconocer que uno de los objetivos fundamentales de REBEA ha
sido alcanzado, los educadores ambientales en Brasil están, efectivamente,
en permanente contacto y articulación.
Nuestra experiencia y nuestros deseos pueden parecer
demasiado románticos, quizás utópicos, pero les digo que estamos parados
en la realidad, no sólo soñando o idealizando. Vivimos en el mundo real y
vivimos en ese contexto luchando, cuestionando e interviniendo.
Como dijo el profesor José Angel: "nosotros trabajamos con
la emoción de cambiar el mundo". Los educadores ambientales estamos
reunidos en estos colectivos, en la red brasileña de educación ambiental.
Somos personas que trabajamos con la emoción de cambiar el mundo. Un
colega de Portugal, dice que esto es parte del romanticismo brasileño, es
verdad, lo que quise compartir con ustedes es esta emoción de la
construcción de sociedades sostenibles.
|