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ISSN 1913-6196

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Definir la sostenibilidad es definir el futuro

Desarrollo Humano Sustentable

Ethan Goffman

Parte 1 /4

Tomado de CSA
http://www.csa.com/discoveryguides/sustain/overview.php
Traducción realizada por Revista Futuros

Generalidades

Fuente: :http://earthobservatory.nasa.gov/Newsroom/BlueMarble/

El objeto de la sostenibilidad es la tierra
en su totalidad

Con la Declaración de Brundtland de 1987 se introdujo un nuevo concepto en asuntos humanos y medioambientales: "El desarrollo sustentable es un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades". En esta definición, citada con frecuencia, está implícita la idea de que el medioambiente natural enfrenta presiones y sobreexplotación, y no podrá satisfacer indefinidamente las crecientes demandas de la humanidad.

De por sí, la definición de Brundtland es insuficiente. ¿Cómo se pueden definir las "necesidades" en oposición a carencias o incluso a lujos excesivos? ¿Es que resulta aceptable la reducción de los estándares de vida? ¿Es más que suficiente comer solamente, o tener una forma elemental de alojamiento? ¿Dónde dejamos a la educación y la atención médica? ¿Es que la sostenibilidad implica cierta equidad en la distribución de los bienes, o es que una prueba de la sostenibilidad es poder satisfacer la creciente brecha entre ricos y pobres (si se ha alcanzado la estabilidad de la población y del medioambiente)? ¿Es que la salud del ecosistema es importante por sí misma, o sólo en su relación con los seres humanos?

La Declaración de Brundtland sugiere algunas respuestas. Al vincular la desigualdad global con la degradación medioambiental, estamos ante una disminución en el consumo del Norte rico, junto al desarrollo del empobrecido Sur global. 1 En esto se soslaya al movimiento actual de justicia medioambiental. Aquí el problema implícito radica en que con frecuencia los ricos se protegen de los costos medioambientales de sus sistemas de vida, mientras los pobres a menudo carecen de los medios para ocuparse de su medioambiente inmediato.

Si la sostenibilidad implica una interrelación entre los problemas de consumo y pobreza con la contaminación, degradación de los recursos y los conflictos, las soluciones van a requerir de vinculaciones novedosas. Con relación a la sostenibilidad, la ciencia no puede existir en un vacío, sino debe interactuar con las políticas, con la política, con cuestiones de la gobernabilidad que afectan la vida diaria de los pueblos. Los factores económicos estructuran cómo, dónde y cuánto el medioambiente puede ser explotado. La comunicación entre diferentes sectores –que muchas veces existen como unidades compartimentadas—es crucial. Los científicos medioambientalistas ya no pueden sentirse felices sólo con hacer "buena" ciencia; el debate y la persuasión devienen partes del papel del científico.

La manera de proceder con relación al desarrollo sustentable depende de las percepciones que se tengan. Si se percibe la disminución de los recursos, se recicla; si se percibe una cantidad ilimitada de recursos extractivos, o la posibilidad de contar con respuestas tecnológicas a todos los problemas, no se recicla. De modo similar, si la gente cree que las emisiones de los automóviles son las causantes del peligroso calentamiento global, comprarán más autos con sistemas eficientes de combustible, y buscarán otras alternativas. No obstante, los ciudadanos se deben sentir empoderados (empowered), deben creer que sus esfuerzos y decisiones tienen un significado para poder trabajar hacia la obtención de estilos de vida sustentables.

Las percepciones individuales llegan hasta la voluntad social colectiva, y hasta las operaciones políticas --y relacionadas con la política--, que puedan institucionalizar lo que pudo haberse iniciado como opciones de estilos de vida. Con relación a los automóviles, los incentivos monetarios provocan que los individuos a menudo hagan "lo correcto". Las prohibiciones son instrumentos de política más contundentes que funcionan en términos absolutos, como la indicación de las millas recorridas en un carro. Los incentivos y las prohibiciones son generados --y necesitan ser apoyados-- por políticas y por los gobiernos. Al pasar al ámbito de la sostenibilidad, tanto las creencias de los políticos, el sistema de gobernabilidad, como el papel de las organizaciones locales, nacionales e internacionales, todos, tienen una parte que desempeñar.

Los papeles solapados de la gobernabilidad, valores sociales y necesidades económicas generan la naturaleza interdisciplinaria de la ciencia de la sostenibilidad. Para romper las barreras entre las disciplinas --que muchas veces permanecen veladas--, y estimular la exploración de opciones de políticas prácticas, la CSA y la Infraestructura de Información sobre Biología Nacional (National Biological Information Infrastructure) del USGS (United States Geological Survey) ha lanzado la publicación electrónica: Sostenibilidad: Ciencia, práctica y políticas (Sustainability: Science, Practice, & Policy). "Es éste un esfuerzo importante en tanto aspira a responder las preguntas fundamentales acerca de qué impide la amplia diseminación de las mejores prácticas del desarrollo sustentable", escribió Klaus Töpfer, director ejecutivo del Programa Medioambiental de Naciones Unidas. "Espero que esta publicación pueda servir de catalizador para el debate entre diferentes disciplinas, de modo que incluya a expertos y políticos".

Dada su naturaleza interdisciplinaria, permanece en el aire la pregunta acerca de si la "ciencia de la sostenibilidad" es más una ciencia tradicional, una ciencia social, o algo diferente y más improvisado, más un arte que una ciencia. En el sentido más estrecho de experimentación y reproducción, no puede llamársele ciencia tradicional (aunque muchos de los campos que contribuyen a ella provienen de las ciencias tradicionales). En última instancia, es una ciencia el hecho de que sucesos empíricos están ocurriendo en nuestro ecosistema, y que tendrán efectos seguros; bien cierto es que afectarán la vida cotidiana de cada ser humano. El impacto final de las decisiones de hoy proporcionará, por tanto, una prueba final sobre la sostenibilidad.

Raíces económicas e históricas

El vínculo entre la economía y el medioambiente es crucial, en particular en un mundo globalizado. Sin embargo, la economía históricamente ha soslayado ampliamente las cuestiones medioambientales, desde los tiempos de Adam Smith y su Riqueza de las naciones (The Wealth of Nations) Es verdad que Smith incluyó "la tierra" entre sus factores de producción originales, pero principalmente como un recurso para la explotación. 2 Más tarde otros economistas minimizaron la importancia de la tierra y de otros factores medioambientales, al asumir virtualmente como inagotables los productos recolectados y utilizados por el hombre.

Fuente: http://www.blupete.com/Literature/
Thomas Malthus, iniciador de
las sombrías teorías de población

La excepción problemática es Thomas Malthus, quien al publicar Ensayo acerca del principio de la población (An Essay on the Principle of Population) en 1798, advirtió que mientras la población aumentaba exponencialmente, la producción de alimentos aumentaba sólo a partir de incrementos. 3 La población por tanto tendería a sobrepasar ampliamente sus niveles de subsistencia, lo cual conduciría a la pobreza masiva y la devastación. Esto sentaba los términos entre los límites medioambientales y las cada vez más crecientes necesidades humanas.

Con relación a la riqueza de las sociedades de hoy Malthus estaba equivocado, en tanto los avances tecnológicos han permitido la producción de alimentos, junto a un número de bienes y servicios, hasta incluso alcanzar índices más acelerados que los de la población. Una pregunta sobre la sostenibilidad futura es si el uso de los recursos podrá cambiar continuamente según se necesite, o si todos los recursos llegarán a desaparecer. Una pregunta relacionada con esto es cuán pesado será el precio que una creciente contaminación nos hará pagar, incluyendo los peligrosos desperdicios y efectos ya anticipatorios como los cambios climáticos. Los economistas se refieren a dichos costos, los cuales no son pagados por aquellos que recolectan o producen bienes, como externalidades. 4

Mientras tanto, Malthus acertó en algunas circunstancias particulares, como cuando varios grupos humanos han excedido la capacidad de carga,5 de sus medioambientes y han pagado el precio. Un ejemplo favorito de los medioambientalistas y de los científicos de la sostenibilidad es la Isla de Pascua, descubierta en 1722 por los europeos, quienes al tiempo que quedaron asombrados ante sus enormes estatuas de piedra, no pudieron sino meditar acerca de otros escenarios yermos. Las especulaciones sobre quién puso allí las piedras durarán siglos.

Hoy pensamos que tenemos la respuesta. Líderes de la civilización de la Polinesia que pobló la isla erigieron estas estatuas como símbolos enormes de su autoridad. El apetito de poder los condujo a hacer caso omiso de consideraciones ecológicas. En su afán por hacer estatuas cada vez más grandes, denudaron la isla al cortar más y más árboles con los cuales arrastraban las enormes piedras. El hecho de que la isla estaba aislada y su ecosistema era muy frágil la hizo más proclive aún al colapso medioambiental.

Aunque algunos medioambientalistas utilizan el ejemplo de la Isla de Pascua como símbolo de lo que pudiera sucederle a nuestra propia sociedad, los ecosistemas globales son, por supuesto, mucho más complejos y tienen más capacidad de recuperación, al tiempo que nuestra tecnología y habilidad para comunicarnos y para cambiar las cosas nos brindan más capacidad de adaptación. Sin embargo, como argumenta Jared Diamond en su libro El colapso: Cómo las sociedades escogen entre el fracaso o el éxito (Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed), otras sociedades han explotado en exceso los ecosistemas a su disposición y han provocado desastres similares a los pronosticados por Malthus. 6

La civilización maya presenta uno de los casos más dramáticos. Esta civilización colapsó, probablemente durante el siglo noveno d.n.e., dejando vastas ruinas repletas de templos abandonados y monumentos. Diamond explica el colapso a partir de "un crecimiento de la población por encima de la disponibilidad de recursos", junto a la deforestación, conflictos, sequías, y la inacción de los reyes maya. 7 La explicación va más allá del determinismo ecológico. A pesar de las difíciles circunstancias, Diamond considera que de haber los maya tomado mejores decisiones se hubiera evitado el colapso.

Fuente:  http://www.mnsu.edu/emuseum/prehistory/latinamerica/meso/cultures/maya.html
Proyecto Pirámide: el stress medioambiental forzó a los mayas a abandonar algunas ciudades (los conquistadores españoles terminaron el proceso)

Las sociedades que enfrentan exceso de población y presiones ecológicas no siempre fracasan. Diamond explica que en ocasiones se han dado cuenta de su situación y han adoptado estrategias de control del medioambiente que han permitido el éxito a largo plazo. Japón es un excelente ejemplo. En el siglo XVII la isla nación enfrentó una explosión en el crecimiento demográfico que amenazaba con aniquilar los recursos disponibles en su limitado espacio. En especial la deforestación era una amenaza. De acuerdo con Diamond, una combinación de prácticas forestales con miras al futuro, junto a medidas casi draconianas sobre la población, permitió que Japón evitara el destino de los maya, para moverse hacia su dinámico papel más reciente en la historia mundial. 8

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