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| Isla de Pascua: las caras de piedra de un
pasado insostenible |
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La ciencia de la sostenibilidad afirma, entonces, que lo
ocurrido en la Isla de Pascua y a los maya nos sucede a nosotros a escala
global, que estamos en condiciones de extralímite
9 en las que los
sistemas medioambientales no podrán sostener más nuestros estilos colectivos
de vida. Previsión, sabiduría y mejores decisiones son por tanto necesarios,
para que nuestra civilización global en última instancia pueda alcanzar el
éxito.
El hecho de que estamos enfrentando límites medioambientales
fue un asunto principal sobre el cual se hizo un llamado a la conciencia en
el informe de 1972 del Club de Roma, Los límites del crecimiento (The
Limits of Growth). Este informe fue un antecesor del movimiento por la
sostenibilidad, que predijo la posibilidad de una crisis en la medida en que
el mundo iba careciendo de bienes básicos. Con el uso de un modelo
computarizado y la extrapolación de estadísticas de los últimos 70 años, el
informe concluyó que, "si las actuales tendencias de crecimiento de la
población mundial, industrialización, contaminación, producción de
alimentos, y disminución de recursos permanecen inalterables, los límites de
crecimiento en este planeta se alcanzarán en algún momento de los próximos
cien años". El informe no era fatalista, argumentaba sin embargo que, "es
posible alterar estas tendencias de crecimiento y establecer una condición
de estabilidad ecológica y económica que sea sostenible aun adentrados en el
futuro". 10 Desde su inicio el informe ha sido altamente criticado, por
ejemplo, al asumir el crecimiento exponencial de la población y del uso de
los recursos y sólo incrementos de los cambios en la tecnología.
Una teoría similar, pero más catastrófica, fue presentada en
1968 por Paul Elrich, cuya obra, La población: una bomba (The
Population Bomb) actualizaba a Malthus y pronosticaba que, "en los años
70 el mundo experimentará hambrunas –cientos de millones de seres humanos
morirán por hambre". 11 En contraste, el opositor intelectual de Elrich,
Julian Simon, creía que la creatividad humana y el desarrollo tecnológico
permitirían la sustitución de los recursos, hasta el punto en que una
población en crecimiento infinito sería capaz de mejorar los estándares de
vida virtualmente para siempre: "Tenemos ahora en nuestras manos –en
realidad en nuestras bibliotecas—la tecnología para alimentar, vestir y
suministrar energía a una población cada vez más creciente durante los
próximos 7 mil millones de años." 12
El hecho de que tanto Simon como Elrich hicieran
afirmaciones absurdas –Simon basado en el conocimiento matemático del
crecimiento exponencial; y Elrich basado en el tiempo-- son advertencias
sobre los peligros que conlleva permitir que la ideología trascienda a los
hechos. Sin embargo, en sus argumentos sobre una carrera entre las
invenciones del hombre y las capacidades del medioambiente subyace un
entendimiento básico del reto de la sostenibilidad. Se reduce a la idea de
que la renovación de los recursos y su sustitución, junto al uso creativo de
infinitas y nuevas tecnologías, permitirán un crecimiento económico sin fin,
en oposición a la idea de que el crecimiento de la población, el crecimiento
del uso de los recursos per cápita, y los efectos del umbral,
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anunciarán una eventual catástrofe.
Aunque sociedades en específico han perdido la carrera entre
crecimiento y destrucción, la tendencia global generalizada ha sido la del
mejoramiento de los estándares de vida, medidos por indicadores tales como
la expectativa de vida, salud, uso de los recursos y tecnologías. Sin
embargo, las actuaciones del pasado no son garantía del futuro. Dado que la
tierra es finita, y dado el creciente uso de los recursos sin una
planificación cuidadosa por parte de una población creciente, perderemos en
algún momento a escala global. Al utilizar un rango más amplio de datos que
los utilizados por Elrich en 1968, los científicos de la sostenibilidad
consideran que estamos en algún lugar cercano al vértice y que debemos
comenzar a decrecer en el uso de los recursos per cápita, al tiempo que
debemos monitorear y manejar el medioambiente de manera mucho más sabia.
La reciente devastación de Nueva Orleáns nos brinda un
dramático ejemplo de cómo, incluso en una sociedad de tecnologías avanzadas
que ha mostrado un mejoramiento a largo plazo del bienestar social, las
presiones medioambientales unidas a un desastre natural pueden conducir a un
colapso local, el cual pudo haber sido aliviado con una mejor planificación
previa. Asentada muy por debajo del nivel del mar, con el río Mississippi
extendido a su alrededor y cercana a numerosos lagos y al Golfo de México,
Nueva Orleáns devino vulnerable a las inundaciones. Para protegerse la
ciudad edificó un sistema de diques. No obstante, cuando el huracán Katrina
la golpeó, los diques actuaron como un estanque gigante almacenando el agua,
y las bombas que usualmente servían para evitar las inundaciones quedaron
sumergidas. Desperdicios tóxicos y humanos se añadieron revueltos a este
estancamiento. La destrucción previa de los pantanos, que hubieran actuado
como un amortiguador natural del desastre al absorber el agua del huracán,
fue otro de los factores que aumentó los impactos de Katrina. Irónicamente
los diques, construidos para proteger la ciudad de las inundaciones por el
río, contribuyeron a que se secaran los pantanos. 14
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| Presa de fuego: el río Cuyahoga en 1952 |
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En Estados Unidos, al menos, muchos de los peores
pronósticos medioambientales anteriores a Katrina, no llegaron a ocurrir.
Los bosques han revivido, a menudo el aire en muchas zonas es más limpio, y
especies importantes, como el águila calva, ya no aparecen en las listas de
especies en peligro de extinción. No obstante, estos hechos no son ejemplo
de que no debemos hacer nada y de que la creación humana solucionará todos
los problemas. Nos muestran, sin embargo, que estar alertas sobre los
problemas del medioambiente puede conducir a un buen manejo del
medioambiente, y que ese buen manejo puede provocar un impacto. En realidad,
el águila calva estuvo en peligro de extinción, y especies anteriores, como
la paloma pasajera, se extinguieron. California estuvo plagada de alertas
sobre incendios, y el río Cuyahoga en Cleveland está tan contaminado en la
actualidad que se ha incendiado en varias ocasiones.
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La administración del medioambiente sin dudas ha tenido sus
éxitos a un nivel nacional, pero el uso indiscriminado de los recursos ha
creado una amenaza aún mayor. Y los países pequeños a menudo desatienden los
estándares medioambientales básicos. Los científicos del medioambiente han
advertido que, para escalar las amenazas globales, las soluciones deberán
requerir de previsión y planificación.
Notas
).