En las Sagradas Escrituras se hace referencia al suicidio de
Saúl dejándose caer sobre su espada y seguidamente su escudero se suicidó
utilizando el mismo método que su jefe, poniendo de manifiesto el efecto
imitativo del suicidio.
Con la publicación de la tragedia "Romeo y Julieta" de
William Shakespeare, numerosos adolescentes, identificados con los
personajes y sus turbulentos amores terminaron sus vidas por suicidio. En
los quince libros de este autor calificados como tragedias, aparecen
reflejados trece suicidios consumados y ocho posibles suicidios, en total
veintiún actos de suicidio. De los trece suicidios al menos siete están
descritos detalladamente y cuatro de ellos se pueden calificar como
suicidios asistidos mientras que otros tres presentan indiscutibles
elementos imitativos. En la obra shakesperiana el suicidio es presentado de
forma neutral y a veces positiva, despertando en el lector sentimientos de
piedad, compasión o admiración por la victima, no de rechazo o condena.
William Farr en 1843 consideró que "no hay una mejor
evidencia que el efecto imitativo de la conducta suicida".
El término "Efecto Werther" fue acuñado por el sociólogo
norteamericano D.P.Phillips en 1974 para describir el efecto de la sugestión
en la conducta suicida tomando como paradigma la novela "The sorrow of young
Werther" (Las penas del joven Werther) del escritor alemán Johan W.von
Goethe publicada en 1774 y en la que se cuenta la historia de un joven
talentoso quien desesperanzado por pasiones amorosas, se suicida mediante un
disparo en la cabeza. Su venta tuvo que ser prohibida en diversos lugares de
Europa porque desencadenó numerosos suicidios en jóvenes mediante el mismo
método.
Más recientemente fue publicado el libro, Final Exit, una
guía suicida para los enfermos terminales y la asfixia era recomendada como
uno de los más efectivos métodos para lograrlo. En el año de la publicación
de Final Exit el número de suicidios por asfixia en la ciudad de Nueva York
se incrementó en 313% de 8 casos a 33. En el 27 % de estos suicidios se
encontró en el lugar del fallecimiento, un ejemplar de Final Exit.
El "Efecto Yukiko" es un término similar al empleado por
Phillips y ha sido utilizado para referirse a la imitación de la conducta
suicida en el Japón, pues numerosos suicidios en adolescentes y jóvenes
sucedieron después de la cobertura sensacionalista del suicidio de Yukiko,
estrella japonés de rock. En este propio país ha sido muy estudiada la
influencia de los medios de comunicación masivos en las tasas de suicidio y
han concluido que las imágenes visuales sobre suicidio son un poderoso
estimulo para el suicidio por imitación en personalidades vulnerables
determinando incluso, la selección de métodos que no eran usuales en dicha
cultura.
El mayor número de suicidios reportados por esta causa fue
el que siguió al fallecimiento de la estrella del cine norteamericano
Marilyn Monroe pues durante el mes de su suicidio, en Agosto de 1962, hubo
303 suicidios, lo que significó un incremento del 12%.
Se han realizado múltiples investigaciones en las que se ha
investigado la relación existente entre el mal uso de la información acerca
del tema del suicidio y la ocurrencia de dichos actos, principalmente en
sujetos vulnerables adolescentes y jóvenes, encontrando una clara evidencia
del efecto que pueden tener los medios de difusión con relación a la
utilización de métodos de suicidio específicos.
Entre 1983 a 1986 se reportó un incremento del número de
suicidios en el tren subterráneo de Viena lo cual estaba vinculado a las
noticias sensacionalistas de los medios de difusión de estos actos suicidas.
En 1987 la Asociación Austriaca de Prevención del Suicidio lanzó una campaña
contra este tipo de cobertura periodística y logró que cesara la misma,
reduciéndose de forma sustancial el suicidio por este método.
En una investigación realizada en Québec de 71 suicidios
reportados, al menos el 14% de estos ocurrieron durante el mes siguiente a
la amplia cobertura en los medios de difusión del suicidio de un popular
periodista y el 90% utilizaron un método similar.
En Gran Bretaña se reportó una epidemia de suicidios por
fuego (mas de sesenta) en los doce meses después de la amplia divulgación
que tuvo un caso de este tipo ocurrido en Ginebra.
Se han reportado incrementos de las tasas de suicidio que
han seguido al reporte sensacionalista de este tipo de muerte también en los
Estados Unidos de América.
En otro estudio se examinó el comportamiento de las tasas de
suicidio después de exhibirse dos programas distintos en los que aparecían
historias ficticias de jóvenes que cometían suicidio lanzándose delante de
un tren. Se encontró un incremento de suicidios y un mayor numero de los
jóvenes que utilizaron dicho método. Los efectos imitativos fueron tan
sobresalientes que los suicidios ocurrieron en individuos que habían
presenciado los dramas y eran de la misma edad y sexo que los de los
personajes de ficción. Se reportaron sesenta suicidios durante los 70 días
posteriores a la exhibición de los programas.
El impacto de los medios de difusión en la génesis del
suicidio parece ser mas evidente cuando la noticia es ofrecida al público de
determinada forma por lo que se hace impostergable que los periodistas
cuenten con los conocimientos suicidológicos mínimos que le permitan cubrir
la noticia de una manera mas profesional.
No se pretende coartar la libertad de expresión de los
profesionales de la información sino dotarlos de los conocimientos
científicos para elevar la calidad de lo que se informa por lo que los
suicidólogos sugieren la manera en que debiera manejarse el tema del
suicidio y los profesionales de la información deciden cómo hacer dicho
manejo recordando que un buen profesional de la información nunca debe
olvidar que a la libertad de expresión debe ir unida la responsabilidad
social por las consecuencias de lo que se informa.
Las noticias sensacionalistas sobre el suicidio de una
personalidad pública puede precipitar el suicidio de personas vulnerables,
sobre todo los adolescentes y jóvenes por lo que se indica que en los
diarios se cumplan las siguientes indicaciones al reportar un suicidio:
- No debe aparecer la noticia en primera página ni en la última, que
sería la inicial para los que comienzan a leer el diario al revés.
- No deben aparecer fotos del fallecido.
- No se debe describir el método utilizado con lujo de detalles pues
sirve a otros de referencia si están indecisos de cual medio utilizar para
autodestruirse.
- No deben ofrecerse explicaciones simplistas ni únicas de lo sucedido
pues el suicidio es una conducta compleja que responde a causas
biológicas, psicológicas y sociales.
- No debe equipararse el suicidio con atributos valiosos del carácter ni
valores morales dignos de imitar como la valentía, la lealtad, el valor,
amor, dignidad, honor, el altruismo, la sensibilidad y el sentimiento
solidario, etc.
- No deben recalcarse únicamente los aspectos positivos de la
personalidad del difunto sino también los posibles factores que
facilitaron el suicidio como el padecimiento de una enfermedad mental, el
abuso de drogas y alcohol, los intentos suicidas previos, ingresos
psiquiátricos, falta de apoyo familiar y social, etc.
- No debe aparecer la palabra suicidio como sinónimo de éxito, salida,
opción, solución.
- No se debe ofrecer el suicidio como una forma de solucionar las
dificultades de la vida.
A continuación se ofrecen algunas sugerencias de cómo
manejar dicha información según un grupo de expertos de la Organización
Mundial de la Salud:
- Las noticias sobre el suicidio de un sujeto deben aparecer en las
páginas centrales y preferiblemente en forma de notas breves.
- La palabra suicidio no debe aparecer. Es preferible calificar la
muerte como de causa violenta o el empleo del calificativo de muerte
autoprovocada o autoinfligida.
- Se deben ofrecer ejemplos de otras personas que en situaciones
similares han respondido con mecanismos de adaptación creativos y de otros
individuos que en peores situaciones supieron encontrar soluciones no
autodestructivas.
Sugerencias
Los medios pueden convertirse en un aliado eficaz en la
prevención del suicidio como causa de muerte evitable debido a la
posibilidad de comunicarse con multitudes y su contribución en la prevención
del suicidio sería eficaz si se cumplieran las siguientes orientaciones:
I- Publicar los factores de riesgo para el suicidio
Los factores de riesgo de suicidio son aquellos que
predisponen a un sujeto a cometer suicidio. Son individuales,
generacionales, genéricos y están asociados a la cultura.
Entre los comunes a cualquier etapa de la vida se encuentran
la enfermedad mental, la presencia de la idea suicida planificada (plan
suicida), los antecedentes personales y familiares de conducta suicida, la
carencia de apoyo familiar y social, un hogar roto con discusiones y peleas
frecuentes entre los padres, el maltrato físico al niño o el psicológico en
forma de rechazo manifiesto, humillaciones y vejaciones, presencia de
familiares, principalmente padres, hermanos y abuelos, con antecedentes de
comportamiento suicida, por la posibilidad del aprendizaje por imitación, la
existencia de amigos o compañeros de escuela con dicha conducta, que, por
similar mecanismo, pueden predisponer a la realización de este acto, los
adolescentes que presenten alteraciones en su comportamiento sexual en forma
de precocidad, promiscuidad, abortos, embarazos no deseados u ocultos,
masturbación compulsiva, que hayan sido víctimas de abuso sexual, violación
u otro delito de esta índole, las variaciones en el comportamiento escolar,
como las dificultades en el rendimiento habitual, las fugas o deserción
escolar, el desajuste vocacional, las dificultades en las relaciones con
maestros y profesores, la presencia de amistades con conducta suicida
previa, la inadaptación de determinados regímenes escolares o militares
(becas, servicio militar). En el hogar, además de los factores de riesgo
mencionados en la niñez, hay que tener en cuenta aquellos que lo abandonan
de manera permanente antes de los 15 años; la identificación con familiares
suicidas, deprimidos o alcohólicos; convivencia con un enfermo mental como
único pariente; dificultades socioeconómicas; permisividad en el hogar de
determinadas conductas antisociales, lo que las refuerzan; presencia entre
los familiares directos de personalidades antisociales, criminales,
etcétera.
II.- Publicar los factores protectores para evitar el
suicidio
- Poseer habilidades sociales que le permitan integrarse a los grupos
propios de la adolescencia en la escuela y la comunidad de forma positiva
- Poseer confianza en sí mismo, para lo cual debe ser educado destacando
sus éxitos, sacando experiencias positivas de los fracasos, no humillarlos
ni crearles sentimientos de inseguridad.
- Tener habilidades para enfrentar situaciones de acuerdo a sus
posibilidades, lo cual les evitará someterse a eventos y contingencias
ambientales en las que probablemente fracasará, reservando las energías
para abordar aquellas empresas en las que salga triunfador.
- Tener capacidad de autocontrol sobre su propio "destino", como dijera
el poeta chileno Pablo Neruda, cuando expresó: "Tú eres el resultado de ti
mismo".
- Poseer y desarrollar una buena adaptabilidad, responsabilidad,
persistencia, perseverancia, razonable calidad de ánimo y de los niveles
de actividad.
- Aprender a perseverar cuando la ocasión lo requiera y a renunciar
cuando sea necesario.
- Tener buena autoestima, autoimagen y suficiencia.
- Desarrollar inteligencia y habilidades para resolver problemas.
- Saber buscar ayuda en momentos de dificultades, acercándose a la
madre, el padre, los abuelos, otros familiares, un buen amigo, los
maestros, el médico, el sacerdote o el pastor.
- Saber pedir consejos ante decisiones relevantes y saber elegir la
persona más adecuada para brindarlos.
- Ser receptivo a las experiencias ajenas y sus soluciones,
principalmente aquellas que han tenido exitoso desenvolvimiento.
- Ser receptivo ante las nuevas evidencias y conocimientos para
incorporarlos a su repertorio.
- Estar integrado socialmente y tener criterio de pertenencia.
- Mantener buenas relaciones interpersonales con compañeros de estudio o
trabajo, amigos, maestros y otras figuras significativas.
- Tener apoyo de los familiares y sentir que se le ama, se le acepta y
apoya.
- Lograr una auténtica identidad cultural.
- Poseer habilidades para emplear adecuada y sanamente el tiempo libre.
- Evitar el consumo de sustancias adictivas (café, alcohol, drogas,
tabaco, fármacos, etc.)
- Aprender a posponer las gratificaciones inmediatas por aquellas a
largo plazo que arrojen resultados duraderos.
- Desarrollar una variedad de intereses extrahogareños que le permitan
equilibrar las dificultades en el hogar si las tuviera.
- Saber expresar a personas confiables aquellos pensamientos dolorosos,
desagradables y muy molestos, incluyendo las ideas suicidas u otras, por
muy descabelladas que pudieran parecer.
A estos factores habría que añadir la capacidad para hacer
utilización de las fuentes que brindan salud mental, como las consultas de
consejería, de psicología o psiquiatría, las unidades de intervención en
crisis, los servicios médicos de urgencia, los médicos de la familia,
agencias de voluntarios en la prevención del suicidio, etc. Se debe educar a
los adolescentes en el aprovechamiento de la fuentes de salud mental
existentes en la comunidad, cuándo hacer uso de ellas, qué beneficios se
pueden obtener, qué servicios o posibilidades terapéuticas se les puede
brindar y favorecer con ello que se haga un uso racional de las mismas.
III. Publicar los mitos y las evidencias relacionadas con el
suicidio
Los mitos sobre el suicidio son múltiples entre los que se
mencionan los siguientes:
Mito: El que se quiere matar no lo dice
Criterio científico: De cada diez personas que se
suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra
dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.
Mito: El Suicidio no se puede prevenir porque ocurre por
impulso
Criterio científico: Toda persona antes de cometer un
suicidio evidencia una serie de síntomas que han sido definidos como
síndrome presuicidal, consistente en constricción de los sentimientos y
el intelecto, inhibición de la agresividad, la cual ya no es dirigida
hacia otras personas reservándola para sí, y la existencia de fantasías
suicidas, todo lo que puede ser detectado a su debido tiempo y evitar se
lleven a cabo sus propósitos.
Mito: Los suicidas son enfermos mentales
Criterio científico: Los enfermos mentales se suicidan
con mayor frecuencia que la población en general, pero no necesariamente
hay que padecer un trastorno mental para hacerlo. Pero no caben dudas de
que todo suicida es una persona que sufre.
Mito: Todo el que se suicida está deprimido
Criterio científico: Aunque toda persona deprimida tiene
posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todos
los que lo hacen presentan este desajuste. Pueden padecer
esquizofrenias, alcoholismo, trastornos del carácter, etc.
Mito: Preguntar a una persona sobre sus intenciones de
matarse incrementa el peligro que lo realice
Criterio científico: Está demostrado que hablar sobre el
suicidio con una persona en tal riesgo en vez de incitar, provocar o
introducir en su cabeza esa idea, reduce el peligro de cometerlo y puede
ser la única posibilidad que ofrezca el sujeto para el análisis de sus
propósitos autodestructivos.
Mito: El suicidio se hereda
Criterio científico: No está demostrado que el suicidio
se herede, aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma
familia que hayan terminado sus vidas por suicidio. En estos casos lo
heredado es la predisposición a padecer determinada enfermedad mental en
la cual el suicidio es un síntoma principal, como por ejemplo, los
trastornos afectivos y las esquizofrenias.
Mito: La prevención del suicidio es tarea de los psiquiatras
Criterio científico: Es cierto que los psiquiatras son
profesionales experimentados en la detección del riesgo de suicidio y su
manejo, pero no son los únicos que pueden prevenirlo. Cualquiera
interesado en auxiliar a este tipo de personas puede ser un valioso
colaborador en su prevención.
Mito: Una persona que se va a suicidar no emite señales de
lo que va a hacer
Criterio científico: Todo el que se suicida expresó con
palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.
Mito: Todo el que intenta el suicidio estará siempre en
riesgo de cometerlo
Criterio científico: Entre el 1 % y el 2 % de los que
intentan el suicidio lo logran durante el primer año después del intento
y entre el 10 al 20 % lo realizarán en el resto de sus vidas. Una crisis
suicida dura horas, días, raramente semanas, por lo que es importante
reconocerla para su prevención.
Mito: El suicida desea morir
Criterio científico.- El suicida está ambivalente, es
decir desea morir si su vida continúa de la misma manera y desea vivir
si se produjeran pequeños cambios en ella. Si se diagnostica
oportunamente esta ambivalencia se puede inclinar la balanza hacia la
opción de la vida.
Mito: El tema del suicidio debe ser tratado con cautela por
los problemas sociopolíticos que ocasiona.
Criterio científico: El tema del suicidio debe ser
tratado de igual forma que otras causas de muerte, evitar las noticias
sensacionalistas y aquellos manejos que provoquen la imitación de esa
conducta. Por otra parte, el suicidio como causa de muerte, se observa
en países de regímenes socioeconómicos diferentes, desde los muy
desarrollados hasta los que apenas tienen recursos, pues responde a
factores diversos, como son los biológicos, psicológicos, sociales,
psiquiátricos, existenciales, etc.
Mito: Si de verdad se hubiera querido matar, se hubiera
tirado delante de un tren.
Criterio científico: Todo suicida se encuentra en una
situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. El
método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien
lo utiliza, y proporcionarle otro de mayor letalidad es calificado como
un delito de auxilio al suicida (ayudarlo a que lo cometa), penalizado
en el Código Penal vigente.
Mito: El que intenta el suicidio es un cobarde
Criterio científico: Los que intentan el suicidio no son
cobardes sino personas que sufren.
Mito: El que intenta el suicidio es un valiente
Criterio científico: Los que intentan el suicidio no son
valientes ni cobardes, pues la valentía y la cobardía son atributos de
la personalidad que no se cuantifican o miden según la cantidad de veces
que usted se quita la vida o se la respeta.
Mito: Sólo los pobres se suicidan
Criterio cientifico: Los pobres también pueden
suicidarse aunque es mas probable que mueran de enfermedades
infectocontagiosas por sus condiciones de pobreza
Mito: Sólo los ricos se suicidan
Criterio científico: El suicidio es una causa de muerte
que se observa con mayor frecuencia entre los habitantes de países
desarrollados que en países en subdesarrollo, pero evidentemente los
ricos no son los únicos que se suicidan.
Mito: Sólo los viejos se suicidan
Criterio científico: Los ancianos realizan menos
intentos de autodestrucción que los jóvenes y utilizan métodos mortales
al intentarlo, lo cual conlleva al suicidio con mas frecuencia.
Mito: Los niños no se suicidan
Criterio científico: Después que un niño adquiere el
concepto de muerte puede cometer suicidio y de hecho ocurre este acto a
estas edades.
Mito: Si se reta un suicida no lo realiza
Criterio científico: Retar al suicida es un acto
irresponsable pues se está frente a una persona vulnerable en situación
de crisis cuyos mecanismos de adaptación han fracasado, predominando
precisamente los deseos de autodestruirse.
Mito: Cuando una depresión grave mejora ya no hay riesgo de
suicidio
Criterio científico: Casi la mitad de los que
atravesaron por una crisis suicida y consumaron el suicidio, lo llevaron
a cabo durante los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando
todos creían que el peligro había pasado. Ocurre que cuando la persona
mejora, sus movimientos se hacen más ágiles, está en condiciones de
llevar a vías de hecho las ideas suicidas que aún persisten, y antes,
debido a la inactividad e incapacidad de movimientos ágiles, no podía
hacerlo.
Mito: Los que intenta el suicidio no desean morir, sólo
hacen el alarde
Criterio científico: Aunque no todos los que intentan el
suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardosos, pues son
personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de
adaptación y no encuentran alternativas, excepto el intentar contra su
vida.
Mito: Los medios de comunicación no pueden contribuir a la
prevención del suicidio.
Criterio científico: Los medios de comunicación pueden
convertirse en un valioso aliado en la prevención del suicidio si
enfocan correctamente la noticia sobre el tema y cumplen las sugerencias
de los suicidólogos sobre como difundirlas.
IV.- Publicar los signos de alarma de una crisis suicida
Entre estos signos de alarma se encuentran los siguientes:
Llanto inconsolable, tendencia al aislamiento, las amenazas suicidas, deseos
de morir, desesperanza, súbitos cambios de conducta, afectos y hábitos,
aislamiento, conductas inusuales, consumo excesivo de alcohol o drogas,
realizar notas de despedidas, etc.
V.- Publicar las fuentes de salud mental a las que se
pudieran acudir en caso de situación de crisis suicida.
También se deben publicar aquellas instituciones,
organizaciones y líderes naturales a los que acudir para recibir la primera
ayuda psicológica cuando se está en una situación de riesgo de suicidio.
VI.- Divulgar los grupos de riesgo suicida
-
Los deprimidos
-
Los que tienen ideas suicidas o amenazan con el suicidio
-
Los sujetos que hayan realizado un intento suicida
-
Los sujetos en situaciones de crisis
-
Los sobrevivientes o familiares del suicida
VII.-Divulgar medidas sencillas que permita a la población
saber que hacer en caso de detectar un sujeto con riesgo de suicidio
- Preguntar siempre a la persona en situación de riesgo suicida si ha
pensado en el suicidio.
- Si la respuesta es afirmativa, evitar el acceso a cualquier método que
pueda dañarlo.
- Nunca dejarlo a solas mientras persistan las ideas suicidas.
- Avisar a otras personas significativas para el sujeto que contribuyan
a evitar la ocurrencia de un acto suicida.
- Acercarlo a las fuentes de salud a recibir atención especializada.
Los medios pueden convertirse en un aliado eficaz en la
prevención del suicidio como causa de muerte evitable debido a la
posibilidad de comunicarse con multitudes
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