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1.6. Uruguay 2001- 2003
1.6.1. Situación política e
institucionalidad
El actual Presidente de la República, Jorge Batlle del
tradicional Partido Colorado, asumió la presidencia en marzo de 1999 con
crédito y popularidad, apoyo que ha decaído fuertemente en el 2002 debido a
la debacle económica nacional y regional de los años siguientes a la
asunción de su mandato. Desde el inicio de su mandato, el gobierno se
articula en una coalición, formada junto al Partido Blanco (de
centro-derecha), en octubre del año 2001 entregó al presidente un paquete de
57 medidas de reactivación económica (que incluía un capítulo sobre
políticas sociales), las mismas fueron ignoradas en su gran mayoría por el
Ejecutivo. Un año después, este partido retira sus Ministros del Ejecutivo y
deja la coalición de gobierno que no se mantiene frente a las diferencias en
el abordaje de la situación de crisis económica y financiera que venían
manifestándose desde octubre de 2001.
El politólogo e historiador Gerardo Caetano insta a fines
del año 2002 a los partidos tradicionales a dejar de realizar pactos entre
sí y a incorporar a las izquierdas en los acuerdos nacionales porque éstas
representan a más del 40% de la ciudadanía. Asimismo advirtió que si las
izquierdas quieren llegar al gobierno deben aprender a pactar desde la
oposición. Puntualizando que "Hoy la sociedad política uruguaya ya no puede
establecer acuerdos de Estado entre blancos y colorados. Y eso, que rompe
los ojos, debe consagrarse definitivamente en esta sociedad. Hoy una
coincidencia patriótica debe incorporar necesariamente a las izquierdas, que
en este país ya significan más del 40% de la ciudadanía y más del 40% del
Parlamento", señaló Caetano. Añadió que, por su parte, las izquierdas deben
saber que, "para proponerse como alternativa de gobierno deben aprender la
necesidad de pactar desde la oposición. No se puede llegar al gobierno desde
una oposición cerrada". Caetano sostuvo que este "es un momento de
negociación política" y que la reforma del Estado necesita "un nuevo
contrato con el ciudadano", lo que "implica re-pensar el Estado y ensayar
una nueva comunicación entre técnicos y políticos". Según una encuesta
realizada por Factum, el 2002 fue un año malo para el 57% de los uruguayos,
el 81% considera que le fue mal al país. Las expectativas para el 2003 son
altas, pero también lo fueron un año antes para el 2002 y casi todos se
sintieron defraudados.
El Gobierno de Batlle está pasando a ser "el peor de la
historia" en el imaginario colectivo de una sociedad que siente que en menos
de tres años perdió valores y acumulaciones históricas. Las explicaciones a
este contexto adverso pueden estar en el análisis coyuntural de las
economías de la región y el mundo, pero la población en general pareciera no
justificar el deterioro social con una explicación basada en "factores
exógenos". Por su parte la cúpula del Partido Socialista del Uruguay expresa
en un documento23 que "Esta situación de
crisis genera inestabilidad permanente y fuertes movimientos reivindicativos
provenientes del vasto campo de excluidos sociales, del movimiento sindical
y de las expresiones corporativas del empresariado en situación de
estancamiento y endeudamiento, en búsqueda de sustento y viabilidad. Se
coloca así en el centro de la discusión estratégica y prospectiva, la
cuestión del bloque social alternativo, el acuerdo social, y la formación de
una nueva mayoría política para gobernar el Uruguay a partir del 2004."
En Setiembre de 2002, la inclinación política de los uruguayos se manifiesta
mayoritariamente a favor del Encuentro Progresista-Frente Amplio, opción de
izquierda que de verse concretada la vocación de voto (y en el caso de
obtener la mayoría absoluta en la primera vuelta de elecciones en noviembre
del año 2004) sería el primer gobierno nacional de izquierda en toda la
historia de Uruguay. Los partidos Blanco y Colorado existentes desde 1836 y
en alternación en el poder en los períodos democráticos, ven con temor este
posible cambio en la tradición electoral de la ciudadanía de este país.
1.6.2. Situación socio-económica
Resulta incontestable que la economía uruguaya atraviesa por
una profunda crisis, que afecta de múltiples formas a la sociedad,
fundamentalmente a través de su impacto en el empleo, la emigración y los
ingresos reales de los hogares. En febrero del año 2002, se nacionaliza la
crisis Argentina, esto es que se entra en una etapa de crisis a nivel
nacional en Uruguay también. El sistema financiero comenzó a mostrar signos
de debilidad. El país perdió la calificación investment grade y el
riesgo-país creció vertiginosamente y determinó el cierre de los mercados de
financiamiento voluntario. El detonante nacional fue la corrida bancaria que
comenzó con el Banco de Galicia Uruguay, intervenido por el Banco Central
para evitar la corrida de depósitos, principalmente de los depositantes
argentinos, le siguió la crisis del Banco Comercial por fraude de uno de sus
socios y la del Banco Montevideo. Es así que comienza una espectacular
corrida bancaria en la cual se perdieron casi 6.000 millones de dólares de
depósitos en el año, mayoritariamente de no residentes y mas de 2.000
millones de reservas del Banco Central. Esta situación puso las reservas de
Banco Central a su nivel más bajo lo que llevó a que fuese insostenible el
sistema de bandas cambiarias (debido a la falta de reservas para
mantenerlas), por lo que en el mes de junio se produjo una fuerte
devaluación. El Informe de Tendencias Y Perspectivas De La Economía
Uruguaya24, detalla que durante el primer semestre de 2002 el PBI cayó 7,8% y
se redujo la actividad de todos los sectores productivos excepto la del
sector agropecuario.
En noviembre del año 2002 el desempleo llegó a un 19% en el
marco de un fuerte aumento de la desocupación juvenil y una brutal caída en
los ingresos de los hogares, producto de la falta de empleo y la inflación.
Desde el año 2002, se vive el mas alto desempleo en los últimos 34 años, a
este panorama hay que sumar que una enorme masa laboral trabaja
informalmente, sin ningún tipo de beneficios y se ha tenido que adaptar a
fuertes reducciones salariales para no perder los puestos de trabajo, medida
que en los hechos se aplica también a la mayor parte de la actividad
económica formal nacional. Fuerte reducción de los salarios, aumento del
desempleo y aumento del costo de vida, son los datos que pautaron el segundo
semestre del año 2002 y los indicadores y proyecciones económicas no parecen
reflejar una reversión de esta tendencia en el corto y mediano plazo.
Los sectores de izquierda alertan sobre el recorte de
agentes económicos nacionales, que han perdido acceso al mercado externo, o
que no pueden sostenerse en el mercado interno por su actual debilidad y
desprotección (ya que han tenido que endeudarse a tasas muy elevadas para
seguir operando) y que estos actores económicos componen en su gran mayoría
las capas medias y medias altas tradicionalmente numerosas en la sociedad
uruguaya que están enfrentando también un deterioro en su calidad de vida y
un fuerte sentimiento de inseguridad e incertidumbre.
A pesar de que la crisis social se observa a diario en el
aumento de personas actuando como vendedores ambulantes, en el aumento de
jóvenes comiendo de la basura y de niños que trabajan en los medios de
transporte urbanos, así como un aumento brutal de la pobreza en las zonas
rurales, pareciera que los partidos políticos están mas preocupados en armar
sus propuestas ideológicas para las elecciones del año 2004, antes que
unirse para buscar una salida común. La cuestión del acuerdo social cobra
una nueva significación, en un país de cultura democrática e
institucionalista, y que se llamó hasta no hace mucho "la clase media mas
educada de AL", para algunos actores políticos abre nuevas posibilidades en
la perspectiva de un gobierno del Encuentro Progresista/EP a partir del
2005, para otros es una gran preocupación pero terminó siendo una
entelequia. Se observa, que para muchos actores sociales la esperanza del
país radica hoy en hacer progresar el acuerdo social como base social de una
nueva mayoría política que se construirá mediante política de alianzas. Qué
tipo de alianzas, y qué políticas siguen pendientes y aún resta lograr que
la población viva de manera mas digna mientras los políticos calculan su
reposicionamiento en un posible cambio en el tablero electoral tradicional.
Las reacciones ante esta crisis que se han manifestado desde la sociedad
civil son abundantes y efectivas, de alguna forma en una sociedad
paternalista y estato-céntrica, la crisis social y la incapacidad de un
consenso político nacional han llevado a que la solidaridad de la población
se manifestara espontáneamente a través de las organizaciones sociales ya
existentes y en algunos casos dando lugar a la creación de nuevos espacios
solidarios.
Notas
Para facilitar la lectura del presente texto se han hecho enlaces de manera
que usted pueda tener dos opciones: bien puede seguir la estructura del
documento -Estado de situación, Actores sociales relevantes, Escenarios de
Conflictos, Consideraciones Finales y Referencias Bibliográficas- , para
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puede darle continuidad a la lectura de cada uno de los países estudiados
yendo al enlace del país en la sección correspondiente.
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