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Parte 1 / 6
Fragmento de la ponencia presentada
ante
la Consulta Regional del Foro de Diplomacia Ciudadana
sobre temas de paz, seguridad hemisférica y prevención y resolución de
conflictos
México, noviembre 3 y 4, 2003
Prólogo
Las reflexiones que presentamos en este documento tienen la
intención de entregar un bosquejo muy general de las tendencias y las causas
que han dado origen a los conflictos violentos en la región de América
Latina y del Caribe, con el propósito de ahondar en aquellos factores que de
manera clara, en ocasiones, y no muy visibles, en otras, han dado por
resultado una compleja situación que es necesario abordar para identificar
cuáles son los elementos que obstaculizan la construcción de la paz y las
vías posibles para darle a conflictos históricos un tratamiento oportuno,
adecuado y basado en el respeto de los derechos humanos de las personas y
los pueblos involucrados. Al final del documento presentamos una revisión de
aquellos elementos y experiencias que se constituyen en una esperanza en el
presente, para con ellos, construir las alternativas para afrontar los
innumerables problemas de la región que nos plantean los retos futuros.
Estas anotaciones a los problemas que nos aquejan surgen de
mi experiencia como defensora de derechos humanos en mi país, Colombia, que
me ha permitido en este largo camino, aproximarme y conocer a hermanos y
hermanas de diversas organizaciones sociales, políticas y de derechos
humanos de América Latina y el Caribe, unidos en la causa de la búsqueda de
la justicia, la verdad y la reconciliación de nuestros pueblos.
Dicha experiencia se ha potenciado en gran medida con el
apoyo del Comité Andino de Servicios, expresión regional del "American
Friends Service Committee" , organización que desde el contexto de las
iglesias históricas que han construido un pensamiento y una práctica para la
paz, nos enseña de la lucha de la misión cuáquera cuyas raíces se hunden en
el respeto al ser humano y a la dignidad inherente a él, como forma para
rechazar cualquier expresión violenta.
La búsqueda de alternativas a los conflictos violentos, como
la que impulsan los Cuáqueros, que toma cuerpo en manifestaciones
pacifistas, trasciende la pasividad o el conformismo con la injusticia, para
desplegar acciones creativas y variadas que apuntan a la remoción de las
causas de la violencia, empujados por el interés de servicio a las personas
que se ven vulneradas en sus derechos por causa de formas de discriminación,
opresión, exclusión o limitación de sus derechos humanos.
Reconociendo, como hacen muchos analistas y practicantes de
la no-violencia en el mundo hoy, que el conflicto acompaña al ser humano en
sus relaciones cotidianas con la naturaleza y con sus semejantes, y que su
surgimiento ha sido y puede ser un factor de transformaciones significativas
tanto en lo individual como lo societal, el presente documento busca
alimentarse de esa experiencia personal e institucional que brinda el CAS-AFSC
para encontrar alternativas que ayuden a un manejo del conflicto para
prevenir, hasta donde ello sea posible, que derive en manifestaciones
violentas.
Mi experiencia como activista y sobre todo, como educadora
en derechos humanos me indica que cuando la esperanza está a punto de
desaparecer, porque los conflictos violentos aparecen como irremediables o
inevitables, es cuando más requerimos de dar lo mejor que tengamos de
nosotras y nosotros para insistir, tercamente, en que, como lo dice la
Declaración Universal de Derechos Humanos, "la paz tiene por base el
reconocimiento de la dignidad intrínseca y los derechos inalienables de
todos los miembros de la familia humana".
Introducción
La importancia de iniciar un diálogo regional sobre la
comprensión de los tipos de conflictos presentes en América Latina y el
Caribe hoy, sus causas y consecuencias, y las respuestas que dan a ellos las
organizaciones y comunidades afectadas, es el interés fundamental de esta
reflexión, que apunta a indagar sobre las respuestas a los conflictos cuando
éstos se tornan violentos, bien sea por la incapacidad de los Estados de la
región de afrontarlos y reconocerlos, bien porque existe falta de voluntad
política para manejarlos, bien porque hay demasiadas presiones externas que
los producen y alimentan, o porque los recursos disponibles para su
tratamiento y la imaginación han sido escasos.
El momento actual vive el cambio de foco de los conflictos
armados de la región Mesoamericana a la Andino-Amazónica, algo que ocupa
mucho el interés de los gobiernos hemisféricos, en particular el de los
Estados Unidos.
Se deja de lado en este cambio de interés, la consideración
de los factores que originaron las guerras civiles en Centroamérica y que,
tras la conflagración armada, llevaron a un mayor empobrecimiento de la
población que sufrió los rigores de la guerra y la turbulencia política en
la década del 80 en Centroamérica y en la de los 90 en México, en un
contexto en el que el incumplimiento de los acuerdos de paz que
sobrevinieron a los conflictos sumieron en una profunda crisis a la mayoría
de los pueblos de estos países.
Las luchas centroamericanas por la justicia social y la
democracia lograron ganar la simpatía de vastos sectores sociales de los
países de Europa y Norteamérica, por la presión de la sociedad civil mundial
hacia la búsqueda de una salida negociada a estos conflictos en el último
lustro del siglo XX.
Sin embargo, la aparición de nuevas crisis y en particular,
la degradación del conflicto armado en Colombia, la inestabilidad política
en la región, el surgimiento de formas de violencia social y política, los
levantamientos populares en demanda de mejores niveles de vida y lucha
contra la corrupción privada y pública, que son respondidos con represión,
configuran un escenario inédito en el que se conjugan el deterioro de las
condiciones de vida de la mayoría de la población latinoamericana a causa de
la imposición de modelos económicos excluyentes, que exacerban viejas formas
de exclusión, discriminación y opresión, basadas en la condición económica o
social, el género, el origen étnico, la ubicación geoestratégica de recursos
naturales y la concentración de la riqueza en pocas manos.
La pretensión de negar los derechos constitucionales
duramente conquistados por las luchas contra las dictaduras y los regímenes
autoritarios de corte presidencialista, genera cada día conflictos sociales
en todo el panorama latinoamericano.
La vulneración de los derechos ha sido respondida por una
masiva movilización social, que inició con el movimiento Zapatista tras la
entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, en 1994,
seguido por los levantamientos indígenas que en Ecuador produjeron el cambio
de gobierno en el 2000, las grandes protestas campesinas y populares contra
la privatización del agua y los servicios públicos en Bolivia y Perú, las
marchas de protesta contra la corrupción que acabó con el ahorro de cientos
de miles de personas en Argentina, con repercusiones en los países de
frontera, y que mantienen un perfil de alta tensión social en Venezuela por
los intentos de derrocar al presidente Chávez.
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