|
PREFACIO
Una de las
responsabilidades más exigentes que se ha planteado a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos desde su creación, hace más de cuarenta
años, ha sido la supervisión del cumplimiento de la protección de los
derechos humanos en los Estados miembros de la Organización de los Estados
Americanos, frente a las amenazas terroristas. Para dar cumplimiento cabal a
esta obligación, la Comisión ha hecho claramente hincapié en que la garantía
de los derechos fundamentales en esas situaciones no contradice la
obligación que tienen los Estados miembros de proteger a sus ciudadanos
frente a la violencia terrorista. Al contrario, las iniciativas contra el
terrorismo se sustentan en el propósito de proteger los derechos
fundamentales y la democracia, cuyo menoscabo y destrucción busca el
terrorismo. Mediante mecanismos como las derogaciones y las cláusulas
restrictivas, el derecho internacional de los derechos humanos reconoce que
en circunstancias excepcionales puede ser necesaria una restricción o
suspensión de ciertos derechos, a fin de proteger los derechos humanos y la
democracia y provee los medios para ponerla en práctica.
Los ataques terroristas
perpetrados en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, si bien de
magnitud y horror extraordinarios, no han modificado esos preceptos
fundamentales. De hecho, quizá hoy más que nunca es esencial que los Estados
miembros aseguren que sus respuestas a esos actos inexcusables de violencia,
honren fielmente las libertades y los valores que sirven de cimiento a las
sociedades democráticas de nuestro hemisferio. La aceptación de una mengua
en este sentido sólo favorece a los intereses de las fuerzas que plantean
las amenazas más temibles a nuestra región en el siglo XXI.
En estas circunstancias,
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presenta este informe sobre
terrorismo y derechos humanos, con la esperanza de que ayude a los Estados
miembros de la Organización de los Estados Americanos y a otros actores
interesados en el sistema interamericano a asegurar que las iniciativas
contra el terrorismo se ciñan fielmente a los derechos y libertades humanas
fundamentales y, de esta forma, cumplan con uno de los componentes
fundamentales de una campaña exitosa contra la violencia terrorista.
La Comisión desea
agradecer el trabajo de su Secretaría Ejecutiva en la preparación de este
informe. En particular, la Comisión quiere reconocer las contribuciones de
Brian Tittemore, principal redactor, con la colaboración de Bernard Duhaime,
Especialistas en Derechos humanos. También contribuyeron en partes
específicas del informe, Eduardo Bertoni, Relator Especial para la Libertad
de Expresión, Lisa Yagel, Abogada de la Relatoría para la Libertad de
Expresión, Helena Olea, Abogada de la Relatoría sobre Trabajadores
Migratorios y sus Familias, y Gabriela Hageman, Secretaria Principal, y Nora
Anderson y Gloria Hansen, Técnicos de Documentos.
|