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Tomado del Instituto de Gobernabilidad de
Cataluña
Parte 2 / 4
3. El desarrollo humano
como paradigma de justicia distributiva
Al margen del uso –y abuso- de
la expresión desarrollo humano, la propuesta, como tal, surgida a principios
de los noventa, constituye, quizás, el esfuerzo más amplio y serio por
sistematizar enfoques y experiencias en torno a la problemática de la
pobreza y su relación con los derechos de las personas. Para las Naciones
Unidas, estos mensajes significan un desafío que ha hecho posible que desde
esa posición se ensayen respuestas alternativas que se han ido reuniendo en
diferentes documentos, siendo los más representativos aquellos que
anualmente, desde 1990, el PNUD ha venido publicando bajo el título general
de Informe sobre desarrollo humano.
Aceptado actualmente como un modelo o paradigma, el desarrollo humano, tal
como lo entiende el PNUD, tiene la particularidad de encerrar un concepto
más que de referirse a una definición de tipo clásico; lo que, a final de
cuentas, le da mayor amplitud en el manejo de sus categorías, buscando
evitar cualquier rigidez interpretativa frente a la realidad a la que
pretende responder. En efecto, el concepto desarrollo humano se va
articulando mediante la incorporación al término desarrollo -tema sobre el
cual se ha dicho y escrito bastante- un conjunto de atributos que tienen
como referencia central, como eje, la persona34.
A partir de precisiones sobre contenidos –esto es, de fondo y no de forma-
que se van aplicando a la expresión desarrollo, el PNUD ha ido intentado
construir una propuesta35;
pretendiendo con ello tomar distancia de aquellos enfoques o modelos que han
reducido el término desarrollo a categorías de tipo cuantitativo –como las
de crecimiento/distribución- o referidas a medidas compensatorias al impacto
social causado por las políticas de ajuste estructural. En este sentido, el
esfuerzo de sistematización puesto en relieve en el conjunto de los
documentos publicados por el PNUD, se orientan a:
-
ordenar y establecer los
vínculos entre los diferentes aspectos de una misma problemática, mediante
diagnósticos basados en experiencias en diferentes países; y,
-
formular iniciativas
integrales en torno a los problemas humanos tipificados en temas como la
pobreza, el género, los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental, las
migraciones, etc. .
Desde esta perspectiva, el
desarrollo humano deriva en un concepto en el que el atributo humano se
asocia al desarrollo como sustantivo y no meramente como adjetivo; y, por
tanto, se refiere a todo esfuerzo de desarrollo mediante el cual, las
personas, ubicadas como centro del proceso, ven ampliadas sus oportunidades
y capacidades, una vez que se garantiza su seguridad humana; esto es, la
seguridad económica (en el ingreso y en el empleo), en la salud, en la
educación, en las condiciones ambientales, etc.36
Contrario a toda forma discriminatoria, al menos en su intencionalidad, la
propuesta sobre desarrollo humano busca construir una sociedad basada en la
persona; de ahí que en su lectura del desarrollo, las preposiciones de (la
gente), por (la gente) y para (la gente) adquieren una nueva dimensión. En
esta nueva dimensión, las personas -o la gente, como se lee en los
documentos- no sólo son las depositarias de los beneficios del crecimiento
económico, sino que se transforman en las gestoras de su destino cuyo
objetivo es optimizar su calidad de vida. Pero para que este proceso de
cambio sea efectivo, se requiere de condiciones políticas propicias que
garanticen un ambiente de libertades mínimas que posibiliten el ejercicio de
una democracia real; esto es, aquella que haga viable el pleno respeto a los
derechos humanos, concebidos en todas sus dimensiones. Desde esta
perspectiva, lo económico y lo político constituyen una unidad que actúa de
manera interrelacionada sobre realidades sociales y culturales concretas,
haciendo viable cualquier proyecto nacional. Los alcances de la propuesta se
completa, se totaliza, con el atributo sostenible, aplicado en una doble
dirección: extendiéndola en el tiempo, para que toda generación -presente y
futura- sea beneficiaria del desarrollo; y, simultáneamente, condicionándola
a la variable ambiental -entendida como uso y conservación racional de los
recursos naturales- como factor de soporte del proceso37.
Vista así, una estrategia de desarrollo humano sostenible pretendería
encontrar la clave que posibilite revertir la tendencia hacia un deterioro
permanente de las actuales condiciones de vida -no sólo físicas, hay que
insistir en ello- de las personas. De lo contrario, cualquier equilibrio
social y político resultaría aparente; y por lo mismo, precario en el
mediano plazo, poniendo en riesgo aquellas siete libertades a las que alude
el Informe sobre el desarrollo humano 200038:
“(...)
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Libertad de la discriminación (género; raza; origen, geográfico o
étnico; religión39)
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Libertad de la necesidad (nivel de vida decente)
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Libertad para desarrollarse y realizarse (potencialidad humana)
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Libertad del temor (amenazas contra seguridad personal; tortura;
detención arbitraria; etc.) |
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Libertad de la injusticia y de las violaciones a la ley
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Libertad para participar (adopción de decisiones; expresión de
opiniones; asociarse) |
 |
Libertad para tener un trabajo decente (rechazo a la explotación)
|
(...)”
Estas libertades -no alcanzadas
aún, hay que precisarlo- tienen la particularidad de representar, a la vez,
el fin y los medios de la propuesta del desarrollo humano. Esto significa
que no se puede aspirar a ellas si es que no forman parte de un mismo
proceso, que se inicia garantizando la vigencia del principio de seguridad
humana, condición ésta necesaria, pero no suficiente, para ampliar las
oportunidades y capacidades de las personas. Es más, esas libertades
-consideradas como expresiones concretas de la libertad- y su relación con
las capacidades, según se señaló más arriba, constituyen el lugar común en
donde se encuentran o confluyen, no por coincidencia sino por vinculación,
la propuesta del dh y la teoría de la justicia distributiva de Amartya Sen:
“(...) La expansión de la
libertad es tanto el fin primordial del desarrollo como su medio
principal. El desarrollo consiste en la eliminación de algunos tipos de
falta de libertad que dejan a los individuos pocas opciones y escasas
oportunidades para ejercer su agencia razonada. La eliminación de la falta
de libertades fundamentales (...) es una parte constitutiva del
desarrollo. (...)”40.
Se alude, pues, a libertades que
parten de proveerle –aunque surja la pregunta sobre qué mecanismos- a la
gente oportunidades y capacidades para su realización personal; pero como
medios para que vayan ejerciendo, dentro del proceso mismo, su libertad. De
ahí que ese proceso lógico que sigue la propuesta distributiva de Sen, que
avanza desde la desigualdad hasta la libertad, entendida como medio
(facultad de decidir) y como fin (bien superior), encuentre su mejor
expresión cuando en la propuesta del dh se postula que, en su lectura del
desarrollo, las preposiciones, ya aludidas, de (la gente), por (la gente) y
para (la gente), adquieren una nueva dimensión. Es decir, cuando en esta
nueva dimensión, las personas como actores activos de su destino optimizan
su calidad de vida, en función de la libertad. O, como dice Sen, cuando
ella, la libertad, tiene “un papel directo en el mismo bien-estar, en la
medida en que la decisión y la elección son también parte de la vida”41.
Este marco conceptual y de definiciones sobre el desarrollo humano no sólo
pretende reunir aquellos mensajes que desde décadas atrás constituyen una
visión del desarrollo que se aproxima al lugar mismo del excluido de las
decisiones y del diálogo «global», sino que, además, busca centrar el debate
en el tema de la libertad. De ahí que en esta propuesta la preocupación
avanza más allá de la satisfacción de las necesidades básicas expuestas en
el principio de seguridad humana como un problema de distribución del
ingreso, hacia la distribución de otro tipo de bienes, menos materiales pero
igualmente indispensables para la vida humana, individual y social (paz,
democracia, participación, buen gobierno, etc.) que se sintetizan en la
expresión libertad. Esto, aunque el examen objetivo de la libertad -o
libertades, cuando en la propuesta del desarrollo humano, ella se expresa en
sus connotaciones económicas, políticas, sociales, culturales y ambientales-
lleva a una conclusión: la de ser elementos ausentes en la vida de millones
de personas; o, como diría Leonardo Boff, que se trata de libertades
cautivas42.
Al margen de esta afinidad de criterios entre ambas visiones –no por
coincidencia, se decía antes- y el reconocimiento de su validez empírica
como carencias o ausencias en la vida de millones de seres humanos, lo
relevante es que con ello no se queda resuelto, si no de manera definitiva,
por lo menos en avances sustantivos, un cuestionamiento que resulta
fundamental: considerar como universalmente válido e inamovible el modelo
capitalista de economía de mercado; esto es, como modelo predominante y
exclusivo. Desde la perspectiva del mundo subdesarrollado, este tema
constituye el punto de partida y, a la vez, la raíz del problema.
Notas
34. Esta afirmación corresponde a una amplia polémica que data desde hace más de
treinta años, en la que, principalmente, desde sectores cristianos, se buscó
reivindicar en el contenido del término desarrollo el valor que debía
adquirir la persona, como eje de toda acción en favor de la justicia. Prueba
de ello son los valiosos trabajos de E. Mounier, L-J. Lebret, D. Goulet;
incluyendo los aportes de la teología de la liberación. En este sentido, es
oportuna la frase de Paulo VI en la encíclica Populorum Progressio (1967),
cuando se refiere a la promoción de "todos los hombres y de todo el hombre"
(Nº 14).
35. Esto sin dejar de señalar que para esta agencia de desarrollo de las
Naciones Unidas, la propuesta permanece más como un ideario que como un
programa.
36. Cf.
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Informe sobre
Desarrollo Humano 1994. Fondo de Cultura Económica, 1994. Véase el capítulo
2. Es necesario tener presente la correspondencia existente entre estas
libertades y los derechos humanos consagrados por las Naciones Unidas. Por
otro lado, se puede observar claramente la influencia del enfoque de
justicia distributiva de Amartya Sen en la propuesta del PNUD, toda vez que
el uso dado a las categorías oportunidades y capacidades conservan el mismo
sentido.
37. Este atributo de sostenibilidad amplió la dimensión del desarrollo humano
en términos de desarrollo humano sostenible (dhs).
38. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Informe sobre
Desarrollo Humano 2000 (Sinopsis); Madrid, Ediciones Mundi-Prensa, 2000, pp.
1-13.
39. Habría que agregar también la de “clase” (nota del autor).
40. Sen, Amartya. Desarrollo y Libertad. Barcelona, Planeta, 2000. Prólogo; p.
16.
41. Amartya
Sen. Nuevo Examen de la Desigualdad. Op. cit., p. 56.
42. Cf. Boff, Leonardo; El águila y la gallina. Una metáfora de la condición
humana; Madrid, Editorial Trotta; 2ª edición, 1998; p. 18.
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