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 JUSTICIA DISTRIBUTIVA Y DESARROLLO HUMANO: UNA MIRADA DESDE LOS POBRES

Desarrollo Humano Sustentable

Por Carlos P. Lecaros Zavala      

Tomado del Instituto de Gobernabilidad de Cataluña

Parte 2 / 4   

3. El desarrollo humano como paradigma de justicia distributiva

Al margen del uso –y abuso- de la expresión desarrollo humano, la propuesta, como tal, surgida a principios de los noventa, constituye, quizás, el esfuerzo más amplio y serio por sistematizar enfoques y experiencias en torno a la problemática de la pobreza y su relación con los derechos de las personas. Para las Naciones Unidas, estos mensajes significan un desafío que ha hecho posible que desde esa posición se ensayen respuestas alternativas que se han ido reuniendo en diferentes documentos, siendo los más representativos aquellos que anualmente, desde 1990, el PNUD ha venido publicando bajo el título general de Informe sobre desarrollo humano.

Aceptado actualmente como un modelo o paradigma, el desarrollo humano, tal como lo entiende el PNUD, tiene la particularidad de encerrar un concepto más que de referirse a una definición de tipo clásico; lo que, a final de cuentas, le da mayor amplitud en el manejo de sus categorías, buscando evitar cualquier rigidez interpretativa frente a la realidad a la que pretende responder. En efecto, el concepto desarrollo humano se va articulando mediante la incorporación al término desarrollo -tema sobre el cual se ha dicho y escrito bastante- un conjunto de atributos que tienen como referencia central, como eje, la persona34. A partir de precisiones sobre contenidos –esto es, de fondo y no de forma- que se van aplicando a la expresión desarrollo, el PNUD ha ido intentado construir una propuesta35; pretendiendo con ello tomar distancia de aquellos enfoques o modelos que han reducido el término desarrollo a categorías de tipo cuantitativo –como las de crecimiento/distribución- o referidas a medidas compensatorias al impacto social causado por las políticas de ajuste estructural. En este sentido, el esfuerzo de sistematización puesto en relieve en el conjunto de los documentos publicados por el PNUD, se orientan a:

  • ordenar y establecer los vínculos entre los diferentes aspectos de una misma problemática, mediante diagnósticos basados en experiencias en diferentes países; y,

  • formular iniciativas integrales en torno a los problemas humanos tipificados en temas como la pobreza, el género, los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental, las migraciones, etc. .

Desde esta perspectiva, el desarrollo humano deriva en un concepto en el que el atributo humano se asocia al desarrollo como sustantivo y no meramente como adjetivo; y, por tanto, se refiere a todo esfuerzo de desarrollo mediante el cual, las personas, ubicadas como centro del proceso, ven ampliadas sus oportunidades y capacidades, una vez que se garantiza su seguridad humana; esto es, la seguridad económica (en el ingreso y en el empleo), en la salud, en la educación, en las condiciones ambientales, etc.36

Contrario a toda forma discriminatoria, al menos en su intencionalidad, la propuesta sobre desarrollo humano busca construir una sociedad basada en la persona; de ahí que en su lectura del desarrollo, las preposiciones de (la gente), por (la gente) y para (la gente) adquieren una nueva dimensión. En esta nueva dimensión, las personas -o la gente, como se lee en los documentos- no sólo son las depositarias de los beneficios del crecimiento económico, sino que se transforman en las gestoras de su destino cuyo objetivo es optimizar su calidad de vida. Pero para que este proceso de cambio sea efectivo, se requiere de condiciones políticas propicias que garanticen un ambiente de libertades mínimas que posibiliten el ejercicio de una democracia real; esto es, aquella que haga viable el pleno respeto a los derechos humanos, concebidos en todas sus dimensiones. Desde esta perspectiva, lo económico y lo político constituyen una unidad que actúa de manera interrelacionada sobre realidades sociales y culturales concretas, haciendo viable cualquier proyecto nacional. Los alcances de la propuesta se completa, se totaliza, con el atributo sostenible, aplicado en una doble dirección: extendiéndola en el tiempo, para que toda generación -presente y futura- sea beneficiaria del desarrollo; y, simultáneamente, condicionándola a la variable ambiental -entendida como uso y conservación racional de los recursos naturales- como factor de soporte del proceso37.

Vista así, una estrategia de desarrollo humano sostenible pretendería encontrar la clave que posibilite revertir la tendencia hacia un deterioro permanente de las actuales condiciones de vida -no sólo físicas, hay que insistir en ello- de las personas. De lo contrario, cualquier equilibrio social y político resultaría aparente; y por lo mismo, precario en el mediano plazo, poniendo en riesgo aquellas siete libertades a las que alude el Informe sobre el desarrollo humano 200038:

“(...)

viñeta

Libertad de la discriminación (género; raza; origen, geográfico o étnico; religión39)

viñeta

Libertad de la necesidad (nivel de vida decente)

viñeta

Libertad para desarrollarse y realizarse (potencialidad humana)

viñeta

Libertad del temor (amenazas contra seguridad personal; tortura; detención arbitraria; etc.)

viñeta

Libertad de la injusticia y de las violaciones a la ley

viñeta

Libertad para participar (adopción de decisiones; expresión de opiniones; asociarse)

viñeta

Libertad para tener un trabajo decente (rechazo a la explotación)

(...)”

Estas libertades -no alcanzadas aún, hay que precisarlo- tienen la particularidad de representar, a la vez, el fin y los medios de la propuesta del desarrollo humano. Esto significa que no se puede aspirar a ellas si es que no forman parte de un mismo proceso, que se inicia garantizando la vigencia del principio de seguridad humana, condición ésta necesaria, pero no suficiente, para ampliar las oportunidades y capacidades de las personas. Es más, esas libertades -consideradas como expresiones concretas de la libertad- y su relación con las capacidades, según se señaló más arriba, constituyen el lugar común en donde se encuentran o confluyen, no por coincidencia sino por vinculación, la propuesta del dh y la teoría de la justicia distributiva de Amartya Sen:

“(...) La expansión de la libertad es tanto el fin primordial del desarrollo como su medio principal. El desarrollo consiste en la eliminación de algunos tipos de falta de libertad que dejan a los individuos pocas opciones y escasas oportunidades para ejercer su agencia razonada. La eliminación de la falta de libertades fundamentales (...) es una parte constitutiva del desarrollo. (...)”40.

Se alude, pues, a libertades que parten de proveerle –aunque surja la pregunta sobre qué mecanismos- a la gente oportunidades y capacidades para su realización personal; pero como medios para que vayan ejerciendo, dentro del proceso mismo, su libertad. De ahí que ese proceso lógico que sigue la propuesta distributiva de Sen, que avanza desde la desigualdad hasta la libertad, entendida como medio (facultad de decidir) y como fin (bien superior), encuentre su mejor expresión cuando en la propuesta del dh se postula que, en su lectura del desarrollo, las preposiciones, ya aludidas, de (la gente), por (la gente) y para (la gente), adquieren una nueva dimensión. Es decir, cuando en esta nueva dimensión, las personas como actores activos de su destino optimizan su calidad de vida, en función de la libertad. O, como dice Sen, cuando ella, la libertad, tiene “un papel directo en el mismo bien-estar, en la medida en que la decisión y la elección son también parte de la vida”41.

Este marco conceptual y de definiciones sobre el desarrollo humano no sólo pretende reunir aquellos mensajes que desde décadas atrás constituyen una visión del desarrollo que se aproxima al lugar mismo del excluido de las decisiones y del diálogo «global», sino que, además, busca centrar el debate en el tema de la libertad. De ahí que en esta propuesta la preocupación avanza más allá de la satisfacción de las necesidades básicas expuestas en el principio de seguridad humana como un problema de distribución del ingreso, hacia la distribución de otro tipo de bienes, menos materiales pero igualmente indispensables para la vida humana, individual y social (paz, democracia, participación, buen gobierno, etc.) que se sintetizan en la expresión libertad. Esto, aunque el examen objetivo de la libertad -o libertades, cuando en la propuesta del desarrollo humano, ella se expresa en sus connotaciones económicas, políticas, sociales, culturales y ambientales- lleva a una conclusión: la de ser elementos ausentes en la vida de millones de personas; o, como diría Leonardo Boff, que se trata de libertades cautivas42.

Al margen de esta afinidad de criterios entre ambas visiones –no por coincidencia, se decía antes- y el reconocimiento de su validez empírica como carencias o ausencias en la vida de millones de seres humanos, lo relevante es que con ello no se queda resuelto, si no de manera definitiva, por lo menos en avances sustantivos, un cuestionamiento que resulta fundamental: considerar como universalmente válido e inamovible el modelo capitalista de economía de mercado; esto es, como modelo predominante y exclusivo. Desde la perspectiva del mundo subdesarrollado, este tema constituye el punto de partida y, a la vez, la raíz del problema.


Notas

34. Esta afirmación corresponde a una amplia polémica que data desde hace más de treinta años, en la que, principalmente, desde sectores cristianos, se buscó reivindicar en el contenido del término desarrollo el valor que debía adquirir la persona, como eje de toda acción en favor de la justicia. Prueba de ello son los valiosos trabajos de E. Mounier, L-J. Lebret, D. Goulet; incluyendo los aportes de la teología de la liberación. En este sentido, es oportuna la frase de Paulo VI en la encíclica Populorum Progressio (1967), cuando se refiere a la promoción de "todos los hombres y de todo el hombre" (Nº 14).
 
35. Esto sin dejar de señalar que para esta agencia de desarrollo de las Naciones Unidas, la propuesta permanece más como un ideario que como un programa.
 
36. Cf. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 1994. Fondo de Cultura Económica, 1994. Véase el capítulo 2. Es necesario tener presente la correspondencia existente entre estas libertades y los derechos humanos consagrados por las Naciones Unidas. Por otro lado, se puede observar claramente la influencia del enfoque de justicia distributiva de Amartya Sen en la propuesta del PNUD, toda vez que el uso dado a las categorías oportunidades y capacidades conservan el mismo sentido.

37. Este atributo de sostenibilidad amplió la dimensión del desarrollo humano en términos de desarrollo humano sostenible (dhs).

38. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 2000 (Sinopsis); Madrid, Ediciones Mundi-Prensa, 2000, pp. 1-13.

39. Habría que agregar también la de “clase” (nota del autor).

40. Sen, Amartya. Desarrollo y Libertad. Barcelona, Planeta, 2000. Prólogo; p. 16.

41. Amartya Sen. Nuevo Examen de la Desigualdad. Op. cit., p. 56.

42. Cf. Boff, Leonardo; El águila y la gallina. Una metáfora de la condición humana; Madrid, Editorial Trotta; 2ª edición, 1998; p. 18.

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