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Parte 2 / 2
Inmigración en el siglo XXI
En el mundo actual ha surgido un nuevo modo de adaptación
inmigrante que se separa de modo significativo de la inserción tradicional.
Aún cuando muchos inmigrantes siguen la ruta tradicional, cada vez es más
creciente el número de ellos que construye redes sociales y de innovaciones
tecnológicas para implementar estrategias diferentes. Estas estrategias
consisten en desarrollar sus vidas personales en las áreas metropolitanas de
los países desarrollados sin abandonar totalmente a sus comunidades y países
de origen. Se trata de una movilidad económica y expresión política a través
de actividades que requieren contacto permanente más allá de las fronteras
nacionales e intercambios rutinarios de recursos en ambas direcciones.3
Lógicamente, el desarrollo de políticas públicas para
incentivar este tipo de relación y transformar a los inmigrantes en agentes
del desarrollo, implican también una conciencia para impulsar formas de
desarrollo local sostenible únicamente posibles a partir de la estimulación
a los sectores emigrados más capacitados de la sociedad para que se muevan
hacia las regiones fronterizas y ellos mismos se conviertan en protagonistas
de nuevas formas de desarrollo.
Las políticas de control fronterizo tendrían que
transformarse en políticas de cooperación entre los gobiernos buscando un
equilibrio para promulgar leyes que regulen el movimiento, pero no con una
visión estrecha de "defensa" de fronteras, sino como parte de un movimiento
de integración para construir mercados comunes, espacios sociales comunes y
con ello ir construyendo una nueva ciudadanía latinoamericana.
Nada de esto es posible mientras se mantengan las políticas
particulares, discriminatorias y falle la visión de desarrollo sustentable.
Se requiere de la profundización por parte de los gobiernos latinoamericanos
de compromisos para el desarrollo, que incluyan formas nuevas de cooperación
productiva y la dimensión de la participación social, cultural y política de
los emigrantes y los pobladores de los países receptores.
Esta visión se aproxima entonces a otra gran problemática de
la emigración intrarregional y es el tema de la supuesta contradicción entre
la aceptación de emigrantes y los supuestos robos de espacio a los
nacionales, pretexto bajo el cual se estimulan políticas que desfavorecen a
los recién llegados, en vez de optar por otras acciones que se encaminen,
como ya hemos apuntado, a la cooperación y a nuevas formas de solidaridad
regional.
Se produce una tensión en lo que llamo el humanismo
compartido y la supuesta defensa de los espacios nacionales que promueven la
discriminación en vez de incentivar los valores del respeto a la diversidad
cultural y las identidades locales. Estas políticas discriminatorias hacia
los extranjeros según diferentes estudios4
permiten que afloren
representaciones sociales desvalorizadoras de los emigrantes como las
relacionadas con su inferioridad, las cuales se ponen de manifiesto sobre
todo en períodos de depresión económica de los países receptores de
emigrantes y que pueden encontrarse en discursos oficiales y hasta en textos
para la educación primaria.
Cualquier esfuerzo por establecer políticas estimulantes de
una emigración integradora requerirá, no sólo de una voluntad de los
gobiernos de la región, sino de la sociedad civil contemporánea para
rescatar una visión que va quedando sepultada a partir de las actuaciones
localistas y faltas de estrategia de desarrollo cooperado entre los países
de América Latina.
Se trata de un complejo panorama sólo transformable a partir
de un esfuerzo común para interpretar la migración intrarregional como un
fenómeno donde intervienen una multiplicidad de actores e incluso de
intereses y cuya diversidad tiene implícitos retos incalculables.
Uno de los retos presentes, es además la existencia de
fuerzas transnacionales con intereses en la región que van más allá de las
intenciones de desarrollo sustentable local y por lo tanto son un factor
desestabilizador de procesos autóctonos para conseguir comunidades con
proyectos de vida diferentes.
A lo interno de los países receptores implica además el
análisis de la participación política de emigrantes que mantendrán una
vinculación con sus países de origen y a la vez constituyen actores locales
de impacto nacional.
A manera de conclusión
Toda esta reflexión conduce a la conclusión de la
inexistencia en América Latina de un análisis profundo acerca de la
necesidad de redimensionar las estructuras de gobierno democrático y
cuestionarse el orden actual basado en principios que no consideran como
esencial el desarrollo sustentable de la región.
Parte del análisis requiere de un cuestionamiento acerca de
las identidades nacionales. Será el movimiento migratorio portador de una
identidad latinoamericana diferente de la concebida hasta la actualidad ¿Son
los migrantes portadores del gérmen de una nueva identidad que no sólo se
defina por la pertenencia a un territorio particular, sino por el carácter
mismo del movimiento constante? Estas son interrogantes interesantes, porque
para ser respondidas habría que partir de una consideración diferente de lo
que hoy concebimos como el emigrante latinoamericano.
Otro elemento que cobra importancia en la emigración
intrarregional es el hecho del número creciente de mujeres que emigra y los
fenómenos asociados a la discriminación de la mujer generados. Igualmente es
necesario la reconsideración de las estadísticas respecto de la nueva
composición de los emigrantes, puesto que donde antes veíamos
fundamentalmente obreros descalificados y hombres jefes de familia, ahora
encontramos profesionales y mujeres.
Los elementos apuntados anteriormente nos llevan a la
reflexión sobre la necesidad de un cambio en el análisis migratorio más allá
de la conocida búsqueda de oportunidades. Resulta un fenómeno incluido en la
cotidianidad latinoamericana el flujo de personas, que convierten a los
países del área en centros tanto de recepción como de emisión de migrantes
que por diversas razones se mueven de un lado a otro y forman grandes redes
de personas.
El emigrante se convierte entonces en un tema vital para la
consideración de los derechos humanos, de la gobernabilidad del área y de
temas relativos a la integración social y cultural latinoamericana. El reto
mayor de los estudiosos del tema será la aportación de una reflexión acerca
de la transformación del migrante en agente para el desarrollo sustentable.
Bibliografía
Arce Rodríguez, Mercedes. Avances de investigación
Migrantes en la frontera Sur Mexicana. Julio 2002.
Bartoncello, R,"Migración, movilidad e integración:
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Uruguay". III Coloquio Internacional de Geo Crítica,Migración y Cambio
Social, Barcelona, España, 28-31 de mayo 2001.
Castles, S. "International Agenda and Global Agenda:
Reflections on the 1998". UN Technical Symposium". Inernational Migration
37, 1, 1999.
CELADE. Informe de relatoría del Simposio sobre Migración
Internacional en las Américas, Santiago de Chile, Celade 2000. LC/L1462P.
Martínez Pizarro, Jorge. "Reflexiones sobre la
gobernabilidad de la migración internacional en América Latina". Migraciones
Internacionales. Vol 1, Num. 1- Julio-Diciembre 2001.
Notas
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