Más allá y más acá del empleo de las
Nuevas Tecnologías de la Comunicación,
el camino hacia una Sociedad de la Información compatible con un
desarrollo sustentable y para muchos,
tiene que transitar por la comprensión y la promoción de prácticas
informativas en verdad democráticas,
que potencien a la totalidad del capital humano: mujeres y hombres,
y reivindiquen el frecuentemente ignorado protagonismo de éstas.
Sin quejas ni denuestos: con acciones.
Comunicación y desarrollo
El presente y el futuro están "mediados" por lo mediático.
Esto es ya axiomático. No habrá desarrollo sustentable sin comunicación. No
cualquier comunicación sino una comunicación para este tiempo y estos
propósitos: democrática, abarcadora, inclusiva, plural reconocedora de la
diversidad humana y planetaria.
Una comunicación que, desde cualesquiera que sean sus
adecuaciones infinitas a los ingenios asombrosos que se dan en este campo,
siga pensando en la gente, mirando sus necesidades y sus rebeldías, buscando
las aspiraciones en sus miradas, descubriendo y potenciando sus
realizaciones.
Aun lo evolutivo transitará por caminos tortuosos y
difíciles para su aprehensión, sujeto a avatares incontrolados, si una
comunicación con proyecciones, pensada desde los humanos y las humanas, no
explica, informa, educa y ofrece alternativas de comprensión. Y,
eventualmente también de acción.
Desde luego que no pienso que los procesos comunicativos son
el desarrollo mismo ni siquiera el epicentro motriz de éste. Pero elemento
intrínseco de ese desarrollo es la comunicación que lo catalice y lo
proyecte. Será mucho más difícil verter hacia las naciones y sus pueblos la
conciencia mayor de que el planeta que habitamos no es un legado de nuestros
abuelos sino el préstamo de nuestros nietos – como lo proclamara hace una
década la primera cumbre de la Tierra - si la comunicación social,
incrustada ya en esto que llamamos la Sociedad de la Información, se
"distancia", o no se imbrica más, a la promoción de justicia y equidad, en
particular equidad de géneros, de razas y etnias, de culturas, y opciones
personales diversas. Y, en particular, que mire a la naturaleza no como un
recurso para explotar sino como un bien para preservar2.
No podrán los procesos comunicativos proponerles pautas,
promover ni acompañar el desarrollo sostenible3
si esta comunicación y sus productores, desde los medios masivos, no
se disponen a una labor consciente que empodere a la totalidad del capital
humano, hombres y mujeres, y reivindique el frecuentemente ignorado
protagonismo de ellas.
Pensada desde una voluntad promotora de desarrollos posibles
estimular una comunicación con enfoque de género equivale a poner alas a la
humanidad toda.
Ese momento de aprehensión de la responsabilidad social que
tipifica el ejercicio de los y las profesionales de la palabra y de la
imagen, ha estado transitando por avatares innúmeros lo mismo que las
sociedades que les arropan: corrupción, clientelismo, complicidades
perversas, abusos de poder y de influencias, engaño y manipulación,
violentamientos a la ética. No puede ser de otra manera puesto que las
acciones que relacionan y acercan son expresiones de la realidad y, con
frecuencia, "construcciones" intencionadas de la realidad misma. Pero es esa
realidad la que cambia y en muchos sentidos para mejorar.
Propugnar que comunicadores y comunicadoras conscientes
asuman en su trabajo enfoques promotores de la equidad de géneros equivale a
contar con gentes comprometidas, que procuren espacios y tratamientos justos
para todas las personas, en contextos de defensa de la democracia, la
ciudadanía, el combate a la pobreza desde sus causales, el respeto a la
diversidad, y la devoción por una ecología que viva en cada persona.
Quiero evadir el facilismo de asociar género a mujeres,
aunque es obvio que el desfavorecimiento ancestral del sexo femenino provoca
que la mención a la de equidad de géneros equivalga a un reclamo por el
reconocimiento y la identidad de las mujeres. No puede ser de otra manera.
Hablar de comunicación con perspectiva de género presupone
colocar acciones en, por lo menos, dos vertientes primarias:
 |
La noticia, el producto más
cotidiano y utilitario de la comunicación, en cuya búsqueda y estructura
se parta de nociones que miren hacia la totalidad del universo. |
 |
La que empodere a comunicadores y comunicadoras para un
ejercicio que las incluya también a ellas. |