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Ottawa, Marzo ,
2003

Futuros: Carlos, nos gustaría que
hicieras una breve auto presentación para aquellos lectores que aun no te
conocen.
CZ: Bueno, vamos a ver.
Hice estudios de licenciatura en Psicología (UNAM) y una maestría en
Sociología (UIA). Desde 1990 he ocupado la responsabilidad de la dirección
en diversas Organizaciones Civiles en México, entre ellas, el Centro de
Estudios Ecuménicos vinculado a procesos cristianos populares y la
Coordinación de Solidaridad Los Ángeles que desarrolló trabajos de promoción
con organizaciones urbanas en el Centro de la Ciudad de México.
Entre 1995 y 1996 coordiné el Programa de Investigación
sobre el Tercer Sector en la Universidad Iberoamericana. También coordiné
académicamente el primer Diplomado sobre "Formación para Directivos de
Organizaciones Civiles", que se llevó a cabo en el Instituto de Estudios
Superiores de Occidente (ITESO) durante el año de 1998.
Luego, a partir de 1997, fui electo Secretario General del
Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL), asociación que
agrupa a 195 organizaciones civiles en 21 países de América Latina y que
tiene como objetivo promover y fortalecer la educación popular y ciudadana
en diálogo con instancias gubernamentales y al servicio de los procesos de
organización social en el Continente.
En el ámbito internacional, he sido miembro del Comité
Central de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), con
sede en Londres, y del Consejo Consultivo del Programa de Gestión Urbana
para América Latina. Actualmente, soy parte de la coordinación de la
Plataforma Interamericana de Democracia, Desarrollo y Derechos Humanos (PIDDDH)
y del Comité Ejecutivo del Consejo Internacional de Educación de Adultos (ICAE).
Represento también el llamado "punto focal" en América Latina para la
Consulta Colectiva de ONGs sobre Educación para Todos de las oficinas
centrales de UNESCO en París y, además, funjo de coordinador del Foro de
Diplomacia Ciudadana en América Latina.
Profesionalmente me he especializado en los temas de
análisis de la realidad social, sociedad civil, educación popular y
ciudadana. He escrito diversos artículos para revistas de organizaciones
civiles y de universidades, además de realizar múltiples cursos,
consultorías, evaluaciones y asesorías a instituciones y organizaciones en
diversos campos del desarrollo social.
Creo que ya está bien, ¿no?
Futuros: De acuerdo. Háblanos ahora
del papel que juega el Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL)
respecto a los esfuerzos por promover paradigmas alternativos de desarrollo
sustentable.
CZ:
La educación popular (EP) es un componente ineludible de toda búsqueda por
un nuevo paradigma de desarrollo. La razón es sencilla. La EP tiene como
objetivo principal empoderar a las personas haciéndolas capaces de
desarrollar un pensamiento crítico y propio. Sin la capacidad de imaginar un
mundo diferente al que experimentamos y conocemos no es posible diseñar
propuestas encaminadas a su construcción. En ese sentido, las actividades
que promueve el CEAAL – sus talleres, seminarios y muchas otras- pueden
considerarse, sin temor a error, contribuciones latinoamericanas y caribeñas
al desarrollo sustentable.
Es significativo que hace unos meses, cuando constituimos el
llamado Foro de Diplomacia Ciudadana (FDC), que integra a unas tres decenas
de las principales redes regionales de organizaciones de la sociedad civil,
se plasmó en nuestros acuerdos la necesidad de fomentar el "pensamiento
propio" respecto a nuestra realidad. Una de las redes que integran el FDC,
la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES),
ya tiene una prestigiosa revista académica de ciencias sociales que lleva
precisamente ese nombre ("Pensamiento Propio"). Ahora ustedes – la
Revista Futuros - vienen a propiciar un importante y necesario espacio
de diálogo entre activistas y académicos con el propósito de facilitar la
creación de una nueva escuela de pensamiento latinoamericano en torno a los
múltiples temas del desarrollo sustentable. CEAAL, por su parte, se
beneficia del esfuerzo que ustedes y otros realizan en este campo y produce
sus propios materiales para generar la reflexión sobre este y otros temas.
Futuros: Sería bueno que
explicases a nuestros lectores en que consiste el Foro de Diplomacia
Ciudadana, sus proyecciones y relevancia respecto al desarrollo sustentable
y el papel de CEAAL en él.
CZ:
Después de varios años de consultas, tres decenas de coaliciones y redes de
la sociedad civil regional nos dimos cita en Ciudad México en febrero del
2002 para dejar constituido el llamado Foro de Diplomacia Ciudadana (FDC) de
América Latina y el Caribe. Los documentos de esa reunión pueden encontrarse
en el sitio Web del FDC (www.fdcweb.org
).
La idea novedosa aquí fue identificar la necesidad de crear
un espacio para la reflexión, intercambio de experiencias e ideas y eventual
concertación de apoyos recíprocos e iniciativas entre redes temáticas
diversas: de educación popular, derechos humanos, desarrollo, mujeres, paz y
muchas otras. El denominador común de todas ellas es que, de una manera u
otra, – sea con protestas callejeras o cabildeando en los pasillos del
poder- intentan influir en procesos de decisión vinculados no solo a la
política doméstica sino también a la política internacional (ALCA,
desarrollo social, etc, etc). Por ello entendemos que la diplomacia
ciudadana se hace por igual de chamarra que de cuello y corbata y que ambas
expresiones pueden resultar complementarias en lugar de inevitablemente
contradictorias como algunos afirman.
El FDC decidió reunirse nuevamente en asamblea general en el
2003. Sin embargo se han desarrollado ya un conjunto de iniciativas tales
como una consulta regional en noviembre del pasado año sobre temas
prevención de conflictos y seguridad hemisférica, así como un seminario
sobre diplomacia ciudadana en la Universidad de Belgrano, en Buenos Aires,
una presentación ante dos comisiones de la OEA y otras acciones.
Todas las redes del FDC creemos que "otro mundo mejor es
posible" y, desde diversos campos, impulsamos la idea de construir un
paradigma alternativo de desarrollo sustentable y democrático participativo
para nuestra región.
Futuros: En la actual coyuntura
mundial y regional, ¿qué papel crees que pueda jugar la diplomacia ciudadana
con relación a la creciente conflictividad de las relaciones
internacionales?
CZ:
Existe el cliché de decir que vivimos tiempos "extremadamente peligrosos".
La verdad es que eso parece ser siempre cierto. Lo era en la época de la
guerra fría, de la primera y segunda guerras mundiales y en este momento de
fuertes tendencias hacia el unilateralismo por parte de la "hiper potencia"
estadounidense. Deberíamos habernos quizás acostumbrado ya a vivir en medio
de mortales peligros, que no es lo mismo que aceptar y adaptarnos al status
quo que lo genera. Al igual que varios conflictos nos enseñaron que "la
guerra es algo tan importante que no puede dejarse exclusivamente en manos
de los militares" hemos venido aprendiendo que la política y la diplomacia
–sobre todo en tiempos de guerra- son demasiado importantes para dejarlas
exclusivamente en manos de los políticos y diplomáticos profesionales. Del
mismo modo que la sociedad civil organizada ha venido ocupando espacios
antes reservados exclusivamente a los funcionarios del estado dedicados a
temas económicos, financieros y de desarrollo, ahora viene haciendo otro
tanto en relación con una amplia gama de temas políticos que se debaten en
los foros multilaterales. Uno de esos temas es el de la prevención,
administración y resolución pacifica de conflictos locales, regionales e
internacionales.
Parecería innecesario insistir en que los conflictos no
pueden prevenirse y resolverse sin la participación activa de la sociedad
civil. Sin embargo, si observamos el modo en que estos son abordados vemos
que, lamentablemente, esa verdad aun no se ha integrado al sentido común de
todos los gobiernos. Demasiado a menudo todavía los funcionarios estatales
desechan las opiniones y recomendaciones de las organizaciones de la
sociedad civil hasta que los conflictos se tornan ya irreversibles y
destructivos.
Quizás se deba a una "deformación profesional" que me otorga
mi condición de maestro, pero de veras creo que todavía hay mucho que hacer
en este campo para "educar", en el buen sentido de la palabra, a las
instituciones estatales en una nueva visión de su papel en el contexto de
una democracia participativa. Para ser justos, otro tanto es necesario hacer
con nuestras propias organizaciones que nacieron en situaciones en que sólo
era posible la confrontación y no todas ellas están siempre preparadas para
"acompañar sus protestas con propuestas" como se ha indicado más de una vez.
El FDC se percató desde su creación en febrero del 2002 de
la creciente conflictividad en las relaciones internacionales y ya para el
mes de noviembre de ese mismo año, como he dicho antes, convocó a una
primera consulta regional sobre el tema de la prevención y resolución
pacífica de conflictos y el análisis de los desafíos a la seguridad
hemisférica según nuestra perspectiva.
En las discusiones que tuvieron lugar en esa consulta se
puso de manifiesto la existencia de diversos focos de conflicto en nuestra
región. Ellos se originan en contextos diferentes, están en diversos estados
de desarrollo y requieren de respuestas adecuadas a cada situación. Hay una
guerra interna en Colombia, un conflicto pendiente de solución en Chiapas,
una grave crisis de ingobernabilidad en Venezuela, una gran explosividad
social en Argentina y otras situaciones más que demandan soluciones sabias,
para que puedan ser perdurables, en cuyo diseño vemos la necesidad de una
significativa participación de la sociedad civil local y regional.
En ese sentido el FDC se trazó una serie de lineamientos de
trabajo en esa consulta sobre los cuales ya venimos montando diferentes
iniciativas y acciones como son la puesta a punto de un mecanismo de la
sociedad civil para la prevención y solución temprana de conflictos. El FDC
también se ha acercado ya a la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA a
fin de iniciar un diálogo con ellos sobre nuestras percepciones en ese
campo. Adicionalmente, cuatro de nuestras redes – CEAAL, CRIES, American
Friends Service Committee y Human Rights Internet- emitimos recientemente un
comunicado: "Los Futuros Posibles",
sobre algunos de estos temas en una reunión que celebramos en Ottawa.
En lo que a CEAAL respecta, compartimos el criterio del
Secretario General de Naciones Unidas de que toda inversión en la prevención
y solución pacifica de conflictos es una inversión simultánea en desarrollo
sustentable. Por eso tenemos programas que incluyen estos temas para ser
debatidos en talleres y seminarios. El FDC tiene igual premisa y ya orienta
su acción en esa dirección también.
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