La paz y la seguridad en el mundo se basan en las
relaciones internacionales y en el equilibrio de poder establecidos ambos en
el denominado Orden Mundial.
Los sistemas internacionales no surgen espontáneamente,
sino como consecuencia de la acción de los líderes políticos de las grandes
potencias del momento.
Para crear estos sistemas los hombres de Estado han
aprovechado la oportunidad al final de un conflicto que hiciera posible
establecer un nuevo orden.
Esta es una constante histórica.
Así:
En 1555, después de la Reforma protestante, la paz de Augsburgo rompe
el sistema creado por la Europa Católica y trata de crear un nuevo sistema
basado en el principio: "De quien es la región, es la religión" (Tratado
de Augsburgo).
En 1648, después de la Guerra de los Treinta Años, por el Tratado de
Westfalia se crea el primer sistema interestados moderno basado en la
soberanía de los Estados-Nación. Es el Primer antecedente de Nuevo Orden
Mundial.
En 1814, tras la Revolución Francesa, al final de las guerras
napoleónicas y antes del congreso de Viena de 1815, se estableció el
"Concierto de Europa" o "Concierto de las Potencias".
En 1918, el tratado de Versalles, tras la I Guerra Mundial, da paso a
la Sociedad de las Naciones, nuevo sistema basado en los ideales de
Democracia, Autodeterminación de los Pueblos, seguridad colectiva y
desarme.
En 1945, la creación de la ONU, tras la II Guerra Mundial, es el
origen de un Nuevo Orden Mundial fundamentado en los Principios de la
Carta de San Francisco, pero sustentado en la practica por un sistema de
bloques militares enfrentados. Era el segundo intento de un Nuevo Orden
Mundial.
1989 con la caída del muro de Berlín y 1991 con el colapso de la Unión
Soviética, marcan el fin de la Guerra Fría y del orden bipolar que había
sido la base del sistema mundial y de las relaciones internacionales.
A partir de este momento se entró en lo que se ha denominado
la Posguerra fría, etapa en la que de nuevo se intenta establecer un Orden
Mundial, materialmente constituido por un sistema multipolar en el que los
centros de poder serían: los EEUU, la U.E., Rusia, China, Japón y tal vez
India, y cuyo rasgo clave es la globalidad. (H. A. Kisinguer les da
un calificativo singular: China la emergente, EEUU la más poderosa, Europa
la que debe fortalecer su unidad, Rusia el gigante tambaleante y Japón rica
y tímida a la vez.)
La Comunidad internacional se sintió invadida por el
optimismo y la ilusión de un mundo de entendimiento y bienestar que pronto
comenzó a truncarse, los conflictos latentes durante la época de la
bipolaridad que afloraron en el comienzo de los años 90, la llevaron de
nuevo frente a los horrores de la guerra. (Entre 1989 y 1996, se produjeron
hasta 101 conflictos de diversa intensidad en 68 zonas del mundo)
Los brutales atentados del 11 de Septiembre del 2001, apenas
despuntaba el nuevo milenio, agravaron esta situación, alterando
definitivamente los planteamientos para el establecimiento del Nuevo Orden
Mundial que, siguiendo el dictado de la historia, debía surgir tras la
Guerra Fría.
Estos hechos supusieron la destrucción de la estructura
geopolítica internacional creada a principios de los 90 y marcaron el inicio
de un nuevo tipo de amenaza que dejaba obsoletos los sistemas de defensa
convencionales y terminaba con los planteamientos de seguridad colectiva,
del estado del bienestar y del modo de vida de occidente – que a partir de
ese momento pasa a ser un bien a preservar -, al mismo tiempo que auguraban
un futuro incierto que con toda probabilidad estaría lleno de
conflictividad.
En esta situación iniciamos el siglo XXI, en un escenario
que en esencia se caracteriza por:
- Un poder Hegemónico único: los EE.UU.
- La Globalización y
- Una Amenaza /Inestabilidad Amorfa
El poder hegemónico se caracteriza por un poder militar
incontestable (nuclear y convencional) y por una gran influencia económica y
política así como por la asunción de la responsabilidad global para defender
y preservar la paz (Estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos de
América, 17 sep. 2002, G.W Bush).
La Globalización, como saben, es la
característica sobresaliente de nuestra época y esencial del actual sistema
internacional, con una gran influencia en todos los campos – político,
informativo, social, económico y financiero – altera sustancialmente las
estructuras tradicionales de poder y ha provocado unos fuertes
desequilibrios que en mayor o menor medida estarán presentes en los
conflictos actuales.
La globalización hace que tanto las ventajas como los
inconvenientes de todo conflicto bélico terminen siendo compartidos por
todos los países. No hay crisis o conflicto, por muy alejada que pueda
parecer el área geográfica donde se desarrolle, que no tenga consecuencias
más o menos inmediatas en las decisiones políticas o en la situación
económica de regiones que a primera vista parecen ajenas a toda relación con
la que sufre el problema.
Este imparable proceso configura el panorama estratégico
mundial por lo que la paz y la seguridad estarán también influidas por la
globalización.
La Amenaza/Inestabilidad amorfa: Las amenazas a la
estabilidad no tienen un perfil claro, antes estaban en relación directa con
el poder, ahora las amenazas se encuentran en los "estados frustrados o
fallidos" y en grupos indefinidos entre los que se incluyen individuos que
amenazan y combaten la supremacía occidental, extremistas étnicos,
religiosos, ideológicos, etc.
Los posibles enemigos de la estabilidad explotan la libertad
de circulación de capitales, personas y tecnologías, utilizando para atacar
estas mismas facilidades, buscando sacar ventaja de ellas para reducir su
vulnerabilidad y conseguir ubicuidad.
La consecuencia inmediata es que los conceptos tradicionales
de seguridad: amenaza, disuasión, vigilancia y superioridad militar, no son
en absoluto aplicables en relación con este tipo de enemigo.
En este "escenario mundial" se abre un nuevo marco de
conflictividad, estamos ante una nueva tipología de los conflictos con
cambios relevantes en sus causas y características.
Así los tipos de conflictos que pueden darse en la
actualidad podrían encajarse en alguno de los siguientes grupos:
- Los que pueden retar al poder hegemónico
- Los que puedan actuar directamente sobre el mundo occidental
- Los que amenazan a la estabilidad mundial.
- Los conflictos olvidados (tercer mundo)
La causa primaria de los conflictos sigue siendo, aunque nos
pese, la propia naturaleza del hombre.
Las causas profundas se podrían reunir en una serie de
grupos que implican factores de inestabilidad íntimamente relacionados:
- Luchas
ideológicas, étnicas, religiosas (fundamentalismo islámico)
y nacionalistas (desaparición URSS), exacerbadas por el terrorismo.
- Circunstancias económicas
: Desequilibrios producidos por la
Globalización, incremento del poder que ha adquirido el dinero, la Deuda
externa unida a la corrupción y falta de estructuración de la sociedad
civil, Desequilibrio tecnológico (Norte-Sur). Posesión y acceso a recursos
naturales, fundamentalmente el petróleo y cada vez más el agua.
- Disputas geográficas
de alto valor estratégico (fronterizas, aguas
jurisdiccionales,..).
- Desigualdades
sociales. Presión demográfica. Inmigración
incontrolada hacia zonas desarrolladas. Delincuencia organizada, etc.
A estas habría que añadir como factor multiplicador y
productor de inestabilidad por si mismo, la proliferación nuclear y el
acceso a la tecnología para la fabricación de armas de destrucción masiva
(NBQ).
Enfrentamientos entre Ejércitos regulares e irregulares.
Movimientos populistas que se aprovechan de la democracia, motivados
por creencias religiosas y sectarias.
Conflictos asimétricos
Facciones irregulares de carácter no estatal desligadas del poder
nacional (mafias, carteles de la droga, etc).
Terrorismo de carácter internacional.
Cuarta generación de la guerra. Se pierde la distinción entre soldado
y combatiente.
Ambiente NBQ
Obedeciendo a alguno de estos tipos, según el Instituto
Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), en el año 2002
había en el mundo 24 conflictos armados, entendiendo por tales aquellos que
causan al menos 1000 muertos en el campo de batalla en un solo año. Esta
cifra puede ampliarse hasta casi los 50 conflictos si se tienen en cuenta
unos criterios menos restrictivos.
Asia y Africa son los escenarios de las guerras
en marcha, destacando en Asia los conflictos de Birmania, India (Cachemira,
Assm y la rivalidad con Pakistán), Indonesia, Filipinas y Siri Lanka. En
Africa, Argelia, Angola, Burundi, República Democrática de Congo, Ruanda,
Somalia y Sudán. En Oriente Próximo, Irak, Irán, Israel y Turquía. En
América, Colombia, EE.UU. (11 SEP), y Perú. En Europa, Rusia (por Chechenia).
De todos ellos 15 duran ya más de 8 años.