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LA NEGOCIACIÓN Y DIPLOMACIA CIUDADANAS COMO HERRAMIENTAS EN LA SOLUCIÓN PACIFICA DE LOS CONFLICTOS

 

Por Richard Erstad    

Presentación ante el Foro de Diplomacia Ciudadana

Parte 1/ 1    

La importancia de valores y métodos.


 

Voy a hacer en esta presentación algo diferente a lo que había contemplado. Pienso que a veces es bueno tomar un paso atrás para reflexionar sobre el porqué y el cómo se hacen las cosas. Hemos hablado en el foro sobre autocrítica, evaluación, etc., pero es importante también ir contemplando el terreno donde las creencias y valores fundamentales nos lleven.

Vemos hoy en día un endurecimiento de las tendencias a la violencia en el mundo y en nuestro hemisferio. No hay necesidad de recordarnos que carecemos en este movimiento de instituciones, métodos, y personas suficientes, numerosos y poderosos para en este momento tener un impacto decisivo. Es trabajo por hacer, sobre la base tan prometedora que es evidente en esta sala.

Quiero comentar en términos generales sobre nuestra propia experiencia.

Los Cuáqueros creen que todas las personas contienen algo divino, y si uno lo cree de veras, esto implica tratarle a la persona con respeto; Implica también rehusar matar. Pero es evidente que se vive en un mundo de conflicto y violencia tremendo - de allí viene algo fundamental para nosotros--un fuerte compromiso de tratar de remover la causa de la violencia y la guerra. Para hacer esto hay que entrar activamente en el mundo como es para transformarlo.

Conflicto es algo natural y bueno en la vida, sea al nivel de la familia, la comunidad, la institución, los pueblos, el estado y comunidad internacional, por muchas razones. Lo clave ante esto es un compromiso a favor de actitudes, normas, valores, métodos, leyes, mecanismos de participación y estructuras e instituciones que promueven la resolución justa y constructiva de conflictos a todo nivel, sin violencia. A otro nivel significa un compromiso en el largo plazo de remover la causa de la violencia, por medio de acciones en el mundo que pueden ser de muchas formas: No es sencillamente ser objetor de conciencia, sino ser activo en contra a la guerra y el militarismo y las herramientas de la violencia; implica estar atentos a las causas estructurales de la violencia, sea del hambre, opresión, discriminación, instituciones represivas, falta de estado de derecho, nacionalismos brutales, pugnas sobre recursos, etc.

Como consecuencia llevamos adentro de nuestra institución y programas unos impulsos que a veces entran en conflicto ellos mismos.

Uno es: hablar la verdad al poder--- es decir, enfrentar, hacer bulla, salir a la calle, o hacer la acción directa no-violenta; puede ser también difundir una declaración, estudio, o reflexión basada en principios y experiencia, utilizando el concepto de "voz profético"-algo diseñado para provocar reflexiones o rehacer el marco de referencia sobre un problema, sugiriendo principios para una solución o un guía para enfrentar al problema.

El otro es: la reconciliación; es decir, buscar la manera de promover dialogo entre personas, grupos, instituciones o estados o movimientos en conflicto, o entrar en un proceso para influirlo basado en nuestros principios, o mediar o facilitar la negociación.

A veces en una situación compleja, hacemos las dos cosas simultáneamente; a veces se escoge cual es el mejor camino por el momento, y esta primera opción puede ser seguido por la otra; a veces nos peleamos duros adentro de la institución para encontrar un camino adelante.

¿En la diplomacia ciudadana, cómo lo hacemos? Aquí comparto algunos elementos:

  • Creemos que un trabajo fundamental es apoyar a las instancias multilaterales, reconociendo sus defectos. Reconocemos que en la larga lucha para establecer la normatividad internacional justa, cada logro ayuda a crear condiciones para remover las causas de la violencia.
  • Operamos de forma transparente, en base de principios que se dan a conocer, y no a favor de intereses partidarios. No creemos que nadie tenga un monopolio en la verdad, y que la verdad es algo que se encuentra a raíz de la experiencia, de haber entrado en procesos de oración, reflexión, acción, y diálogo. Se busca en la medida posible alianzas con otros grupos de la sociedad civil. Con preparación se evitan el desperdicio recursos y energía en conflictos no importantes, y se puede concentrar esfuerzos en los conflictos fundamentales.
  • Tratamos de anticipar de antemano lo que va a tomar importancia, y entrar en trabajo concreto cuando las cosas sean mas fluidas, mas abiertas, y cuando esté en discusión todavía la cuestión de la forma de participación de la sociedad civil.
  • Respetamos a las personas; así se asume que el "enemigo", para decirlo así, no es la persona, desagradable como sea, sino la acción negativa o represiva, la ley opresiva, la actitud discriminante, la institución mal dirigida o corrupta, la violencia en servicio de proteger privilegio o poder injusto. Las relaciones humanas llevados con respeto y transparencia, a pesar de diferencias profundas, tienden a promover respeto y confianza - que a su vez abren mayores posibilidades de cambio constructivo.
  • Valoramos el buen proceso en el trabajo, y atención a detalles para que en las instancias de diálogo o encuentro, las personas tengan oportunidad de tratarse como personas, de reconocer su propia humanidad, y no verse solamente por la óptica de los intereses o creencias o ideologías que representan.
  • Valoramos la experiencia directa. Cuando hablamos por nosotros es claro. No tratamos de hablar para nadie, pero sí tratamos de que las personas, grupos, o contrapartes cuyos intereses están en juego hablen por si mismo. Allí viene la importancia de nuestro trabajo en terreno, donde las experiencias directas de las personas o contrapartes pueden influir directamente en un proceso multilateral, a lo cual normalmente no tendrían acceso.

En la ONU se han usado estos métodos para hacer la diplomacia ciudadana por muchos años y sobre muchos temas.

Un método clásico estilo Cuáquero es la conferencia entre diplomáticos, funcionarios de organizaciones multilaterales, expertos, sociedad civil, y otros se lleva a cabo en un sitio neutral, cómodo, y buena para la fuera del lugar o capacitaciones,

Se ha trabajado por ejemplo la ley del Mar; proceso ONU sobre desertificación; armas pequeñas; niños y niñas soldados; objeción de conciencia, y otros, a veces con éxitos notables-el resultado ha sido mejor porque allí estábamos. A veces compartimos las frustraciones de muchos de no haber logrado mucho.

También hay trabajo constante ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra; Hay un campo de trabajo abriendo ante la OIT donde hay una apertura hacia la sociedad civil y nueva energía bajo Somavía de empujar respeto a los estándares laborales en el mundo.

En cuanto a los otros procesos del ONU de los últimos diez años, los mas importantes para nosotros han sido Beijing, Armas Pequeñas, Durban, y financiación para el Desarrollo.

Estamos iniciando discusiones internas para posiblemente establecer una presencia ante la OEA para ver si en estos espacios se puede promover la normatividad hemisférica más justa en áreas como derechos humanos, derechos indígenas, racismo y intolerancia, políticas de drogas, sistemas penales y pena de muerte, desarrollo sustentable, y otros.

¿Porqué he concentrado en estas cuestiones de valores y métodos para mi presentación? No es porque estas cosas sean tan profundas-cada persona, institución o red presente lo hace de su manera. Es solo para recordarnos que es bueno hacer este ejercicio de examinar periódicamente los valores y métodos, porque contribuye concretamente a la resolución justa, no solamente de conflictos en nuestras esferas de operaciones de la diplomacia ciudadana, sino de conflictos que nos enfrenten cotidianamente en nuestras relaciones de trabajo con otros actores de la sociedad civil, como por ejemplo:

  • Conflictos sobre análisis, objetivos, métodos, entre los ONGs y redes y los movimientos sociales.
  • Conflictos en torno a diálogos con partidos políticos o con sindicatos.
  • Conflictos en términos de nuestra tendencia de ser auto-referentes, de usar lenguaje limitado a nuestros pequeños círculos, y por consecuencia tener dificultades en hacernos entendidos por un público más amplio
  • Disputas de visión, especialmente en cuanto al reto presentado por colegas afro-latinoamericanos de no darles la bienvenida a la mesa existente, sino trabajar juntos para fabricar una nueva mesa.

Cierro con una observación y luego una reflexión final:

En cuanto a la negociación como herramienta, quizás cabe decir que un área para explorar en los próximos años es un proceso educativo y de capacitación de liderazgo en lucha no-violenta. Me atrevo decir que es algo fundamental en los próximos 10 años que movimientos de la no-violencia propiamente de las gentes y culturas de la región tengan mayores posibilidades de emerger. Hay ahora muy buenos ejemplos de esto en América Latina y el Caribe, aunque todavía aisladas y frágiles.

Finalmente, un cuento: después del 11 de Septiembre un abuelo indígena en los estados Unidos estaba hablando con su nieto sobre sus sentimientos en reacción al ataque. Dijo, "Me siento como si tuviera dos animales luchando dentro de mi corazón. Uno está bravo y quiere la venganza. El otro es un animal de amor y compasión." El nieto le pregunta, "¿Cual ganará la lucha adentro del corazón?" El abuelo responde, "El que alimento".

Nuestra tarea es alimentar al amor y compasión que nos lleva hacia la justicia y la paz, hacia la inclusión y el respeto. Seamos claros. Es tarea larga, y nos enfrentan tiempos oscuros. Espero que las semillas plantadas aquí crezcan y merezcan los alimentos que les damos.


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