Presentación ante el Foro de Diplomacia
Ciudadana
Parte 1/ 1
La importancia de valores y métodos.
Voy a hacer en esta presentación algo diferente a lo que había
contemplado. Pienso que a veces es bueno tomar un paso atrás para
reflexionar sobre el porqué y el cómo se hacen las cosas. Hemos hablado en
el foro sobre autocrítica, evaluación, etc., pero es importante también ir
contemplando el terreno donde las creencias y valores fundamentales nos
lleven.
Vemos hoy en día un endurecimiento de las tendencias a la violencia en el
mundo y en nuestro hemisferio. No hay necesidad de recordarnos que carecemos
en este movimiento de instituciones, métodos, y personas suficientes,
numerosos y poderosos para en este momento tener un impacto decisivo. Es
trabajo por hacer, sobre la base tan prometedora que es evidente en esta
sala.
Quiero comentar en términos generales sobre nuestra propia experiencia.
Los Cuáqueros creen que todas las personas contienen algo divino, y si
uno lo cree de veras, esto implica tratarle a la persona con respeto;
Implica también rehusar matar. Pero es evidente que se vive en un mundo de
conflicto y violencia tremendo - de allí viene algo fundamental para
nosotros--un fuerte compromiso de tratar de remover la causa de la violencia
y la guerra. Para hacer esto hay que entrar activamente en el mundo como es
para transformarlo.
Conflicto es algo natural y bueno en la vida, sea al nivel de la familia,
la comunidad, la institución, los pueblos, el estado y comunidad
internacional, por muchas razones. Lo clave ante esto es un compromiso a
favor de actitudes, normas, valores, métodos, leyes, mecanismos de
participación y estructuras e instituciones que promueven la resolución
justa y constructiva de conflictos a todo nivel, sin violencia. A otro nivel
significa un compromiso en el largo plazo de remover la causa de la
violencia, por medio de acciones en el mundo que pueden ser de muchas
formas: No es sencillamente ser objetor de conciencia, sino ser activo en
contra a la guerra y el militarismo y las herramientas de la violencia;
implica estar atentos a las causas estructurales de la violencia, sea del
hambre, opresión, discriminación, instituciones represivas, falta de estado
de derecho, nacionalismos brutales, pugnas sobre recursos, etc.
Como consecuencia llevamos adentro de nuestra institución y programas
unos impulsos que a veces entran en conflicto ellos mismos.
Uno es: hablar la verdad al poder--- es decir, enfrentar, hacer bulla,
salir a la calle, o hacer la acción directa no-violenta; puede ser también
difundir una declaración, estudio, o reflexión basada en principios y
experiencia, utilizando el concepto de "voz profético"-algo diseñado para
provocar reflexiones o rehacer el marco de referencia sobre un problema,
sugiriendo principios para una solución o un guía para enfrentar al
problema.
El otro es: la reconciliación; es decir, buscar la manera de promover
dialogo entre personas, grupos, instituciones o estados o movimientos en
conflicto, o entrar en un proceso para influirlo basado en nuestros
principios, o mediar o facilitar la negociación.
A veces en una situación compleja, hacemos las dos cosas simultáneamente;
a veces se escoge cual es el mejor camino por el momento, y esta primera
opción puede ser seguido por la otra; a veces nos peleamos duros adentro de
la institución para encontrar un camino adelante.
¿En la diplomacia ciudadana, cómo lo hacemos? Aquí comparto algunos
elementos:
- Creemos que un trabajo
fundamental es apoyar a las instancias multilaterales, reconociendo sus
defectos. Reconocemos que en la larga lucha para establecer la
normatividad internacional justa, cada logro ayuda a crear condiciones
para remover las causas de la violencia.
- Operamos de forma transparente, en base de
principios que se dan a conocer, y no a favor de intereses partidarios. No
creemos que nadie tenga un monopolio en la verdad, y que la verdad es algo
que se encuentra a raíz de la experiencia, de haber entrado en procesos de
oración, reflexión, acción, y diálogo. Se busca en la medida posible
alianzas con otros grupos de la sociedad civil. Con preparación se evitan
el desperdicio recursos y energía en conflictos no importantes, y se puede
concentrar esfuerzos en los conflictos fundamentales.
- Tratamos de anticipar de antemano lo que va
a tomar importancia, y entrar en trabajo concreto cuando las cosas sean
mas fluidas, mas abiertas, y cuando esté en discusión todavía la cuestión
de la forma de participación de la sociedad civil.
- Respetamos a las personas; así se asume que
el "enemigo", para decirlo así, no es la persona, desagradable como sea,
sino la acción negativa o represiva, la ley opresiva, la actitud
discriminante, la institución mal dirigida o corrupta, la violencia en
servicio de proteger privilegio o poder injusto. Las relaciones humanas
llevados con respeto y transparencia, a pesar de diferencias profundas,
tienden a promover respeto y confianza - que a su vez abren mayores
posibilidades de cambio constructivo.
- Valoramos el buen proceso en el trabajo, y
atención a detalles para que en las instancias de diálogo o encuentro, las
personas tengan oportunidad de tratarse como personas, de reconocer su
propia humanidad, y no verse solamente por la óptica de los intereses o
creencias o ideologías que representan.
- Valoramos la experiencia directa. Cuando
hablamos por nosotros es claro. No tratamos de hablar para nadie, pero sí
tratamos de que las personas, grupos, o contrapartes cuyos intereses están
en juego hablen por si mismo. Allí viene la importancia de nuestro trabajo
en terreno, donde las experiencias directas de las personas o contrapartes
pueden influir directamente en un proceso multilateral, a lo cual
normalmente no tendrían acceso.
En la ONU se han usado estos métodos para hacer la diplomacia ciudadana
por muchos años y sobre muchos temas.
Un método clásico estilo Cuáquero es la conferencia entre diplomáticos,
funcionarios de organizaciones multilaterales, expertos, sociedad civil, y
otros se lleva a cabo en un sitio neutral, cómodo, y buena para la fuera del
lugar o capacitaciones,
Se ha trabajado por ejemplo la ley del Mar; proceso ONU sobre
desertificación; armas pequeñas; niños y niñas soldados; objeción de
conciencia, y otros, a veces con éxitos notables-el resultado ha sido mejor
porque allí estábamos. A veces compartimos las frustraciones de muchos de no
haber logrado mucho.
También hay trabajo constante ante la Comisión de Derechos Humanos en
Ginebra; Hay un campo de trabajo abriendo ante la OIT donde hay una apertura
hacia la sociedad civil y nueva energía bajo Somavía de empujar respeto a
los estándares laborales en el mundo.
En cuanto a los otros procesos del ONU de los últimos diez años, los mas
importantes para nosotros han sido Beijing, Armas Pequeñas, Durban, y
financiación para el Desarrollo.
Estamos iniciando discusiones internas para posiblemente establecer una
presencia ante la OEA para ver si en estos espacios se puede promover la
normatividad hemisférica más justa en áreas como derechos humanos, derechos
indígenas, racismo y intolerancia, políticas de drogas, sistemas penales y
pena de muerte, desarrollo sustentable, y otros.
¿Porqué he concentrado en estas cuestiones de valores y métodos para mi
presentación? No es porque estas cosas sean tan profundas-cada persona,
institución o red presente lo hace de su manera. Es solo para recordarnos
que es bueno hacer este ejercicio de examinar periódicamente los valores y
métodos, porque contribuye concretamente a la resolución justa, no solamente
de conflictos en nuestras esferas de operaciones de la diplomacia ciudadana,
sino de conflictos que nos enfrenten cotidianamente en nuestras relaciones
de trabajo con otros actores de la sociedad civil, como por ejemplo:
- Conflictos sobre análisis,
objetivos, métodos, entre los ONGs y redes y los movimientos sociales.
- Conflictos en torno a diálogos con partidos
políticos o con sindicatos.
- Conflictos en términos de nuestra tendencia
de ser auto-referentes, de usar lenguaje limitado a nuestros pequeños
círculos, y por consecuencia tener dificultades en hacernos entendidos por
un público más amplio
- Disputas de visión, especialmente en cuanto
al reto presentado por colegas afro-latinoamericanos de no darles la
bienvenida a la mesa existente, sino trabajar juntos para fabricar una
nueva mesa.
Cierro con una observación y luego una reflexión final:
En cuanto a la negociación como herramienta, quizás cabe decir que un
área para explorar en los próximos años es un proceso educativo y de
capacitación de liderazgo en lucha no-violenta. Me atrevo decir que es algo
fundamental en los próximos 10 años que movimientos de la no-violencia
propiamente de las gentes y culturas de la región tengan mayores
posibilidades de emerger. Hay ahora muy buenos ejemplos de esto en América
Latina y el Caribe, aunque todavía aisladas y frágiles.
Finalmente, un cuento: después del 11 de Septiembre un abuelo indígena en
los estados Unidos estaba hablando con su nieto sobre sus sentimientos en
reacción al ataque. Dijo, "Me siento como si tuviera dos animales luchando
dentro de mi corazón. Uno está bravo y quiere la venganza. El otro es un
animal de amor y compasión." El nieto le pregunta, "¿Cual ganará la lucha
adentro del corazón?" El abuelo responde, "El que alimento".
Nuestra tarea es alimentar al amor y compasión que nos lleva hacia la
justicia y la paz, hacia la inclusión y el respeto. Seamos claros. Es tarea
larga, y nos enfrentan tiempos oscuros. Espero que las semillas plantadas
aquí crezcan y merezcan los alimentos que les damos.