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ISSN 1913-6196

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 PROMOVIENDO BUENAS PRÁCTICAS

 Entrevista con Romero Rodríguez, Director General del Mundo Afro en Uruguay   

   

Romero Rodríguez, Director General de Mundo Afro en Uruguay

"No puede haber un proyecto de construcción de una sociedad libre, soberana, participativa, si no se pone como eje trasversal el tema del racismo"

Revista Futuros: Romero, háblanos de tu experiencia como activista de la comunidad negra.

Romero Rodríguez: En la actualidad soy director general de Mundo Afro, una organización de la colectividad negra uruguaya, una ONG que ha salido de la lucha y de la resistencia del pueblo negro uruguayo hace 16 años. A la defensa de los derechos del pueblo negro uruguayo he dedicado toda mi vida. Dentro de esa organización tenemos el principio internacionalista, que reivindicamos siempre, de mirar la diáspora africana y tratar de unirla y establecer lazos concretos de unidad, solidaridad y lucha.

A través de las propuestas de Mundo Afro hemos colaborado a gestar redes que hoy son importantes, redes que han logrado, de una vez por todas, hacer visibles temas de la comunidad negra, de los pueblos negros de América Latina. Por lo tanto soy un activista y me siento muy orgulloso de serlo. Estamos buscando nuevas utopías, nuevos valores, rompiendo viejos paradigmas, y fundamentalmente, renovándonos. Buscamos, a través de una democracia participativa, lograr esa equidad que los pueblos necesitan y reclaman. Particularmente en el caso de los afro descendientes que no hemos sidos capaces de romper todos los lazos de esa construcción que fue la esclavitud, por lo que para hoy integrarnos en el movimiento social, tenemos que vencer muchas murallas, destruir viejos mitos y denunciar al racismo tal como es.

En lo personal, me he especializado en el tema del racismo, he sido convocado como uno de los especialistas en el tema por Naciones Unidas, lo cual mucho me honra. Pero si bien es producto del estudio y el esfuerzo, lo es también de la ayuda de los compañeros que me han permitido alcanzar el honor de hoy ser uno de los especialistas de Naciones Unidas en el tema del racismo  en América Latina.

RF: Tengo la impresión de que el movimiento negro en América Latina ha tomado nueva fuerza y visibilidad a partir del proceso preparatorio de la Cumbre de Durban y desde entonces viene entrelazándose más visiblemente con otros movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil, que llevan otros temas en todo el ámbito de Naciones Unidas. ¿Crees que es ese el caso, o es sólo una percepción personal?

RR: Es así, muy embrionariamente, pero es así. El movimiento negro de Latinoamérica tiene su momento álgido en la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo de la ONU en Durban. No podía ser de otra forma. La conferencia contra el racismo fue una excelente oportunidad para tensar todas nuestras fuerzas y plantear nuestras estrategias. Cuando hablamos de plantear nuestros análisis y estrategias es porque no hubo muchos durante el siglo XX. Los movimientos populares y sociales, en sus grandes gestas, realmente desconocían bastante la realidad del movimiento negro. Éramos excluidos de la óptica de clase, por lo que lo nuestro era folclorizado, caricaturizado, no se consideraba de manera seria, y por ello se generaban grados importantes de discriminación y de racismo en el propio movimiento social. Cuando analizamos el trabajo de las organizaciones de derechos humanos vemos que se han planteado temas muy candentes, temas con los que nosotros somos solidarios y también sentimos nuestros, pero con una óptica en la que no estaba contemplada adecuadamente la situación de los pueblos negros, su situación histórica. Vamos a decir las cosas como son, nuestros actuales pueblos, nosotros los negros, somos herederos de esa perversa forma de esclavitud y del tráfico negrero de siglos pasados. Fueron 4 siglos de tráfico que dejaron profundas secuelas, no solo económicas y sociales, sino también culturales. El racismo ha sido y es nuestro principal enemigo, y no todos los sectores sociales lo han comprendido de la misma forma. La III Conferencia Mundial de la ONU fue el elemento aglutinador de todas nuestras energías y resistencias, de todo nuestro pasado, pero fundamentalmente de nuestras propuestas para el futuro y de nuestras utopías respecto al conjunto de la sociedad. Esto nos ha permitido hoy a través de varias redes contribuir con nuestra mirada y hacer aportes desde nuestro punto de vista.

Algo importante es que hoy hay una voluntad de entender como opera la hidra del racismo en América Latina, cuáles son sus vasos comunicantes, cómo se instala. Este no es un tema de derechas o izquierdas, es un tema de sociedades. No puede haber un proyecto de construcción de una sociedad libre, soberana, participativa, si no se pone como eje trasversal el tema del racismo. Esa es una de las peleas que damos de manera permanente. Estamos construyendo puentes desde el movimiento negro hacia otros sectores de la sociedad, donde encontramos a los hermanos indígenas en una misma perspectiva, y nos encontramos con organizaciones de derechos humanos con las que podemos trabajar conjuntamente. Nuestras organizaciones negras están muy imbuidas de la necesidad de dar adecuada prioridad al tema de la lucha contra el racismo, que es nuestro principal eje de acción, poniéndolo arriba de la mesa, para poder construir sociedades libres, soberanas, dignas, sensibles. Ese es nuestro desafío.

En estas redes, con otros sectores de la sociedad civil, estamos en un proceso de aprendizaje. En Colombia, por ejemplo, de 2 millones de desterrados, expulsados de sus tierras por los conflictos nefastos que allí existen, más de un 30% son afro colombianos. Por lo tanto hay una preocupación sustantiva por atender el tema de la situación de las poblaciones negras en América Latina. En eso estamos: construyendo redes, perspectivas, generando análisis, construyendo en una forma renovadora. Es necesario construir un principio de democracia diferente. Una democracia diferente significa participación e inclusión y la firme decisión sobre la necesidad de liquidar el racismo en América Latina.

Por lo tanto, la construcción de una sociedad democrática, de una sociedad incluyente, significa que todos los sectores tienen que dar sus aportes. Pero todos los sectores tienen que tener miradas concretas hacia estos fenómenos. Si nos encerramos en nuestro enfoque solamente y no entendemos el resto, creo que sería un mal camino. El desafío que tenemos es cómo construir procesos participativos, cómo construir proyectos incluyentes, proyectos profundamente democráticos y que de ahí nazca una nueva utopía de una sociedad con diversidad, pero que sea para todos.

RF: La mayor concentración de población negra en las Américas vive en Brasil que ahora se abre a un nuevo proceso político con el gobierno de centroizquierda que dirige Lula, ¿existen nexos entre el PT y el movimiento negro, o nexos entre el gobierno específicamente, o áreas del gobierno, que pueden emplearse para que el nuevo equipo de dirección del país actúe también en la reivindicación de los grupos de población en ese país?

RR: En primer lugar estamos muy atentos con este nuevo comienzo que se ha dado en la sociedad brasilera y estamos todos felices del triunfo de Lula y de la plataforma en que se apoya el nuevo gobierno. Hay que recordar que el PT siempre ha tenido dentro de sus filas una secretaría que llaman el Frente Negro que ha hecho excelentes trabajos y ha tenido visiones muy claras sobre el tema. Por lo tanto puede decirse que el PT ha hecho de la lucha contra el racismo una de sus banderas históricas.

Lo que queda del resto del conjunto del movimiento negro brasilero, o lo que estamos viendo, es la participación, vemos zonas importantes de participación. No hay que olvidar que una de las primeras medidas que adopta Lula es, justamente, a nivel ministerial, la creación de la secretaría que hoy atiende nuestra amiga y compañera Matilda Rivero, que es precisamente para ver las situaciones raciales del país. Esa es una vieja reivindicación del movimiento negro que fue contemplada en los primeros meses de la administración Lula, y que seguramente se va a profundizar en ella.

Hay un movimiento negro que está aportando desde una posición crítica, y hoy se están gestando pasos muy importantes como la creación del ministerio de asuntos raciales y étnicos, la puesta en marcha de acciones afirmativas nunca vistas en Brasil, y la presencia hoy de un juez negro en la Suprema Corte de Justicia

Fue muy importante el principio de las acciones afirmativas. Hoy en el plano de la educación, en la discusión universitaria se está contemplado el principio de acción afirmativa, y muchas universidades ya lo han adoptado. En Río de Janeiro, Sao Paulo y Brasilia se están adoptando algunas medidas en esa misma dirección, todo lo cual augura un proceso más amplio y profundo.

El que sea la primera vez que en la Suprema Corte de Justicia haya la presencia de un connotado académico negro es un hecho trascendente. Por lo tanto estamos visualizando que se han estado tomando medidas en esa gran complejidad que es Brasil, y seguramente se van a seguir tomando otras más. En estos primeros 6 meses del gobierno de Lula tenemos que decir que realmente estamos muy contentos y también expectantes para que este rumbo, como decimos en mi país, no se desinfle, para que este rumbo siga tomando cuerpo y pueda tocar a las grandes mayorías que es lo que el pueblo brasileño exige y es por lo que hemos luchado.

RF: ¿Quieres añadir algo más?

RR: Sí, primero felicitarlos y desearles que esta revista sea un vínculo importante entre diferentes activistas y pensadores de los múltiples procesos del desarrollo sustentable entre los que se encuentra la erradicación del racismo. Darles nuestro agradecimiento y reconocimiento por su iniciativa de ser un vaso comunicante entre todos nosotros. Hoy estamos enfocando todo nuestro trabajo internacional hacia el Santiago +5, donde pensamos que la sociedad civil, conjuntamente con los gobiernos y los estados vamos a evaluar estos 5 primeros años posteriores a las reivindicaciones históricas que hemos logrado en el marco de ONU. Somos parte también del Foro de Diplomacia Ciudadana (FDC) de América Latina y Caribe, donde estamos muy contentos y nos sentimos muy a gusto, pues en este proyecto estamos aprendiendo mucho, y creemos que también los compañeros están aprendiendo mucho a partir de las percepciones del pueblo negro. Nuestro reconocimiento de corazón a los fundadores y promotores del FDC porque sabemos todas las dificultades que presenta el generar espacios. Abrir nuevos espacios generalmente plantea grandes dificultades y problemas, pero poder contar en la región con una coalición que, como el FDC, le pone el pecho a los problemas, nos hace sentir más seguros.


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