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PEDRO CLAUDIO "CUNCA". Director de
Trabajo y Economía de FASE (BRASIL)
"La
acumulación de experiencias en el trabajo en redes de las organizaciones
brasileñas, y de FASE en particular, es muy importante en la perspectiva de
los reclamos para ejercer control ciudadano sobre las políticas públicas"
Revista Futuros: ¿Podrías presentarte a nuestros lectores?
Pedro Claudio
"Cunca": FASE es una organización no gubernamental de
desarrollo brasileño que actúa en varios estados y regiones de Brasil. En
FASE soy responsable del proyecto que trabaja la temática por los derechos
económicos sociales y culturales. Desde ahí he trabajado en el proceso de
promoción de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y
Desarrollo (PIDHDD) a partir del capítulo
brasileño. Es un capítulo que hoy está vinculado al
trabajo general del movimiento de derechos humanos y de otras organizaciones
en Brasil. Su estrategia consiste en la elaboración de contrainformes y
relatorías para organismos multilaterales intentando promover la visibilidad
y alcanzar la justiciabilidad de los derechos humanos, económicos y
sociales, en Brasil.
RF: Una característica de FASE, pero también de las ONGs de
Brasil en general, es la capacidad que han demostrado de trabajar de manera
flexible dentro de redes de cooperación de la sociedad civil. ¿Pudieras
hablarnos de esto?
PC: Trabajamos también, como organización, en el ámbito
de múltiples redes. FASE trabaja en redes internas en Brasil así como en
redes internacionales. Las redes internas a las que nos vinculamos en Brasil
son aquellas que trabajan las mismas temáticas nacionales en que FASE actúa.
De hecho, en reuniones de diplomacia ciudadana, FASE podría estar, por
ejemplo, en representación de la Asociación Brasileña de ONGs (ABONG). FASE
es una organización que actúa en todas las regiones que existen en Brasil.
En el estado del nordeste; en la región norte, en la Amazonía Oriental, en
Espíritu Santo; en la región sudeste, en Río de Janeiro; Mato Groso en la
región centro este de Brasil.
FASE trabaja temáticas específicas, pero apoya el rol y la
participación en la sociedad civil brasileña representada por la ABONG
(Asociación Brasileña de ONGs) que también tiene un rol en la formación,
concepción y organización del Foro Social Mundial. Igualmente hemos
representado a ABONG en actividades del nuevo Foro de Diplomacia Ciudadana
latinoamericano. Luego, nuestra práctica como FASE es representarnos desde
las redes. No vamos a los eventos desde la pura identidad de FASE, sino
desde la identidad de las redes en que estamos. Por ejemplo, la gente que
trabaja el programa nacional de FASE de "derecho de la ciudad" está en las
coordinaciones y se identifica como representación del Forum de la Reforma
Urbana. También en el norte estamos en el Forum de la Amazonía Oriental,
desde ahí en el Forum Pan amazónico. También estamos en las redes, RBRIP
(Redes Brasileñas de la Integración de los Pueblos), que a su vez participan
en la Alianza Social Continental. Allí estamos en la coordinación, junto con
la Central Única de Trabajadores. Estamos también presentes en ALOP
(Asociación
Latinoamericana de Organizaciones de Promoción),
como una de las organizaciones que apoya a esta organización de redes
latinoamericanas.
La acumulación de experiencias en el trabajo en redes de las
organizaciones brasileñas, y de FASE en particular, es muy importante en la
perspectiva de los reclamos para ejercer control ciudadano sobre las
políticas públicas.
RF: ¿Cuáles crees que sean los principales desafíos que
hoy tienen en Brasil, tanto hacia el interior de
la sociedad brasileña como hacia afuera?
PC: Tenemos en este momento un desafío, que es el
gran desafío público brasileño. Me refiero a la
expectativa que despierta la actual coyuntura nacional en el sentido de que
en Brasil vamos a promover cambios, cambios sociales,
pero condicionados por los límites de la globalización. Pero, al fin,
cambios significativos en temáticas importantes para la participación
popular como es la temática del hambre, del desarrollo, y, en nuestro caso,
tenemos una preocupación particular con algunas acciones significativas. En
la cuestión de la problemática urbana metropolitana y con la creación del
Ministerio de la Ciudad en Brasil, se abre una posibilidad tentativa para
una reflexión y actuación estratégica en torno a un conjunto de cuestiones
del gobierno de la ciudad, de la infraestructura, de la problemática
urbanística y también de la aplicación de la nueva legislación que amplió la
función social, pública, y de control público del territorio.
En términos de la temática amazónica, tenemos un eje más
centrado en la agro ecología, en la producción alimentaria familiar, la
cuestión agroforestal y hoy hay una conexión entre este debate y un nuevo
proyecto, una nueva política, que se llama Pro Ambiente. Es un intento de
crear un modelo de articulación de sujetos locales en el territorio con
acciones de producción, de manejo forestal y de preservación. Todo ello con
implicaciones en la problemática de la extracción de carbón y la biomasa. En
la idea de promover la cancelación de la deuda externa utilizamos también
este recurso.
Desarrollamos un fuerte accionar a favor de promover el
concepto de justicia ambiental, pero en torno a la Reforma Agraria. También
hacemos reflexiones sobre el cooperativismo y asociativismo de redes
productivas. Intentamos incentivar la idea de acciones de desarrollo local,
trabajamos mucho en eso, tanto en el Brasil urbano como en el rural. Se
trata de un intento por ampliar el área de cooperativismo popular y de
autogestión, la posibilidad de fomentar redes de micro empresariado y cosas
así, pero recién empieza el debate. Esta es una temática en la que yo estoy
directamente implicado.
Trabajamos un conjunto de cuestiones que salen de los
propios programas, de los territorios, de los proyectos experimentales. Pero
también operamos dentro del marco general de la problemática brasileña
aprovechando la apertura de espacios en el programa del gobierno y en los
consejos del pacto de desarrollo económico social.
Esta apertura va a tener consecuencias prácticas reales en
las acciones estratégicas del ministerio
correspondiente. Hoy hay una enorme cantidad de consultas, reuniones, pero
las reformas que se empezaron tienen aún una característica fuertemente
marcada por el problema del ajuste. Entonces, en algún momento, el problema
del gasto público, el problema de todas las demandas sociales, del reclamo
por políticas sociales universales de beneficio popular, va necesariamente a
manifestarse de forma más significativa. En ese campo yo pienso que la tarea
es la de la radicalización democrática. Forzar y ampliar la
posibilidad de la radicalización institucional, para que no nos
lleven a conflictos civiles más profundos. A mi juicio la
necesidad de contar con el consenso de la sociedad no debe impedir
que se hagan cambios, no debe ser un factor de inmovilidad en nombre de la
estabilidad. La estabilidad y la posibilidad de acción dentro del marco
constitucional se conjugan hoy con el profundo reclamo de reparación y
promoción de políticas sociales de largo alcance que es
necesario realizar de modo paralelo a otras
políticas de naturaleza emergente, como son la erradicación del trabajo
infantil o el tratamiento de la cuestión del hambre, por mencionar algunas.
Cuestiones como el agua, la tierra, la generación de trabajo, los niveles de
ingreso van a exigir un cambio más profundo en la naturaleza de la actuación
del estado.
El 2004 va a decir muchas cosas porque van a tener lugar las
elecciones locales que tendrán una implicación en las distintas agendas y la
solución de los diversos problemas. El cambio va a ser lento,
pero los compromisos internacionales van a seguir manteniéndose. Eso es una
garantía para que el país no sufra ataques especulativos. Por último, creo
que hay una agenda interesante en la política
externa brasileña, en las negociaciones hemisféricas y en la perspectiva
multilateral. De hecho es increíble el espacio político que hoy tenemos para
el diálogo sobre temáticas internacionales.
La Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia
y Desarrollo (PIDHDD) exploró esas posibilidades
con el debate del Protocolo Facultativo al Pacto de Derechos Económicos
Sociales y Culturales. Pero también hay conversaciones en torno al
Area de Libre Comercio. De hecho el Itamaratí, la
cancillería brasileña, abrió un gran espacio de información y participación.
Ahí nosotros tenemos que acompañar una diversidad de temas para los que creo
que la sociedad civil, -esta parte de la sociedad civil que son las ONGs de
desarrollo y los movimientos sociales-, aun no tenemos masa crítica ni
proposiciones suficientemente afinadas. Pero lo que
es importante es que ya
somos invitados a formular y hacer propuestas. Esto puede ser porque
muchos que ocupan cargos en el gobierno salieron de los movimientos. Si
mantenemos una posición de independencia y autonomía, con capacidad crítica
y propositiva, será algo bueno en el trabajo de
las ONGs. Autonomía, crítica y compromiso: es ahí donde estamos la mayoría
de las ONGs brasileñas.
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