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 LECCIONES DE JOHANNESBURGO:
RETOS LOCALES Y GLOBALES PARA LA SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL Y SOCIAL

Desarrollo Humano Sustentable

Por  Iñaki Barcena   
Departamento de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco   

Tomado de Ecoportal.net   

Parte 3 / 4   

Las lecciones de Johannesburgo

La especial coyuntura política internacional es una de las claves para entender de lo que ha acontecido entre finales de Agosto y primeros de Septiembre en la Cumbre para el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (Sudáfrica). Esto es, la especial situación política en que se ha producido este evento internacional viene marcada por una escalada militarista en el ámbito planetario para acabar con el nuevo enemigo "terrorista", ese que ha venido ha suplantar al bloque comunista cuasi-extinto de décadas pasadas.

No estamos ni en plena guerra fría como en 1972, cuando en Estocolmo se hablaba de los límites ecológicos de la Tierra, ni tampoco en 1992, en Río de Janeiro, cuando la desaparición de la Unión Soviética traía para unos el fin de la Historia y para otros la oportunidad de dedicar a las necesidades sociales los recursos de la carrera armamentista. Si Bush padre fue ha Río a decir que no tenía ninguna intención de comprometer el modelo norteamericano de producción y consumo y no firmó ni el Tratado de Biodiversidad ni el del Cambio Climático, diez años después Bush junior ni siquiera se ha desplazado a Johannesburgo y sus mandatarios han sido la mayor rémora para poner en marcha un Plan de Acción socioambiental con sus pertinentes fechas, compromisos y medios financieros. El abucheo y la protesta ante Colin Powell dentro de la misma conferencia oficial ha sido la imagen que mejor resume lo acontecido en esta cumbre.

El Mundo sigue en venta

Todo el mundo ha hablado de Rio+10 como expresión en positivo de un momento vital para reactivar la Agenda 21 y los acuerdos de la década anterior en Brasil, sin embargo había quienes, como la red Vía Campesina, hablaban de Doha+10 meses y no les faltaba razón. En Noviembre del 2001, la Organización Mundial de Comercio, nacida en Marrakech a principios de 1995, se reunía en Doha para intentar recuperar fuerzas y poner en marcha sus planes tras su inesperado y estrepitoso fracaso en Seattle (2000). Si durante la celebración del 50 aniversario de las instituciones de Bretton Woods, la campaña "50 años bastan" (2) significó un clamor multitudinario y la reactivación de la crítica contra el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el GATT, (ahora OMC) en Seattle se produjo una movilización que conmocionó al mundo (Roma, Pepa, 2002). Un eficaz enjambre de movimientos sociales en pie, impidieron que la OMC se reuniera y cerraron la calle a sus representantes. El ejemplo cundió y tuvieron que buscar lugares inaccesibles para poder reunirse.

Así las cosas y con una animadversión creciente frente a la globalización neoliberal, Doha (Qatar) significará, como después Monterrey (México) -Conferencia Internacional para la Ayuda al Desarrollo- y más tarde Johannesburgo la imposición de las elites económicas del mundo, con las compañías transnacionales a la cabeza, de unos acuerdos que priorizan sus intereses mercantiles a las necesidades sociales y ambientales de la mayoría de la Humanidad. Pensamos que el punto de inflexión a favor de tal perspectiva se produjo en Enero de 1995 en Marrakech con la metamorfosis del GATT en la Organización Mundial de Comercio, cuando los gobiernos priorizaron las exigencias del libre comercio y la creación de un mercado mundial sin fronteras.

Si Río promovió la autoridad efectiva de los estados para legislar en favor del bien común, Marrakech debilitó el poder regulatorio de los estados en favor de la libre movilidad comercial. Como resultado la década ha acabado dominada por los repetidos intentos de crear un mercado mundial de libre circulación de capitales y mercancías, pero no personas, dirigido solamente por la ley de la oferta y la demanda. Por eso tiene sentido decir que "el mundo sigue en venta". Porque como se ha visto en Johannesburgo, lo importante no es que el agua potable y el saneamiento lleguen a los hogares pobres del mundo, sino que estos servicios sean gestionados por compañías privadas. Lo vital para ellos no es que la energía solar sea introducida en los países empobrecidos, sino que las compañías eléctricas públicas dejen, como esta sucediendo en Europa, paso libre a la privatización de los suministros energéticos. A su entender la única medicina que puede resolver el hambre y la pobreza es una sobredosis de mercado...

Naciones Unidas... por los negocios

Una segunda lección a aprender es el papel jugado por las propias Naciones Unidas. Su anquilosado sistema de funcionamiento, adecuado a los resultados de la Segunda Gran Guerra, no ha asumido los grandes cambios demográficos y políticos sobrevenidos en estos 60 años y siguen manteniendo un esquema de juego antidemocrático y desequilibrado. Por si esto fuera poco, la nueva tendencia puesta en marcha por el actual secretario general, Kofi Annan, es abrir las puertas de la ONU a las empresas multinacionales para que sufraguen los gastos que los países enriquecidos del mundo no quieren hacer.

Ya anteriormente en Río de Janeiro el Consejo Mundial de Comercio para el Desarrollo Sostenible (WBCSD en inglés) consiguió eliminar toda crítica y responsabilidad del mundo empresarial sobre la crisis ecológica, y ahora en  Johannesburgo han promovido un nuevo tipo de convenios voluntarios, acuerdos Tipo II, diferenciándolos de los acuerdos Tipo I que son los tradicionales acuerdos intergubernamentales que obligan a los gobiernos. Los 54 acuerdos voluntarios entre la industria, los gobiernos y algunas ONGs ambientalistas promovidos por la "Business Action for Sustainable Development" (http://www.basd-action.net/) han sido la interesada respuesta del mundo de los negocios al "Global Compact" propuesto por la ONU (Balanya y otr@s, 2000). Esto es, un nuevo partenariado voluntario basado en las ofertas económicas de las grandes compañías a gobiernos y organizaciones ecologistas para demostrar su interés por el desarrollo sostenible y salir así de su posición de aislamiento frente al resto de grupos representativos o "stakeholders"-accionistas- (ONGs ambientales, sindicalistas, agricultores, indígenas, científicos y mujeres) desbaratando de esta guisa la petición de estos últimos para organizar una convención de las Naciones Unidas para el control y responsabilidad de las empresas (Corporate Europe Observatory, 2002).

A pesar de los esfuerzos realizados en el periodo preparatorio por las ONGs, apoyadas por el Grupo 77 y por China, han podido más la oposición de las tres grandes potencias económicas (EEUU, UE y Japón) que la voluntad de la mayoría de los países del planeta. Los tres grandes han defendido que para controlar y establecer las responsabilidades de las empresas transnacionales es suficiente con seguir las directrices "voluntarias" emanadas de la OCDE. Una vez más, la política es incapaz de someter y controlar las actividades económicas. Y como ha quedado demostrado en Johannesburgo, la OMC no esta dispuesta a someterse los dictados del ONU.
Llegados a este punto debemos aclarar que las posiciones de la Unión Europea respecto a la OMC y a Doha, (3) manifestadas tanto por el presidente de la Comisión, Romano Prodi (El País, 21-VII-02) como por la Comisaria danesa de Medio Ambiente, Margot Wallström (
www.europa.eu.int/rapid/start/cgi ) no han sido muy diferentes a las mantenidas por el gobierno de Bush. O por decirlo más gráficamente la U.E esta por la liberalización de todas las barreras comerciales salvo para la compraventa de armas y los EEUU están por abrir los mercados por la vía de las armas (P.Nicholson, Vía Campesina).

Foros poco alternativos

En esta tesitura, anterior a la propia Cumbre de Johannesburgo que estaba fraguada en Bali (Indonesia) en la IVª convención preparatoria en Junio, la respuesta de la sociedad civil mundial ante las iniciativas y propuestas de la ONU ha sido diversa y contradictoria. Por presentarlo de forma sucinta y esquemática, con los peligros que esto conlleva, podríamos decir que, para una parte de las organizaciones civiles presentes en el proceso, la disyuntiva estaba en si el futuro global iba a estar gobernado por las Naciones Unidas o por los poderes económicos representados en la OMC, mientras que para otra buena parte de la sociedad civil mundial, la propia ONU y sus representantes políticos más relevantes habían apostado ya por la prioridad de los criterios comerciales y financieros impuestos por la elite económica y la cumbre estaba abocada al fracaso.

Así en Johannesburgo hemos asistido a una ceremonia de la confusión "preparada". El esperado foro alternativo no ha sido tal y aquellas organizaciones y grupos que mantenían posiciones críticas con la dinámica oficial de la Cumbre ha debido buscar su espacio fuera del NASREC, recinto ferial donde ha tenido lugar el foro de la sociedad civil organizado por un secretariado ligado política y económicamente a la ONU y al gobierno sudafricano. La disidencia ha tenido que buscar lugares alternativos como la universidad o los abandonados estudios cinematográficos del Shareworld para poder reunirse. La víspera de la celebración de las anunciadas marchas del ghetto de Alexandra a la sede oficial de Sandton había al menos tres convocatorias distintas, una de ellas ilegal, según la prensa. Incluso el día después, domingo se podía oír y leer que habían existido dos marchas (El País, 1 de Septiembre del 2002) cuando, no existió más que una convocada por el Movimiento Sin Tierra junto a un amplio espectro de movimiento sociales sudafricanos, encabezados por INDABA. La otra marcha cuasi-oficial convocada por el ANC y COSATU no llegó a salir del estadio de Alexandra al no reunir más de 3000 personas, pese a la anunciada asistencia de ministros sudafricanos y líderes políticos internacionales. La gente prefirió protestar con los líderes de a pie. Toda una semana de reuniones y negociaciones no fue suficiente para unificar criterios entre quienes pensaban que el marco es la ONU y el gobierno sudafricano es un buen aliado y quienes mantienen que más allá de la retórica están los hechos y tanto las Naciones Unidas como el gobierno de Pretoria han apostado por el capital y no por "los condenados de la Tierra". No pudo haber acuerdo.

Gobiernos de Izquierdas, Política de Derechas

Como se puede deducir de lo anteriormente expuesto en Johnnesburgo además de la ONU ha tenido mucho que ver el papel jugado por gobierno anfitrión, un gobierno de izquierda que a los ojos de sus críticos hace política de derechas. Así lo atestiguaron el Movimiento de los Sin Tierra, el Fórum Anti-Privatización o el Comité de Crisis de Electricidad de Soweto. Siguiendo las directrices del Banco Mundial, desde 1994 el gobierno del ANC tan sólo ha redistribuido un 1% de la tierra agrícola, basándose solamente en operaciones de compraventa. Sin embargo el 80% de la tierra agrícola sigue estando en manos de menos del 1% de la población (Landless People Movement, 2002).

El gobierno de Thabo Mbeki, con 8 ministros pertenecientes al Partido Comunista, es el máximo promotor y defensor del NEPAD (Nuevo Partenariado para el Desarrollo Africano) un proyecto para el desarrollo africano apoyado por varios gobiernos africanos y rechazado por una amplia base social en Sudáfrica, por promover la privatización del agua, la electricidad, el transporte y los servicios de telecomunicaciones así como el pago de la deuda externa y una mayor liberalización de mercados y de inversiones internacionales. La empresa para-estatal ESKOM combina las propuestas de privatización del suministro eléctrico con su participación en nuevos proyectos nucleares y la construcción de mega-embalses en Swazilandia, Uganda, Namibia, Mozambique y Lesotho (Patric Bond, 2002).

El espíritu internacionalista de muchas personas llegadas a Johannesburgo para la Cumbre se vio también tristemente controvertido por su política represiva y la distorsión entre discursos y hechos del gobierno sudafricano. Es difícil considerar "gobierno amigo", por usar la expresión utilizada por las organizaciones sindicales, por ejemplo, a quien en vísperas de la Cumbre evacua a miles de personas de sus asentamientos ilegales al haber procedido a la venta de tales tierras y posteriormente reprime sus protestas encarcelando a 76 de los "sin tierra". Otra evidencia de la política del régimen sudafricano fue el acordonamiento policial y militar de la marcha de los movimientos sociales durante 8 kms., diseñando un callejón sin salida para miles de manifestantes flanqueado por las mismas metralletas y tanquetas que años antes se utilizaban en Soweto y en otros townships para reprimir las protestas anti-appartheid.

Pensar y actuar, local y globalmente

De aquí extraemos una de las lecciones autocríticas más importantes de Johannesburgo, que tiene bastante que ver con una idea central del ecologismo. Lo local y lo global están íntimamente ligados y las dinámicas socio-económicas globales se basan en realidades locales que no se pueden desgajar del todo, ya que no funcionan autónomamente. Reactivar el activismo internacionalista y ecologista es prioritario. Los problemas ambientales a los que nos enfrentamos localmente tienen las mismas causas aquí y en Sudáfrica, por ello establecer nexos de colaboración y de intercambio internacionales es fundamental para dar vuelta a las dinámicas neoliberales.
Es cierto que hay importantes redes y organizaciones internacionales con fuerte peso político y mediático en las cuestiones socio-ambientales. Y podemos decir que existen también diversos estilos de internacionalismo ecológico, como se ha podido ver durante la semana y media de cumbre. Greenpeace, por ejemplo ha escogido dos apariciones centrales. Por un lado, 12 activistas entraron en las instalaciones de la única central nuclear sudafricana en Koeberg, a 20 kms. de Ciudad del Cabo, para denunciar el uso de la energía nuclear y pedir un acuerdo firme sobre energías renovables para los países empobrecidos. Sus activistas fueron acusados de graves delitos que acarrean varios años de prisión.

Posteriormente Remi Parmentier, jefe de la delegación internacional de Greenpeace salió a la palestra en una sorprendente rueda de prensa conjunta con su declarado "enemigo" Bjorn Stigson, presidente del Consejo Mundial del Comercio para el Desarrollo Sostenible (WCBSD) para hacer un llamamiento a los gobiernos para que asuman sus responsabilidades ante el cambio climático.

Los Verdes Europeos (Alianza Libre Europea) de la mano de su Fundación Heinrich Böll han sido a mi juicio la organización política que ha organizado los mejores debates y conferencias en Foro Civil Global de NASREC. Con un programa repleto de personalidades políticas, científicos y activistas de los cinco continentes, (boellforum@boell.org.za  y http://www.worldsummit2002.org/ ) durante dos semanas sus actos han sido un punto de visita obligada. Su esfuerzo ha estado centrado en la educación, en la discusión y en el avance de propuestas políticas que tanta falta hacen en estos días. Sin duda alguna su informe "Jo'burg-Memo" traducido a varios idiomas es un valioso documento, obra colectiva que ofrece agudos análisis, críticas, interesantes referencias y propuestas para avanzar hacia un mundo sostenible social y ambientalmente.

Otras redes internacionales como Vía Campesina, además de los debates optaron por organizar la protesta en la calle frente al "establishment" político y corporativo. Sus 40 representantes venidos de 20 países distintos han sido en cierta medida el aval internacional de los movimientos sociales sudafricanos y la exitosa marcha cuya cabeza ocuparon de Alexandra a Sandton tuvo mucho que ver con su compromiso internacionalista y su saber hacer. Utilizando un discurso global pero estando muy apegados a las realidades locales. De su pensamiento y su práctica tenemos mucho que aprender.

¿Cumbre para qué?

A la luz de los resultados son muchos los que se preguntan ¿para qué se organizan cumbres como ésta? Una respuesta rápida es que siempre hay gobiernos, instituciones internacionales y empresas dispuestas a hacer negocio con los miles de delegados que se reciben, aunque en este caso los 65.000 previstos se quedaron en la mitad.

Tras la Cumbre de Johannesburgo el Ministerio de Medio Ambiente español afirmaba que "el objetivo de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible ha sido la aprobación de un Plan de Acción con medidas concretas y un calendario concreto para frenar la pobreza y la degradación ambiental del planeta, en definitiva medidas para conseguir el desarrollo sostenible…." Y a continuación remata diciendo "El Plan de Acción y la Declaración Política no serán considerados vinculantes, aunque la intensidad de las negociaciones deja claro que los documentos tienen un peso político considerable. De hecho, los documentos acordados poseen intrínsecamente, un alto grado de autoridad moral, ya que acuerdos de esta naturaleza pueden marcar precedentes y fijar políticas que a su vez se conviertan en una "ley suave" que tiene una gran influencia en muchas organizaciones internacionales" (Ambienta, Octubre-2002). Sobran comentarios.

Si hacemos un repaso de las temáticas tratadas vemos que las propuestas de energías renovables, centrales en esta cumbre, se han desvanecido por la falta de voluntad de los grandes productores de petróleo. La propuesta de llegar al año 2015 con un cupo del 15% de energías renovables se rechazó y ahora subsidiariamente quedan los acuerdos voluntarios y regionales. En agua y saneamiento los Estados Unidos se vieron forzados a aceptar, contra su voluntad, el compromiso de que para el año 2015 se reduzca a la mitad el número de personas que viven sin agua potable y saneamiento (actualmente 1.100 millones y 2.400 respectivamente según la ONU) objetivo que se estima costará 20.000 millones de euros por año y que los ecologistas tememos que se contratarán a costa de privatizar estos servicios. En las cuestiones relativas a la pobreza, la fórmula voluntaria para establecer un fondo de solidaridad quita credibilidad a las propuestas realizadas para reducir a la mitad el número de personas que viven con menos de un euro al día para el 2015. Tras diez años de la aparición del Tratado de Biodiversidad, lo que se ha acordado en Johannesburgo es "reducir significativamente" la pérdida de la misma para el 2010. Esto es parecido a lo que ocurre con la recuperación de las reservas pesqueras degradadas hasta un mínimo sostenible, "allá donde sea posible". Todo depende de la voluntariedad de los gobiernos que no firman acuerdos que les vinculen y comprometan en plazos y presupuestos. Quizás por eso los más optimistas y/o pragmáticos se han acordado de que con la firma de Japón, China, Canadá y Rusia el protocolo de Kyoto entrará en vigor en el 2003 (4). Otros pensamos que Johannesburgo ha sido una estación más en un largo proceso diplomático internacional donde los poderes económicos siguen poniendo freno a las demandas de la sociedad civil.


Notas

[2] Se puede consultar en AA.VV. (1995) :" 50 años bastan.El libro del Foro Alternativo -Las otras voces del planeta" Talasa, Madrid.

[3] "La OMC es la expresión de un sistema de comercio abierto y no discriminatorio y el desarrollo sostenible esta includo en la clausula preambular del Acuerdo de Marrakech" Communication from the Commision to the Council and European Parliament:"Ten yars after Rio. Preparing for the WSSD in 2002" Bruselas, 6/2/2001 COM(2001)53 final.

[4] "Después de Johannesburgo" Greenpeace Nº63 /III/ 2002


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