Los informes alternativos ante
el Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas
Premio
del Concurso Mejores
Prácticas de desarrollo sustentable en América Latina
y el Caribe
CAPÍTULO III
Los Informes alternativos de las organizaciones de la
sociedad civil ante el Comité de los Derechos Económicos, Sociales y
Culturales
El Capítulo III presenta la sistematización de la
experiencia de la presentación de informes alternativos, paralelos o
contrainformes de las organizaciones no gubernamentales (ONG) nacionales e
internacionales y otras organizaciones de la sociedad civil ante el Comité
de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CDESC) de Naciones
Unidas.
¿Quiénes lo hacen, con qué objetivos, con qué metodología y
qué impacto tienen en la situación de estos derechos?, son algunas de las
cuestiones que se analizan, siempre con la finalidad de aportar al mejor uso
de este mecanismo del sistema internacional de protección de los derechos
humanos por parte de la ciudadanía y de las organizaciones sociales.
Como hemos visto en los dos primeros capítulos del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) se
establece, en los artículos 16 y 17 como mecanismo de vigilancia del
cumplimiento de las obligaciones de los Estados Parte, la presentación de
Informes periódicos ante el Comité.
Con la finalidad de contar con la mayor diversidad de
fuentes de información que le permita tener una visión lo más completa y
objetiva del país que comparece y contribuir con recomendaciones viables
para la satisfacción de estos derechos por la población que habita bajo su
jurisdicción territorial, haciendo un énfasis en de los sectores sociales
más vulnerables; el Comité, invita a las ONG nacionales e internacionales a
presentar sus propios informes, asimismo consulta a los organismos
especializados del sistema de Naciones Unidas.
En los capítulos anteriores, hemos presentado la información
necesaria para conocer la normatividad, los mecanismos y los procedimientos
establecidos por el Pacto y por las directrices y observaciones generales
del Comité para saber cuáles son las obligaciones de los Estados y poder
desarrollar estrategias adecuadas de exigibilidad de los derechos
reconocidos por el Pacto.
Para la elaboración del capítulo se han considerado los
informes alternativos presentados por las organizaciones de la sociedad
civil de 10 países: Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, El Salvador,
Guatemala, Honduras, México, Perú y Venezuela. Así también se han
considerado las entrevistas realizadas a los promotores y expertos del CELS
(Argentina), que son parte de los capítulos nacionales de la Plataforma
Inrteramericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo de Bolivia,
Brasil, Colombia, Perú y Venezuela y especialmente Areli Sandoval del Equipo
Pueblo de México.
La Iniciativa: ¿Dónde y cómo surge la iniciativa de
presentar un informe alternativo al Comité de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales de Naciones Unidas?
La experiencia en la región de presentar informes
alternativos al Comité se inicia el año 1990, principalmente por acción de
redes internacionales como FIAN (Red Internacional de Información y Acción
por el Derecho Humano a Alimentarse) que en coordinación con organizaciones
nacionales de Guatemala y Nicaragua presenta informes referidos al derecho a
la alimentación en esos países, como la Coalición Internacional Hábitat que
presenta un informe sobre el derecho a la vivienda y los desalojos forzosos
en la República Dominicana y como el Frente por el Derecho a la Alimentación
en México una red nacional que presenta un informe sobre el derecho a la
alimentación.
En una primera fase, entre 1990 y 1996, los informes al
Comité son presentados por estas redes internacionales (México en 1993 y
Panamá en 1992) y algunas ONG nacionales de carácter jurídico, como la
Comisión Colombiana de Juristas, en 1995. De 1997 a la fecha han cobrado
importancia y se han multiplicado los informes alternativos, contribuyendo a
generalizar en la región, las estrategias de rendición de cuentas, de
exigibilidad y vigilancia social de la ciudadanía. Incluso se viene dando,
el caso que las ONG elaboran sus propios informes antes que el gobierno
logre elaborar el suyo, como ha ocurrido recientemente con Brasil (2000) y
Colombia (2001).
La iniciativa de las ONG de recurrir al Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales surge cuando diversos elementos y
circunstancias aparecen en el escenario nacional y regional, entre ellas:
- La Declaración y Plan de Acción del Seminario "Los Derechos Humanos
como Instrumentos para Combatir la Pobreza" realizado en Santiago de
Chile, en el mes de septiembre de 1997 y organizado por ALOP y Terres des
Hommes / Francia. En este Seminario, se acordó trabajar desde una
perspectiva integral por la promoción y defensa de todos los derechos
humanos y la articulación de diversas iniciativas de las organizaciones de
la sociedad civil en una agenda y acciones comunes. La Declaración
sostiene que los derechos humanos abarcan necesaria e indisolublemente los
derechos económicos, sociales y culturales de las personas, afirmando que
la pobreza es una violación a los derechos humanos.
- La Declaración de Quito, acerca de la Exigibilidad de los
Derechos Sociales y Culturales. Esta Declaración se celebró en el marco de
un encuentro latinoamericano realizado en la ciudad de Quito en el mes de
julio del año 1998. Contó con la participación de cincuenta organizaciones
y cinco redes de 16 países latinoamericanos, así como varios expertos,
activistas y representantes de ONG comprometidas con los derechos
económicos, sociales y culturales en los países del norte. El contenido de
la Declaración y las tareas que allí se acordaron significaron un gran
impulso al enfoque de la integralidad de los derechos humanos y a las
estrategias de exigibilidad de los derechos reconocidos por el Pacto23.
- La experiencia acumulada por las organizaciones de derechos
civiles y políticos en el uso del sistema internacional de protección de
los derechos humanos, así como la solidaridad internacional desarrollada
en situaciones de dictaduras represivas o escenarios de conflicto armado
interno. La experiencia más reciente al respecto, parte de organizaciones
de promoción del desarrollo y de movimientos de mujeres interesadas en
hacer un seguimiento de los compromisos de los Estados acordados en la
Cumbre Mundial de Desarrollo Social (Copenhague 1995) y la IV Conferencia
Mundial sobre los Derechos de las Mujeres (Beijing 1994); entre estas
destaca la Red Social Watch que produce anualmente un Informe mundial
sobre el desarrollo social a partir de los informes de sus comités en 54
países. En México, por ejemplo, el Equipo Pueblo y otras organizaciones
que han contribuido en el informe anual de Social Watch, fueron también
referente para elaborar el Informe Alternativo al Comité DESC
24 .
Esta experiencia acumulada permite intercambiar
conocimiento e información sobre el sistema internacional de protección de
los derechos humanos, desarrollar relaciones institucionales, criterios,
metodologías, indicadores, formas de organización y planes para el
seguimiento y la vigilancia social. Aspectos importantes de este
intercambio son los siguientes:
- La existencia de ONG y redes nacionales que han incorporado en
su pensamiento institucional un enfoque de derechos y de género, el
concepto de desarrollo humano sostenible y la perspectiva de la
interdependencia de los derechos humanos. A través de estas organizaciones
y redes se ha logrado recomponer alianzas con los sectores sociales
vulnerables, promoviendo espacios de cooperación y trabajo conjunto entre
diversos actores sociales. Estas organizaciones son más receptivas a la
evolución de las tendencias mundiales y a la actuación pública conjunta en
el escenario internacional.
- La existencia de expertos que conocen y tienen acceso al
complejo sistema de las Naciones Unidas, así como tienen un manejo del
derecho internacional de los derechos humanos. En el caso de México, el
trabajo de las organizaciones y redes se ha visto fortalecida por la
existencia de equipos de profesionales formados en diplomacia ciudadana
que desde finales de los años 80, a partir de las negociaciones del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hacen un monitoreo
sistemático de temas internacionales que tienen un gran impacto en la vida
nacional y la población mexicana. Asimismo, se ha contado con la
experiencia acumulada por organizaciones que vienen denunciando
violaciones ante el sistema de Naciones Unidas de protección a los
derechos humanos. En Colombia, en el último lustro se desarrollan
iniciativas ciudadanas a nivel internacional para presionar por una
solución política del conflicto armado interno.
- La Secretaría del Comité de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales cumple un papel importante, cuando un Estado Parte debe
comparecer ante el Comité conforme al calendario establecido, ya que es el
Secretario del Comité quien cursa una invitación a las ONG internacionales
y nacionales para que presenten un informe de manera paralela al que
presenta el Estado. Así ocurrió en 1996 cuando el Perú debía comparecer
ante el Comité: el Secretario A. Tikonov hizo llegar una nota y el Informe
inicial del Estado peruano, a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
del Perú; ésta reaccionó rápidamente y junto con otras redes nacionales
convocaron a una Mesa de Trabajo para elaborar el informe alternativo.
Este informe, se llegó a presentar en el XVI período de sesiones del
Comité (abril / mayo 1997). En el caso del Brasil, es a partir de una
entrevista entre A. Tikonov, Secretario del Comité y Romeu Olmar,
Coordinador del Movimiento Nacional de Derechos Humanos del Brasil
ocurrida en Ginebra en 1998, que surge la idea de presentar un informe
alternativo ante el atraso del Estado de presentar el suyo.
- La influencia de las redes regionales a través de sus capítulos
o contrapartes nacionales (las redes regionales) promueven la difusión y
el intercambio de experiencias de exigibilidad de los derechos económicos,
sociales y culturales, como es el caso de la Plataforma Interamericana de
Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PIDHDD), la Asociación
Latinoamericana de Organizaciones de Promoción (ALOP), el Comité de
América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM),
entre otras. Los informes presentados ante el Comité en los dos últimos
años (2000 – 2001) por las organizaciones de la sociedad civil de Brasil,
Bolivia y Venezuela, así como los esfuerzos que se están realizando en
Ecuador y Chile, son resultado de esta influencia. Cabe destacar también
el aporte de la cooperación internacional en cuanto a la producción de
ideas, establecimiento y ampliación de relaciones internacionales y el
aporte financiero que contribuyen al despliegue de las estrategias de
exigibilidad en la región.
- La existencia de casos de grave preocupación o violación masiva
y sistemática de derechos económicos, sociales y culturales de sectores
vulnerables de la población, que generan la solidaridad nacional e
internacional y la urgencia de recurrir al sistema internacional de
protección de los derechos humanos como ha sido el caso de los desalojos
forzosos en Panamá y República Dominicana. Así como, el interés de las
organizaciones internacionales en temas específicos como el derecho a la
alimentación, vivienda o los derechos de las mujeres, de la niñez.
Destaca, por ejemplo, la preocupación por el derecho a la alimentación y
la situación de la población rural organizada en el Movimiento de los Sin
Tierra en el Brasil; los derechos laborales, la situación de los
pensionistas y el derecho a la salud reproductiva de las mujeres en el
Perú; la situación de los pueblos indígenas en México, Guatemala,
Nicaragua, Honduras, Bolivia; los derechos de las poblaciones afectadas
por el desplazamiento y de las madres comunitarias en Colombia.
Notas
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