Los informes alternativos ante
el Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas
Premio
del Concurso Mejores
Prácticas de desarrollo sustentable en América Latina
y el Caribe
CAPÍTULO III
Los actores: ¿Quiénes han participado y de qué manera, en
la elaboración de los informes alternativos?
De los primeros informes alternativos que se presentaron
en el año 1990 a la fecha, se puede apreciar dos cuestiones en su proceso de
elaboración: una es la mayor participación de actores nacionales respecto a
las ONG internacionales y la otra es la constitución de colectivos o equipos
de trabajo para la elaboración de un informe plural en vez de la labor no
coordinada de varias instituciones con la consecuente presentación de varios
informes al Comité y los riesgos de datos contradictorios entre ellos. Sin
duda el agravamiento de la crisis económica y social en los países de la
región y la urgencia de unir fuerzas ante el deterioro de los derechos
humanos han facilitado este encuentro. A continuación presentamos las
características de este encuentro de actores:
- Articulación de actores
: Participan en la elaboración del informe
organizaciones dedicadas a la promoción de los derechos humanos y al
desarrollo social, movimientos de mujeres, organizaciones representativas
de sectores vulnerables de la población, minorías y discriminados, gremios
de trabajadores, campesinos, poblaciones urbanas e iglesias. Sin duda la
mayor participación y diversidad de actores permite una visión de país,
asegura la sostenibilidad social de las estrategias de exigibilidad,
legitima el informe y lo convierte en una causa social así como realza la
calidad de la elaboración del mismo.
De esta manera, se ha facilitado el encuentro de esta
diversidad de actores, la visión de compartir las mismas finalidades, el
aporte recíproco de enfoques y metodologías de trabajo y el sentimiento de
cooperación para acciones conjuntas de mayor envergadura e impacto en el
escenario nacional e internacional. El desafío es incorporar a la academia
y a los medios de comunicación.
El debate pendiente es la participación de los actores
políticos. En general hay una resistencia para incorporar a los partidos
políticos en estos espacios, aunque la experiencia del Brasil con el
Partido de los Trabajadores y la constitución de nuevos movimientos
políticos interesados en estrategias de acciones ciudadanas en Colombia y
Perú, puede señalar algunas rutas al respecto. En México fue claro cómo
esta complementariedad de actores, permitió que los organismos de derechos
humanos aportaran con el rigor jurídico y las organizaciones de desarrollo
con el análisis de políticas públicas .
- Articulación de enfoques
: El encuentro de diversos actores en
espacios de trabajo conjunto no es fácil, no obstante existen aportes
recíprocos. El uso de las normas e instancias legales nacionales e
internacionales como aporte del movimiento de los derechos humanos, el uso
de indicadores para medir el progreso de las metas del desarrollo social y
la movilización social como recurso de las organizaciones sociales y
gremiales para ser escuchados en sus demandas; resultan siendo una
síntesis que enriquece la concepción de justiciabilidad, exigibilidad y
vigilancia social de los derechos económicos, sociales y culturales;
facilitando de esta manera, la cooperación y la acción conjunta de los
diversos actores, fortaleciendo a su vez, una cultura de derechos y
ciudadana.
Dos experiencias son muestras de cómo se llevó a cabo
la cooperación entre los distintos actores: La Plataforma Peruana de
Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, integra a ONGs de derechos
humanos y de desarrollo, a la Confederación General de Trabajadores del
Perú (CGTP), a la Federación Metropolitana de Mujeres Organizadas en
Comedores Populares Autónomos y Afines (FEMOCCPALC) y a una diversidad de
actores que se vincularon a raíz del reconocimiento de que la lucha contra
el régimen de Fujimori tenía un componente de justicia económica y social.
Justicia que podía reivindicarse desde los derechos económicos, sociales y
culturales y a partir de la consideración de que los derechos laborales o
de las mujeres no son un asunto sectorial, es decir, sólo de los
trabajadores o sólo de las mujeres, sino que corresponde a la aspiración
de todos por alcanzar una sociedad justa y que el goce de los derechos
laborales corresponde al ejercicio ciudadano de los trabajadores.
La otra experiencia es la de la Plataforma Colombiana
de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo que llegó a convocar a la
Universidad Nacional para participar en la elaboración del informe
alternativo sobre el convencimiento mutuo de tejer redes sociales que
impidan el aislamiento del movimiento de derechos humanos y de la
universidad, así como se profundice la desestructuración institucional y
social frente al conflicto armado.
- Articulación de espacios de trabajo
: La acción conjunta de esta
diversidad de actores para un fin común como es la vigilancia social de
los derechos económicos, sociales y culturales, requiere dotarse de formas
organizativas que promuevan la participación, el consenso y la acción
pública en el escenario nacional e internacional. La experiencia que se
viene desarrollando en la región, muestra una combinación de formas que
posibilitan tanto el aporte individual de los expertos y de las
instituciones, como los mecanismos de consulta interinstitucional y
multidisciplinaria, la participación amplia y plural de líderes y sectores
de la población, especialmente de los sectores vulnerables y discriminados
en eventos locales y nacionales, como audiencias públicas y el trabajo de
equipos profesionales para la elaboración de metodologías, la
sistematización, redacción, sustentación y divulgación del informe. En
Colombia se hicieron eventos locales y regionales. Brasil tuvo una
cobertura nacional, de 21 Estados y en 17 de ellos se hicieron audiencias
públicas.
- Concertación con el Estado:
No existe experiencia en el sentido de
que el Estado Parte coordine con las ONGs la elaboración de su informe al
Comité. Salvo el ofrecimiento que hizo el gobierno de Chile, al Capítulo
Ciudadanía (PIDHDD / Chile) pero que no se concretó. Por lo general las
ONG lo obtiene vía la Secretaría del Comité o por medios informales. El
debate señala, que tanto las organizaciones de la sociedad civil pueden
concertar políticas nacionales de derechos humanos con el Estado y que por
tanto, si puede darse el caso de presentar un informe preparado
conjuntamente ante el Comité, sin perder autonomía. Dos experiencias nos
pueden dar luces al respecto.
El Movimiento Nacional de Derechos Humanos, FASE y
otras organizaciones que integran la Plataforma Brasileña, encontraron
desde años atrás la posibilidad de concertar con el Estado un plan y
política nacional de derechos humanos; ello facilitó el trabajo con
organismos del Estado como la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara
Federal de Diputados y la Procuraduría Federal para la elaboración y
presentación del informe alternativo. Algo parecido viene ocurriendo en
Bolivia; en particular en la relación del Capítulo Boliviano con la
Defensoría del Pueblo, el Parlamento Nacional y los gobiernos locales
- Articulación
con las ONG y la cooperación internacional: A
partir de la identificación de causas comunes concretas a raíz de la
globalización, se ha modificado la relación entre las ONG internacionales
y la cooperación con los actores nacionales, dejando de ser una relación
meramente financiera por una relación más política y ciudadana,
haciéndolas mas horizontales. La acción conjunta de ambas, no sólo ha sido
para aprovechar los mecanismos del sistema internacional de protección de
los derechos humanos, sino también, para desbaratar la acción de los
poderes fácticos en el mundo que imponen términos desiguales de
intercambio comercial, financiero, científico, tecnológico, informativo y
de protección. No obstante, los diversos actores de carácter internacional
y nacional tienen sus intereses políticos propios y ello exige un esfuerzo
mayor para concertarlos, teniendo en cuenta que lo fundamental en la
relación, es el informe nacional y, por tanto, los intereses de los
movimientos y luchas nacionales.
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La Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia
y Desarrollo, para elaborar el informe alternativo que debía presentar
el Estado colombiano a fines del año 2000, luego de las recomendaciones del
Comité de 1995, "ejecutó un paquete de talleres, seminarios, publicaciones y
consultas que llevaron a realizar el Coloquio "La política social y los
derechos económicos, sociales y culturales en los noventa: Balance y
perspectivas" realizado en Bogotá los días 7 y 8 de octubre de 1999, en el
que militantes y dirigentes sociales, académicos, personas de las ONG y del
gobierno, junto con estudiantes bachilleres y de universidades debatieron
sobre el estado de los derechos".
La experiencia colombiana de elaboración del informe
significó una combinación acertada de una acción educativa, el debate
público y el aporte especializado de los expertos. El principal impacto
entre el primer informe alternativo (1995) y el segundo (2001) es que en su
elaboración se pasó de 8 expertos a la movilización de más de 1,500
personas.
En México, el informe fue elaborado por un grupo
central de organizaciones civiles, sus redes y expertas(os); también
contribuyeron de manera indirecta pero importante, muchas otras
organizaciones, sobre todo sociales, por ejemplo: a través del Centro de
Reflexión y Acción Laboral (CEREAL) se obtuvo información referente a
violaciones al interior de sindicatos; por otra parte, la mayoría de las
organizaciones civiles de la capital del país que tienen trabajo de base en
otros estados de la República con el sector popular, campesino, indígena, de
mujeres, etc., tuvieron la tarea de recuperar la información de primera
mano.
Así, se contó con diversidad de materiales, desde un
volante que generaba un grupo de mujeres campesinas en una comunidad
marginada sobre las principales demandas de sus municipios, hasta informes
más acabados como la documentación de casos en las maquiladoras. (Areli
Sandoval, Equipo Pueblo).
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