PRESENTACIÓN
Sin impunidad otro mundo es posible. Con esa convicción es
que la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y
Desarrollo (PIDHDD) y la organización Belga 11.11.11 decidieron, establecer
un convenio para sistematizar la experiencia de presentar informes
alternativos a los informes oficiales de los Estados Parte al Comité de
Derechos Económicos Sociales y Culturales, realizada en América Latina. En
ese sentido, asumimos este reto y preparamos el documento "Una Guía para La
acción".
El mensaje principal que queremos plantear en este
documento, es que el uso del mecanismo de presentar informes alternativos
ante el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones
Unidas, como parte de la estrategia de las organizaciones de la sociedad
civil para la vigilancia ciudadana de las obligaciones de los Estados,
establecidas en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales y
Culturales, sólo es importante, relevante y útil en la medida que exprese,
se vincule y proyecte luchas o movimientos sociales nacionales comprometidos
en la defensa de estos derechos. Y si es que, por lo tanto, estos informes
tienen objetivos políticos nacionales muy claros y muy precisos. Sólo si
tienen ese norte y orientación, el uso de este mecanismo se convierte
entonces, en un instrumento más de una estrategia mayor de exigibilidad y de
vigilancia social de los derechos económicos sociales y culturales. Ésta es
la lección que nos deja el estudio realizado de la experiencia de cómo, en
diez países de América Latina, diversas organizaciones y expertos se han
reunido para producir estos informes.
Con el ánimo de sintetizar esta guía y motivar su lectura,
podemos destacar cuatro ideas principales: la primera señala que desde que
apareció esta experiencia en América Latina por los años noventa, han habido
cambios muy significativos en la producción de informes alternativos. Son
las redes internacionales, las pioneras en presentar estos informes
alternativos al Comité de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales
(caso de FIAN que es la Red Internacional por el Derecho a Alimentarse o el
caso de la Coalición Habita Internacional).
En el proceso las organizaciones nacionales han ido
alcanzando mayor responsabilidad y mayor presencia en la elaboración de
estos informes. Además podemos observar que los informes eran elaborados al
principio por una o dos personas o por un equipo de expertos de alguna
institución o algunas instituciones. Hoy en día, tal como lo muestran
diversas experiencias, estos informes, son producto del esfuerzo de una
diversidad de actores, instituciones multidisciplinarias y de expertos en la
materia, que realizan un trabajo conjunto y de cooperación, cuya misión
principal es la de preparar estos informes.
Esto ha significado que los informes ganen en visión
nacional, tengan una visión más descentralizada y, por qué no decirlo
-aunque hay que afirmar esto, todavía como un desafío-, ganen en
pluriculturalidad; es decir, que expresen la realidad de los diversos
pueblos que habitan nuestros territorios y que lamentablemente nuestros
estados nacionales excluyen.
La segunda idea que nos parece necesario resaltar, es que,
en la gran diversidad de actores que se unen para producir estos informes,
no sólo participan organizaciones de derechos humanos, sino que,
crecientemente se han involucrado también, para realizar un trabajo
coordinado, organizaciones para el desarrollo, y sobre todo ahora último,
organizaciones sociales representativas de los sectores más vulnerados de la
población en el goce de los derechos económicos sociales y culturales.
El tercer punto que queremos señalar en esta guía, es que,
en la medida que los informes son representación de esta diversidad de
actores, se articulan y se combinan, por ello, diversidad de enfoques. No
sólo el enfoque de derechos, que aportan los movimientos de derechos
humanos, sino también el enfoque de desarrollo humano que aportan los
movimientos u ONGs de desarrollo. Y ahora, también adquiere nueva vitalidad
y nuevos términos el aporte de las organizaciones sociales, gremiales,
sindicales, de trabajadores y de campesinos, que es el concepto de la
movilización social.
Si logramos hacer una síntesis de estos enfoques de derechos
con los enfoques de desarrollo, y recuperar el sentido de cosa pública y el
de la movilización social, estamos entonces, en condiciones de producir
informes que, no solamente cumplen con presentar formalmente ante el Comité
un procedimiento que puede terminar siendo ritual; sino que, adquieren y se
constituyen en un instrumento necesario para la acción ciudadana, que es la
única garantía para que el estado cumpla con las obligaciones establecidas y
para el ejercicio efectivo de los derechos económicos, sociales y
culturales.
Y por último, señalamos que es necesario darle la mayor
difusión posible al informe paralelo y a las observaciones del Comité de
Derechos Económicos Sociales y Culturales. La difusión debe ser una
herramienta de presión hacia el Estado para el cumplimiento de estas
observaciones. Debemos garantizar la propagación del concepto de
obligatoriedad, para, a partir de ello, crear sistemas ciudadanos de
vigilancia social.
La Plataforma Interamericana de Derechos Humanos Democracia
y Desarrollo y la organización de Cooperación Belga 11.11.11 alcanzan esta
Guía a los líderes, dirigentes y promotores ciudadanos, con la intención que
les sirva para la acción en defensa de la dignidad, libertad e igualdad de
todos los seres humanos.
Dante Vera Miller
CEDAL / PERU
Perú. Abril 2002