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"Una Guia para la
Acción" fue la obra ganadora del Premio del Concurso "Mejores
Prácticas de desarrollo sustentable en América Latina y el Caribe" |
Se ha venido acuñando el concepto de "buenas prácticas" para
identificar aquellas experiencias exitosas en alguna esfera de actividad
social. El término puede resultarnos útil siempre y cuando se tengan
presentes dos principios: a) lo que resulta exitoso en un determinado
contexto podría no serlo en otro diferente y b) se debe analizar y aprender
no sólo de las prácticas exitosas, sino también de aquellas que fracasaron.
El presente número de nuestra Revista Futuros, además
de las usuales secciones, introduce un conjunto de textos acerca de diversos
ensayos locales de desarrollo sustentable. Entre ellos se encuentran los
textos que participaron en el concurso sobre
"Buenas Prácticas de Desarrollo
Sustentable" y resultaron premiados por nuestra redacción. También se
incluyeron otros que no alcanzaron mención especial en el concurso, pero son
de indiscutible valor informativo para nuestros lectores.
El desarrollo sustentable no constituye una doctrina
económica como podrían ser el keynesianismo o el neoliberalismo. Es una
nueva visión holística del proceso de desarrollo que intenta integrar varias
áreas del saber humano. Su cuerpo teórico y validación práctica están
todavía hoy en plena construcción. Es por ello imprescindible conocer
aquellas experiencias que han venido teniendo lugar y que constituyen
indicios de que se trata de una alternativa real y viable frente a los otros
paradigmas y modelos de desarrollo conocidos hasta el presente.
El desarrollo sustentable promueve una concepción ética de
los vínculos que se establecen entre los procesos sociales y ambientales.
Presupone que el desarrollo humano resulta posible sin generar daños
irreversibles a los sistemas naturales que sostienen las diferentes formas
de vida en nuestro planeta. No es una crítica exclusivamente moralista, y
por ello irrelevante, de la realidad presente. La crítica ética sólo puede
ser sustantiva si existen alternativas reales, viables, a aquello que se
critica. Sólo cuando podemos optar entre el bien y el mal es posible
instalar la reflexión ética.
Los partidarios del neoliberalismo no son psicópatas que se
solazan en las calamidades sociales y medio ambientales que acompañan la
aplicación de esa doctrina económica. La mayoría de ellos son personas que,
sin dejar de aceptar los costos sociales y medio ambientales que tal modelo
de desarrollo conlleva, creen sinceramente que es el mejor camino para
lograr la prosperidad económica dentro de un régimen de fuertes garantías a
los derechos políticos y civiles individuales. Mientras crean sinceramente
que ese es el único modelo viable de desarrollo de nada valdrán las críticas
que se le formulen al sistema. Mucho menos si van acompañadas de
descalificaciones personales a aquellos que sostienen tales creencias.
Ahora necesitamos probar que es posible un nuevo paradigma
de desarrollo basado en una nueva forma de interactuación entre los seres
humanos y entre aquellos y el medio ambiente. Para trascender
definitivamente desde la crítica moralista hacia una verdadera crítica
ética del modelo neoliberal se hace necesario demostrar que tenemos dos opciones:
quedarnos en el insatisfactorio presente o movernos hacia un mejor futuro
que ya resulta posible alcanzar.
Hoy día la exclusión social masiva y el daño medio ambiental
irreversible que generan los actuales paradigmas y modelos de desarrollo se
vienen demostrando innecesarios dadas las posibilidades que abren muchas de
las nuevas tecnologías a nuestro alcance. El uso sabio de la tecnología de
la que hoy se dispone requiere, sin embargo, de una nueva ética, cultura y
paradigma de desarrollo. Las críticas moralistas, las descalificaciones
personales y aquellas protestas que no vayan acompañadas de propuestas
rigurosamente pensadas y ya verificadas, no nos acercarán a ese futuro mejor
que merecemos.
El verdadero escándalo del modelo neoliberal de desarrollo
es que ya intuimos que no es el único posible. Pero a los que creemos que
otro mundo mejor es viable nos corresponde probar ese aserto. Ese es el
propósito de la Revista Futuros al identificar y difundir no sólo las
nuevas ideas del desarrollo sustentable, sino también, como hacemos en este
número, una muestra de ensayos exitosos de esa nueva
escuela de pensamiento que agregan "carne y hueso" a este paradigma en
construcción.