Acciones emprendidas en torno a la iniciativa que se
presenta
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Desde su fundación, en 1975, la Unión de Colonos de San
Miguel Teotongo se ha caracterizado por una fuerte y destacada
participación en el cuidado del medio ambiente de la zona. Las acciones
principales en este campo son las siguientes:
- Preservación de 72 predios (116 has) para Equipamiento Urbano en
la Colonia San Miguel Teotongo, de los cuales el 70% se destinó para
áreas verdes, a través de un Plan de Equipamiento Urbano, con una
proyección a 20 años, en función del desarrollo de la población. El
Plan contempla el establecimiento de un Parque Ecológico, Parques
Recreativos, Jardines Vecinales, Mercados, Centros Culturales y
Escuelas.
- Impulso y construcción del Parque Ecológico, con énfasis en la
preservación de la flora y fauna nativas y educación ambiental, y
establecimiento de un Vivero Comunitario (dentro del Parque), en el
que desde hace cinco años se producen 50,000 plantas anuales de
especies nativas de la región.
- Lucha permanente por el rescate y la preservación del Área Natural
Protegida Sierra de Santa Catarina.
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Descripción detallada de las acciones
Plan de Equipamiento Urbano en la
Colonia San Miguel Teotongo
Entre 1975 y 1992 la situación jurídica de la tierra en la
Colonia San Miguel Teotongo no estaba todavía definida legalmente, lo que
fue aprovechado por algunas personas que se hicieron pasar como dueños, en
contubernio con funcionarios del Departamento del Distrito Federal, para
vender y fraccionar de manera ilegal grandes extensiones de tierra,
formándose así la colonia San Miguel Teotongo. Sin embargo, desde 1977, la
Unión de Colonos comprendió la importancia de controlar el crecimiento de la
mancha urbana, preservando terrenos para equipamiento urbano y áreas
verdes, que ayudaran en la recarga de los mantos acuíferos y el mejoramiento
ambiental de la Ciudad de México.
Así, de 1977 a 1992, la Unión de Colonos asumió la defensa
de las áreas verdes. Se calcula que durante este tiempo se sufrieron 40
invasiones —desde una familia hasta grupos organizados de más de 50
familias—. La indefinición legal les daba elementos a los funcionarios del
gobierno para no intervenir, por lo que la Unión de Colonos tuvo que
recuperar los predios de hecho, con apoyo de la comunidad. En este tiempo se
lograron preservar 72 predios distribuidos en la colonia, que suman 116
hectáreas entre todos.
En 1983 la Unión de Colonos solicitó y consiguió el apoyo de
la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), para elaborar un Plan de Equipamiento Urbano de la Colonia San
Miguel Teotongo. En el proceso de planeación y elaboración del Plan se
promovió y se logró también la participación de cientos de vecinos de la
colonia especialmente para los trabajos de levantamiento de la información,
y todo se concluyó en 1985.
De 1985 a 1992 se luchó para que el Plan fuera reconocido de
manera oficial por el Departamento del Distrito Federal (DDF), por lo que
durante esos años se tuvo que actualizar constantemente, y de acuerdo a la
normatividad vigente de la Secretaria General de Desarrollo Urbano y
Protección Ecológica del Departamento de Distrito Federal (SEGRUPE) Este
trabajo de actualización se realizó con apoyo y asesoría del Fondo Solidario
para la Vivienda, A. C. (FOSOVI)
A finales de octubre de 1992 el Plan de Equipamiento Urbano
de San Miguel Teotongo fue reconocido y aprobado oficialmente, y publicado
en el Diario Oficial de la Federación el día 6 de noviembre de ese año. Con
esto se logró cambiar la política urbana y ecológica del DDF para esta zona,
contemplando ya los usos de suelo y los destinos del equipamiento ecológico,
destinando el 70% de los predios para áreas verdes (81.2 has aproximadamente
para parques recreativos, jardines vecinales, parque ecológico y vivero)
Parque Ecológico de San Miguel
Teotongo
En consecuencia con la aprobación del Plan de Equipamiento
Urbano, durante 1993 la Unión de Colonos inició las gestiones para la
construcción del Parque Ecológico Comunitario. A este parque y al vivero se
dedicó una extensión de 4.5 hectáreas. Se definieron las características y
los contenidos del proyecto mediante un proceso de planeación participativa
comunitaria, con la asesoría técnica de FOSOVI. Se llevaron a cabo estudios
de impacto ambiental, hidrológicos, geográficos y geológicos, para concretar
el plan de la obra.
Como un resultado previsto importante, se estableció captar
el agua pluvial, aprovechando la inclinación de 30 grados del terreno, para
alimentar los mantos freáticos y aliviar un poco el gran problema de escasez
de agua en la zona.
Este proyecto contempló de inicio los siguientes aspectos:
Área Recreativa, con juegos para jóvenes, niños y adultos; Área y Sala de
Educación Ambiental, que consta de casa ecológica con eco–tecnologías para
el manejo del agua, la basura y la energía solar; Paseo con Colección de
Árboles de diferentes Especies; Jardín de Cactáceas; Planta de Tratamiento
de Aguas Residuales; Área de Preservación de Flora y Fauna Nativas. Esta
última es la parte más conservada en su ecosistema con el fin de que
ciudadanos y ciudadanas aprecien y disfruten la riqueza ambiental.
Posteriormente, el 11 de enero de 1994, se hizo el anuncio
de la inversión total por de tres millones de pesos, y se publicaron también
las etapas establecidas para el desarrollo del proyecto:
- Primera etapa: trabajos pesados de terraplenes y terrazas, e
infraestructuras de servicios, con duración de cinco meses, a cargo del
DDF, con una inversión inicial de 1.5 millones de nuevos pesos.
- Segunda etapa: acciones de forestación, obra negra y equipamiento
menor, con mano de obra y aportaciones económicas conseguidas por la Unión
de Colonos.
- Tercera etapa: obras de equipamiento mayor, como la planta de
tratamiento de aguas residuales, para lo que se estaban gestionando
recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
En ese momento se estimó que las obras del Parque Ecológico
se podrían concluir en un plazo de doce meses.
Así, en el mismo año, el DDF construyó las plazas y los
andadores proyectados para el Parque, y desde entonces la Unión de Colonos
ha asumido el cuidado y la administración promoviendo jornadas de limpieza y
de reforestación con la comunidad. Además, a través de donaciones directas
de particulares y de la Cooperación Internacional, gestionadas y conseguidas
también por la Unión de Colonos, se construyeron la Sala de Educación
Ambiental y el Vivero Comunitario.
Desde 1998, el Vivero produce 50,000 árboles al año. A
través de gestiones y diálogos, se logró el establecimiento y desarrollo de
una Política de Reforestación de la Sierra de Santa Catarina por parte de la
Comisión de Recursos Naturales (CORENA) y el Programa Nacional de
Reforestación (PRONARE), que brindó insumos para la producción durante años
anteriores. Así, de los 50,000 árboles, 10,000 se dan a CORENA para la
reforestación de la Sierra, y los demás se reparten entre los vecinos y las
escuelas de la zona también para acciones de reforestación.
De los árboles que se producen, cinco son de especies
nativas de la zona (Tepozán, Palma Nolina, Palo Loco, Palo Dulce y Encino)
Actualmente la Unión de Colonos lleva a cabo talleres de
educación ambiental en escuelas, ofrece visitas guiadas en el Vivero y el
Parque, y organiza ahí mismo festivales ecológicos. De esta manera la Unión
promueve una conciencia de respeto y cuidado de las reservas ecológicas de
la zona.
Con este proyecto se logró también que, por primera vez en
la zona, el gobierno respetara el interés y la decisión de los habitantes de
la demarcación.