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En adición a la comprensión de estos principios, los socios prospectivos contribuyen un aporte de afiliación y ganan el derecho al crédito en productos para comercializar por medio de su aporte al Fondo Colectivo, una base para la sustentabilidad financiera de la red. Las 42 organizaciones que están afiliadas a la Red tienen el deber y derecho a capacitaciones en Organización, Administración y Mercadeo y al organizar sus tiendas comunitarias – principal canal para la comercialización en las comunidades – son sujetos a auditorias internas. Los elementos de capacitación y acompañamiento técnico/contable se consideran entre los principales beneficios de participar en una red. Al afiliarse a la Red, la organización mantiene su propia identidad, reglamentos internos, personería jurídica, estructuras organizativas y financieras y su personal – aspectos necesarios para asegurar la capacidad instalada para entrar en procesos colectivos de compra y venta. Cada organización forma parte de la Asamblea de la Red. La red promueve el fortalecimiento de los procesos locales por medio del enlazamiento de organizaciones en estructuras regionales. Actualmente las 42 organizaciones miembros de la Red COMAL están organizadas en 11 regiones. Cada región tiene derecho a participación en el Consejo de Representantes, instancia política establecida por los estatutos de la Red, y pueden nominar candidatos/as para elección a la Junta Directiva y Junta de Vigilancia de la Red. La formación de regiones permite la posibilidad de lograr los volúmenes necesarios para la factibilidad financiera y la compra/venta a una escala competitiva. A la vez, promueve la inter-relación entre organizaciones locales que, previa a su participación en la Red, se limitaba a esfuerzos y acciones coyunturales. En la práctica, esto significa buscar una convivencia entre organizaciones con raíces en las iglesias, en movimientos de mujeres, en la Reforma Agraria y movimientos para la tierra, en empresas asociativas y esfuerzos para la generación de ingresos -- convivencia no fácilmente lograda debido a la diversidad en filosofías, misiones, historias de luchas y estilos de liderazgo. La Acción de Compra-VentaEn 1998, después de casi 5 años de pasos organizativos, capacitación interna, continuo intercambio con otras redes en construcción adentro de la RELACC, y el fortalecimiento del Fondo Colectivo, la Red inició las primeras transacciones comerciales, con enfoques en la compra/venta de granos básicos – maíz, fríjol, y arroz -- de las organizaciones productoras afiliadas a la Red y de la canasta básica – harina, leche, jabón, velas y artículos solicitados por las tiendas afiliadas. Al entrar plenamente en la comercialización de los productos, el aspecto de capacitación volvió a ser crítico. Además de los temas organizativos-administrativos ya impartidos, se manifestó la necesidad de otras habilidades técnicas fuera del alcance de la mayoría de la población campesina. Entre otros temas, la preparación y almacenamiento de granos para asegurar un alto nivel de calidad y pocas pérdidas llegó a ser un tema crucial en una cadena de venta en la cual los/las consumidore/as tienen acceso directo y derecho al reclamo. El posicionamiento de la Red COMAL adentro de la RELACC potenció la transferencia de tecnología en el campo agro-industrial. Por medio de una serie de intercambios a muy bajos costos con productores de caña de azúcar en Ecuador y Colombia, la Red COMAL se apropió del proceso de producción de panela granulada, produciendo beneficios no limitados a las familias de los productores sino para consumidores en Honduras al tener un producto orgánico con mayores beneficios nutritivos. Al dominar el proceso de transformación de la caña, los agricultores hondureños capacitaron a productores salvadoreños, una práctica de replicabilidad que refleja en forma directa la aplicación de los principios de solidaridad suscritos por las redes alternativas de comercialización. Actualmente la Red COMAL comercializa sus productos por medio de un sistema alternativo de comercio comunitario que consiste en 411 tiendas comunitarias que brindan mejores precios a los consumidores y 28 unidades sectoriales de mayoreo. En el sistema participan 16,000 familias como afiliadas directas. En adición a sus actividades de promoción, organización, formación de valores, capacitación técnica y facilitación en la comercialización, la Red provee información de mercados por medio de un sistema de monitores locales, asesoría agroindustrial, asesoría en mercadeo, la venta de servicios en capacitación y participa en acciones de incidencia política en conjunto con otras organizaciones de la sociedad civil hondureña. Lecciones aprendidasEn las oficinas de la Red COMAL, se acostumbra a escuchar que "COMAL ha sido un gran escuela" con aprendizaje continúo a todo nivel. A pesar de la riqueza de experiencias nacidas adentro de Honduras o compartidas desde afuera, el asunto fundamental de cómo formar una red amplia y diversa – con directivas de sectores postergados pero con responsabilidades empresariales – nunca ha encontrado una formula. Sin embargo, la convicción en la figura de una red, sobrepasando el enlazamiento de organizaciones en alianzas coyunturales ha predominado, basada en varias lecciones aprendidas:
¿Redes o cadenas? Desafíos para el futuroEn el mundo globalizado, el volumen de producción y de ventas es enormemente importante. Uno de los grandes desafíos que tienen los productores a pequeña y mediana escala en Centroamérica, tanto como en otros lugares en el mundo, es lograr los volúmenes y niveles de capital que les permitan operar en un mundo cada vez más predominado por cadenas comerciales. Muchas instancias de la cooperación internacional, con acertadas convicciones en la necesidad del desarrollo local sólida y humana, están en un momento de reflexión crítica sobre el futuro de sus esfuerzos al nivel "micro" con la llegada de cadenas transnacionales bajo la liberalización de la economía. Las redes de comercialización comunitaria que han emergido reconocen la necesidad de lograr niveles de uniformidad en políticas de atención al cliente, precios accesibles y calidad de productos que han hecho identificables y exitosas las grandes cadenas comerciales. Hay un elemento de uniformidad brindada por las grandes cadenas que ofrece seguridad a sus clientes y gana la confianza de las y los consumidores. Sin embargo, las redes de la comercialización alternativa no suscriben a la promoción de un consumismo irracional y adictivo sino a una práctica de economía solidaria que permite la satisfacción de necesidades básicas por grandes sectores de la población. A nivel popular y de instancias de desarrollo, se ha hablado mucho de "globalizar la solidaridad" o, buscando nueva terminología, de "mundializar" una ética social, política y corporativa. En la Red de Comercialización Comunitaria Alternativa, apuntamos a esfuerzos sólidos con respeto impecable por la vida y la capacidad de las personas que integran la red -- y a la vez en la fuerza de la unidad.
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